Luis Pastrana, Cronista Oficial de León, y el Día del Libro.

El Día del Libro nos acerca, a través de las páginas escritas, a sus hacedores, esas personas abnegadas en el trabajo de las palabras que llamamos escritores.

Los escritores son, se me antoja, hermosos troncos que sujetan y multiplican en las hojas de sus ramas el oxígeno que enriquece el aire que respiramos. Son vida.

Los árboles nos dan vida, también, con su sombra. Cuando desaparecen los árboles, desaparece la sombra, y un hueco con luz extraña se abre en torno de lo que fue el espacio que ocuparon sus troncos y la frondosidad de sus ramas; desaparece el rumor del aire y nos sobrecoge una indescriptible sensación de orfandad. En invierno nos traen sombras grises de agua y frío desprendidas de las ramas sin hojas. En verano, la rotundidad de un sol vencido en las copas verdes. En la primavera, sombra fresca de tallos nuevos y lluvias. Otoño es sombra larga envuelta en colores que se van haciendo lentamente para volar al suelo.

Sin luz no hay sombra; sin árboles no hay sombra buena, que es, incluso, la sombra de otra sombra mayor que es la noche.

De sombras buenas viven las personas buenas; que luego están las malas sombras, sombras hechas con los mordiscos que da la vida…

Luís Pastrana, a través de lo que fue su vida y de lo que es su obra, continúa siéndonos necesario y dador de vida, de buena sombra, cuando con la discreción e intuición que le caracterizaban,  apuntaba la denuncia, a veces la protesta, a través de los datos ofrecidos en sus trabajos, que acaban siendo retrato y reivindicación de nuestra condición de leoneses, porque «antes hubo mucho de olvido y todo de abandono» (dice de forma directa y poética  al hablar de Peñalba, Montes y Compludo-1987) y así, pienso, ahora como entonces, que «el camino es una senda para la aventura y las galochas«.

En gran medida ese olvido y abandono convierten  el tránsito por nuestra realidad en una aventura no exenta de riesgos, siendo el mayor y más grave aquel que desdibuja nuestra memoria de tanto mirar sin ver y oír sin escuchar. Y es que Luís Pastrana se dedicó en gran parte a la tarea de ver y escuchar para alimentar la memoria que nos hace fértiles como ciudadanos de un país que proclamaba a sus reyes al grito de ¡León, León, León y todo su Reíno...!(Políticas Ceremonias, pag.183) desde los balcones del Ayuntamiento y ante el pueblo.

El Día del Libro nos abre las páginas de la vida en cada obra de cada escritor. Y en León  tenemos, si no muchos, sí buenos escritores; y  algunos, muy buenos. Y con todos ellos tenemos contraída una deuda de gratitud con los que -y especialmente con Luís Pastrana- difícilmente podremos saldar, aunque podemos intentar devolverles un poco de cuanto nos dan, simplemente leyéndolos, acogiéndonos a su siempre generosa oferta.

Necesitamos los libros. Necesitamos a los escritores. Buscamos la protección de la sombra y encontramos la generosidad de los árboles, de las personas que nos tienden los brazos y nos acogen y dan un descanso a nuestro camino. Luís Pastrana, Cronista Oficial de León, fue una de estas personas. Lo sigue siendo. Es la buena sombra.

Julio González Alonso

Al año siguiente de la muerte de mi amigo Luís Pastrana quise recordarlo en el día especial del 23 de abril, Día del Libro, y escribí este pequeño texto que se publicó en la edición en papel del Diario de León. Hoy lo traigo aquí, a este rincón abierto de lucernarios por donde dejar entrar la luz de la poesía y la palabra, como renovado homenaje al amigo con quien tanto pude compartir, sobre todo su confianza,  amistad desinteresada y alegría. Para siempre quedaron grabados en la memoria hermosos días de León en los que me descubría sus secretos e historias con la pasión de quien ama las cosas; atrás quedan las horas de charla y siempre las gracias por el detalle de tener, sin olvido,   preparado en cada ocasión  el último de sus libros publicados para ofrecérmelo como regalo; libros que leía con fervor y de los que sacaba provecho utilizándolos en mis recorridos por tierras leonesas de la provincia o recorriendo sus páginas amenas de relatos, descripciones y anécdotas. Libros que siempre tengo presente y a los que acudo a menudo. Vaya un estrecho abrazo, amigo Luis, allá donde te encuentres, con el afecto que nada ni nadie, sabes, puede arrebatarme.

