Metapoesía

Metapoesía

Si te preguntan por qué lees poesía
y buscan la respuesta en el cajón
de las cosas de la cabeza
no encontrarán ninguna respuesta;
si te preguntas por qué ese rincón
de tu cabeza está vacío
tampoco lo sabrá tu cabeza que sabe
al fin
de tantas cosas importantes
y complejas.

Si me preguntas por qué escribo poesía
tampoco encontraré en mi cabeza una respuesta
porque mi cabeza no escribe poesía
ni piensa poesía, ni entiende los problemas
de la poesía, ni le parecen de provecho
o interesantes los temas
de  la poesía.

Porque la poesía es perder la cabeza;
llevar más lejos a la razón, a donde
no entiende,  pero sabe.

Porque la poesía es la forma de tu alma
pisando el jardín de la belleza,
entendiendo  el dolor, sintiendo
lo trágico y sublime de estar vivo,
saber de lo efímero de la existencia
y esa inclinación mesiánica
de llevar la buena nueva al mundo.

González Alonso

Los días de febrero

Cuchillo de frío gris
cortando el día
de febrero
breve
como medio invierno
como la mitad de todo
en las noches largas
y negras
y las sopas de ajo
y el ulular del viento
en los campanarios. Mes
de candelarias.

El faedo extiende los brazos
de sus ramas
al vacío helado,
los arroyos murmuran su agua
entre la escarcha
y es un eco de leyendas el bosque
de febrero
breve,
cuchillo de acero frío
y gris
y días de calendario.

González Alonso

Hoy

Hoy

Hoy te miro con ojos de amor adolescente
cuando el otoño llega, se duele la memoria
y dormitan las horas en todos los relojes
con sueños olvidados oliendo a poesía.

Hoy te quiero en la calma de la tarde lluviosa
y busco en los recuerdos cobijo como el pájaro
busca amparo en el nido, como buscan las alas
el vuelo libre y alto y  los labios los besos.

Hoy  humedece el llanto el te quiero no dicho,
las caricias, el tacto de tu piel en mis dedos,
la luz de tu sonrisa, la voz de los deseos.

Hoy te quiero y te nombro, pongo al amor palabras
que habitan los jardines de la melancolía
como habitan la lluvia las gotas de los versos.

González Alonso

Los días de enero

Los días de enero

Días duros, cortos, fríos,
de sabañones y el calor en la lumbre
del carbón de las cocinas. Días
de manoplas y calcetines mojados, chanclos
sobre el hielo,
espejo cristalino de resbaletas
y caídas
y moratones. Viento
helado, la nieve en ventisquera,
los Reyes Magos subiendo los balcones
y el olor a escuela y lapiceros,
-la voz alta y grave del maestro-;
en las ventanas los pájaros
volando al patio tras las migas
del recreo, juego al manro. Hoy
miro las montañas blancas
de enero,
la escarcha de las aguas de los años
susurrando
canciones y cuentos.

La muchacha que empuja el carrito
de la leche por las calles
no olvida su sonrisa
y yo la veo pasar mientras les pongo
la bufanda
a los días.

González Alonso

Este calor inapropiado

Este calor inapropiado

De dónde nace este calor inapropiado,
este clamor de amargura. Si todavía recuerdo
la vida humana en la miel
y la labor de las abejas, acaso
el tiempo más feliz, el sonido fascinante
de la música del agua, la frescura líquida
de sus notas de arroyo
y manantial.

Vuelvo la vista a dios y su destino terrible,
ser dios y no poder
con toda la tragedia y pesadumbre
del mundo. Abrumado nos contempla
desde la altura de su casa
o palacio celestial.

Los hombres se embarcaron
en la nave de los locos. Perdida
la racionalidad,
olvidado el amor;
extraviado el rumbo en la travesía del tiempo
son hoy bajel a la deriva y a merced
de todas las tormentas.
No le pidas paciencia a Job,
tampoco es culpa de la ira del ángel
ni se abrieron los infiernos a tus pies;
no es desgracia tampoco de profetas
ni los cielos arrojaron
el castigo apocalíptico
sobre la tierra.

