
Sobre la tarde cae el silencio pegajoso
de la sobremesa; la luz esparce
la pereza de los muebles, un camarero ha dejado ante mí
la tacita de café; sólo el chasquido leve
del platillo contra el mármol llena el aire
y los pensamientos vuelan lentos la atmósfera del bar.
González Alonso
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