Etcétera

 

Etcétera

Las noticias llegan repetidas. Con indolente
gesto, el locutor vuelve sobre las imágenes
otra vez, y otra vez desfila la muerte
ante los ojos
con su peso de miedo y de metralla
y plomo.

Por todos los poros de la vida se cuela
el ruido destilado de las voces
de la guerra. Gentes sin nombre
ofrecidas en sacrificio ante el altar
de los dioses del siglo, arrebatados
de fe ciega, unos; de ambición y de poder,
otros; de sangre y falta de escrúpulos,
todos.

Repiten una y otra vez, sin descanso, las mismas
noticias, las mismas imágenes, la misma crueldad
descarnada hasta el agotamiento,
hasta la náusea,
hasta que el miedo inocule su veneno en la sangre
de la voluntad; es entonces
que todos aceptamos lo inevitable
de estos errores. Sabemos que las noticias
nos hacen cómplices del crimen; adquirimos
la certeza
de lo frágil
de la existencia.

Repetimos las noticias y propagamos
el pánico; entonces, los asesinos
sonríen
satisfechos.

González Alonso

 

Carta de octubre

 

Carta de octubre

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal.

Gil de Biedma

Perdió el olivo sus ramas de la paz;
otra vez patria
y enemigo; otra vez
las fronteras
y los muros
y las identidades.

¡Qué difícil ser español
en España,
qué terrible destino!

Siento
la ofensa de la dignidad,
el vértigo del desatino,
la injuria y la amenaza.

¡Qué difícil la libertad,
paloma desnortada en los cielos azules
de mi país
y sus mares
y las anchas avenidas y las ciudades
milenarias!

Hoy te digo que octubre es un mes triste
desgarrado en banderas y consignas
y amanecido de temor e incertidumbre.

Un profundo temblor sacude la memoria
y el miedo se apodera de los nombres,
ser español en España,
ser España, como una rosa sola abandonada
en mitad de todos los desiertos.

González Alonso

Apocalipsis

 

Apocalipsis

Supo que había llegado el tiempo
de los insectos
cuando el calor de la mañana abría las raíces
de las plantas
y las rocas
perdían el agua fósil
de sus gargantas secretas
y profundas.

Se quedó mirando fijamente la desvaída luz
de la alborada
y  leyó en el silencio
que estallaba en el aire
con los tambores de los presagios
de los pergaminos antiguos.

El lugar de la vida ya es de otros
herederos, de otros las noches
y sus días; nunca más
habrá canciones a la luna
cortejada de estrellas
y la atmósfera será estruendo
del batir infatigable
de millones de élitros.

De dónde vino aquel final,
por qué fue todo desierto de agua
y tierra calcinada, qué números
se cumplieron, qué profecías
dibujaron sus señales sobre el paso de los siglos
del universo.

Una belleza nueva e incomprensible
amanecía ante sus ojos.

González Alonso

 

Cada rincón

Cada rincón
guarda la mínima cadencia
de un recuerdo.

Puede tener
tres
o cuatro telarañas;
puede ser de un blanco
puro
o recogerse tímido
en la penumbra de la alcoba.

Cada rincón
atesora el secreto
de un sueño inalcanzable
o esa ilusión lograda.

Mirándolos con cuidado
pueden parecer hermosos
u horriblemente desolados.

Cada rincón
esconde una palabra
en su vacío. Lloran
en silencio
y nadie los escucha.

Hay
rincones fríos.

González Alonso

 

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, 2017

Almagro, Festival Internacional de Teatro Clásico 2017

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro está de cumpleaños; nada menos que puede brindar por la cuadragésima convocatoria; cuarenta celebraciones que hacen toda una historia en favor del teatro y que ha supuesto la dinamización de la vida cultural, artística y económica de la ciudad en torno a los espacios del Corral de Comedias, el Teatro Municipal, el Teatro Hospital de San Juan, la Antigua Universidad Renacentista, el Espacio Miguel Narros o el Claustro Museo del Teatro. ¡Felicidades!

Molière: Los enredos de Scapín (Versión en hebreo de Nathan Alterman)
Lope de Vega: El perro del hortelano
Entremeses: La sarna de los banquetes.-Vélez de Guevara; El entremés nuevo del cochino de San Antón (Anónimo)

Los enredos de Scapin, de Molière en versión de Nathan Alterman y dirigida por Udi Ben-Moshe. La puesta en escena correspondió a The Jerusalem Khan Theatre.

La compañía israelita The Jerusalem Khan Theatre abrió las puertas de la creatividad en el Espacio Miguel Narros con una versión en hebreo de la obra de Molière a la que pudimos acceder salvando la dificultad del idioma para disfrutar de cada matiz de esta comedia con el clásico final feliz.

Los enredos amorosos de cuatro jóvenes y los inevitables y previsibles problemas y rompederos de cabeza de sus respectivos padres, que deseaban otra cosa bien distinta para cada uno de sus respectivos hijos, acaban resolviéndose gracias a los buenos oficios de una especie de “celestina” llamado Scapín que consigue, no sólo que los jóvenes se salgan con la suya, sino que sus propios padres lo paguen de sus dineros con mucho dolor de sus almas. De paso, Scapin se tomará algunas pequeñas venganzas personales con su amo –uno de los padres del enredo- de las que también saldrá escarmentado.

