Y hoy me vi mayor

 

Y hoy me vi mayor,
como agotado
por una pena inmensa
arrugada en la frente abierta;

y el corazón lo sentí más grande
machacando
sueños podridos en su sangre roja.

Una duda perdida
en un rictus de sonrisa
quedó prendida al espejo.

Y una ilusión no nació
cuando ligera
una lágrima rodó por la mejilla
en última caricia…

González Alonso

 

Poema del libro “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen,599.-Madrid, septiembre de 2016)

 

Si en medio de la noche

 

Si la muerte en medio de la noche llega
y estáis despiertos, no llaméis, no lloréis,
no alcéis la voz; esperad que la alondra
traiga en el pico el alba, en sus alas el aire,
la luz en los ojos
de la madrugada.

Porque de todas las citas es ésta inexcusable
a sus brazos de niebla entregaré los abrazos
y en sus labios
dejaré los besos de brisa con mis labios;
no llaméis, no lloréis,
no alcéis la voz. Esperad que el silencio
sumerja sus raíces en mi corazón, aguardad las horas
detenidas, mirad por las ventanas de las habitaciones,
recoged las sonrisas
sin tristeza. Ya voy
y todo está conforme con la vida. La carne
desvestida
y este sueño inacabable, caracola marina
en la arena de la playa y ecos de olas
rompiendo en su vacío.

Si muero en la noche, esperad al día;
ni lloréis, ni llaméis.
Esperad que la alondra
traiga en su pico el alba.

González  Alonso

Del libro «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen,599.-Madrid, septiembre 2016)

La máquina de cine de juguete

La pequeña máquina de cine, de lata
y cartón, verde y antigua, así parada,
posada y quieta en su anaquel de madera
parece más pequeña.

Nadie podría imaginar la magia
de su pequeño chorro de luz de imágenes
mudas
empujadas por una manivela.

Nadie, al mirarla, puede ver la obscuridad
iluminada de la fantasía,
el trozo de tela sobre la pared
recogiendo en su hilo blanco las historias
de Popeye, Cenicienta o los ratones
que metían en la jaula a un enorme león.

Las cosas importantes ocurren en la infancia,
esa llave de la puerta de la vida
que se nos pierde siempre,
y  ya sólo nos queda mirar por las ventanas
para advertir el mundo frío fuera
esperando
ausentes,
y al fin poder ver el de dentro,
cálido y discreto,
cuando una pequeña máquina de cine
proyecte su luz
sobre el paño extendido
de nuestra tristeza.

González Alonso

Teresa Cascajo

 

Teresa Cascajo

Si  en la pila tu nombre fue Teresa
y apellidó tu padre por Cascajo,
es razón preguntar por qué carajo
del apellido Panza fuiste presa.

No eras amiga de mantel en mesa
y preferiste siempre, puesto el majo
con  manteca, laurel, pimiento y ajo,
la sopa cocinar, fuerte y espesa.

Tu nombre, tu apellido, tus iguales
y vivir en tu casa con holgura
sin envidias de nadie, que los males

sólo llegan a ser tantos y tales
si te ciega traidora la locura
de ambicionar ser más de lo que vales.

González Alonso

Marat Sade (Peter Weiss) por el grupo teatral Atalaya

Marat  Sade
Peter Weiss

Teatro Barakaldo, 29 de abril de 2017

Atalaya Teatro

Nos encontramos ante una obra de teatro difícil, compleja, de una intensidad dramática que para cualquier actor supone un gran desafío. ¿Quién puede, de manera excepcional, enfrentarse a un hecho teatral de esta naturaleza? En su momento lo hicieron posible nada menos que Alfonso Sastre adaptando la versión en español de Peter Weiss (1963) y Adolfo Marsillach (1968) con la inestimable colaboración del grupo teatral Los Cátaros dirigido por Alberto Miralles, grupo con el que –brevemente, pero de manera intensa- tuve la suerte de actuar un par de años más tarde y cuya experiencia forma parte de la buena memoria que conservo del teatro.

Pero, anécdotas y recuerdos aparte, se puede decir que hoy día solamente puede afrontar el reto de poner en escena una obra como Marat Sade un elenco teatral de la talla indiscutible del grupo Atalaya, Premio Nacional de Teatro 2008. Y con eso, respecto a la calidad del espectáculo, está todo dicho. Sigue leyendo

Retrato

 

Retrato

Este que veis aquí, rostro aguileño,
de cabello castaño, frente lisa,
es más de letras y armas que de misa
y pone en escribir todo su empeño.

Alegres ojos dados al ensueño,
boca pequeña y dientes de tal guisa
que no pasan de seis; blanca camisa
que cubre el pecho noble de su dueño.

Fue herido en la batalla de Lepanto,
cautivo en Berbería por cinco años
y fue en la cárcel de Sevilla preso.

Mas de toda esa pena y tal espanto
dio al mundo a don Quijote y sin engaños
Dulcinea fue amor, fe y embeleso.

González Alonso

* A partir del prólogo de Miguel de Cervantes a Las novelas ejemplares

Damasco

Ya no llegan de Siria los aromas de incienso
ni el árbol de la mirra llora ya sus resinas;
fértil la cultura antigua corre orillas del Eúfrates
y se desangra próspera de historia y conocimientos.

¡Cómo alcanza la muerte a grabar en los cobres
de las almas su sello, cómo corre la guerra
oscureciendo los días y en los ojos
la mirada es espanto!

¡Ay, la ciudad del jazmín yace ahora desolada
sobre las ruinas, la sal de las lágrimas
y  las vidas!

