El vizcaíno

Mala la hubiste vizcaíno
en esa de don Quijote

Que un hidalgo manchego a ti te diga
de un vasco como tú no ser hidalgo
es tratar a un mastín de perro galgo
o meter una piedra en la vejiga.

De igual modo la lanza no es amiga
de ser tocada ni siquiera un algo
y de mi asombro viendo tal no salgo
pues tu osada intención la ofensa abriga.

Así pues ambos dos espada en mano
cada cual asentado en su montura
harán de apaciguarse intento vano

y en el calor manchego del verano
ataca don Quijote con bravura
que al vizcaíno impide salir sano.

Sea hidalgo o villano,
en el trato exigido bien se entiende:
lo tocante al honor, la sangre enciende.

González Alonso

Nota.- El vizcaíno aparta la lanza de don Quijote para que los deje pasar,  y cuando es tratado de villano por don Quijote por lo cual no merecía la pena luchar con él, el vizcaíno arde en cólera y defiende su hidalguía espada en mano, saliendo malparado en la única aventura victoriosa de don Quijote junto con la de El Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque.

Publicado en   ÍnsuLa CerBantaria

Más leña al fuego: El disputado lugar de don Quijote y Sancho

Más leña al fuego: El disputado lugar de don Quijote y Sancho en el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes

Dulcinea, no vista en la realidad como tal, pero sí soñada y convertida en el alter ego de Aldonza Lorenzo, pasó a ser del Toboso, y al Toboso se encaminaron don Quijote y Sancho cuando se toparon con la iglesia del lugar y la alargada sombra de su torre se confundía en la noche con la de las almenas o torreón del supuesto palacio o castillo de Dulcinea. A partir de aquí, esto nos lleva, con tanta autoridad como atrevimiento, a especular con el lugar imaginado por Cervantes para resultar ser cuna y sepultura del Caballero de la Triste Figura así como  de su fiel escudero Sancho Panza.

Es de sobra conocido el ya juego secular de hacer buena la decisión de Miguel de Cervantes de dejar que los pueblos manchegos se discutan el nacimiento y muerte del ingenioso hidalgo cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo (II, cap. 74). Al calor de la celebración este año de 2016 del cuarto centenario de la muerte de nuestro genial escritor, ¿por qué no atizar los rescoldos de este fuego, apostar y hacer conjeturas sobre el lugar de origen del personaje cervantino?

Evidentemente, ningún escritor se inventa o saca de la manga personajes, argumentos o historias sin que se las inspiren la experiencia, la historia, el conocimiento de lugares, paisajes, personas o la literatura anterior. Sobre ese magma existencial cada autor elabora, crea y recrea su obra. Miguel de Cervantes no iba a ser una excepción. Encontramos –aunque no es aquí el momento- precedentes de escuderos similares a Sancho, de damas como Dulcinea y otros personajes en obras escritas anteriores a Cervantes; unas, conocidas, y otras desconocidas para nuestro autor. ¿Cómo no suponer que a la hora de definir la topografía del Quijote no tuviera in mente algunos lugares concretos? También es cierto que la mencionada topografía, tomada como referente indirecto o no de su pasado judío en la doble acepción de caballero de la  “mancha” o caballero “manchado”, se hace cada vez más literaria, amplia y difusa, cabiendo en ella paisajes menos manchegos y con referencias leonesas del antiguo reino por tierras zamoranas o vallisoletanas.

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El burro de Sancho Panza

Fuiste burro discreto en la aventura
del discreto escudero Sancho Panza,
enemigo de halago y alabanza,
sin punto de cobarde ni bravura.

Fuiste en su justo medio la cordura
como en su justo medio la templanza
al tiempo que en la punta de la lanza
ponía don Quijote su locura.

Supiste andar perdido los caminos
y aparecer de nuevo ante el lloroso
y feliz Sancho Panza sin reproche.

Ejemplo ya serás de los pollinos,
asno fiel que con paso silencioso
pones a la novela digno broche.

González Alonso

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria, Poesía cervantina: El burro de Sancho Panza

La pastora Marcela

Marcela de hermosura seductora
que así tu voluntad celosa guardas
y en alto monte y en las tierras pardas
te recluyes por mor de ser pastora.

¿Qué pretenden de ti tan a deshora?
¿Por qué cargar de culpas las albardas
y querer que en el fuego de amor ardas
todo aquél que te admira y que te adora?

Si a ninguno engañaste con promesas
y alejada de todos vives libre
para a la soledad dar tu belleza,

¿Por qué hacerse a seguir tales empresas
de exigir sin razón que tu alma vibre
sólo porque han perdido la cabeza?

González Alonso

* Don Quijote de la Mancha (Novela pastoril de Grisóstomo y Marcela, I,12,13 y 14)

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: La pastora Marcela

Maritornes

Ancha de cara, llana de cogote,*
de un ojo tuerta, del otro no sana;
corta de altura, más parece enana,
pero es hermosa para don Quijote.

Mujer de venta, puterío y mote
presumir no precisa la asturiana
de moza de modales ni lozana
para a un hombre, con gracia, echarse al bote.

Maritornes alegre y compasiva
que tanto del amor gustas los cuentos
y cumples del amor palabra y trato,

con tu alma candorosa, bella y viva,
cómo a Sancho sanaste con ungüentos
bien merece apuntarse a tu retrato.

