Doña Perfecta.- Benito Pérez Galdós

DOÑA PERFECTA
Benito Pérez Galdós

Después de leer “Doña Perfecta” parece hoy que España está donde Benito Pérez Galdós  la dejó. Es decir, a merced de la reacción, la mentira y las acciones más oscuras y rastreras contra los gobiernos progresistas y de izquierdas. Puede decirse que la derecha más conservadora y casposa que en 1920 campeaba lo rural ahora se ha trasladado a Madrid, principalmente, con toda su corte.

Estamos ante una magnífica novela que bien podría constituir otro “episodio nacional” del autor canario. Costumbrista, apegado al terruño secano de las cabezas hueras de los aldeanos que supuran la maldad de la ignorancia, la avaricia mal llevada, la costumbre hecha ley y el rencor en las palpitaciones de un corazón envidioso y desconfiado. El egoísmo se adueña de los paisajes y corre las lindes de las propiedades discutidas por leguleyos. Es todo un episodio triste el de la tierra del ajo. El progreso es el diablo y quieren bastarse a sí mismos con el terruño, la almidonada religión y los preceptos morales cortados a su medida y bendecidos de latinajos mal traducidos y peor interpretados.

Resulta admirable que entonces -y ahora en nuestros tiempos penosamente sorprendente- cómo viviendo en las estrecheces éticas de la religión y las costumbres, entre odio, resentimiento, juicios malintencionados contra los demás censurándolos y condenando a todo aquel reticente a avenirse a la autoridad de la iglesia y el cacique, pudieran tener la convicción de vivir en la mayor bondad del mundo y por encima del mundo.

Naturalmente que puede explicarse, y Pérez Galdós lo hace desde una prosa ágil, desenfadada y didáctica, carente de ornamentos que distraigan lo medular del tema. Concluye su novela con proverbial moderación y de manera escueta: “...es cuanto por ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son”. ¡Ay! Y qué pocos puntos y comas se podrían cambiar para entrar a describir los peores males de la España de hoy.

Claro es que tras la hipocresía de la bondad aparente descrita por Pérez Galdós se mueven las pasiones más bajas en los personajes de “Doña Perfecta”. Ya los mismos nombres elegidos para sus protagonistas adelantan con sarcasmo la verdadera naturaleza de sus almas. Se airean, sobre todo, la ambición y voluntad de medrar a costa de lo que sea, incluido el crimen. Tras la patética máscara de la religiosidad se tejen las insidias y acciones indignas. Son ellos, atrincherados en sus costumbres medievales, quienes deciden dónde está el bien y dónde el mal, administrando la voluntad de Dios sin que haya dios que se lo pida para premiar, excluir  castigar a quienes no piensen como ellos ni sigan sus órdenes vestidas de insinuaciones.

Los métodos de la perpetuación de la sumisión se reproducen vergonzosamente en nuestros días con apelaciones pseudopatrióticas, rechazo al extranjero -sobre todo si es pobre- y a lo extranjero que signifique progreso social, igualdad y libertades, mentiras y miedos para llenar las cabezas de las gentes sin cabeza. Y hay muchas. Sigue leyendo

El tío Sindo

EL TÍO SINDO

Tienda de ultramarinosLa cantina del pueblo era una foto de hace más de sesenta años. Los mostradores, altos, de maderas nobles del lugar; las ventanas y puertas ancladas en pesados goznes y  las columnas de hierro  de fuste estriado y con un asomo de decoración simulando un capitel a la altura de las vigas que sujetaban los techos elevados y ahumados por los vapores de mercancías tan variadas como los vinos verdes de año, por las aceitunas, los chorizos y  jamones de la casa o las latas de escabeche que permanecían abiertas para acompañar en forma de tapa los vasos de vino de los parroquianos y veraneantes.

La foto podía ser perfecta  desde la esquina donde observaba perplejo la escena, si nos entretuviéramos en quitar de en medio el cartelón colgado de la columna que anunciaba los helados. Al fondo, se apilaban en las estanterías cacharros de barro, porrones, porcelanas y ollas en un orden que fue marcando el tiempo al irlas amontonando a la espera de salir a los fogones, las cocinas de leña  y las mesas. Y, al parecer, la espera ha sido larga para tan variopintos artículos, incluidas las sartenes y paelleras que colgaban inmóviles y cubiertas de polvo de los techos. La pared se doblaba en una esquina arrastrando con ella estanterías y cacharros hasta volver a replegarse sobre sí misma nuevamente a la derecha y terminar encontrándose con la fachada de ancho muro de piedra de la cantina.

