El faro de enero

El faro de enero

Navegabas perdido entre las olas
atado al mástil de la edad y el miedo
la amenaza de un mar sin horizonte
ni la esperanza de llegar a puerto.

Y fue enero quien trajo hasta tus ojos
en la luz de sus costas la promesa
brillante de la nieve como un faro
para orientar tu rumbo con certeza.

El duro frío atado con  los años
de la infancia, los primeros amores,
las primeras promesas, las mentiras
primeras, los primeros torpes besos
en que ardieron los labios y las manos
sujetas al temblor de su cintura,
del delicado abrazo de los cuerpos
junco de flor temprana en su hermosura.

González Alonso

Gallego Rey en «Ruido de ángeles», ética y estética

¡Hoy me ha tocado la lotería! Y la mejor lotería es esta segunda parte de Gallego Rey, apasionado de la Literatura y vehemente difusor de la misma, que deja sobre el libro «Ruido de ángeles» (Ediciones Vitruvio, 2020) y del que podéis conseguir el regalo de un ejemplar visitando su canal de Youtube, ya que sorteará algunos entre sus visitantes.
Gallego Rey acierta en muchas más cosas de las que yo hubiera podido imaginar al enjuiciar el trabajo de «Ruido de ángeles». El mayor elogio que ha podido regalarme es que los poemas de «Ruido de ángeles» han dejado de ser del autor, que una vez puesta la obra en la calle pinta muy poco o nada, para ser enteramente de cada lector y cada lectura. Y dice mucho más… que mi obra le agradece de todo corazón.

¡Sed felices, ahora y siempre!

Miremos adelante y ganemos el futuro para nosotros y las generaciones que nos siguen. Que estos días de finales de año sean los primeros en los que demos los primeros pasos decididos a cambiar nuestra vida y salvar el planeta Tierra para que todos quepamos en él, sin guerras, sin hambre, sin fronteras. No renunciemos a la utopía; mi única patria es el mundo, mi única familia la Humanidad (Mijaíl Bakunin). Podemos hacerlo. Salud.

 

 

Villancico: Ya llegó la Navidad

 

 

 

                                                      Coplas al ramo leonés:

                                                 ¡FELICES FIESTAS Y SALUD!

Música e interpretación: Víctor F. Mallada

Letras compuestas por:  Julio González Alonso

Ruido de ángeles, presentado en Youtube por Gallego Rey

El escritor, poeta y amante de la Literatura, Gallego Rey, se ocupa del libro «Ruido de ángeles» (Ediciones Vitruvio, 2020) en este vídeo, haciendo una primera presentación que tendrá continuidad en una segunda parte. Tiene, además, el interés añadido de poder conseguir un ejemplar del libro que sorteará entre quienes estéis suscritos a su canal de Youtube o simplemente le dejéis un comentario.
¡Gracias, Gallego Rey! ¡Suerte a quienes toméis parte en el concurso!

Las cosas que sé que son verdad.- Andrew Bovell

Las cosas que sé que son verdad
Andrew Bovell

Compañía Octubre Producciones
Teatro Barakaldo, 26 de septiembre de 2020

Intérpretes: Mónica Forqué, Julio Vélez, Pilar Gómez, Jorge Muriel, Borja Maestre y Candela Salguero
Dirección: Julián Fuentes Reta
Traductor: Jorge Muriel
Escenografía: Julián Fuentes Reta y Coro Bonsón
Iluminación: Irene Cantero

El primer reencuentro con el teatro en estos tiempos de pandemia llega después de siete largos meses. Es una buena noticia. A pesar de las mascarillas y las medidas de precaución.

La obra del dramaturgo australiano Andrew Bovell se revuelve con inquietud en el mundo que nos toca vivir, nuestro presente y la naturaleza de nuestras relaciones. En este caso, ha escogido el núcleo familiar para seguir, a través de una amplia metáfora del paso de las estaciones, lo que significa el ciclo de la vida, el nacer, transformarse, morir y renacer continuo. Fija la mirada en la pervivencia del núcleo familiar como reducto de los afectos y sentimientos más profundos, de la necesidad de estima, amor y amparo, en la sucesión de la vida y las fisuras de las relaciones. Los padres y su tiempo de trabajo, ilusiones, sacrificios y esperanzas puestas en los hijos. Los hijos y el desafío de buscar su sitio en el mundo, de intentar ser ellos mismos, de mantener los afectos familiares aunque sus aspiraciones no coincidan con las expectativas paternas. Y nos presenta, en este contexto, el caso de la hija a la que, casada con un buen hombre y con hijos, se le cruza el amor con sus exigencias; la hija pequeña, muy apegada a la familia, y sus intentos de valerse por sí misma, de ser alguien fuera del círculo familiar protector, y sus fracasos; el hijo que siente la necesidad de cambiar de sexo y el hijo que, habiendo triunfado en el mundo empresarial, se ve arrastrado por la vida de una clase social a la que no pertenece pagando el precio a golpe de drogas y robando. Y en la pareja, aparentemente sólida, aflorará la monotonía y falta de sentido del tiempo libre conquistado por el marido en una jubilación adelantada y la infidelidad de la mujer y su renuncia al amor extramatrimonial en favor de una vida gris, pero segura.