Salud

Abril traía

Marina G. Zubizarreta.

ABRIL TRAÍA
(Para los diecisiete años de mi hija Marina)

Abril traía tu nombre en primavera de promesas;
traía entre sus flores y las horas sonrisas en tu boca
y un misterioso océano de estrellas
en las olas de sus noches rumorosas,
canción de cuna,
arrullo para el sueño columpiándose en los párpados
de tus ojos abiertos
a la vida
en abril. Tal vez
traía
abril
también la cuenta de tu alegría entre sus aguas
que sin cesar movían
la piedra del molino que los días
arrastran.

Trae
contigo
abril
diecisiete primaveras; diecisiete ramos de flores
en las manos, diecisiete cielos y diecisiete
mares
en los que hacer volar los sueños, navegar
amores
y un ansia de conocer multiplicada.

Abril te trae y te lleva en torbellino
de aire que hila el sueño de la vida
y un manojo de recuerdos que perfuman la memoria
de dichas compartidas.

Llega abril y todo se hace luz y se hace agua
y tierra de campos verdecidos
donde las ilusiones sembradas serán frutos
de amor y de trabajo
y de risas
y amigos.

Abril
traerá.

González Alonso

Marina y Julio.

Hoy hace 19 años  que Marina decidió venir a formar parte de esta familia, completándola con sus hermanas Camino y Nerea, que tenían ya cuatro años. Con ocasión del primer viaje de Marina a Estados Unidos y al cumplir allí los 17,  le regalé este poema. Han pasado dos años y creo que abril sigue trayendo ilusiones y proyectos, con esa vocacióm suya de primavera, de tiempo cambiante que anuncia el esplendor cercano del verano. Espero que le sirva de tarjeta de cumpleaños o a modo de «cuelga», que siempre será mejor, pienso, que los tirones de orejas.

«La cuelga».- Es una costumbre leonesa de poner en el cuello de quien cumple años una especie de collar del que cuelgan dulces, golosinas, pequeños regalos y dinero. Hay que intentar ponérsela en un momento de descuido, con el consiguiente cántico de «cumpleaños feliz». Si descubre las intenciones y sorprende a los que lo intentan con la cuelga en la mano, entonces a la hora de repartir la  cuelga será el cumpleañero quien decida cómo hacer el reparto. Si es sorprendido y le ponen la cuelga sin darse cuenta, entonces son los demás quienes deciden cómo repartir. Pero la cuelga -sea como sea- «se reparte «siempre».

Tienes la edad del amor

 

Chica bajo la lluvia

Como viene el mar azul sumiso
a la tierra volcánica,
en besos húmedos
tú llegas a mis costas,
entretienes mis arenas en tu boca
y abrazo la cintura de tu agua. Tienes
la edad del amor,
la que imparable asciende en risas a los ojos
llenos de luz de mediodía – y no hay
defensa,
no hay combate posible
en el campo de mi piel,
tierra donde dejas
el rosario de cuentas en huellas de los labios –

¡Qué resistencia inútil
al ocaso de los años; qué estéril
el vano enfrentamiento a la pujante vida!

Te contemplo a la caida
de las tardes de verano
con los últimos soles en los cielos de los días.

Te contemplo

sabiendo que las noches
pondrán racimos estrellados a los sueños
de antes de la madrugada,

cuando el mar azul sumiso llegue hasta las playas
con sonrisas de espumas en las olas

y el viento, cambiante, arrastre
las últimas caricias
a poniente.

