
El faro de diciembre
La última luz
de la esperanza. La última
luz herida.
Faro
en la última
luz
de la última jornada. Luego
sombras de la nada
y los recuerdos
que el viento
agita.
González Alonso

El faro de diciembre
La última luz
de la esperanza. La última
luz herida.
Faro
en la última
luz
de la última jornada. Luego
sombras de la nada
y los recuerdos
que el viento
agita.
González Alonso

El faro de noviembre
Se oye el discurso claro de la luz
desde la altura del faro;
noviembre es bruma, pensamientos
recogidos en oraciones; el alma
merodea las insólitas horas
del silencio.
En la argéntea redoma de los años,
apoteca del tiempo, se amasa
el peso
de la experiencia
y el conocimiento,
el que aprendimos una vez en la palabra
limpia
y las voces de los sabios
eruditos de los tiempos pretéritos.
González Alonso

El faro de octubre
Ya los días pesadamente caminan por la altura
perezosa de los años
y octubre es faro encendido del otoño.
Dejaremos en manos del olvido
los campos de amapolas, las sombras
de los chopos que en verano
acunaron los abrazos y los besos.
Ya la herrumbrosa lanza del pasado
descansa en irredento sueño
sed de aventuras.
Dejaremos en la espiral del aire de las horas
las grandes ilusiones de otro tiempo
que fueron y no fueron; la nostalgia
cuando todo es paisaje arbolado de caminos
recorridos, anunciada promesa
de tacto de ceniza.
González Alonso

Sopla el viento del sur. Por la caliente
altura de sus nubes se derrama
el vino de la vida. Todo inflama
de otoñales colores el presente.
Sopla el viento del norte. Ya se siente
el rigor en el frío de su fama;
el fuego del hogar pronto reclama
y en sus horas la edad su fin presiente.
Ya lo que al este de la vida queda
apenas será viento de añoranza
que envuelve la memoria en fina seda.
Viento al oeste, sombra de alameda,
el alma recogida en su templanza
y un aroma de luz y rosaleda.
González Alonso

El faro de septiembre
Si septiembre desgrana lentos días
como en racimos de uvas maduradas
para el vino,
en la copa será luz llegada al labio,
faro de la amistad
y en torno de la mesa la alegría.
Si septiembre se desviste
de las horas del verano
entre sombras de bodega,
ve, complaciente, el regalo
que fermenta en las maderas
y sosiegan los mostos encarnados
de promesas.
Si septiembre es abrazo iluminado
y pórtico espacioso del otoño,
recoge la cosecha, enciende el fuego,
apura el brindis que a la vida invita
y satisfecho del camino andado
sosiega la memoria con recuerdos
felices y en tus ojos el regalo
del brillo de una sonrisa,
amapola sola erguida sobre el tiempo,
las estaciones
y el solar antiguo de los años.
González Alonso

El día de mi mejor mala suerte
recibí en el teléfono un mensaje
diciéndome que ya estabas de viaje
y que no volvería nunca a verte.
El día de tu peor buena suerte
recibiste en el móvil un mensaje
diciendo con pasión y con coraje
que nunca dejaría de quererte.
Nuestras distintas vidas y destino
sólo son cruz y cara en la moneda
que por el aire vuela caprichosa;
yo, con la mala suerte en mi camino;
tú, con suerte de cara en esta rueda
de existencia mudable y veleidosa.
Si la suerte azarosa
hace volar a la moneda tanto
¿será mucho pedir caiga de canto?
González Alonso

El faro de agosto
Como mares de estrellas son las noches de agosto
alzadas a la grupa de las olas oscuras
y la voz ronca y grave del insondable océano.
Los suaves vientos soplan,
el aire hincha las velas.
Hay una luz de fuego iluminando el mundo
y es faro y horizonte de la sabiduría.
Los mapas litorales dibujan la silueta
de sus paredes blancas y el fulgor de una torre
que nunca se consume y se eleva hasta el cielo
a las puertas augustas que custodian la entrada
de la inmortal ciudad de Alejandría.
Al abrigo de sus muros miles de papiros hablan
y cuentan sus secretos y revelan la palabra
alta de la verdad
y del conocimiento,
alta.
Navega sin descanso, no des al remo tregua,
no entregues al cansancio la fuerza de tus brazos
ni los ojos al sueño.
Un fanal de promesas guía la nave a puerto
y el coro de los sabios desgrana los discursos
del arte y de la ciencia.
Como lluvia benéfica sobre nuestras cabezas
así la libertad, así el firme progreso,
así la fiel justicia en nuestros corazones
se abre paso y podemos,
lejos los días oscuros,
abrir a la luz los ojos
y a la humanidad la ofrenda
del saber, hijo pródigo, hijo amado
de nuestro pensamiento.
González Alonso
El faro de julio
En la luz de la noche de los cielos de julio
surca mi barco el mar entre los sueños
acunados de infancia; se alzan a las estrellas
murmullos infinitos de plegarias
y en lágrimas mis ojos las contemplan
titilando en silencio; no sé qué rumbo acaso
indiquen con sus guiños, qué respuestas encierran
sus pálidas señales a mis ruegos,
qué esperanzas esconden los secretos
mensajes de sus voces por el ancho universo.
La proa, firme, apunta hacia la costa
que algún faro a intervalos ilumina;
rompe la quilla el agua, divide en dos las olas
y una estela de espuma se abre a popa
dejando atrás los cantos de sirena
de sutil seducción en sus voces sonoras.
Llegar al fin y al fin poder llorar
sobre la tierra antigua de los padres
como al nacer, desnudo de ambiciones,
la inocencia en la risa, el alma limpia
y descansar, al fin, de todos los pesares,
plantar un árbol joven
y ver crecer la vida.
González Alonso

El faro de junio
Será tal vez la edad de la paciencia
puesta al timón del barco de la vida
firmeza y freno, mano que en la brida
sujete el navegar en la inclemencia.
Es el faro la luz de la advertencia
que avistando la tierra prometida
con atención te llama y te convida
a mantener la calma y la prudencia.
De los dioses tiranos de los años
sólo cabe esperar falsas promesas
y la ilusión que encubre los engaños.
En la noche estrellada, los extraños
arrecifes esquiva y las sorpresas
para llegar, al fin, libre de daños.
González Alonso

Entre las hojas, sintiéndolas crujir
dentro del alma
y midiendo el dolor del aire transparente
y frío
surgió esta balada de otoño ocre amarillo
y pena inconfesada. Apenas bruma,
diría apenas pena,
apenas sombra y luz de media tarde
cuando en los ojos se prende
apenas
luz de poesía.
González Alonso