Archivo de 10 de marzo de 2013

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Noche de Reyes, de William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro

Beatriz Argüello y Rebeca Hernando en Noche de Reyes de William Shakespeare.Noviembre Compañía de Teatro en Noche de Reyes de William Shakespeare.Beatriz Argüello y Daniel Albaladejo en Noche de Reyes de William Shakespeare Noche de Reyes – Twelfth Night – Decimosegunda noche.- William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro.- Teatro Barakaldo

Decir que Noche de Reyes (Twelfth Night) es una comedia de enredo de William Shakespeare, podría interpretarse como estar hablando de una obra menor, un trabajo secundario del autor de Hamlet, Otelo, El mercader de Venecia, Ricardo III, Romeo y Julieta, y tantos otros títulos de obras dramáticas que figuran por derecho propio entre las obras cumbre de la Literatura Universal. No es así.

Y no lo es por distintos motivos. El primero porque un autor de la talla de W. Shakespeare convierte en oro de ley cualquier asunto que trate. En segundo lugar, porque el género de la comedia no desmerece al lado de la tragedia y sería un error considerar al autor inglés solamente genial en los dramas en los que aborda las pasiones humanas llevadas al límite, con resultados dramáticos en el enfrentamiento de las mismas. Desde la comedia, con un final amable tocado de humor, William Shakespeare disecciona también aspectos del alma humana y de las costumbres con maestría de cirujano. Noche de Reyes no es una comedia vacía, válida solamente para sonreír o reír abiertamente ante situaciones disparatadas y cómicas; se trata, ante todo, de una obra increíble que aborda sin el menor pudor nada menos que la cuestión de la sexualidad en una época en la que los personajes femeninos eran interpretados por hombres. Esto, sorprendentemente, es algo que después de 440 años todavía escuece en sectores amplios de la sociedad católica, que sigue demonizando cualquier opción sexual diferente a la heterosexual, llegando a ver una amenaza para la supervivencia de la especie en los comportamientos homosexuales, teoría defendida pública y vergonzosamente por autoridades eclesiásticas y políticas, como en el caso del ministro del Interior español, afecto al Opus Dei, y el del jesuita Portavoz y Secretario de la Conferencia Episcopal. Claro que, estas autoridades, no se cuestionan las conductas de abusos sexuales llevadas a cabo históricamente en los centros escolares regidos por sacerdotes y monjas, generalmente de carácter homosexual y contra menores, ni tampoco dan mucho ejemplo para garantizar la perpetuación de la especie cuando han elegido no tener hijos ellos mismos.

La obra, el genio y el ingenio de W. Shakespeare son una denuncia, 440 años más tarde, de la hipocresía de la Iglesia Católica y de políticos de misa y comunión. Pero, también, de su precaria formación, dogmatismo y falta de rigor de los planteamientos que sostienen. La ambivalencia sexual tratada en Noche de Reyes se presenta a través de los personajes que con una definida tendencia heterosexual se sorprenden a si mismos dudando en algunas ocasiones de sus sentimientos e inclinaciones frente a alguien de su mismo sexo; o aparece el personaje decidida y abiertamente homosexual en una relación no correspondida, pero comprendida, así como la mujer seducida por otra mujer disfrazada de hombre. Toda una variedad de situaciones en las que parece que todo es posible y nada es lo que parece se abren paso a través de la comedia de Shakespeare, y sin rasgarse las vestiduras, en esta obra festiva escrita como homenaje de la visita del Duque de Bracciano a la reina Isabel y representada en la misma Noche de Reyes. Conviene aclarar que hasta el mismo título juega un papel en esta gran comedia, pues la decimosegunda noche después de Navidad es la del 5 de enero, víspera de Reyes. Se trata de un periodo en el que, irónicamente, las cosas no son como suelen ser: las gentes se hacen regalos, se reúnen las familias, se deja de trabajar, se da un trato más igualitario y comprensivo, se dejan a un lado diferencias irreconciliables, incluso se declaran periodos de paz o de tregua en las guerras y se desdibujan los papeles atribuidos a los sexos, aspectos todos ellos reconocibles en la comedia shakesperiana.

Pero cualquier obra de teatro, por muy extraordinaria que sea y esté firmada por un autor absolutamente reconocido, puede no ser nada si no encuentra un elenco de actores capaces de hacerla creíble sobre el escenario. En este sentido, Noviembre Compañía de Teatro, con su director Eduardo Vasco y el trabajo de Yolanda Pallín en la versión de la obra, consiguen plenamente el objetivo. El reconocimiento del público del Teatro Barakaldo así lo confirmó calurosamente con sus ovaciones. Con un vestuario años veinte, la actualización del texto sin que pierda un ápice de ternura, humor y poesía, más la incorporación de escenas con viejas melodías del music hall de principios de siglo XX, William Shakespeare llena desde el siglo XVII el espacio de dos horas intensas de espectáculo y muchos huecos en la moral de una sociedad pretendidamente actual y desarrollada del siglo XXI. Todo un ejemplo hecho arte a través del teatro que nos da un baño de libertad en un mundo en el que esta palabra ha sido manoseada y pervertida hasta el extremo de vaciarla de significado. Así que no cabe otra cosa que felicitar a William Shakespeare, felicitar al elenco de actores que de manera tan magnífica desarrollan su labor en Noviembre Compañía de Teatro,  felicitarnos todos por la oportunidad de contar con esta versión inteligente de Noche de Reyes y celebrar la suerte de la ocasión vivida de cuantos pasamos por el teatro.

González Alonso




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