Enredo, situaciones cómicas, risas y sano divertimento del que puede sacarse alguna lectura práctica, como lo inútil que resulta oponerse a las decisiones del amor, así como aprender de la eterna discrepancia de pareceres entre generaciones.

Del resultado final no será el único responsable su autor, Molière, sino la excepcional labor de interpretación y puesta en escena del elenco israelita siguiendo la adaptación del poeta hebreo Nathan Alterman. La excepcionalidad cómica de los actores y actrices, su expresividad y el acertado manejo del ritmo y el espacio escénico, nos hicieron olvidar que escuchábamos los diálogos en una lengua desconocida para –supongo- la inmensa mayoría de los espectadores y disfrutar plenamente de una buena noche de teatro en el Espacio Miguel Narros de Almagro.

El perro del hortelano, de Lope de Vega y puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro en la versión de Álvaro Tato y dirigida por Helena Pimenta.

La Compañía Nacional de Teatro siempre es garantía, en todos los sentidos, de buen teatro. A Lope de Vega no se le puede poner pega. Y Helena Pimenta en la dirección es una apuesta segura. El reparto, impecable.

Y con todo, es difícil sustraerse al trabajo que para el cine realizó Pilar Miró de esta comedia. En la comparación tal vez el que sale peor parado es el papel de Teodoro y el que mejor resultó fue el de Marcela. Nada que objetar, se entiende, a la muy buena interpretación de todo el conjunto.

La comedia que discurre por tierras de Nápoles está bien armada en su escenografía y el bien estudiado espacio escénico con una gestión de la acción y el manejo de los tiempos que hacen muy atractiva la representación sólidamente apoyada por la realización musical y la iluminación. Otra característica corresponde al vestuario, adelantando la comedia del Renacimiento al Barroco.

La historia de Lope de Vega cuenta cómo una hermosa y joven condesa se enamora de su humilde secretario. En el camino de este amor se interpone la diferencia de clase, el honor, la ilusión, las dudas y los celos. La condesa quiere y no quiere el amor de su secretario, facilita e impide el amor de éste con Marcela, una criada de la casa, dispone, hace y deshace sin acabar de decidirse, hasta que el amigo del enamorado y contrariado Teodoro, el secretario, discurre una estratagema para buscarle un padre noble y rico a Teodoro. La argucia complace a todas las partes, incluido el supuesto padre que había perdido a su hijo y cree y quiere encontrarlo en la figura del secretario de la condesa.

Superadas las formas, ya no importa que sea real o no la ascendencia de Teodoro y el amor se abre hueco entre las estrechas exigencias de la sociedad y sus convencionalismos. Todos saben que es una farsa. Pero la sociedad misma está montada como una farsa. Lo único verdadero es el amor, el de de Teodoro y Diana, y el amor paterno del marqués que vuelve a sentir la presencia del hijo que le faltaba. Con esto basta para este perro del hortelano que, por fin, come él y deja comer al amo.

El entremés nuevo del cochino de San Antón (Anónimo)
La sarna de los banquetes.- Vélez de Guevara

Con el anuncio de los Microrrelatos, la compañía TCA (Teatro Clásico de Almagro) inaugura un nuevo espacio, un pequeño patio semiderruido y en venta, dos portales más allá del espectacular Corral de Comedias en la misma plaza de Almagro; es la otra cara del Festival Internacional de Teatro Clásico, la que abre sus puertas y su buen hacer con los diferentes y divertidos entremeses a los que el público responde agradecido llenando cada representación, que no va más allá de la media hora de duración.

La compañía es muy conocida y experta en este tipo de puestas en escena, desarrollando una amplia e intensa actividad teatral y educativa a lo largo del año. Además de haber disfrutado sus interpretaciones en años anteriores, también hemos podido ver y aplaudir a este elenco en el Museo Guggenheim de Bilbao con El vizcaíno fingido y El retablo de las maravillas de Miguel de Cervantes, el pasado 19 de diciembre de 2016.

En esta ocasión nos hicieron reír y disfrutar con el conocido entremés nuevo del cochino de San Antón, de autoría desconocida, y los líos y ocurrentes trucos para ocultar ante su marido las infidelidades de una mujer casada con el sacristán de turno, así como el escarmiento de ambos cuando el marido descubre el engaño y confirma sus sospechas de traición y condición de cornudo.

El segundo entremés corresponde a Vélez de Guevara, titulado “La sarna de los banquetes”. El argumento se centra en el modo de vida picaresco de un soldado que se hace invitar cada día a la mesa de un hidalgo rico y cómo los criados de la casa hacen ver al dueño que está siendo objeto de engaño y desangrado por el autoinvitado que, con cualquier pretexto en cada visita, se quedará a comer en la casa. Serán los mismos criados quienes, de acuerdo con el amo, le procuren el escarmiento suficiente para alejarlo definitivamente de la casa.

