In uquoque virorum bonorum habitat deus

IN UNOQUOQUE VIRORUM BONORUM HABITAT DEUS
(Un dios habita en el corazón del hombre bueno)
Séneca

Busco respuestas sobre la muerte
en el corazón de los hombres buenos,
morada de generosos sentimientos
en los que habita un dios. Respuestas
filosóficas
construidas con los mimbres de la razón
y el pensamiento; respuestas
mitológicas
habitadas por seres luminosos que pueblan
los espacios inaccesibles de la experiencia; respuestas
teológicas,
las que bucean la invisibilidad de los dioses
y sus poderes, que exceden
los límites del Universo.

Y no encontraré la respuesta que busco;
siempre algo fundamental queda en suspenso,
como un árbol frondoso de ramas anchurosas
que arañan el aire con  rumor inacabable.

Un último intento. Y vuelvo al corazón del hombre
para preguntar de nuevo.
Paciente, el hombre bueno, desde la inmensa mirada
de la dulzura, la visión insondable
del amor, observa y me invita a buscar con más ahínco
más respuestas.

Tardo
en comprender mi torpeza,
en encontrar para la muerte
las respuestas
poéticas
que tenía para la vida.

Porque el corazón del hombre bueno
es como el pozo espacioso que acoge en calma
entre las sombras
todas las respuestas,
las únicas posibles. Y
vienen a mis labios –luego-
como agua fresca y fecunda,
y determinan el sentido de los actos
y la razón del tiempo
que inexorable empuja las agujas del reloj
de la existencia
hasta el último impulso.

González Alonso

VALORES

VALORES
Bondad, verdad y belleza
todo es cortado de una pieza

(
Refranero)

Verdad, pero no
absoluta. Verdad
que duda; verdad que hermana
y construye puentes,
luminaria en mitad de las sombras
de la noche,
madre
de la justicia.

Bondad alejada
de la compasión y la
misericordia; bondad que acaricia el amor,
se abraza a la amistad en el placer de compartir
el éxito de los demás, hermana de sus fracasos,
humilde y solidaria.

Belleza en cada gesto,
gota de luz, roca que arde,
hierba sola entre millones,
y única.

González Alonso

Sencillez

SENCILLEZ
Senzillesa
(A Mía i Emili amb afecte. Poema antic)

Se enviaban cartas con frases largas de palabras deslumbrantes
y bellas.
Enviaban papel mojado en tinta de bolígrafo.
Enviaban sueños asépticos y cansancio concentrado.

Y en la distancia el amor era deseo.
Y en la distancia el deseo era pasión.
Y en la distancia se consumía su impaciencia.

Alegraron las horas con promesas de besos.
Suspiraron con ofrendas de abrazos
y caricias
que cubrían las noches con el calor de sus cuerpos
y el frío del invierno.

Todo lo hicieron y todo lo intentaron.

Al final concluyeron
que lo mejor era amarse
sencillamente.
***
S’enviaven cartes amb frases llargues de paraules enlluernadores
i belles.
Enviaven paper mullat amb tinta de bolígraf.
Enviaven somnis asèptics i cansament concentrat.

I en la distància l’amor era desig.
I en la distància el desig era passió.
I en la distància es consumia la seva impaciència.

Varen alegrar les hores amb promeses de petons.
Varen sospirar amb ofrenes d’abraçades
i carícies
que cobrien les nits amb la calor dels seus cossos
i el fred de l’hivern.

Tot ho van fer i tot ho van intentar.

Al final varen concloure
que el millor era estimar-se
senzillament.

González Alonso

Et ne nos inducas in tentationem

soberbia

ET NE NOS INDUCAS IN TENTATIONEM

Esto es todo lo que deberías saber
soportando el yugo de una vida penosa
y pasajera. No hay nada que envidiar
de las humanas vanidades,
ni de la gloria de las naciones, ni del poder
y la fe
y la vocación redentora.

He visto tiranos vestidos de salvadores
escalando las ramas más altas de la soberbia
en escaleras de discursos violentos, sostenidos
en mentiras y argumentos injustos
de pensadores mediocres. He visto
cómo el rico se hacía enormemente rico
con los votos de los pobres. Y veo
en la elocuencia rebuscada y torticera
de muchos humanistas
fermentar el odio, extender el miedo, secuestrar
la palabra
y los corazones esclavos
de la violencia. Y caer
las ciudades, la carne humana en hospitales
y escuelas, negados el pan y el agua
de la boca de los niños, por entre el polvo
la enloquecida marcha de los hombres
huyendo de los hombres.

Qué más nos puede pasar. La ira
y la venganza serán un viento imparable
de desolación, os digo
derramando lágrimas sobre el género humano
al tiempo que contemplo la belleza.

González Alonso

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Del alma muerta

Death After Life

DEL ALMA MUERTA

Mi alma muerta
habla a los muertos
en una lengua muerta.