En la tabernaY para que nada faltase en la foto, acodado sobre el alto mostrador, un paisano enjuto observaba al personal, gente forastera y veraneante, desde su singular atalaya. Era el tío Sindo, boina calada hasta las cejas apretadas sobre los pequeños ojos hundidos en la edad de los ochenta, aunque la edad de los paisanos despista bastante, y la nariz cayendo sobre una boca arrugada en una sonrisa desdentada. Sigue leyendo

Cervantes y la invención del Quijote.- Manuel Azaña

 
Cervantes y la invención del Quijote.- Manuel Azaña
Biblioteca ELR Ediciones. Edición de David Hernández De La Fuente. (Madrid, 2005)

El descubrimiento de este libro en mi primera  visita a la ciudad de Alcalá de Henares, se debió a una de tantas casualidades mientras recorría una feria del libro instalada en una de sus plazas. Me llamó inmediatamente la atención por dos razones, a cual de mayor peso; una, que el tema tratado resultaba ser Cervantes y el Quijote; otra, que el autor de la obra fuera Manuel Azaña. Podría añadir aún una tercera, más anecdótica, como es la circunstancia de que tanto Miguel de Cervantes como Manuel Azaña sean, ambos, hijos de Alcalá de Henares, lo que les hermana en el nacimiento tanto como el destino les hermanó en sus vidas, aun separadas por cientos de años, al haber alcanzado ambos una talla singular como novelista y escritor, uno, y como intelectual, ensayista, político y estadista, el otro. A ninguno de los dos les privó España de disgustos y contrariedades, para que la semejanza fuera más acabada.

No imaginaba en Manuel Azaña esta frescura de lenguaje, de belleza exquisita, corrección y alto estilo, al prevalecer en mí la idea de un hombre entregado a la brega política, segundo y último Presidente de la II y última República. Pero, claro, no en vano recibió el Premio Nacional de Literatura en 1926 por la Vida de Juan Valera. El erudito y gran orador que fue se nos manifiesta en la conferencia que recoge este libro, celebrada el 3 de mayo de 1930, como un avezado ensayista capaz de proyectar con inteligencia y rigor una mirada moderna y culta sobre Cervantes y su obra para hacer una interpretación del Quijote totalmente alejada de los sesgos nacionalistas. Sigue leyendo

Ricardo III – W. Shakespeare, por la Compañía Atalaya en el teatro romano de Clunia Sulpicia

RICARDO III .- W. Shakespeare

TEATRO ATALAYA
Adaptación y dirección: Ricardo Iniesta
Intérpretes: Jerónimo Arenal; Carmen Gallardo; Joaquín Galán; Lidia Mauduit; Silvia Garzón; Emmanuel García; Raúl Vera; María Sainz Isabel; Pedro Callalta

En el teatro de la milenaria ciudad romana de Clunia Sulpicia, el grupo Atalaya, dirigido por Ricardo Iniesta, abría a la noche el texto de W. Shakespeare, “Ricardo III”. Las mil localidades habilitadas en las ruinas del monumental teatro estaban ocupadas por otros mil espectadores que, terminada la representación, aplaudieron puestos en pie durante varios minutos la magistral puesta en escena y representación llevada a cabo por el elenco teatral de Atalaya.

Hace 14 años, en enero de 2011, tuve la suerte de vivir el asombro de esta adaptación de “Ricardo III” llevada a cabo por  R. Iniesta y la interpretación que encabezaba en su reparto el actor Jerónimo Arenal en el papel del rey Ricardo III. A lo largo de estos años este montaje teatral ha recibido el elogio unánime de la crítica, premios y, lo más importante, el aplauso de los espectadores. Aplauso y agradecimiento, por lo que a mí concierne, que ya dejé por escrito en el artículo «Ricardo III», de William Shakespeare, por el Teatro Atalaya, escrito en su momento y que hoy volvería a firmar, añadiendo el valor de la persistencia de esta representación en el tiempo como señal inequívoca de su calidad.

