Rondel de la mano del tiempo

 

Rondel de la mano del tiempo

De la mano del tiempo y la memoria
escribo quiénes somos, quiénes fuimos,
quiénes quizás alcancen ser historia
de la mano del tiempo y la memoria;
quiénes olvido sólo, quiénes gloria,
quiénes, tal que soñamos tal vivimos.

De la mano del tiempo y la memoria
escribo quiénes somos, quiénes fuimos.

Trabajo estéril se me antoja el hecho
de sólo recordar lo ya pasado
o vivir lo presente con despecho;
trabajo estéril se me antoja el hecho
de esa inquietud de estar siempre al acecho,
sintiéndose infeliz, triste, cansado.

Trabajo estéril se me antoja el hecho
de sólo recordar lo ya pasado.

No malgastemos tiempo ni lamentos
que de nada nos sirven, nada aportan
y nos hacen perder buenos momentos.
No malgastemos tiempo ni lamentos
imaginando historias, bellos cuentos
que ni sirven de ayuda  ni confortan.

No malgastemos tiempo ni lamentos
que de nada nos sirven, nada aportan.

                                     González Alonso

 

Carta segunda de abril

 

Carta segunda de abril

Era abril y escribía la palabra amor
con letras equivocadas; tú deshojabas margaritas
y aspirabas aromas de capilotes; moría
Cervantes, nacía la república en primavera
y los días se abrían en pétalos de horas alumbradas
de deseos. Afrodita
se rendía en nuestro abrazo.

Esta carta lleva el sello de tus besos
y un remite lejano. Puedes saber la brevedad del sueño,
lo largo del insomnio, saber que masticamos el aire y las palabras
para ahuyentar el miedo con historias
de ilusionistas
fatigados, saber
que volvemos a escribir amor
con letras equivocadas
y está cayendo la ilusión
al fondo de un pozo
sin fondo.

Todo ocurrió
en abril
en todos

y cada uno de sus días.

González Alonso

 

Luna de mayo

Llueves acuáridas en lágrimas
arrancadas al cometa, hija
de Júpiter en mayo,
luna llena.

De mi corazón arrancas
versos; de mi alma
la tristeza. Ya soy
todo tú en tu blancor
de noche
y de primavera,
todo tú
en lluvia de meteoros
girando por las esferas,
todo tú en suspenso
los sueños,
el aire en suspenso,
carrusel de poemas
en tu torno, baile
que ronda
el vuelo de los besos,
luna de mayo
mía,
luna entera.

Ya no estrecharán mis manos
tu cintura luminosa,
no cantarán las campanas
las horas de madrugada,
olvidarán las abejas
libar el néctar de mayo,
se detendrán los planetas
un segundo
mudos,
absortos,
quietos
en tu belleza.

González Alonso

Espinela numérica cervantina

Espinela numérica cervantina

Hacer trajes es de sas-              3
Y nadie, como ning-                  1
Cervantes, siempre oport-          1
Vistió héroes y pillas-                3

Fue generoso en desas-            3
Y del amor fue vo-                    0
En nada fue chapu-                  0
Del verbo que en él halla-          6

Que aunque manco lo encontra- 6
Diestro fue en lengua y a-          0

González Alonso

Sonetillo numérico con cuernos

Sonetillo numérico con cuernos

Cuando hablemos de mari   2
y cuernos, no habrá ning     1
que encuentre muy oport    1
hacer chistes diverti            2

Pero estando tan doli          2
de amantes no hacen ay     1
y con talante mor               1
a otras hembras caen rendi 2

Y así hasta el más chapu     0
de todos estos pillas           3
nunca  será tan sin             0

que en medio del agua       0
reconozca en sus desas      3
que siempre habrá otro ter 0

González Alonso

Luna de abril

La luna fue en abril
y fue el amor
cantaba
y canta entre coplas Carlos
Cano –“para vivir
y sentir
para olvidar

Pero se queda el dolor
sin esperanza
ajeno ya a la noche
y tu luz, tan lejos
la primavera,
de aromas perfumados
los besos
que pone el viento
en tu boca
fresca
en la madrugada.

Luna de abril tricolor
republicana,
traes
el futuro en tus sueños; un
temor
y una pasión
a la libertad atada; luna
de abril
para olvidar
aunque se quede el dolor
y la muerte te persiga,
te persiga, ay, la muerte
al alba.

González Alonso

Luna de marzo

Selene y Endimión

Luna de almendros
en flor,
de amor de pastores, ¡ay!
el súbito temblor en la piel
de marzo
y la bóveda celeste estremecida,
cuando duerme Endimión
y envuelve tu luz pálida su cuerpo
en estrecho lazo,
luna,
y otros hombre y otras mujeres
y otras noches
se abrazan y se aman
y conciben
y traen al mundo los frutos
carnales
de las pasiones que empujan
la turbación
selenita
de los sueños.

González Alonso

 

*Selene se enamora del pastor Endimión, de belleza irresistible, y le concede el deseo de dormir eternamente. Endimión permanecerá eternamente joven y la luna lo amará en su sueño.

El libro de los muertos

El libro de los muertos

Con  espanto y guerra, los ojos desorbitados,
galopa el caballo picassiano,
golpea la tierra
con las patas de Rocinante;
se  cuela la picaresca en Siglo de Oro
por los arlequines
de los días más azules del siglo
veinte
y Cervantes
remueve los pinceles y mezcla los colores
en la paleta de grises tenebrosos.
Una vez más, ay, Goya y la España trágica
devorándose a sí misma
mientras escribimos el libro de los muertos
y emerge la luz en sortilegios.

¡Qué largo viaje, patria, nos amenaza
en el filo de la espada de la historia
hasta el juicio de Osiris!

¡Fría es la jornada que te acompaña
al levantarse el campo
y la batalla aplaza su final y hará la cuenta terrible
de los vivos
antes de que decline el día!

Echa tierra a mis ojos,
que no alcancen mis hijos a ver tanta desgracia;
desnuda mi cuerpo, entrega a los dioses mis riquezas,
que nada estorbe la ligereza del viaje;
así, patria, se cuentan las jornadas
y las estaciones y los años a la grupa del destino
arrumbado a la cintura de tus costas,
alto en tus verticales montes,
agreste en el aire
que sobrevuelan las águilas,
extenso en las llanuras
de la esperanza.

                                   González Alonso

Luna de febrero

Luna de febrero

Rueda, luna, los cielos
del mes febrero,
esquivas las miradas,
la cara oculta
entre sus velos.

¡Ay, niña,
dónde pones los ojos,
por quién suspiras!

Rueda, luna, los cielos
fríos de invierno,
que por los cielos ruedan
todos mis celos.

¡Ay, celos, cárcel
del alma,
amor sin esperanza
de tu despecho!

Del pozo de la noche
te traigo un cesto
lleno de estrellas
y un manojo de escarcha
hecha de versos.

Al balcón de la mañana
se asoma el día.

Yo muerto soy de amores,
la luna
mira.

      González Alonso