Tarde apacible, alegre y distendida en este pequeño patio de comedias, rústico, elemental, incluso precario, pero lleno de riqueza humana y artística gracias al empeño de esta compañía, contrapunto y entremés del Festival de Teatro Clásico de Almagro.

González Alonso

La puerta de al lado

La puerta de al lado
Fabrice Roger Lacan

Teatro Barakaldo
15 de julio de 2017

Dirección y adaptación.- Sergio Peris Mencheta

Intérpretes.- Silvia Marsó, Pablo Chiapella y Tofol Martínez (músico y narrador)

La puerta de al lado” es una comedia escrita por F.Roger Lacan, nieto del psicoanalista francés Jackes Lacan, adaptada y dirigida por Sergio Peris Mencheta e interpretada por Silvia Marsó, Pablo Chiapella y Tofol Martínez  como músico y narrador. La producción es de Barco Pirata Producciones.

La definición de “comedia” nos remite a una clase de obra dramática, opuesta a la tragedia, que muestra lo ridículo con elementos que divierten y hacen reír, y con final feliz.

Desde Aristófanes al teatro español del XVII y la actualidad, los elementos que definen la comedia permanecen inmutables en la búsqueda de entretenimiento, la exageración de los defectos o  los vicios de los personajes que responden a estereotipos de los que se amplifican y caricaturizan sus conductas, y que pueden tener un tono moralizante o de denuncia social.

¿Qué diferencia, entonces, a una buena comedida griega de una española del Siglo de Oro o de otra actual? Pues, básicamente, el modo de vida de las personas representadas, la complejidad del desarrollo tecnológico de la sociedad y el modo de vida. Lo demás, incluidos los problemas existenciales, vitales y de intereses de las sociedades, son –básicamente- los mismos.

Así, tenemos a un F. Roger Lacan escribiendo una comedia y encontramos a unos intérpretes representándola por última vez, última ilusión, últimos aplausos, en el Teatro Barakaldo.  Decimos que es una comedia porque entretiene, hace reír de manera saludable y nos ofrece la representación de dos personajes que obedecen a las características mencionadas exigidas para una comedia. Sigue leyendo

De la condición humana

 

De la Condición Humana

A excepción del hombre, ningún ser se maravilla
de su propia existencia.

Arthur Schopenhauer

Minúscula silueta en el desierto,
sombra de  un ángel nuevo, un dios vencido;
humana criatura, sol herido
alzado en solitario desconcierto.

Te sabes antes que nacido muerto,
ser antes que memoria, sólo olvido;
efímera la vida y lo querido
por la mano del tiempo ya cubierto.

¿Cómo sacando fuerza de flaqueza
a un cielo de universos infinito
proclamas la razón de tu certeza?

¡Qué admirable pasión, si el desatino
de esta vida y de toda su riqueza
de Nada ir a la Nada es su destino!

González Alonso

Soneto publicado en el libro «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños de Montemayor, 599.-Madrid, septiembre 2016)

Y hoy me vi mayor

 

Y hoy me vi mayor,
como agotado
por una pena inmensa
arrugada en la frente abierta;

y el corazón lo sentí más grande
machacando
sueños podridos en su sangre roja.

Una duda perdida
en un rictus de sonrisa
quedó prendida al espejo.

Y una ilusión no nació
cuando ligera
una lágrima rodó por la mejilla
en última caricia…

González Alonso

 

Poema del libro “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen,599.-Madrid, septiembre de 2016)

 

Si en medio de la noche

 

Si la muerte en medio de la noche llega
y estáis despiertos, no llaméis, no lloréis,
no alcéis la voz; esperad que la alondra
traiga en el pico el alba, en sus alas el aire,
la luz en los ojos
de la madrugada.

Porque de todas las citas es ésta inexcusable
a sus brazos de niebla entregaré los abrazos
y en sus labios
dejaré los besos de brisa con mis labios;
no llaméis, no lloréis,
no alcéis la voz. Esperad que el silencio
sumerja sus raíces en mi corazón, aguardad las horas
detenidas, mirad por las ventanas de las habitaciones,
recoged las sonrisas
sin tristeza. Ya voy
y todo está conforme con la vida. La carne
desvestida
y este sueño inacabable, caracola marina
en la arena de la playa y ecos de olas
rompiendo en su vacío.

Si muero en la noche, esperad al día;
ni lloréis, ni llaméis.
Esperad que la alondra
traiga en su pico el alba.

González  Alonso

Del libro «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen,599.-Madrid, septiembre 2016)

Teresa Cascajo

 

Teresa Cascajo

Si  en la pila tu nombre fue Teresa
y apellidó tu padre por Cascajo,
es razón preguntar por qué carajo
del apellido Panza fuiste presa.

No eras amiga de mantel en mesa
y preferiste siempre, puesto el majo
con  manteca, laurel, pimiento y ajo,
la sopa cocinar, fuerte y espesa.

Tu nombre, tu apellido, tus iguales
y vivir en tu casa con holgura
sin envidias de nadie, que los males

sólo llegan a ser tantos y tales
si te ciega traidora la locura
de ambicionar ser más de lo que vales.

González Alonso