El libro «Lucernarios» se presenta en el Instituto Leonés de Cultura.- León

Puesta de largo de «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen, nº 599.- Madrid, septiembre de 2016) con la presentación en el Instituto Leonés de Cultura de León.

 

DIARIO DE LEÓN: Presentación de «Lucernarios» en el Instituto Leonés de Cultura

http://www.diariodeleon.es/noticias/cartas/presentacion-lucernarios-instituto-leones-cultura_1118347.html

Presentación en el programa de Tele7, Objetivo Bizkaia, dirigido por Susana Porras:

.

 

 

Ensaladilla rusa

 

Ensaladilla rusa

Toda blanca en el plato. En una masa
con algún leve toque de aceituna
deja en su redondez de fría luna
el frescor que a la boca suave pasa.

Cebolla picadita en esta casa
de patata, bonito y la oportuna
mahonesa, que es salsa que ninguna
otra salsa en su gracia sobrepasa.

Algún pimiento rojo, algún guisante,
huevo cocido o lomos de anchoíllas
darán, también, un toque interesante.

Puede otro plato resultar bastante,
mas si tengo que hablar de ensaladillas
afirmo que la rusa es la importante.

González Alonso

 

7 años

Cumplir 7 años

Y gozar de buena salud. De ánimo. De mirar al futuro desde el presente. De disfrutar este presente mirando al pasado sin melancolía. De imaginar proyectos nuevos. De cultivar los viejos. De seguir queriendo hacer nuevos amigos y seguir queriendo a los de toda la vida.

Y entre todo ello, unos cuantos libros, algunos compartidos: Antología Alaire, Universos diversos, Árido umbral, Noches de «lupi» en Portugalete; otros dos en solitario: Testimonio de la desnudez (IIPremio Nacional de Poesía Treciembre, editado por la Fundación Jorge Guillén.-Valladolid) y -últimamente- publicado por la Editorial Vitruvio (Madrid) el libro Lucernarios, que os animo a adquirir solicitándolo a través de La Casa del Libro o de cualquier librería, lo que me haría muy feliz y os agradezco de antemano.

Y así -creo-  son estos siete años.

Salud.

González Alonso

Almería

Almería

Qué sequedad de espartos y piteras
cubre tu agreste altura de verano
mientras el sol entero, duro y plano
arde en el seco cauce de las rieras.

Qué milagro de verdes primaveras
se multiplica en  montes de la mano
breve del agua de la nieve, en vano
intento de ahogar cuencas y riberas.

En la ardiente pujanza del desierto
te elevas, Almería, en hierro y cumbres
de mármoles y olivos milenarios

con tus gentes, memoria de un incierto
heroico ayer de lucha ardiendo en lumbres
de justicia y de cantos libertarios.

Abrazos solidarios
de quienes buscan mejorar su suerte
son tus costas a salvo de la muerte.

González Alonso

«LUCERNARIOS»: UN NUEVO LIBRO DE POESÍA

LUCERNARIOS: Un nuevo libro de poesía.

p1110183

LUCERNARIOS

Julio González Alonso

Ediciones Vitruvio

Colección Baños del Carmen, nº 599

Madrid

ISBN: 978-84-945904-8-1

Con el título general de “Lucernarios”, la editorial Vitruvio acaba de publicarme este nuevo libro.

Cada libro trae consigo la magia de la ilusión al final de un trabajo muchas veces laborioso. Ilusión y esperanza.

“Lucernarios”, como libro, recorre un amplio abanico de temas con su voz y estilo propios; pretende ser variado, incluso ameno, y –desde luego- riguroso con la escritura y honesto con la poesía.

La primera lectura, para mí inexcusable y de gran interés, es el prólogo redactado por la poeta o poetisa –según término que parece en desuso- Pepa Agüera Sánchez. De su brillantez como autora, el genio que inspira sus creaciones y su capacidad de observación y análisis no cabe ninguna duda. Siempre confié en ella y Pepa Agüera me ha respondido con su natural afecto y su sinceridad.