Ya no mecen las brisas del Mediterráneo los sueños
de los niños, ni a los labios de las mujeres llegan los cantos
de la risa; sus corazones descansan
sobre un jardín de pólvora.

Hoy sabes
que ha llegado para quedarse la tristeza,
el exilio, la angustia, el miedo en las entrañas;
los campos yermos dejan pasar el viento
de los sirios que huyen
sin mirar atrás.

Damasco se ha sumado
a  las ciudades que arden.

.

González Alonso

 

Valladolid: Cita con la poesía en el Teatro Zorrilla

Teatro Zorrilla.- Sala Experimental

Valladolid, 5 de abril de 2017

Debo declarar que la jornada de presentación de “Lucernarios” (Editorial Vitruvio.-Madrid) dentro de las jornadas del I Ciclo de Poesía Ciudad de Valladolid 2017, fue un éxito feliz, que también hay éxitos amargos. A la felicidad del éxito contribuyeron de manera eficaz los organizadores, el grupo Pergamino y a su frente el poeta Manuel González, el grupo PerVersos con Fran Soto, el Ayuntamiento, el propio Teatro Zorrilla y la Universidad como patrocinadores junto con otras firmas y colaboradores como Leer, Centro Buen Día, 5Imagen, etc.; pero, además, fue decisiva la asistencia del público que llenó la Sala Experimental del Teatro Zorrilla, asistencia que se viene repitiendo en cada uno de los actos y lugares donde se va celebrando este evento por el que ya han pasado y pasarán autores de la talla del premio Cervantes, el leonés Antonio Gamoneda, el también leonés Rafael Saravia, la gaditana vinculada a la ciudad de León, Raquel Lanseros, o poetas del calado de un José Antonio de Villena, Carlos Aganzo, Antonio Orihuela, Fran Soto, Uberto Stabile, Karmelo Iribarren y Luís García Montero, entre otros.

El miércoles, día 5, me encontré acompañado y ofreciendo mi compañía a Antonio Royuela, malagueño de Córdoba o cordobés de Málaga, como escribió el periodista que cubrió el acto y que a mí mismo se refirió también como leonés de Bilbao o bilbaíno de León. Antonio es persona afable y natural, colega de la profesión de la Enseñanza que él ejerce en Andalucía, atento y de fácil, amable y amena conversación. Su presencia y sus versos pusieron la nota poética de la denuncia social y la queja de las injusticias sin abandonar el río caudaloso de su personal timbre y lenguaje lírico. Fue un honor recitar mis versos a su lado tras la presentación que de ambos hiciera Manuel González, coordinador del evento.

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Cervantina, de Ron Lalá coproducido con la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Cervantina
Ron Lalá en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Teatro Serantes de Santurce / Santurtzi
29 de marzo de 2017

La ironía y la risa, hijas naturales del humor y hermanastras de la locura, fueron arma y bandera de Miguel de Cervantes en sus obras, particularmente en el Quijote, y herramienta al servicio de la “defensa de la libertad” que Ron Lalá convierte en virus cervantina con “ataques de risa inteligente, lucidez lúdica e ironía aguda” como síntomas más destacados, según sus propias declaraciones.

Cervantina tiene muchos aciertos; se trata de un ambicioso montaje armado sobre un soporte musical de canciones que enlazan y comentan la obra. Su ritmo resulta vibrante en un trabajo agotador para los actores y exigentemente grato para los espectadores. La recopilación de textos cervantinos y el repaso de la vida del autor de las Novelas Ejemplares son exhaustivos y oportunos; las adaptaciones al lenguaje de hoy están hechas con naturalidad, el trabajo creativo de los textos volcados por el grupo es excelente. Todo es de aplaudir. Pero me gustaría comentar que, mientras seguía el discurso de la obra teatral, pensaba que estaba escuchando y entendiendo a Cervantes tal y como lo escuchaban y entendían sus coetáneos, sólo que cuatrocientos años después. Me refiero a la inmediatez de lo que se decía, a su ubicación en la vida cotidiana; es decir, que los Ron Lalá han sabido leer a Cervantes para decirnos lo que hoy nos pasa y vivimos, o sufrimos.

No es la primera vez que Ron Lalá se ocupa del mundo cervantino. Hace unos tres años ya nos asombraron con el montaje “En un lugar del Quijote”. Si entonces como ahora digo que no se les puede poner ninguna pega, no exagero. Bueno, si hay que ponerles un pero, diré que se puede hacer bien, pero mejor, imposible.

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Acerca del prólogo de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes

Acerca del prólogo a las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes Saavedra

Lejos de los 22 años que tenía cumplidos antes de huir a Italia e intentar escapar al riguroso castigo de serle amputada la mano derecha en condena por las heridas inferidas a Antonio de Sigura en una mala partida, y que más tarde la batalla de Lepanto se cobrará con la herida de su mano izquierda, Miguel de Cervantes, concluida y publicada la primera parte de su don Quijote, enfrenta el prólogo de las Novelas Ejemplares en el que, con más amargura que sorna, da comienzo con su autorretrato: Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada; de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Éste, digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas, y quizá sin el nombre del dueño, llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades.

Declara Cervantes su condición de tartamudo, aunque no lo sea en absoluto para dejar por escrito las verdades que pueden ser entendidas aun por señas. Y tratando de lector amable a quien lea el prólogo, le advierte de la honestidad y valor del conjunto de las llamadas Novelas Ejemplares, imposibles de mover a mal pensamiento al descuidado o cuidadoso que las leyere.

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