Pastas y rosquillas

rosquillas1Pastas y rosquillas

Nadie sabía cómo hacía las pastas y rosquillas la señora Aurora. Todos sabían que estaban buenísimas. Algunos afirmaban que eran únicas. Cada pasta, igual en apariencia a la anterior y de la misma hornada que la siguiente, tenía –sin embargo- algo peculiar y distinto, un aroma, un levísimo toque de sabor, un gusto en el paladar evocador de buenos recuerdos o la indescriptible sensación de degustar algo insólito.

La curiosidad se abría paso por entre las gentes del pueblo como el agua de los arroyos por entre las laderas del monte tras una tormenta, y el panadero, que por los días de fiesta horneaba en su tahona rosquillas y pastas, así como las vecinas que tenían mejor mano para la repostería, no perdían ocasión de preguntarle a la señora Aurora por el secreto de sus pastas; ella sonreía por toda respuesta y atusaba algo nerviosa algunos mechones díscolos de su pelo encanecido. El panadero le insistía. Son rosquillas de mi harina, pensaba, es el azúcar de la tienda de ultramarinos, la misma manteca, la misma leña en el fuego del horno. ¿Dónde está el secreto de la señora Aurora?

rosquilas2Aurora vivía sola. Enviudó joven sin tener hijos. No tuvo hermanos y sus padres faltaron pronto de la casa. Un tío paterno tomó a renta las tierras. Ella se reservó un pequeño huerto, algunos prados y tres vacas lecheras, un gocho y las gallinas. Los sobrinos seguían trabajando sus tierras. Tía, le decían, las tierras rentan poco, ¿por qué no las vendes? La señora Aurora sonreía y callaba, se pasaba la mano por las arrugas de la frente y cerraba brevemente los ojos en lo que parecía un suspiro. Luego volvía a sus fogones y la casa se llenaba de olores a rosquillas y pastas que acababan envolviendo todo el pueblo. Los vecinos salían a las puertas de sus viviendas y aspirando el aire de la tarde y viendo humear la chimenea de la casa de la señora Aurora, comentaban: ¡Ya tenemos milagro! Sigue leyendo

El faro de mayo

FARO BLANCO Y NEGRO - copia

Cuando las olas hablan el pesado lenguaje
amenazante y ciego de su plomiza altura
derrumbando las aguas sobre el vacío incierto;
cuando la noche es sombra que otras sombras más negras
inundan con lo oscuro del terror de los sueños,

¿qué brújula, qué estrella, qué remota esperanza,
qué luz guiará tu nave poniéndola a buen puerto
y al abrigo seguro de una lejana costa?

Cuando apenas las fuerzas bastan para la empresa
de agarrar el timón y mantener el rumbo
incierto de tu barco, ¿qué aliento, qué coraje
acudirá en tu auxilio con compasivo gesto
a empujar tu navío sin peligro hasta el faro?

No tienes las respuestas; sólo sabes
que puedes esquivar todos los riesgos

y vivir al abrigo las noches y los días
entre los muros grises del recelo

o aventurar la vida en singladuras
persiguiendo tus sueños y  el afecto,
la miel de la experiencia, la ilusión
de un alma iluminada de alegría
y la riqueza del conocimiento.

González Alonso

Rosi, una niña cubana en mi clase

Rosi, una niña cubana en mi clase, en 2010

Al comenzar este curso ha venido una alumna nueva a mi clase. Es Rosi, una niña cubana de nueve años. Llegó con su madre y las preocupaciones propias de cualquier comienzo de curso, más las de sentirse recién llegadas de Cuba.

La entrevista, cordial. La niña, una chica espigada, morenita y muy guapa, con cierta timidez. Tras un vistazo a su expediente y algunas pruebas iniciales comprobé que su nivel escolar era francamente bueno. Es un reflejo, pensé, del nivel escolar cubano. He dicho escolar y no educativo, por aquello de la formación en valores que los regímenes autoritarios suelen manejar y para salvar todas las sospechas sobre el régimen castrista.

