Yo sólo soy ayer

..

Qué forma adquiere el tiempo, ceniza de los años,
crisol de los silencios y palabras no dichas;
qué dolor en el beso si anuncia las desdichas
que junto a los adioses traerán los desengaños.

En medio del incendio de toda la belleza
qué es vivir, me preguntas; cómo el pájaro puede
sin herirse las alas ni en el aire se enrede
volar sin sombra alguna del cielo la grandeza.

Ahora ríes y ríes, y entre tu risa atrapo
una lágrima mía solitaria y furtiva
que morirá en silencio, tristemente cautiva
de una cara pintada de muñeca de trapo.

Yo soy la despedida; tú el saludo temprano;
auroras son tus sueños, mis ojos son cansancio
y memoria de un vino de recuerdos que escancio
en copas de caricias servidas por tu mano.

Yo sólo soy ayer; tú, mañana
y milagro.

González Alonso

La composición del poema se ha hecho en cuartetos de versos alejandrinos con un verso suelto de cierre escrito en dos líneas para enfatizar la pausa.

Los alejandrinos son versos de 14 sílabas con dos hemistiquios ; es decir, cada verso se divide en dos frases que tienen cada una 7 sílabas y entre las cuales no  puede haber sinalefa, la cual se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente también comienza por vocal, uniéndose en una misma sílaba.

Una relación pornográfica.- (Philippe Blasband) dirigida por Manuel González Gil.

Teatro Campos.- Bilbao. Una relación pornográfica.- Pastora Vega y Juan Ribó.

Teatro Campos.- Bilbao

Lo mejor del argumento de esta pieza teatral se puede encontrar en la desinhibición de la mujer a la hora de enfrentar sus necesidades de relación y sexuales, tomando la iniciativa y explorando todas sus posibilidades. El papel del hombre se reduce, ya que no a ser simple comparsa, a seguir las pautas marcadas por la mujer.

La dificultad o dificultades para mantener un tipo de relación sexual aséptica, desprovista de implicaciones afectivas (recuerda muy mucho a El último tango en París), harán acto de presencia cuando afloran los sentimientos y surge el enamoramiento. La pareja se encuentra ante el dilema de continuar, renunciando a esa explosión de afectividad que los embarga, o dejar que la relación evolucione hacia una forma de relación, digamos, convencional. Conscientes de que ya no pueden aparentar que nada les ha cambiado, enfrentan el compromiso de iniciar una vida juntos, pero el miedo a ese compromiso desde el convencimiento íntimo de que toda relación de pareja está abocada al fracaso les hace renunciar para vivir del recuerdo, embellecerlo y rememorarlo en las sesiones de psicoanálisis en las que se desenvuelve la acción. El psicoanalista, con voz en off, les irá guiando por todo el recorrido de su experiencia.

La obra teatral se basa en un guión de Philipe Blasband sobre el que se hizo la película Une liason pornographique (1999) de notable éxito en Francia. La puesta en escena en el renovado Teatro Campos de Bilbao no pasa de discreta, incluso aburrida. Las razones hay que buscarlas en la naturaleza del texto y el tratamiento de unos diálogos tan absolutamente previsibles como monótonos. Sólo salvan el resultado final, digno, la valiosa interpretación de Pastora Vega y Juan Ribó. Pero no basta. El trabajo de dirección de Manuel González Gil no arriesga nada, ni ofrece aristas nuevas, propuestas estéticas o de planteamiento conceptual al tema. La obra se desenvuelve con timidez a caballo de la comedia que invita más a la sonrisa que a la risa y el drama, pero sin ahondar en la fractura humana, abandonada al conformismo. No es una obra valiente. El tema está abordado desde la perspectiva y el pudor de una sociedad pequeño-burguesa. No escandaliza, aunque no sea requisito de una obra de teatro el escandalizar; pero tampoco remueve las conciencias e invita al conformismo, lo que -evidentemente- no amenaza para nada la vida de la pequeña burguesía, siendo complaciente con los hábitos morales establecidos.