Julio G. Alonso

Poema publicado en la Antología colectiva Universos Diversos.- Poesía del Siglo XXI (octubre de 2009)

Mujer joven acercándose por la orilla del mar.Mujer joven alejándose por la orilla del mar.

Sólo queda mirar.

 

Soldados hacia el frente.

El crimen.Desesperación.

No se entiende este tiempo; los ojos desorbitados             El asesino.
y la muerte trazando fronteras en tiros
de desconcertados
sentimientos; la piel reseca
y la sed y el hambre columpiándose en el miedo
de la mirada de los niños. Qué tierra
es ésta, qué paraiso de ambiciones                                           La derrota.
nos asola.                                                                                              

¡Ay, Señor!
Si a mis labios impíos asciende una oración
desesperada, a mi boca llegan palabras                                  
confundidas; si en mi corazón alienta                                       La muerte viene del cielo.
la última esperanza de rezar                                                          
es que todo se ha perdido,
la amargura ha sembrado en campos ayer fecundos
y la sal de las lágrimas es la última riqueza
en páramos de futuro.

No encuentro en este tiempo las palabras; aquellas que anidaban
la fronda                                                                                                        Kati Horna: guerra civil española.
de los años de juventud
ya volaron en confusión de días y horizontes;
no cabe en un pecho descreído más fe
de solidarios abrazos;

sólo queda mirar
hasta cegarse los ojos,

volver la vista –si puedes todavía- a la vida; sonreir           Miliciano muerto en el frente, Guerra civil española.
a tus hijos
todavía inocentes de estos crímenes,
contemplar el cielo que nos cubre a todos por igual. Es lo último
que puedo decir

antes que la memoria se extravíe en sombras de locura, Hacia el exilio.
estallen los ecos de la muerte su metralla
en tus oídos

antes que tu lengua ahogue tu garganta
y tu cuerpo sea inerte
y pesada,                                                                                              Camino del exilio.
amarga,
estatua de sal.

Julio G. Alonso                                                                                  

                                                                                                                                                                                                                                     El poeta Miguel Hernández.

De las muertes, las que traen la violencia y la guerra son las menos comprensibles, las más crueles, son las que dejan muertos en los campos de batalla, en las cunetas de las carreteras, debajo de las bombas, en la punta de pistola del asesino; y las que dejan muertos en vida y cadáveres sobre la memoria de las generaciones. Nunca es suficiente gritar contra la guerra.

Poema publicado en el número 4  de la revista multitemática  Alkaid (segundo trimestre de 2009.-Valladolid) que dirige Pilar Iglesias de la Torre.

Nacido en marzo

Anillo de compromiso de nombres entrelazados: Antonio González y Gumersinda Alonso

Dormía junio. Qué calor de caricias encendían
las hogueras de junio,

y ellos todavía no sabían mi nombre.

Soñaba junio. La piel bajo la blusa blanca
en el aire de junio,
en el aire de los besos, junio en el aire

y una rueda de molino movía el agua de mi nombre.

Despertaba junio. En los ojos la memoria
de las estrellas que hicieron noche en el estrecho abrazo
cuando ellos todavía
no sabían mi nombre.

Qué locura de labios pronunciando la vida
con palabras de amor, con los besos recorriendo los rincones de los
cuerpos
persiguiendo el aliento del deseo, el deseo del amor,
el amor de los cuerpos y la luz del alba
cuando ellos no sabían
que amanecía mi nombre.

Se amaron en junio, cuando todo germina y nace
y se hace vida
confundieron sus sangres, multiplicaron sus sueños,
atesoraron miradas y sonrisas para un futuro nuevo
en los nombres enlazados de un anillo de plata
cuando todavía no sabían
que escribían mi nombre.