Jerónimo Arenal, entonces, tuvo la amabilidad de comentar el artículo en el que dejaba mis impresiones como espectador, uno más, sin pretensiones de ejercer el papel de crítico, que no me corresponde; además lo publicó en su página y cruzamos algunos comentarios en los que me mostró ser, además del gran actor que es, una persona cercana, humilde y apasionada de su trabajo. Sigue leyendo

IV Festival El Argar Musical 2025.- Antas

IV FESTIVAL EL ARGAR MUSICAL 2025

ANTAS (Almería)
2 de agosto de 2025

Sólo hay arte; ni grande, ni pequeño. Y el lugar del arte es cualquier lugar donde se reúna un grupo de personas para crearlo o para disfrutarlo. Por eso no hay por qué sorprenderse de la noche de Antas en un suave día de estío con luna y en el espacio al aire libre de lo que fue, hace bastantes años, cine de verano, o el cine de la Paca, según  muchos de los que pudieron recrearse con las películas del momento, el paquete de pipas o las patatas fritas. Este es el lugar del concierto donde se armó un bello escenario con el fondo del muro blanco de lo que fue pantalla de cine en sus mejores días. Dos palmeras, una adelfa grandiosa y un árbol de frondosa copa cierran los laterales de de un marco bien iluminado con tonos suaves rojizos. El piano de cola blanco aparece abierto con todas sus teclas esperando los dedos de las manos virtuosas del maestro Miquel Quiroga; sobre el escenario, también se extienden dos atriles y se elevan dos micrófonos a los que acercarán sus voces las cantantes Patricia Calvache y Ana Häsler –organizadora del evento- , soprano y mezzosoprano, respectivamente.

Todo está dispuesto. Las personas colaboradoras del acontecimiento van y vienen trajinando los últimos detalles mientras el respetable, puntual, hace su entrada al espacio del recital. Un programa ágil y variado, con guiños a la cultura andaluza y argárica y temas de proyección universal. También la zarzuela. Empezamos con dos temas de Richard Strauss mano a mano entre las dos intérpretes. Seguirá el concierto con “Tu pupila azul”, de Joaquín Turina, en la voz joven, afinada y versátil de Patricia Calvache y, seguido, la réplica de Ana Häsler con la composición de Antonio García Abril de la Elegía a la pérdida de la Alhambra de Canciones del jardín secreto, un canto en árabe, triste y doloroso, en el cual Boabdil, último rey musulmán del reino de Granada, llora el quebranto del enclave mágico de la Alhambra y sus jardines. El pianista y compositor Miquel Ortega entrará en el juego interpretativo sonoro del concierto para regalar a la noche el tema En la Alhambra del maestro Isaac Albéniz. Sigue leyendo

De la vida feliz.- Séneca

DE LA VIDA FELIZ
SÉNECA

Editorial Taurus.- 2024
Traducción de Lorenzo Riber

Siempre encuentro estimulante la lectura de los clásicos, humanistas y filósofos que, aun con sus dudas y errores, me descubren cosas de provecho. El curso de sus razonamientos, las referencias históricas, el vocabulario y la amplitud de pensamiento, junto con las convicciones adquiridas de las verdades conquistadas, en parte o su totalidad, resultan alentadores para el espíritu y convenientes para la vida; esa misma vida que a Séneca le parecía larga cuando a los demás se nos antoja breve y de la que siempre esperamos más. Al respecto, nos ilumina con los versos del poeta que, con afortunada intuición, canta: “Pequeña es la parte de la vida que vivimos; / pues todo el otro restante espacio, / tiempo es, / que no vida”. Así que la vida, cuando la perdemos en banalidades y trabajos ociosos o esclavos, es realmente breve.

Me parecieron prudentes las reflexiones del filósofo de origen hispano (4 a.C.- 65 d.C.) en torno a los aspectos de este tema y el modo de presentarlas, poniendo el dedo en la llaga de los errores que comúnmente cometemos al enfrentar el hecho de vivir, sobre todo cuando cumplidos los años, incluso los muchos años, se hacen amargas las quejas sobre la brevedad de la vida y los escasos frutos de la felicidad, sin saber por qué.

Apunta el filósofo en todas las direcciones buscando esclarecimiento y viene a encontrarlo, por ejemplo, en la persecución compulsiva y ciega de la felicidad convertida en obsesión por el mucho poseer y poseer más que los demás, entregándose sin freno a los placeres que se convierten finalmente en tiranos y dueños de las personas a ellos entregados. Así que cuando envidias a cuantos se ahogan en sus propios bienes maldiciendo el drama de sus vidas, sujetos al cuidado extenuante de mantenerlos y acrecentarlos, ya sean riquezas, elocuencia, voluptuosidades o poder, en realidad estás envidiando el fracaso de la persona y negándote lo primordial, como es el pertenecerse a uno mismo y no a los demás y las cosas superfluas que, si en algo pueden ayudar a vivir mejor y sin preocupaciones, convertidas en único objetivo resultan ser un fiasco, infortunio y fracaso, de tal modo que, malgastada la vida, todo es tiempo muy largo y vida muy breve.