La pulcritud de la interpretación, con sus aciertos en el uso de los recursos dramáticos, no consigue impedir un resultado global deficiente. El teatro, previsiblemente, se llenará en las sesiones de Bilbao, pero más debido al «tirón» de los actores que a la bondaz de la pieza teatral; lo que me lleva a la amarga reflexión de que el público elige los espectáculos por razones muchas veces ajenas al teatro. Cualquiera de las obras que esta temporada se han representado en el Teatro Barakaldo y de las que he dado cuenta en esta bitácora, han resultado ser insuperablemente mejores, pero en muchas ocasiones -salvo excepciones- no había más de media entrada. Esa es la realidad. Pero, puestos a hablar, también  hay que tener en cuenta el precio del Teatro Campos para esta sesión, de 29 euros, contra las entradas del Teatro Barakaldo, entre 11 euros (para los Amigos del Teatro) y los 15 euros. Eso también cuenta.

Al menos, como consuelo, he de decir que la velada resultó agradable disfrutando de un Teatro Campos totalmente renovado, confortable y de una acústica muy buena, en el que se han respetado los elementos arquitectónicos originales. Construido en 1902, es de estilo art noveau. La fachada fue diseñada por Jean Baptiste Darroquy, con aplicaciones cerámicas de Daniel Zuloaga. La reconstrucción costó 26 millones de euros cofinanciados por el Ayuntamiento de Bilbao y la SGAE.

González Alonso

Berlín

Puente aéreo de Berlín. 1945.Berlín, tras la caída del muro..Sobrevolando Berlín.

Luna llena de julio blanca; el cielo de Berlín,
biblioteca de Pérgamo, puerta a la cultura
del universo,
Atenea mira desde lo alto.

La ciudad se desviste sin recato en las estatuas de piedra
desnudas de color, sólo esencia de la belleza,
sólo emoción y pensamiento, tacto de la vista,
seda del agua, terciopelo verde en la hondura
de sus bosques.

He visto, Berlín, tus largas estelas ajardinadas,
lápidas pétreas de nombres y de lágrimas
y angelotes tocando las trompetas,
frisos reflejados en el cauce del Spree,
sediento río de cultura en el beso de los pilares
de los museos.

Sobrevuelan Berlín picos de acero, alas poderosas
de aviones
con su carga de lenguas extranjeras, bocas
para las sonrisas, ojos para el asombro.
Con blandura de paz se posan en tus calles,
con su aliento perfuman el aire de tus plazas.

He visto, Berlín, he sentido tus musculosos brazos sosteniendo el mundo;
los jóvenes soñaban orillas los estanques, el espíritu más libre
ardía en los teatros. Sonaba la sinfonía del amor de tus gentes
con sus manos borrando el estigma de la vergüenza,
los pasos sobre las cenizas, vidrio y acero
en vertical futuro
a los abrazos cayendo de los aviones mansamente
a la alegría.

Julio González Alonso

Elogio del vino

 Peter Paul Rubens: Ceres, Venus, Cupido y Baco (1612/1613)

El vino siembra poesía en los corazones.
Dante Alighieri

En aromas te envuelves y en sarmientos
te naces de la tierra dando el fruto
en uvas con su negro y fiel tributo
que acarician las aguas y los vientos.

Y es de todos los bellos nacimientos
que nos dan, que celebro y que disfruto,
el vino en sol forjado el oro bruto
merecedor de justos cumplimientos.

Porque si en verdes parras atesora
agua, tierra, la luz, fruto y memoria,
su alma es fuerza y pasión que el hombre adora.

No cabe así otra cosa en tal historia
que dar fe de la vida siempre y ahora,
celebrando el regalo de esta gloria.

González Alonso

El vino. Cuando el dios Baco pasea por La Mancha de la mano del Quijote

Sancho Panza y su mujer Teresa ante una barrica de vino.

Si don Quijote salió a las del alba Campos de Montiel adelante en busca de gigantes y follones a los que enfrentar sus armas y se topó con molinos harineros de viento, ovejas y cuerdas de forzados, ¿cómo no tropezarse con el vino, que hace junto al queso una de las glorias mayores de la extensa Mancha y de la gastronomía española de entonces y de ahora?