No caben más naufragios ni más señales de auxilio a través de las cuatro estaciones del año. El árbol del jardín suspendido del cielo que nunca alcanzarán a tocar y las rosas cultivadas con resignación y paciencia serán la referencia para cada uno de los componentes de la familia dispersándose por el mundo y sus avatares. Como colofón, la muerte hará acto de presencia para arrebatar la vida de la madre fuerte, intuitiva, castradora y protectora que sostenía los vínculos familiares. ¿Se acaba la familia? No. Se reúne de nuevo, se abraza y visten al padre con su traje de luto para –destruido el jardín- comenzar de nuevo. Sigue leyendo

Días de diciembre

Vienen de Oriente
con mensajes confundidos. Muere el año,
nace un niño,
lo celebran los sabios con regalos
y rugen las fronteras,
los aviones sobrevuelan las alturas grises
de los cielos
y se entierra el miedo en los cimientos
destruidos.

¡Ay, qué signos de dolor y de esperanza
apegados al alma y a los ojos!
¡Qué maldición bíblica persigue
el destino de los hombres! ¡Qué terrible
condena
cayó sobre sus cabezas!

Trae el aire de la noche el frío
envuelto en la paz de un villancico
mientras la muerte es viento helado
en las ciudades destruidas. Damasco, Raqa, Homs,
Alepo en la extensión antigua de Babilonia, Siria,
y en Israel y en todos
los territorios ocupados palestinos.

Los días de diciembre son vuelo de palomas
de la paz en desbandada
y en los picos
una ramita de olivo.

González Alonso

………...

María Merino, artículo sobre «Ruido de ángeles»

Ruido De Ángeles
Julio González Alonso

Cuando le pedí a la periodista María Merino Calero que se ocupara del prólogo de mi libro “Ruido de ángeles” (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen, 2020) sabía que jugaba con ventaja porque ya había leído otros artículos suyos y confiaba en su particular manera de adentrarse en las obras de los libros, esa magia que nos empuja a vivir.

Hoy adjunto su artículo publicado en Poemas del Alma, un espacio en el que habitualmente comparte sus escritos; artículo –más allá del prólogo- que se extiende por el contenido del libro a través de sus comentarios.

Además de agradecerle el trabajo y la dedicación prestadas a este título de “Ruido de ángeles”, no me queda más que añadir que me gustaría que te sumases a sus posibles lectores y, para ello, puedes hacerlo a través de la librería La Casa del Libro (solicitándolo por Internet o a través de cualquier librería) o pidiéndolo en Amazon. Es más, si encontraras alguna dificultad también puedes escribirme a: leondar2050@gmail.com , dejarme tu dirección postal y, encantado, te lo remitiría (si lo prefieres, dedicado y firmado).

Las fechas cercanas de la Navidad pueden ser una buena ocasión para regalar libros y me gustaría que “Ruido de ángeles” fuera uno de ellos. Abrazos y salud.

ENLACE AL ARTÍCULO:

MARÍA MERINO, sobre RUIDO DE ÁNGELES (Ediciones Vitruvio, 2020)

 

Miguel Hernández, a más de 100 años de su nacimiento

Miguel Hernández Gilabert

Hizo 100 años, aquél de 2010, del nacimiento del poeta; 80 de su muerte (2022) en las cárceles franquistas, con 31 de edad. Y hoy perviven el hombre y el mito; pero, por encima de todo, su obra literaria.