González Alonso

*Cervantes en el Quijote (I, 16)

*Publicado en el cuaderno ÍnsuLa CerBantaria: Maritornes

Fantasmas y realidad en la cueva de Montesinos

Fantasmas y realidad en la Cueva de Montesinos

Entrada a la cueva de MontesinosLa Cueva de Montesinos existe; es uno de los lugares reales de la novela de Cervantes. Lo que en ella ocurrió puede prestarse a interpretaciones de todo tipo; cabría, incluso, una interpretación freudiana de la aventura, similar a la que es posible hacer de otras obras literarias, como es el caso de H.P.Lovecraft en Viajes al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter. La cueva significa la seguridad del seno materno, según S.Freud. Don Quijote, que en su vida ordinaria de caballero andante está entregado al sueño de soñar,en la cueva cae en el sueño de dormir con ensueños y se sueña a sí mismo despierto. En esta visión del subconsciente se establece una libre asociación de ideas que, una vez afloradas, serán necesariamente sublimadas. Sabemos que los sueños están hechos de retazos y materiales de la realidad, así que en este soñar de dormir de don Quijote aparecerá Dulcinea en su natural ser de aldeana, tal y como permanece en el subconsciente, y de ahí la necesidad de negar esa realidad a través del encantamiento.

Boca de la cueva de MontesinosSe ha dicho, incluso, que la aventura en la cueva podría tomarse como un precedente de la moderna espeleología. Y se ha dicho con toda la seriedad del mundo.

También se quiere y puede ver en esta aventura una parodia del descenso de Eneas a los infiernos. El descenso de don Quijote es en busca de conocimiento, como será encontrar las fuentes de las lagunas de Ruidera y los orígenes del río Guadiana. Sigue leyendo →

Ovillejos de don Quijote y Sancho Panza

Don Quijote y Sancho Panza
en ovillejos
¿Quién presume de su mote?
¡Don Quijote!
¿Y quién más que largo es ancho?
¡Sancho!
¿Qué destaca en su semblanza?
¡La panza!

De este modo así se alcanza
el retrato a componer,
quienes juntos han de ser
don Quijote y Sancho Panza.

¿Pues qué en sus almas había?
Poesía
¿Y qué brillaba en su genio?
Ingenio
¿Qué demanda tener cura?
la locura

De esta pareja procura
comprender bien que en su vida
siempre habrá sin quien lo impida
poesía, ingenio y locura.

¿De qué el agua es gran merced?
De la sed
¿Qué requiere gran pericia?
La justicia
¿Y qué al pecho da calor?
El amor

Se entiende, pues, su valor
a la injusticia atacando
y en su corazón llevando
sed de justicia y amor.

González Alonso

 Nota.- Poema publicado en el cuaderno ÍNsULA CERbANTARIA.- Don Quijote y Sancho Panza en ovillejos

Sancho Panza amigo

Sancho Panza y su asno

Sancho Panza amigo

Sancho amigo pacífico y prudente
del hidalgo manchego compañero,
con vino, queso, pan y el refranero
te basta y sobra para ser valiente.

Luego, si en algo hay que mentir, se miente,
serás de Dulcinea su cartero
sin carta, pero el cura y el barbero
te juzgarán por simple e inocente.

Sólo un miedo conturba la templanza
-más grande que el estruendo de batanes-
del feliz escudero Sancho Panza,

que ha de ser más herida que la lanza
que le roben el burro en los desmanes
en esa de los presos mala andanza.

González Alonso

Nota.- El robo del burro a Sancho Panza se atribuye a Ginés de Pasamonte, uno de los galeotes a los que liberó don Quijote (I – 22), aunque en dicho capítulo no se menciona y Sancho sigue montando su asno. De repente, a mitad del capítulo 25 de la misma primera parte, Sancho lamenta el hurto del burro y ha de ir a entregar la carta de don Quijote a Dulcinea montando a Rocinante.

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: Sancho Panza amigo

Rocinante

Rocinante in Paradise- Rocinante en el Paraíso.- Óleo de Rafael Gallardo

Pasicorto y flemático caballo,
flaco rocín que llaman Rocinante
de don Quijote, caballero andante,
fiel servidor como el mejor vasallo.

    En tu recto vivir sombra no  hallo,
    que aunque nunca te muestres desafiante
    tampoco dejarás de ir adelante
    y comes por igual flor, hierba o tallo.

   Sólo un punto te ataca de rijoso
   ante las bellas jacas galicianas
   para alterar tu natural reposo.

   No puedes presumir de ser muy brioso,
   mas ante esas bellezas alazanas
   ¡a quién ha de extrañar verte amoroso!

  González Alonso

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Soneto sobre el caballo de don Quijote publicado en el cuaderno ÍnsuLa CerBantaria: Rocinante

Variaciones sobre Dulcinea (l,ll)

Dulcinea del Toboso

Dulcinea I

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
aquel que de tu amor vive celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos pensamientos,

Dulcinea serás y serán cientos
los siglos que acompañen la locura
que incendia el corazón de sentimientos.

Dulcinea II

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
el caballero de tu amor celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos sentimientos,

Así has de ser de aquí a la sepultura
Dulcinea de nuestros pensamientos
y en nuestro corazón feliz locura.

González Alonso

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Publicado también en  Poesía CerBantina.- ÍnsuLa CerBantaria

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