Sería grave error, ya que no pecado -y no venial ni disculpable-, hacer alusión a la gastronomía sin hacer parada en los caldos manchegos que alegran y dan chispa a las mejores mesas. Y no es baladí la mención, cuando podemos comprobar cómo a lo largo del Quijote el vino aparece en unas 74 ocasiones, casi a partes iguales entre las dos entregas que componen la obra de Cervantes en las tres salidas de Alonso Quijano el Bueno del lugar no declarado por no recordado o no querido recordar, que así sería cosa de que por siglos los distintos pueblos manchegos se disputaran el origen del que dio en llamarse Don Quijote, nombre que tomará de su propio apellido, Quijano, convertido en Quixote, lo que venía a ser una pieza de la armadura que protegía el muslo de los caballeros, andantes o no.

Las situaciones en las que podemos encontrar a lo largo de la novela el descubrimiento de Baco, son muy diversas: entre los pastores, en bodas como las de Camacho, en bálsamos como el de Fierabrás (I.-cap. XVII) en el que el vino sirve de uso medicinal, pues después de ser apaleado y malherido Don Quijote por aquel moro encantado, él mismo cura milagrosamente sus heridas mezclando vino con un poco de aceite, sal y romero. Cervantes conocía, tal vez por su experiencia militar, que las infecciones en las heridas abiertas procedían del exterior, por lo que era preciso lavarlas con vino (cap. XXXIV) para evitar que se emponzoñaran.

La afición y devoción de Sancho por el vino quedan sobradamente documentadas a lo largo de la obra cervantina; ya en la primera aventura de los molinos de viento sabemos que Sancho caminaba muy despacio sobre su jumento, y de cuando en cuando empinaba la bota con tanto gusto que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Más adelante, en el encuentro con los cabreros, Sancho callaba y comía bellotas, y visitaba muy a menudo el segundo zaque que, porque se enfriase el vino, le tenía colgado de un alcornoque.

Una ocasión memorable en la cual se pone de manifiesto el conocimiento que sobre los diferentes vinos demuestra poseer Sancho es la que le proporciona el encuentro con otro escudero llamado el del Bosque (II, cap.XIII), quien declara traer fiambreras y esta bota colgada del arzón de la silla, por sí o por no, y es tan devota mía y quiérola tanto, que pocos ratos se pasan sin que la dé mil besos y abrazos. Sancho Panza, que escucha estas razones con natural interés, así como el del Bosque le pasó la bota  se la puso en las manos y empinándola, puesta en la boca, estuvo mirando las estrellas un cuarto de hora, y en acabando de beber dejó caer la cabeza a un lado, y dando un gran suspiro dijo: -¡Oh hideputa, bellaco, y cómo es católico! averiguando, a continuación, tal y como le explicó al del Bosque, que el vino era de Ciudad Real. Presumía Sancho, sin complejos, de tener tan gran instinto en esto de conocer vinos, que, en dándome a oler cualquiera, acierto patria, el linaje, el sabor y las vueltas que ha de dar…

No es de extrañar por cuanto antecede que Don Quijote, entre los muchos consejos que le dio a Sancho Panza con ocasión de ser nombrado gobernador de la ínsula Barataria, incluyera algunos referidos al vino y el uso recto que del mismo conviene hacer, cuando recomendándole un consumo moderado del mismo, le dice: sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado, ni guarda secreto ni cumple palabra. Sigue leyendo

Si fuese agua

……..Mujer flotando en el agua, de Toni Frissell (1957)-Publicada en Harper's Bazar-Florida.

Si fuese agua
sería el mar; no gota.

Si aire,
el cielo; no viento.

Si luz, el sol
entero

y si arena,
delgada arena; no grano,
no playa,
no desierto.

Mar, cielo, sol, delgada arena
que se prende en tu cuerpo.

Si fuese mar
de tu cuerpo,
cielo, sol, delgada arena;
no gota,
no viento,
no rayo sólo de luz
ni grano de arena
de tu cuerpo

sería
lo que fueses tú, luz en tu mirada,
aire en tu pelo
agua en tu sonrisa
arena en tus besos.

Si fuese agua sería el mar;
no gota.

Si aire, el cielo;
no viento.

González Alonso

Mujer flotando en el agua, de Toni Frisell (1957) girada 180º

Poema publicado en la Antología  «Universos Diversos» presentada en Madrid en septiembre de 2009.
Poema que forma parte del libro «Lucernarios» (Editorial Vitruvio.- Colección Baños del Carmen, 2016)