Le siguen al prólogo la dedicatoria y 5 partes que recogen el contenido de la obra. La primera parte, “Más cerca de lo humano”, se aproxima a la experiencia de la vida y las cosas; le sigue “Confusiones”, en donde los poemas se recrean en una actitud más filosófica y reflexiva. La tercera parte, “En horas de amor y desamor”, es una incursión por los naufragios amorosos, sus éxitos y el contenido erótico de algunas situaciones, en una gama de estilos estróficos que van desde el pantoum a la villanella, el romance, el soneto y el llamado verso libre. En la cuarta parte trato de acercarme a las impresiones que nos dejan los viajes; “La luz de las ciudades” se acerca, así, a Barcelona, Madrid, París, Berlín o León en su historia, sin descuidar a sus habitantes. Por último, “Los designios”, en un estilo más ampuloso y clásico en el tratamiento del verso largo, se aproxima a algunos mitos como Teseo, Odiseo, el significado de los imperios a las puertas de Alejandría o el sentimiento amoroso ante el “designio” del paso del tiempo.

Espero que os guste y que resulte útil su lectura. Ya está disponible en toda España, distribuido a través de La Casa del Libro de cada ciudad, y de la Librería Cámara (Bilbao), de momento. Puede ser solicitado desde cualquier librería de cualquier punto de España y su precio final es de 11 €

 

Visiones de don Quijote

VISIONES DE DON QUIJOTE

Viste castillos donde había ventas
y en dorada bellota la Edad de Oro;
tu historia fue transcrita por un moro
y tus batallas fueron siempre incruentas.

Con pacientes discursos acrecientas
de letras y las armas el tesoro
y a tu escudero Sancho, con decoro,
en insular gobierno bien asientas.

Supiste ver gigantes en molinos,
ejércitos en medio de rebaños
y sangre en los pellejos de los vinos,

pero también a sabios y adivinos
presos con Dulcinea largos años
en la cueva del viejo Montesinos.

González Alonso

*Montesinos, que da nombre a la cueva de la aventura, es un personaje de leyenda, amigo de Durandarte a quien, después de muerto, le arranca el corazón para conservarlo en sal y ofrecérselo a su amada Belerma. En la misma cueva conviven con Dulcinea encantada, el mago Merlín que mantiene también encantados a Belerma, Durandarte y su escudero Guadiana, convertido en río, a Ruidera, sus siete hijas y dos sobrinas, que darán origen a la leyenda de las lagunas del mismo nombre.

Decir las cosas

 

Decir las cosas

A veces no es tan fácil decir las cosas
porque están cosidas a la costumbre
y las cicatrices del miedo,
o porque no las entendemos.

No resulta fácil hablar de aquello que creíamos
saber de los demás si descubrimos
la puerta abierta del alma
y la pesada tristeza de los errores.

Y cómo
hablar de cómo funciona, por ejemplo,
el dinero.

No es fácil, en tantas ocasiones, contar
las cosas más triviales como son
el vacío de las horas, la angustia
inexplicable, la ansiedad desparramada
como sal sobre la mesa o esa quietud
con la mirada fija en la pared
mientras los grillos, incansables, hacen sonar sus élitros
y se entrega la noche a los insomnios.

No encuentro fácil, es verdad, hablar de lo que no entiendo
y, pensándolo bien, debería no decir nada
cuando miro el cielo, por ejemplo, o cuando
alguien, de manera fortuita, me mira
y  lo encuentro en mis ojos.

Tal vez sea mejor
intentar sentir
que comprender.

No estoy seguro de ello,
pero creo
haber perdido la ocasión, una vez más,
de explicar alguna cosa
que creía importante.

González Alonso

Cosas cotidianas

 

Cosas cotidianas

Hoy andaban revueltas las cosas cotidianas,
el café de la mañana estaba frío,
la luz del sol se dormía en los balcones,
no ladraron los perros en la calle
y tu amor sin humor me dio los buenos días
con la mirada ausente. ¿Qué extraño
suceso ha conmovido las horas?
¿Por qué la rutina se muestra tan maniática?

Presiento una rebeldía en las persianas bajadas
y las aguas sin corrientes de la ría
que socaba los cimientos de la vida
y la cultura; son las pequeñas grietas
húmedas del tiempo que silencioso avisa.

Revisé en el verano los paraguas
y los calcetines del invierno. Las cosas
no andan bien, las flores no paran en su sitio
y los insectos sobrevuelan los volcanes. Acaso
la noche no sea distinta
con su oscuridad de estrellas y astros orbitando

el insomnio

y los presagios.