Creo que Séneca explora bien los males y causas de la infelicidad ante el panorama de un tiempo consumido y una vida sin vivir. Pero echo en falta la concreción de las alternativas más allá de la idea general de “nacerse a sí mismo” y seguir el ejemplo de los filósofos en su búsqueda de la sabiduría y la vida feliz. Inicialmente nos marca una hoja de ruta: determinar qué deseamos; elegir el camino que más rápidamente nos conduzca a lo deseado; acompañarnos de los consejos y enseñanzas de un experto; ignorar el qué dirán y no seguir a los demás como a un rebaño. Incluso, yendo más allá, nos quiere mostrar en qué consiste la sabiduría con la advertencia de que “sin salud moral nadie puede ser bienaventurado; ni demuestra tener seso aquél que apetece como mejores las cosas que le han de dañar”. El juicio recto y la aceptación de lo que uno tiene y que con ello se contenta viene a ser ese anunciado camino a la sabiduría y la bienaventuranza.

Llega ahora el momento de valorar la virtud y considerar el lugar en la vida de los placeres. En este punto Séneca tira de bisturí y disecciona el alma humana separando la virtud por un lado y por otro el placer en el incierto camino a la felicidad. Debemos hacer –dice- por conservar nuestra salud física y nuestras aptitudes sin someternos a su servidumbre, aceptando las “veleidades de la fortuna” y siendo artífices y “artesanos de nuestra propia vida”, para lo cual encuentra su mejor aliado en la excelsa virtud de la constancia. De tal forma, el camino iniciado por los sentidos  lo seguirá el de la razón avanzando en busca de la verdad para volver a sí misma con los logros alcanzados. Sigue leyendo

La Fuente de la Salud

La Fuente de la Salud 

Se cuenta  en Los Barrios de Gordón, un pueblecito de la montaña leonesa, que un paisano tenía un caballo muy bueno al que apreciaba mucho y que un día, sin saber cómo ni por qué, el caballo enfermó y no había forma humana de hacerle recuperar la salud. 

El dueño del caballo estaba desesperado y triste. Los vecinos, viéndolo tan abatido, le aconsejaban que sacrificara a la pobre bestia y se olvidara de la desgracia que le acongojaba. Pero el hombre no quería escuchar los consejos que le daban con la mejor intención del mundo y, mirando a su caballo, decidió que no le daría la muerte por su mano para acabar con la enfermedad que le aquejaba de manera tan irremediable; así que un día, bien de mañana, en los albores del otoño y envuelto en la bruma que se arrastraba hasta el pueblo, el buen hombre fue a la cuadra, le habló a su caballo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y lo condujo, triste, hasta la salida del pueblo para dejarlo en los alrededores de una fuente cercana a unos pastos altos. 

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Marianela.- Benito Pérez Galdós

Marianela
Benito Pérez Galdós

En el Quijote, la muerte de la ilusión del caballero andante y la cura de su ceguera para ver la realidad, acaba con la vida de don Quijote de la Mancha y su alter ego, Alonso Quijano el Bueno, enfrentado a la oscura y externa realidad una vez perdida la luz de su realidad interior. La desilusión que mató a don Quijote es la misma que acabará con la vida de Marianela, el personaje de Benito Pérez Galdós.

La novela de Galdós, de un dramatismo naturalista muy acusado, con diálogos en los que los personajes transitan de lo espontáneo, natural e incluso pueril, a lo profundo de los pensamientos y hondos sentimientos, es mucho más que la historia de amor de una muchacha como Marianela, pobre, huérfana, fea y desamparada, y de Pablo, joven rico, guapo y ciego a quien servía de lazarillo. El amor del ciego siente la belleza del alma desnuda y primitiva de Marianela. Marianela siente, a su vez, el amor del joven Pablo que la eleva con su trato a la categoría humana de persona que la vida le tenía negada.

Pero la recuperación de la vista trastocará los sentimientos del joven y la apreciación de la belleza exterior que no tiene nada que ver en la mayoría de las ocasiones con la interior, por lo que se romperá el mundo ideal de Marianela. Todo lo que era posible en la oscuridad de la ceguera ya es imposible ante la realidad revelada por la luz. En la novela cervantina es don Quijote el que muere al recuperar la luz de la razón; en la de Galdós, la víctima será la encarnación que de Dulcinea hace el ciego en la persona de Marianela.