Y pasarán los días como globos ardientes,
soles desesperados fuera de las órbitas
y los horizontes.

Más tarde, en el altozano de la esperanza
descubrirás tus ojos mirando tras las lágrimas
la vasta región de los anhelos desterrados,
crisálidas del miedo
despertadas a lo efímero e inútil, a la vida
apegada al surco de la tierra
reseca.

¡Qué larga cadencia de lamentos,
qué pesado yugo de historia
y olvido. Qué desolación
de discursos!

Mi alma
muerta
habla a los muertos
en una lengua muerta.

González Alonso

Un viejo al sol de mediodía

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UN VIEJO AL SOL DE MEDIODÍA

El anciano se sentaba al sol. Con el chasquido
de los años en los huesos
y los ojos cerrados
se extendía el tiempo en su lentitud,
las horas de los relojes
cansados. Aspiraba, absorto, el aire tibio
aromado de tomillos y albahacas;
entonces, una sonrisa asomada al labio
era levedad de vuelos de mariposas
en su batir de alas.

El anciano pintaba cielos violentos y paisajes
imposibles
para los días de la vida ya rota
y desmayada; con modestia y candor espera
la triste claridad del alba, la última mirada
a la primavera
de verdes atochares y margaritas
que el aire mece.

Abre, sosegado, el sagrario primitivo de los sueños
y un amor llega a su alma como bálsamo
doloroso,  se remueven las aguas
de los pozos de sus ojos resecos
y reposado se entrega
al abrazo postrero y el beso que el sol traía
con la nostalgia fría de la nieve,
abrigo luminoso de los paisajes lejanos
y la infancia en blanco y negro
de las fotografías.

González Alonso

Tristeza de hoy

ventana

TRISTEZA DE HOY

No consideres, amor, mi tristeza de hoy;
es algo ajeno
a mi verdadera tristeza.

Si las hojas en los árboles
vuelven a ser verdes
y al mirar por la ventana
ves a lo lejos un sol que amarillento
escala con sus rayos
la brisa de la mañana
y yo estoy lejos;

si los campos florecen en pujantes margaritas
en primavera,
y al recorrer un camino
todavía con barro
de la última lluvia
encuentras un perro que te sigue
y acaricias su cabeza
y miras sus ojos tristes;

si la luna se llena por la noche
de redonda poesía
y aspiras la caprichosa quietud
de las inquietas estrellas
y yo estoy lejos,

no consideres, amor, mi tristeza de hoy,
¡es algo tan ajeno
a mi verdadera tristeza!

González Alonso

Fuera del amor todo es exilio

amor adolescenteEntonces
eran otras las horas en los mismos relojes;
tú venías entre mañanas de invierno
y nos crecía, ay,
el calor desvestido de los desnudos cuerpos;
mirándonos a los ojos
llegábamos a los labios,
la humedad de los besos,
tu vientre,
la pequeña y cálida redondez de tus senos.

Era el amor
entonces. Y era
todo.
Dueños del mundo sólo con quererlo,
sólo con nuestro abrazo, fresa encarnada
a la albura del día,
sin miedo y sin nada
todo, todo vértigo; ahora
que todo es ya nada, ay, si fuera del amor
todo es
todo desierto y
exilio
y ausencia toda
y sin horas el tiempo
en los mismos relojes; sólo frío,
sólo invierno
de invierno.
Sólo frío. Porque ya
fuera del amor
todo es exilio.

González Alonso

desierto

Tiempos aciagos

TIEMPOS ACIAGOS

TIEMPOS ACIAGOS

Para un cuadro de Luz Gandiaga Fernández de la exposición Expo Vértigo 2023 – Espacio Artemisa (Portugalete)

Quién,
en qué patas se sostiene la edad.
Vagabundo o peregrino no podré olvidar tus manos
que acarician y crean. La ausencia es –lo sé-
desasosiego fatigoso, lo que pesa sobre el vacío plomizo
de las horas.

Yo sé también que volverá el color a pintar
la alegría de tu rostro
y hablaremos de los días felices y serenos
y ocupará el amor con justicia su trono
ayer abandonado.

No he declarado la guerra al placer
de tus miradas. Pero
vengo de una tierra violenta, árida y maternal,
fría
pero hermosa*
, como cantó el poeta,
donde titilan enjambres de melancolía.
Tampoco quiero hacer discursos, ni hablar de modo frívolo
y anecdótico. Las palabras
toman asiento y crecen
las preguntas. Es un dolor más largo
que toda  una helada noche de invierno.

En las vértebras de los años
crujen los tiempos aciagos,
e incandescentes
crepitan los recuerdos en la hoguera de los sueños
que inquietos se asientan en la distancia infinita
de la memoria.

Julio González Alonso

*Antonio Pereira (León, 1923/2009) – Afirmación de vecindad.