Almería

Almería

Qué sequedad de espartos y piteras
cubre tu agreste altura de verano
mientras el sol entero, duro y plano
arde en el seco cauce de las rieras.

Qué milagro de verdes primaveras
se multiplica en  montes de la mano
breve del agua de la nieve, en vano
intento de ahogar cuencas y riberas.

En la ardiente pujanza del desierto
te elevas, Almería, en hierro y cumbres
de mármoles y olivos milenarios

con tus gentes, memoria de un incierto
heroico ayer de lucha ardiendo en lumbres
de justicia y de cantos libertarios.

Abrazos solidarios
de quienes buscan mejorar su suerte
son tus costas a salvo de la muerte.

González Alonso

«LUCERNARIOS»: UN NUEVO LIBRO DE POESÍA

LUCERNARIOS: Un nuevo libro de poesía.

p1110183

LUCERNARIOS

Julio González Alonso

Ediciones Vitruvio

Colección Baños del Carmen, nº 599

Madrid

ISBN: 978-84-945904-8-1

Con el título general de “Lucernarios”, la editorial Vitruvio acaba de publicarme este nuevo libro.

Cada libro trae consigo la magia de la ilusión al final de un trabajo muchas veces laborioso. Ilusión y esperanza.

“Lucernarios”, como libro, recorre un amplio abanico de temas con su voz y estilo propios; pretende ser variado, incluso ameno, y –desde luego- riguroso con la escritura y honesto con la poesía.

La primera lectura, para mí inexcusable y de gran interés, es el prólogo redactado por la poeta o poetisa –según término que parece en desuso- Pepa Agüera Sánchez. De su brillantez como autora, el genio que inspira sus creaciones y su capacidad de observación y análisis no cabe ninguna duda. Siempre confié en ella y Pepa Agüera me ha respondido con su natural afecto y su sinceridad.

Le siguen al prólogo la dedicatoria y 5 partes que recogen el contenido de la obra. La primera parte, “Más cerca de lo humano”, se aproxima a la experiencia de la vida y las cosas; le sigue “Confusiones”, en donde los poemas se recrean en una actitud más filosófica y reflexiva. La tercera parte, “En horas de amor y desamor”, es una incursión por los naufragios amorosos, sus éxitos y el contenido erótico de algunas situaciones, en una gama de estilos estróficos que van desde el pantoum a la villanella, el romance, el soneto y el llamado verso libre. En la cuarta parte trato de acercarme a las impresiones que nos dejan los viajes; “La luz de las ciudades” se acerca, así, a Barcelona, Madrid, París, Berlín o León en su historia, sin descuidar a sus habitantes. Por último, “Los designios”, en un estilo más ampuloso y clásico en el tratamiento del verso largo, se aproxima a algunos mitos como Teseo, Odiseo, el significado de los imperios a las puertas de Alejandría o el sentimiento amoroso ante el “designio” del paso del tiempo.

Espero que os guste y que resulte útil su lectura. Ya está disponible en toda España, distribuido a través de La Casa del Libro de cada ciudad, y de la Librería Cámara (Bilbao), de momento. Puede ser solicitado desde cualquier librería de cualquier punto de España y su precio final es de 11 €

 

Visiones de don Quijote

VISIONES DE DON QUIJOTE

Viste castillos donde había ventas
y en dorada bellota la Edad de Oro;
tu historia fue transcrita por un moro
y tus batallas fueron siempre incruentas.

Con pacientes discursos acrecientas
de letras y las armas el tesoro
y a tu escudero Sancho, con decoro,
en insular gobierno bien asientas.

Supiste ver gigantes en molinos,
ejércitos en medio de rebaños
y sangre en los pellejos de los vinos,

pero también a sabios y adivinos
presos con Dulcinea largos años
en la cueva del viejo Montesinos.

González Alonso

*Montesinos, que da nombre a la cueva de la aventura, es un personaje de leyenda, amigo de Durandarte a quien, después de muerto, le arranca el corazón para conservarlo en sal y ofrecérselo a su amada Belerma. En la misma cueva conviven con Dulcinea encantada, el mago Merlín que mantiene también encantados a Belerma, Durandarte y su escudero Guadiana, convertido en río, a Ruidera, sus siete hijas y dos sobrinas, que darán origen a la leyenda de las lagunas del mismo nombre.

Decir las cosas

 

Decir las cosas

A veces no es tan fácil decir las cosas
porque están cosidas a la costumbre
y las cicatrices del miedo,
o porque no las entendemos.

No resulta fácil hablar de aquello que creíamos
saber de los demás si descubrimos
la puerta abierta del alma
y la pesada tristeza de los errores.

Y cómo
hablar de cómo funciona, por ejemplo,
el dinero.

No es fácil, en tantas ocasiones, contar
las cosas más triviales como son
el vacío de las horas, la angustia
inexplicable, la ansiedad desparramada
como sal sobre la mesa o esa quietud
con la mirada fija en la pared
mientras los grillos, incansables, hacen sonar sus élitros
y se entrega la noche a los insomnios.

No encuentro fácil, es verdad, hablar de lo que no entiendo
y, pensándolo bien, debería no decir nada
cuando miro el cielo, por ejemplo, o cuando
alguien, de manera fortuita, me mira
y  lo encuentro en mis ojos.

Tal vez sea mejor
intentar sentir
que comprender.

No estoy seguro de ello,
pero creo
haber perdido la ocasión, una vez más,
de explicar alguna cosa
que creía importante.