La capacidad descriptiva del autor canario, en la que menudean los detalles paisajísticos y naturales, convierte al mismo paisaje y la misma naturaleza en un personaje más de la novela. Las minas, las montañas, los arroyos, la vegetación, cobran la misma vida que los hombres, mujeres, viejos y niños que pueblan y habitan estos ámbitos, mimetizados con ellos. Se vive un apasionado discurso a favor del progreso y la igualdad de oportunidades a través de la denuncia de las formas de vida precarias y miserables de la clase obrera y campesina, desposeídos de toda oportunidad de formación y progreso, condenados –como dice Galdós- “a ser piedra” y vivir como animales y los instintos de supervivencia de los animales. En frente encontramos las clases acomodadas y burguesas, hechas a sí mismas con duro esfuerzo y con cierta conciencia social ejercida a través de actos caritativos o de la ayuda directa al necesitado más cercano dejando entrever formulaciones de solidaridad y reivindicación de una justicia social e igualdad que enlazan con las primeras ideas socialistas, comunistas o incluso anarquistas. También entre los desheredados surge alguna rebeldía contra el estado de cosas que los mantiene en la miseria y la esclavitud para escapar a su destino y progresar tomando como ejemplos a los personajes cercanos que han conseguido progresar material y culturalmente, como el médico que cura la ceguera de Pablo o el hermano del mismo, el ingeniero que dirige el trabajo de las minas. Sigue leyendo

El Quijote de Avellaneda

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Alonso Fernández de Avellaneda

Colección Clásicos de Biblioteca Nueva
Madrid.-Segunda edición, mayo de 2005

Malo es todo aquello que para el fin deseado vale poco” (El Quijote de Avellaneda, cap. XVII)

Si hacemos buena la cita de la entradilla, podemos dar por terminado este artículo. Pero sin hacerla mala, la novela apócrifa El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Alonso Fernández de Avellaneda, sólo por el hecho de haber sido escrita al calor del Quijote de Cervantes merece, cuanto menos, nuestra atención y, sin duda, nuestro respeto.

Una vez concluida la lectura de este Quijote, y aún mucho antes, tuve la certeza de que, de haber sido éstas las aventuras dadas a conocer en primer lugar del hidalgo manchego, habrían pasado, aventuras y caballero, sin mayor pena ni gloria por el mundo.

Pero la lectura de este Quijote de Avellaneda es muy recomendable. La edición de Luis Gómez Canseco es extraordinaria, seria, rigurosa y bien documentada con el estudio en profundidad de los recursos que Avellaneda utilizó y desarrolló a lo largo de su obra. Otro aspecto interesante de esta edición es la profusión de notas y datos que permiten aventurar con garantía la identidad del autor que se esconde tras Alonso Fernández de Avellaneda. Partiendo de la imposibilidad a día de hoy de una demostración categórica, yo no tengo escrúpulos en dar por descartada y por cierta la autoría de Lope de Vega. No sólo las circunstancias conocidas de las difíciles relaciones entre éste y Miguel de Cervantes, sino todas y cada una de las pistas dejadas por Avellaneda, referencias, estilo, fraseo, citas y lo  escrito en el prólogo con las alusiones al Santo Oficio del que formaba parte, además de los elogiosos párrafos dedicados sin pudor al teatro de Lope de Vega, nos inclina a pensar que así fue.

Profunda tuvo que ser la enemistad y largo el rencor para lanzarse a escribir un tomo de treinta y seis largos capítulos usurpando la obra de Miguel de Cervantes. El éxito de las comedias de Lope de Vega, que arrinconó en la marginalidad al teatro de Cervantes, no debió parecerle suficiente al intentar relegarlo también en el género novelístico con esta segunda parte de un Quijote que había empezado a medrar y conseguir reconocimientos en la primera de Miguel de Cervantes.

¿Pero qué encontramos y qué no encontramos en esta novela presentada por Avellaneda? En primer lugar, y no es poca cosa, vemos desaparecer de la novela a Dulcinea del Toboso. El Caballero de la Triste Figura se convierte en el Caballero Desamorado, negando y rechazando el amor de Dulcinea.