Qué desvarío de temores cuando el día amanece
y las estrellas se llevan sus secretos. En el cielo
azul
junio crece,
entre sus días el agua de los ríos crece,
y ellos, ay, aún no lo sabían…

Mi nombre fue llamado en junio, se hizo luz
en junio
en ese choque brutal de amores y de miedos
cuando junio enciende sus hogueras,
crece las aguas de los ríos, las noches
con estrellas,
los días con azules
y los chopos verdecen orilla los arroyos

Cuando la vida empuja
y te trae y te nombra
a este lado de la vida,
junio,
y tú no lo sabías…

Julio González Alonso

Es habitual y lícito recordar a los padres, exaltar su memoria estén vivos o no, poner de relieve lo que significaron en nuestras vidas, real o imaginado o anhelado o simplemente hecho emoción fosilizada o fértil. Es igual, pero los padres son y han sido nuestra realidad. Yo he querido participar también de este hábito; pero he querido imaginar a mis padres muy jóvenes, en el momento de su encuentro en las praderas de la primavera ya incendiadas de los soles del verano. Evoco ese encuentro como una llamada a mi nacimiento y participo, así, de su aventura y la pasión y los sueños que inundan los corazones y los sentidos de los jóvenes cuando se aman. Es, en definitiva, mi particular homenaje a ellos, aunque ellos jamás sospecharán de la existencia de estos versos y si en su avanzada edad los conocieran y leyeran, me temo que no entenderían mucho de estas cosas que ahora le da por hacer a su hijo. Es igual; de todos modos, aquí están los versos para aquellos padres, muy iguales en casi todo a cuantos fueron y hemos sido padres.

Salud.

Corre, caballo de lascivia

Lady Godiva

Corre, caballo de lascivia, que no te sobrepase el tiempo, que se muera el
tiempo
hecho papel y tinta sobre los calendarios.

Anuda
las manecillas del reloj de la piel entre tus manos,
desboca
tu freno
y hunde el húmedo belfo en la bruma de la mañana;
que amanezcan en tu pecho crisantemos y anémonas, que se inunden tus ojos
con amaneceres de cuerpos desnudos sedientos de tu tacto.

Y lleva los besos en tu boca como la miel en los panales, dispuesta
a ser robada; presta a ser ofrecida,
dejando que otras bocas
besen
la palabra de tu lengua,
beban en la saliva de tu vida,
buceen las aguas de tus ríos.

Corre, amoroso toro de la canícula del verano, entre el polvo de la tarde de la era;
hunde la testuz en los senos de la noche
y que tu semen ilumine de constelaciones los confines del cielo. Antes
de que el tiempo
se haga pausa
en el pulso de tus sueños, surco en la geografía de tu cuerpo,
distancia
en lo profundo de la mirada de tus ojos,
muerte. Antes de que la felicidad quede a tus espaldas
y la memoria se clave cada día en las paredes.

González Alonso

El poema  está publicado en la Antología de Poemas Alaire (Editorial Alaire, enero, 2009. Antología colectiva). Forma parte también del libro de poesía «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen, Madrid, 2016). Anteriormente fue seleccionado para su publicación en la antología virtual Un Mundo y Aparte (2008), el cual mereció las siguientes palabras del prologuista y poeta Jerónimo Muñoz:

Si abandonamos el punto de vista de la métrica y ponemos nuestra
atención en los temas elegidos, nos encontramos con que, como podía
esperarse, el amor y el desamor, en algunas de las múltiples facetas
que presentan y desde algunas de las variadas ópticas desde las que
pueden ser divisados, copa prioritariamente la atención de los poetas.
Así, nos encontramos con poemas tales como “Corre, caballo de
lascivia”, de Julio González Alonso, en el que la lascivia, pez rémora
del amor, se trenza con la desbocada huida del tiempo: Magnífico
corcel, este del tiempo, para transportar a tan erótico jinete. Clama el
poeta, en su desasosiego ante la consunción, clama, en magníficas
imágenes, por no dejar pasar sin provecho ese tiempo devorador de
vida, e incluso menciona, en su variopinta muestra de metáforas, a ese
río heraclitiano que, sin dejar de ser, no es. Poesía luminosa, plena de
hallazgos y llovida por aquella angustia existencial machadiana.
 Carlos Arteaga.- Toro con mujer indefensa (Óleo, 2009)

Vidrieras.- Catedral de León.- En vitrales y piedra

.