Para comenzar le dejé un libro de matemáticas que tenía de sobra. Luego se lo ofrecí para todo el curso y ahorrarle así a su madre el tener que gastar unos euros de más. Pero el libro ya lo tenía en la librería. Me preguntó, no obstante, si podía quedarse con el que le había dejado y había estado usando hasta hora. ¿Para qué?, le pregunté extrañado. No es para mí, me dijo, es para llevarlo a Cuba cuando vaya, y dejarlo en mi escuela de antes para que puedan usarlo mis otros compañeros. Le respondí que cuando se fuera a Cuba que me pidiera este libro, y que le daría también otros de los que disponemos para que los llevara con ella. Pero me sorprendió el sentido solidario de su petición. Sigue leyendo

RUIDO DE ÁNGELES

Quiero celebrar el Día del Libro con estas palabras de Julie Sopetrán sobre el poemario «Ruido de ángeles» (Editorial Vitruvio) que me dejó, con generosidad, en su cuaderno «El tiempo habitado«.

Avatar de Julie SopetránEltiempohabitado's Weblog

 

RUIDO DE ÁGELES

 

Gracias a la amabilidad de su autor, me ha llegado un libro de poesía muy especial, se trata de RUIDO DE ÁNGELES, del poeta Julio González Alonso. Ediciones Vitruvio.

He conocido a Julio a través de su blog. Y ha sido siempre un placer para mi, adentrarme en sus versos, leer su poesía. Una poesía especial, fuerte pero a la vez dulce, inteligente, sutil; en su palabra se configura la estética y de su sentir nace lo bello, eso a lo que llamamos poesía.

Leo y releo sus poemas y encuentro en ellos la historia, el dolor que nos conmueve, los recuerdos que nos avivan los sentimientos, la denuncia por la injusticia y esa espiritualidad que nos hace descubrir ese ruido de ángeles que rodean nuestra existencia. Es cuando las palabras se convierten en obra de arte, cuando el entendimiento se paraliza en el asombro…

Ver la entrada original 232 palabras más

La Primera República.- Benito Pérez Galdós

Alianza Editorial, El libro de bolsillo
2019

La que manda en ti te propuso que fueras herrero y sabio para ser hombre y no muñeco”

La prosa desenvuelta de Pérez Galdós, culta y libre de encumbrados academicismos, se extiende con naturalidad a través de los cortos días y los acontecimientos de lo que fue y no fue la Primera República Española. No es un texto histórico ni un tratado, sino la recreación novelada de las pasiones y torpezas que dieron origen a una experiencia breve y calamitosa, preñada de idealismo y grandeza tanto como de improvisación, voluntarismo y ambiciones políticas.

Lo más bello del texto galdosiano lo fui a encontrar en la metáfora que construye de la España del futuro. Adentrándose por una prosa que marca un precedente claro de lo que será el realismo mágico, en mitad de los acontecimientos republicanos y los hechos del Cantón de Cartagena sublevado contra el centralismo para proclamar la República Federal, Pérez Galdós nos presenta al político de turno y gobernante como un pelele que ignora los fundamentos de la verdadera Revolución Social, depositados por el autor en el valor de la Enseñanza. Así, en un viaje mágico en el que los dioses helénicos se encarnan en humanos y trabajan con su perfecta belleza hercúlea para forjar las voluntades y virtudes del español del futuro, nos hará la presentación de la Enseñanza, esa diosa en cuerpo de mujer entregada a la tarea de redimir de la ignorancia a las clases proletarias y marginadas, niños y niñas que saldrán de la pobreza por medio del conocimiento y sentarán las bases de una sociedad justa, libre e igualitaria.

Sigue leyendo

El faro de abril

Hemos oído la tristeza del canto
de las sirenas; vientos inclementes
empujaron tus velas y se alzaron
las olas; se desploma el cielo en agua
sobre el inmenso mar. ¡Qué destino cruel
para las almas; qué sombríos signos
de congoja, desiertos de esperanza
y lágrimas! Los ojos ya no miran,
ya el oído no escucha, no vive el aire
en los pulmones ni en la costa el faro
llora su luz, sermón de aciaga noche
y alejada ilusión de primavera
donde azules, los lirios, nos esperan.

Antes de que nos demos cuenta
el tiempo pasará
y ya no habrá más amor.