La desaparición de Dulcinea es un cañonazo en toda la línea de flotación de la novela. El personaje de don Quijote, alter ego de Alonso Quijano, existe en la obra de Cervantes por la existencia de la dama de sus sueños; sin Dulcinea del Toboso, alter ego de Aldonza Lorenzo, el personaje de don Quijote se resquebraja y sus actuaciones dejan de ser creíbles para percibirse como novelescas y sobreactuadas, con reacciones desmesuradas, violentas y de una agresividad gratuita que produce rechazo. El personaje se deshumaniza. Las respuestas a cualquier crítica o comentario siempre serán iguales por parte del ingenioso hidalgo: la exaltación de la caballería andante y su identificación con los diferentes caballeros de las distintas novelas de caballería y sus métodos de actuación. La novela se encasquilla y no avanza. El discurso de don Quijote se hace monotemático y resulta ser más militarista que caballeresco. Sigue leyendo

La farsa del Siglo de Oro.- Armando Jerez

La farsa del Siglo de Oro
Armando Jerez

Timaginas Teatro
Intérpretes: Armado Jerez; Lucía Jerez; María Rodríguez; Andreas Figueiredo Trujillo
Dirección: Armando Jerez y María Trujillo

Corral de Comedias de Almagro
26 de abril de 2025

Llegar a Almagro en primavera es un doble regalo. Los campos manchegos resplandecen de verdes y amapolas entre los trigales y a los pies de cada olivo. El espectáculo es grandioso. Almagro se entretiene con temperaturas suaves al mediodía y frescas al anochecer. El Corral de Comedias, cubierto por toldos, acoge la magia del teatro con la obra “La farsa del Siglo de Oro”, del dramaturgo y actor Armando Jerez.

Antes de entregarnos a la diversión y el goce del teatro, nos instalaremos en La Casa Grande, hotel rural ubicado en el número 10 de la céntrica calle Francisco Relimpio. Portalón clásico manchego y acceso a la recepción que da paso a un amplio patio interior con tres airosas columnas de piedra. El espacio, con gran parte del suelo original, acoge el comedor amueblado en madera, alrededor del cual se distribuyen las habitaciones en la planta superior a lo largo de un corredor y un amplio balcón a la entrada, sobre las columnas. Este patio da paso a otro segundo, con una zona de tránsito y de estar, sombreada, y una piscina cubierta.

El buen gusto del inmueble tradicional se completa con el mobiliario. Según nos contó el dueño, esta casa y la de enfrente sirvieron para el rodaje de la película “Volver”, de Pedro Almodóvar. Al parecer él mismo consiguió para el rodaje dos camiones de muebles y objetos decorativos, muchos de los cuales forman parte ahora del mobiliario del hotel. También quiso contarnos cómo adquirió la casa una vez terminada la película y cómo Pedro Almodóvar tuvo la intención de comprar la de enfrente para hacer una Escuela de Cine. Al parecer, cuando cuando el propio Almodóvar, el Delegado de Cultura del gobierno manchego, el alcalde y otras autoridades se reunieron con el dueño de la casa, éste dobló el precio inicial de la venta sin avenirse a negociarlo. Como argumento para mantenerse en pedir el doble de lo estimado, el paisano le dijo a Almodóvar: Es que tú eres muy rico, a lo que el director de cine manchego no dudó en responder: Soy muy rico, pero no gilipollas. Y ahí terminó el proyecto de la Escuela de Cine de Almagro. Hoy día, el caserón presenta un estado ruinoso, protegido con una malla por el peligro de derrumbe y hundiéndose parcialmente el tejado, por lo cual se está perdiendo gran parte de su valor histórico y cultural. El dueño no puede hacer reformas si el permiso de Patrimonio Artístico al haber sido declarado de interés cultural, y tampoco atiende a su mantenimiento. La historia, en fin, de la avaricia y tozudez pueblerina que se volvió contra el avaricioso y privó a Almagro de un reseñable y atractivo proyecto cultural, así como de los beneficios que hubiese generado para la ciudad.

Pero vamos al teatro. En la agradable tarde y noche de Almagro, sobre el tablado del Corral de Comedias, dará comienzo la representación de “La farsa del Siglo de Oro”. El cuadro de Las Meninas ocupará el centro del escenario, testigo de una época que en lo literario y artístico alcanzará una gran relevancia dentro y fuera de España. En su momento, el propio Diego de Velázquez hará acto de presencia con su gracejo sevillano para dar los últimos retoques a su obra en presencia de la Infanta Margarita, la reina Mariana de Austria y el bufón Nicolasito Pertusato. La conversación de Velázquez con la Infanta no tiene desperdicio y da pie para destapar algunos secretos de la Corte de Felipe IV. Sigue leyendo