Del hombre y sus contradicciones sabemos los orígenes en Orihuela (Alicante), su formación en el espíritu católico conservador de las Escuelas del Ave María, también de sus estudios de bachillerato con los jesuitas, de disponer a su alcance de profesor particular cuando su padre, mirando bien por el negocio familiar, lo pone a trabajar como cabrero. Hombre extremadamente observador que  su estrecho contacto con la Naturaleza lo llevará al conocimiento minucioso de los nombres y características de toda clase de pájaros y otros animales y plantas. Inteligente y brillante en sus estudios y con ganas ilimitadas de saber y aprender. Será, en este sentido, ocasión para que le saque provecho a la extraña amistad con Ramón Sijé teniendo acceso a una bibliografía extensa, al igual que su relación con el controvertido Luís Almarcha que acabaría -una vez terminada la guerra civil- siendo obispo de León. Tanto Ramón como Almarcha eran de derechas, incluso se podría decir que de extrema derecha si atendemos a las veleidades ideológicas y políticas  predicadas y practicadas por Sijé: impulsar a la juventud a una actitud antiliberalista, poniendo como objetivo de la vida un orden moral basado en un concepto retrógrado de la decencia y animando a esa misma juventud a luchar contra los subversivos utilizando la violencia, haciendo uso de lo que en aquel entonces se conocía como el derecho de estaca. De Luís Almarcha qué decir si lo dejó morir en la cárcel. Él mismo escribió, confesando su remordimiento: Dicen que el tiempo lo borra todo y, a veces, lo único que hace es reavivar el fuego de los recuerdos con mayor fuerza para nuestro pesar. Almarcha es quien pagará la primera edición del poemario de Miguel titulado Perito en Lunas. Le consigue publicaciones en el periódico El Pueblo (Orihuela) que él mismo dirige  y Miguel le solicita algunas influencias para buscar trabajo en Madrid que no prosperarán. Pero cuando puede salvarle la vida, no lo hace. Sigue leyendo

Aniversario de Lucernarios: 11 años

11 años de Lucernarios. Aniversario

Como el mismo Oriente Express, lanzado a recorrer el mundo por los raíles de la poesía, Lucernarios, este cuaderno que podría llamarse “de poesía y otras hierbas”, sigue su marcha. Al tren que arrastra la locomotora con sus motores y sus resoplidos de fuego y vapor, se le ha enganchado el vagón número 11 de este año 2020 que pasará a la historia por la pandemia de coronavirus Covid-19 y las trágicas consecuencias a nivel sanitario, económico y social. Pero, a nivel personal, también tengo a día de hoy cosas que celebrar en este viaje; en primer lugar la suerte de conservar un buen estado de salud, luego la de contar con un entorno familiar y círculo de amistades envidiables, y en el terreno de las actividades humildemente literarias el haber escrito el prólogo para el último libro de un buen amigo y, sobre todo, la edición de mi tercer libro de poesía en solitario tras “Testimonio de la desnudez” (Fundación Jorge Guillén.- Colección Maravillas Concretas- Valladolid, 2015) y “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio, 2016).

Del último libro, constreñido en su nacimiento por las condiciones de la pandemia que no hacen posible su presentación en público de manera presencial, sólo puedo decir que es un buen hijo, un conjunto de 70 poemas prologados por la periodista María Merino y publicado por Ediciones Vitruvio en su colección Baños del Carmen con el título general de “Ruido de ángeles”. Se vende, no sin algunas dificultades de entrega, a través de las librerías, y aparece en Internet en las páginas de La Casa del Libro y Amazon, además de algunas otras plataformas. Sé de algunos buenos amigos que ya se han interesado en este “Ruido de ángeles” y, claro está, también me gustaría contar con tu interés. Espero que sepáis comprender y disculpar esta autopromoción en el espacio de celebración de este aniversario.

El tren, realizada su parada en la estación otoñal de noviembre, sigue su marcha. Agradezco a cuantos habéis viajado hasta aquí haciéndome tan grata compañía, e invito a los demás a subir y descubrir los paisajes de este cuaderno Lucernarios tomando asiento en el vagón número 11, relajarse y dejarse llevar hacia la próxima estación. Un abrazo. Salud.

González Alonso

Días de noviembre

Pasaron con su olor a crisantemos
los recuerdos y los días;
noviembre vistió sus tumbas
de oraciones,
repicaron
las campanas.

Un viento frío soplaba entre cipreses.

Pasaron en un vuelo de palomas
las ilusiones
de antaño.

¡Qué solitaria quietud
la muerte!

Sobre el nombre de la vida
escrito en mármol
deposité una flor.
El cementerio
reposaba su luz en lápidas

blancas,
dormía,
y volví
pensativo y cabizbajo
sobre mis últimos pasos.

González Alonso