Los días de junio
(Versículos a partir de «Las mil y una noches»)
Qué aurora tan luminosa la que me trae tu venida
un día entre los días de junio
oh, mi dulce esposa circundada de gracia.
Turbada la mirada
mi lengua nada puede decir, y siento ardiente
la exquisita dicha del amor, cautivo
de inaugurar esta jornada
con tu deliciosa contemplación, desnuda
entre las desnudas y primeras horas
que visten la mañana.
Como en las mil y una noches así me encuentras
desvestido y perdido en el desierto
de la ansiedad y los celos
en busca del agua fresca
que ofrece el beso en el manantial de los labios,
el que calma, sólo él, más de mil pesares, mil presagios
y mil penas.
Ven, amada mía, con tu honesta mirada
y el rubor de tus mejillas que avergüenza al mismo sol,
desanuda sin demora en la miel de tu boca
el difícil nudo de la espera
antes de que el viento funesto del otoño
marchite con su aliento el brillo de mis ojos
que hoy gozosos se posan
sobre tu cuerpo perfecto en miradas sensuales
y cubre de la vista de los hombres
con delicado tacto
el delgado vestido de la recta
y decorosa
castidad.
Has venido, sin saberlo, a obedecer tu destino. Y todo
es amor, todo el amor que habla
para que yo ponga a la puerta de mi torpe lengua
la cerradura firme del silencio.






Compañía Teatro Defondo

La “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll (1865), se recrea en esta otra “Alicia después de Alicia” del grupo teatral Kabia para proyectarnos y lanzarnos a través del mundo onírico y el real de una persona hecha personaje por su experiencia vital y el entorno familiar.
Pero lo peor es descubrir que, cuando al fin se hace realidad un sueño, la felicidad no nos espera detrás de él; y aún peor, descubrir que ese sueño no era realmente nuestro, como Alicia descubre que solamente era el sueño de su madre: verla crecer y hacerse artista, virtuosa del violín, triunfando y poniendo a sus pies el mundo sobre el que reinar.