Vitrales de la catedral de León.Catedral de León.Vitrales. Catedral de León

Vidrieras
Catedral de León

Abierta al aire,  de caliza piedra
en vanos deshojada y rosetones
te alzas etérea uncida de visiones
como abrazado chopo por la hiedra.

Son tus vidrieras fuego donde medra
la fe rezada en luz y en oraciones
verticales en cantos y pregones
de honda alegría que el temor arredra.

¡Ay de mí, descreído de lo humano
que niega lo divino,  impenitente
de su barro mortal amortajado;

hoy vengo a ti admirando al artesano
hombre que en vidrio de color candente
fundió la luz de un cielo ya olvidado!

González Alonso

Soneto publicado en la Antología de Poemas Alaire (Editorial Alaire, 2009.-Antología colectiva). Los vitrales de la catedral de León, así como la obra del templo, suscitan la admiración del visitante en su extremada belleza y evocación de un mundo en el que la espiritualidad se refleja en  la luz multiplicada de colores llenos de significados, como un gigantesco libro en el que puede leerse la explicación del mundo desde la concepción medieval. Cualquier sensibilidad, creyente o no, no puede menos que caer rendida ante tan magnífica y delicada obra en su ensimismada contemplación.

Catedral de León.-Foto de Alfredo García (Página Comarca de Gordón)Catedral de León.-Foto de Alfredo García(Página Comarca de Gordón)Rosetón norte.-Catedral de León.-Foto de Michael Reckling(en la red)

Fresa

fresa[2]

FRESA

Si en el espacio torpe de mi boca
eres sabor que a la lujuria incita
no ignores el regalo de esta cita
festiva, juvenil, alegre y loca.

Que si la vida es frágil, corta y poca,
su fugaz brevedad en ti concita
largo placer que con pasión invita
a vivir el amor que me provoca.

Pongo en mis labios besos que te besan
y deshago en mi lengua los placeres
que en húmedas caricias se me entregan.

Te como y te hago mía mientras llegan
con ardor los prestados menesteres
de los sentidos tientan y embelesan.

Quienes saben, confiesan
de esta jovial y lúbrica  locura
que no hay, por repetir, miedo a la  hartura.

González Alonso

                                          

El sueño de una noche de verano.- William Shakespeare. Ur Teatroa.

El sueño de una noche de verano.- William Shakespeare. UR TEATROA.- Teatro Barakaldo (Vizcaya)

Ur Teatroa.-El sueño de una noche de verano.- W.Shakespeare.

Reconforta el encuentro con un texto clásico de William Shakespeare en la recreación excepcionalmente imbricada en la realidad social de este siglo XXI, llevada a cabo por la salmantina  Helena Pimienta y puesta en escena con generosidad, frescura, desenfado, profesionalidad, inspiración e innegable acierto –entre otras consideraciones- por la compañía vasca Ur Teatroa. Hay que aplaudir la iniciativa de reestrenar esta pieza teatral 18 años después de su primera representación. Aplaudir y agradecer la oportunidad ofrecida de bucear en el mundo mágico de W.Shakespeare con este Sueño de una noche de verano a quienes nos perdimos la primera ocasión, porque –además de revivir una pieza única- se demuestra la bondad de la adaptación del texto de Helena Pimienta  poniendo de manifiesto la actualidad con que se siguen todas y cada una de sus aportaciones en la lectura contemporánea que del mismo ha llevado a efecto. Lectura que, en clave de cultura española, tendrá vigencia para muchos  años más, no sé si para más de los cuatrocientos que lleva escrito el texto de Shakespeare, pero sí los suficientes para ser reconocida, con todo merecimiento, como  una pieza clásica de nuestro teatro.