González Alonso

Cosas cotidianas

 

Cosas cotidianas

Hoy andaban revueltas las cosas cotidianas,
el café de la mañana estaba frío,
la luz del sol se dormía en los balcones,
no ladraron los perros en la calle
y tu amor sin humor me dio los buenos días
con la mirada ausente. ¿Qué extraño
suceso ha conmovido las horas?
¿Por qué la rutina se muestra tan maniática?

Presiento una rebeldía en las persianas bajadas
y las aguas sin corrientes de la ría
que socaba los cimientos de la vida
y la cultura; son las pequeñas grietas
húmedas del tiempo que silencioso avisa.

Revisé en el verano los paraguas
y los calcetines del invierno. Las cosas
no andan bien, las flores no paran en su sitio
y los insectos sobrevuelan los volcanes. Acaso
la noche no sea distinta
con su oscuridad de estrellas y astros orbitando

el insomnio

y los presagios.

González Alonso

Cita

Cita

Cuchillo, tenedor, cuchara;
cuchara, cuchillo, tenedor;
tenedor, cuchara, cuchillo;
vino en copa, servilleta,
vaso de agua,
camarero, tú
y yo,
huevo frito, arroz con leche,
sopa fría
con jamón; plato hondo,
plato llano, verduritas,
pan, pescado,
carne a la brasa;

y yo, mantel de hilo,
cucharilla, té,
tacita,
café helado, tú
y yo,
azucarillo y la noche,
cita, sueño, velas,
risa; en tu casa
o en la mía, hotel, llaves,
baile, música,
labio, beso, amor, caricia,
sábanas limpias,

y yo.

González Alonso

El bachiller Sansón Carrasco

EL BACHILLER SANSÓN CARRASCO

Caballero del Bosque o Los Espejos
por don Quijote pronto derrotado
que  entre el polvo del suelo y humillado
yaces tendido, de tu patria lejos.

Si fuiste bachiller dando consejos
a don Quijote, loco enamorado,
no fuiste en la venganza tan letrado
ni honesto a la amistad de amigos viejos.

En tu escolástica armadura preso
de Caballero de la Blanca Luna
serás de sus locuras cruel azote;

Mas, qué triste victoria ves en eso
si al fin vencido quiere la  fortuna
entregar a la muerte a don Quijote.

González Alonso

*El bachiller Sansón Carrasco, de formación escolástica en Salamanca, es vecino y amigo de don Quijote. Es el único que estará al tanto de su tercera y última salida. Decide traerlo a casa derrotándolo como Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque y haciéndole prometer que dejará la caballería. Pero el bachiller es vencido por don Quijote y, más por venganza que por ayudarle, vuelve a retarlo en la playa de Barcelona como Caballero de la Blanca Luna. Don Quijote vuelve a casa y muere.

*Publicado en: ÍnsuLa CerBantaria.- El bachiller Sansón Carrasco

Lo que el amor propone

LO QUE EL AMOR PROPONE

Ver sonreír tus labios de cereza
y un sueño azul volar entre tus ojos;
amor frutal temblando en labios rojos,
mirada limpia llena de pureza.

Siento el peso del tiempo con largueza
en el alma, la vida y sus despojos;
cada día mayores los enojos
y mayor cada día la tristeza.

La risa de tus labios me hace preso
de lo mejor de mis pasados años
vividos del amor con embeleso;

ya sé que no podré salir ileso
si ignoro la verdad con los engaños
que arden y se consumen en un beso.

Tal vez sea por eso
que cerrando los ojos se dispone
aquello que el amor así propone.

González Alonso

Peces pequeños

Peces pequeños. Agua de agosto
clara.
El sendero de un año y otro año
en nuestras sandalias desgastadas
que llegan al borde del arroyo
y se paran.

Y miramos los peces en el agua.

Te dije –somos los pequeños,
los más pequeños de todos esos
peces-. Y nos besamos.

Vamos cada año y nos asomamos temerosos
para ver si estamos todavía
o se nos han comido los más grandes
de aquellos peces.

Es el mismo sendero en el agua clara
de agosto,
la misma sombra
de los altos chopos;
pero sólo he llegado yo con mis sandalias desgastadas
al borde de sus espejos
de verano.

Peces pequeños. Podíamos reír, tirar una piedra
y asustarlos,
besarnos
y sentir la verde hierba herida en nuestros juegos,
cuerpo a cuerpo,
peces pequeños, besos, hierba fresca
en los prados.

Ahora sólo un pez pequeño
nada en las ondas de la soledad del agua
en el claro verano.

Y me he parado a contemplar su tristeza;
su tristeza y la verde hierba
fresca
y el próximo año tal vez
agua de agosto
clara,

peces pequeños.

González Alonso

 

El vizcaíno

Mala la hubiste vizcaíno
en esa de don Quijote

Que un hidalgo manchego a ti te diga
de un vasco como tú no ser hidalgo
es tratar a un mastín de perro galgo
o meter una piedra en la vejiga.

De igual modo la lanza no es amiga
de ser tocada ni siquiera un algo
y de mi asombro viendo tal no salgo
pues tu osada intención la ofensa abriga.

Así pues ambos dos espada en mano
cada cual asentado en su montura
harán de apaciguarse intento vano

y en el calor manchego del verano
ataca don Quijote con bravura
que al vizcaíno impide salir sano.

Sea hidalgo o villano,
en el trato exigido bien se entiende:
lo tocante al honor, la sangre enciende.

González Alonso

Nota.- El vizcaíno aparta la lanza de don Quijote para que los deje pasar,  y cuando es tratado de villano por don Quijote por lo cual no merecía la pena luchar con él, el vizcaíno arde en cólera y defiende su hidalguía espada en mano, saliendo malparado en la única aventura victoriosa de don Quijote junto con la de El Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque.

Publicado en   ÍnsuLa CerBantaria