De dónde viene este calor inapropiado,
la sequía rota de inundaciones,
el mar alzado a los acantilados,
de dónde viene el hambre, el miedo,
de dónde vienen la guerra
y las fronteras. Dónde,
al fin, se desataron los furiosos vientos
de la ceguera.

González alonso

Luna de diciembre

LUNA DE DICIEMBRE

Tal vez, pálida, llegues por entre noches
y horas frías de turrón y villancicos
a la luz de mi ventana; tal vez irrumpas
con el número de los meses
cumplido en el calendario
de tus órbitas. Y nos sonría
tu presencia
con su blancor diáfano y redondo
e inimitable. Tal vez
se muestren algunos signos, el pulso
de las guerras se detenga
un instante, se alcen plegarias
de esperanza. Pero temo
las despedidas de los días felices,
la herida sin cerrar
de los días más tristes,
el año escrito en la piel del aire
que ondea todas las banderas.

González Alonso

DÉCIMO ANIVERSARIO

Décimo aniversario

Con diez años de esta vida
y escritura hemos llegado
a este otoño deshojado
de poesía reunida.
Si no hay nada que lo impida
daremos en este trance
a otros diez años alcance
los ojos al mundo abriendo
y verso a verso escribiendo
la aventura de este lance.

González Alonso

DIEZ AÑOS.-  Con los 10 versos de la décima o espinela y las 10 hojas de otoño celebro este aniversario y os mando un abrazo a cuantos de una u otra forma habéis pasado por estas páginas virtuales y a los que sigáis teniendo ocasión de pasar, leer o dejar unas palabras. Salud.

Puente del alba

Puente del alba

Pronto se fue la noche por el puente del alba,
cantaron las alondras, alzó el aire sus velas
de blancos algodones sobre los rotos picos,
calizas minerales de las cumbres más altas.

Por el puente del alba se fueron con los miedos
las sombras de las horas anudadas de insomnios
y temibles presagios varados en el alma.

Ha llegado la luz como llega la vida
a donde la tristeza alcanza el horizonte
del náufrago perdido en medio de los mares
de extensión infinita bajo el cielo infinito
y la triste amargura de las amargas aguas.

Se fue por fin la noche por el puente del alba
y alzó el día su vuelo en las alas del aire
y la luz que en el pico traían las alondras
como canto de alegre promesa de esperanza.

González Alonso

La vida en cada andanza

La vida en cada andanza

Sentiste lo terrible y la tristeza
herir de soledad y de amargura
el alma condenada a la angostura
de un tiempo sorprendido en su extrañeza.

Sufriste del destino la rareza
de encontrarte de frente la locura
y abierta de la pena la costura
de lo cierto perdiste la certeza.

Pero en tu pecho alienta la esperanza,
nueva luz que palpita entre tus ojos
como la melodía de una danza

y sabrás que la vida en cada andanza,
dudas, tropiezos, alegría, antojos,
no te olvida jamás en su mudanza.

González Alonso

Luna de octubre

 

 

     Luna de octubre

No quedes con la luna
impuntual,
inconstante y caprichosa; déjala
ir
rasgando el horizonte
con su belleza roja,
el rutilante blanco de su rostro
rielando las aguas
sobre espumas de olas;

que acompañe, ángel del sueño,
las horas de tus noches.

Vencida de hermosura
sólo es abrazo de encendidas estrellas;
mírala
con su rumor cautivo de leyendas,

con su blancor redondo,
la dulce evocación del amor,
el sutil tacto de las sombras,
la luz titilante del deseo,
la eterna atracción de sus secretos
e ilusiones derramadas. Luna
al fin. Déjala
ir. Que vuele las cúpulas
del cielo. Que vuele sin trabas el albor
de las miradas,

la pasión que alumbran
luminarias
de las torres
más altas.

González Alonso