¿Y en qué aspectos de esta obra incidió Helena Pimienta  para esta ocasión? En primer lugar, en el lenguaje. Los recitados en verso  de la obra de Shakespeare están trabajados en la escena con una endiablada rapidez,  lo que imprime a la acción un ritmo intenso, pero siempre son perfectamente comprensibles. Nunca el espectador pierde el hilo del argumento enredado en el lenguaje de los recitados. En segundo lugar, en esa combinación del texto clásico con diálogos humorísticos y costumbristas de corte actual, poniendo en escena unos personajes que formarán el cuadro de actores que en la comedia ensayan una obra de teatro para representar en las bodas del Gran Duque e Hipólita, en Atenas. Estos personajes toman la forma de los distintos tipos de personas que con sus diferentes lenguas y modos de expresión culturales representan la diversidad española. Es algo que nos hace muy próxima la problemática de la comedia, ya que todo transcurre en el mundo de los sueños y la magia,  donde ensayan y ponen en escena su obra y así, con este escudo protector, se tocan los tópicos de los encuentros y desencuentros de catalanes, vascos, gallegos, andaluces, o los inmigrantes, reflejados estos en el personaje del polaco. Hay como una visión de España, desenfadada en el planteamiento y desmitificadora de los problemas que nos atribulan, que nos hace, a modo de espejo, visibles a nosotros mismos, reconocibles en nuestro particular modo de relacionarnos y compartir historia y cultura, a la vez que también de manera mágica nos reconcilia con nosotros mismos. Es como si hubiera una obra de teatro dentro de otra obra de teatro.

Pero si tenemos que explicar cuál es el tema de la comedia de W. Shakespeare y de la adaptación llevada a cabo por Helena Pimienta, digamos –sin ambages- que éste es el amor y la expresión de todas sus grandezas y servidumbres. ¿Y en qué estado puede vivirse el amor en su más natural y libre expresión? La respuesta es, en el sueño. En el sueño todo es posible, en oposición a la realidad, donde los convencionalismos y las limitaciones sociales, económicas y culturales, imponen unas formas determinadas de servirse del amor.

William Shakespeare sitúa la acción en la Atenas clásica, presentándonos a una joven que debe aceptar en matrimonio a un hombre al que no ama. La solución será la huida al bosque para reunirse con el hombre de quien verdaderamente está enamorada. Este viaje al bosque desde la ciudad, representa el viaje del mundo real al mundo de la Naturaleza, un mundo gobernado por los instintos y donde caben muchas otras realidades. El mundo del bosque es el mundo de los sueños, donde hacen y deshacen  faunos y hadas inmiscuyéndose en las cosas de los humanos y propiciando situaciones y vivencias inimaginables. Este viaje nos habla de nuestra realidad, descubriéndola más profunda y compleja de lo que imaginamos. Cuando se acaba el sueño e iniciamos el camino de regreso, nos frotamos los ojos recordando –todavía con la emoción latiendo en el pecho- lo que nos hemos atrevido a vivir y esperando, en cierto modo, encontrar parte de ello en la realidad del mundo consciente o, al menos, volver a sumergirnos en un nuevo sueño.

Es lo que produce la visión de esta comedia desarrollada –como he apuntado- con varias tramas argumentales en diferentes estilos y tipos de lenguaje interpretativos que van del estilo realista al poético, pasando por el circense, la danza o la farsa. Los actores y actrices de Ur Teatroa ( seis en total para dar vida a dieciocho personajes) nos llevan y nos traen del mundo real, de la vigilia, al mundo mágico y el sueño, llenándonos el alma de sensaciones agradables, sumergiéndonos en la confusión de los sentidos, los anhelos, los deseos prohíbidos, para posarnos luego, suavemente, de nuevo en la realidad, con la duda de si todo lo vivido fue realmente soñado o si lo soñado fue realmente vivido.

González Alonso