González Alonso

Cita

Cita

Cuchillo, tenedor, cuchara;
cuchara, cuchillo, tenedor;
tenedor, cuchara, cuchillo;
vino en copa, servilleta,
vaso de agua,
camarero, tú
y yo,
huevo frito, arroz con leche,
sopa fría
con jamón; plato hondo,
plato llano, verduritas,
pan, pescado,
carne a la brasa;

y yo, mantel de hilo,
cucharilla, té,
tacita,
café helado, tú
y yo,
azucarillo y la noche,
cita, sueño, velas,
risa; en tu casa
o en la mía, hotel, llaves,
baile, música,
labio, beso, amor, caricia,
sábanas limpias,

y yo.

González Alonso

La venganza de don Mendo.- Pedro Muñoz Seca

La venganza de don Mendo
Pedro Muñoz Seca

Teatro La Bombonera
Castillo de Carboneras (Almería)
29 de julio de 2016

La oportunidad de disfrutar de esta astracanada de Muñoz Seca en el marco del castillo de Carboneras es ocasión, también, de recordar la tragedia de las guerras. El autor de La venganza de don Mendo y otras ciento treinta y cuatro obras de teatro, fue fusilado por los milicianos en Paracuellos del Jarama por sus ideas y actitud crítica ante La República. Un crimen más de los perpetrados por uno y otro bando en una guerra vergonzosa reflejo del fracaso y la incapacidad política de los gobernantes de turno, así como el secuestro de la voluntad popular por una parte del ejército para erigirse en salvadores de la patria aquellos mismos que debieron velar por la paz y la legalidad.

No se trata de hacer proclamas de condena de un hecho histórico tan doloroso, pero me gustaría resaltar aquí la anécdota repetida que dice mucho del talante irónico del inteligente dramaturgo cuando –en una de las versiones que corren por ahí- delante del pelotón de fusilamiento, dice: Podéis quitarme hacienda y riquezas, la casa, las tierras, el reloj de pulsera o las monedas que guardo en mis bolsillos; podéis quitarme, como así vais a hacer, la vida. Pero hay una cosa que no podréis, por más que lo intentéis, quitarme jamás… ¡y es el miedo que tengo!

Muñoz Seca, admirado y respetado por otros escritores y dramaturgos, como Valle Inclán, Jacinto Benavente o Azorín, se inventa un género teatral que él llama astracán o astracanada. La venganza de don Mendo es un excelente ejemplo del género. La desfiguración del lenguaje natural y la mordacidad de la crítica convierten la tragedia en comedia, o tal vez haga que nos descubra la tragedia que toda comedia encierra. Así, de manera demasiado natural, consigue que el espectador acepte el cuadro final de la obra en el que se suceden, una tras otra, las muertes violentas de los protagonistas, muy al estilo parodiado de las obras de W. Shakespeare y con la facilidad ingeniosa para el verso y el enredo de un Lope de Vega.

La crítica general que se hace de la sociedad, la impostura, la ambición, el sexo, los celos, el honor, se construye en el recreado ambiente medieval del Reino de León en tiempos del emperador leonés Alfonso VII, también rey de Castilla, que tuvo varias mujeres e hijos en otras relaciones extramatrimoniales. Harán aparición otros personajes leoneses, como el mismo Don Mendo, Don Pero de Toro, Don Nuño Manso y su hija Magdalena, o la hermosa mora Azofaida, perdidamente enamorada de Don Mendo cuando, para pasar inadvertido y tramar su venganza, se convierte en el juglar Renato. Los mismos nombres son un guiño humorístico: Pero de Toro, en su condición de cornudo; Nuño Manso, como padre de Magdalena, mujer de condición casquivana y ambiciosa, o el mismo Renato o renacido, tras escapar de la muerte en el castillo y aparecer como juglar. Con estos recursos y la amplia variedad de estrofas empleadas, chistes y retruécanos, Muñoz Seca consigue una obra llena de comicidad e interés.

Poner sobre las tablas esta Venganza de don Mendo en el castillo de Carboneras (Almería), fue responsabilidad de La Bombonera. Creo que acertaron en todo, incluso hasta en las improvisaciones cuando el viento derribó parte del decorado, y la actuación –que en este tipo de obras se presta fácilmente a la exageración- resultó comedida, desenfadada y correcta, consiguiendo arrancar risas y sonrisas del público que siguió con entusiasmo esta representación en la noche veraniega de Carboneras y en el patio de su hermoso y bien remodelado castillo. Un placer haber podido participar de esta ocasión de acercarse al teatro de Pedro Muñoz Seca de la mano de un cuadro artístico como el formado por las mujeres y hombres de La Bombonera.

González Alonso