González Alonso

Los mojigatos.- Anthony Nielson


Anthony Nielson

Pentación Teatro

Gabino Diego
Cecilia Solaguren

Casa de Cultura de Getxo
26 de marzo de 2021

Asistimos, hoy, a una representación concebida a medias entre el monólogo y el teatro; del primero participa de los soliloquios, el humor de frases y giros buscando la risa cómplice del espectador; del segundo comparte la dramatización de las situaciones en el intercambio de emociones e ideas de la pareja, que no matrimonio, embarcada en la aventura de dar vida y sacar a la luz la parte más oscura y menos confesada de sus relaciones afectivas en general y de su comportamiento sexual en particular.

El argumento es simple, la pareja mencionada se presenta ante el público al que ponen de testigo y terapeuta con la intención de retomar las relaciones sexuales rotas hace más de un año. Naturalmente, esto obligará a buscar las causas, revisar y explicar la conducta sexual mantenida al margen de la pareja durante todo este tiempo y poner en tela de juicio los roles atribuidos al hombre y a la mujer en la práctica de las relaciones sexuales.

En la terapia harán acto de presencia los sentimientos de culpa e inseguridad, celos enquistados, miedos y complejos, así como contradicciones que parecen irreconciliables. La inseguridad del hombre cuando descubre que la mujer ha sufrido abusos en su adolescencia a manos de un primo carnal; el sentimiento de culpa al enfrentarse al acto sexual reprimiendo impulsos que pudieran considerarse machistas o la vergüenza y complejo de impotencia cuando se siente incapaz de reaccionar ante los estímulos y propuestas de su pareja. Por su parte la mujer mantiene una actitud exigente a la vez que de entrega ante un hombre incapaz de salir de esa presión cuando le pide que sea rudo, varonil y casi violento gritándole ¡dame lo que necesito!, a la vez que lo quiere tierno, cuidadoso y respetuoso. Dice no importarle que la excitación y el deseo del hombre se sustenten en fantasías ajenas a ella y a la vez quiere ser la protagonista de todas ellas. Se cuestiona también la manera de enjuiciar los actos de los hombres en comparación con los de las mujeres. Si un hombre usara una droga para predisponer a la mujer y conseguir sus favores sexuales, se juzgaría de violencia contra la mujer y se interpretaría como un signo claro de conducta machista; pero cuando la mujer le proporciona al hombre con engaño y contra su voluntad la viagra para los mismos fines, no se juzga de la misma manera y se justifica como un intento de ayudar al hombre. Llegada esta situación y tras la protesta masculina se abre una puerta a la comprensión queriéndolo ver como un acto de amor. Sigue leyendo

De todas las materias

Porque sé cómo estás hecha de todas las materias,
el tiempo que te aplaza,
la memoria, la risa
y el amor
que sopla como el aire de invierno en las encinas
extendiendo su calor de llamas en los troncos
de la lumbre
mientras los días tejen la cesta de los años
de  la vida.

Yo no supe decir que te quería;
te miré todo el tiempo como si estuvieras de paso
y anticipando lo amargo de lo efímero
la soledad me abrazaba con su frío.

Puedo escribirlo ahora; yo sé cómo estás hecha
de todas las materias que me forman,
de mi silencio también,
también de los rincones de mis sombras
y el húmedo y vegetal abrazo
de la hiedra.

Cuando los ángeles posan en mis ojos
tus miradas
fugaces
y las aguas de los afectos desbordan los pozos
de los recuerdos
todo soy yo que vuelve hasta el brocal de tus sonrisas,
aquellas que iluminaron las noches más hermosas
y encendieron en los labios
la sensualidad del aire contenido en un inmenso campo
de amapolas.

González Alonso

*** «De todas las materias» forma parte del libro «Ruido de ángeles» (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

Espada de fuego

A la mesa del hambre de los sueños
senté el alma. ¡Éramos tantos!
Extendimos las manos y el futuro venía,
aroma de luz preñada de promesas,
a nuestros ojos de mendigos
del mundo.

Surgían por entre los labios
las palabras verdaderas,
musgo húmedo acariciado de brumas
y albas de proyectos solidarios.

Era, entonces, cuando no existía lo imposible
ni tu pecho abrigaba
temor alguno; la asamblea
se alzaba en clamor de libertades puras,
desvestidas del odio nuestras voces
en el exilio del rencor
y la venganza.

Los que partimos el pan de la poesía
no sabíamos
que guardaba el Paraíso
la espada de fuego del arcángel.

González Alonso

** Poema publicado en el libro «Ruido de ángeles» (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)