Carta

Despedida

Carta

Llegaste a la casa para preguntar: ¿qué es
lo que haces?, ¿por qué entretienes tus pesares
en los altos columpios de los sueños?,
¿en qué barandilla, acodados, miran a lo lejos
tus pensamientos?

¡Ah, y qué ingenua mi pretensión de responder!

Yo sé que vienes con tu trabajo y con tus redes
de pescador de días, sueños de aire de cumbres
donde sólo hay azul y luego el universo, y desde las barandas
del tiempo
tus pensamientos tejen juicios justos
y  honestos.

Miras en mis ojos y escrutas en mi alma
desarbolada en mitad del océano de la vida.

¡Ah, cómo quisiera entregarte una respuesta,
ofrecerte un buen vino, regalarte una palabra
luminosa, abrazar de la aurora el primer rayo!

Cuando llegaste a la casa y preguntaste
no supe qué responder. Yo estoy
aprendiendo a hacer el fuego,
esperando de la noche su frío de invierno,
el cielo estrellado, la nieve
luego en blandos copos y el silencio blanco
de un paisaje de olmos junto al río,
el sólo hecho de la fría luz de los carámbanos
titilando en el deshielo.

Y espero al ángel que, extendiendo sus brazos,
me diga: no te canses más, reposa tu cabeza
en mi pecho,
entrégame en los párpados cerrados
los sueños
mientras llega el alba
con su pesadumbre

y no temas
la hora de marchar.

González Alonso

*Poema del libro “Ruido de ángeles” (Ed. Vitruvio, 2020)

ASOCIACIÓN DE EDITORES DE POESÍA: Ruido de ángeles, el segundo de los 12 mejores libros de poesía de 2020

Letanía

letanía de los ángeles

LETANÍA

Fusilar a un hombre,
asesinar a un hombre,
matar de hambre,
morir de miedo,
crecer bajo un cielo desolado,
caminar sobre la tierra arrasada,
poner fronteras,
herir en las trincheras de un idioma,
amordazar con banderas,
afilar las espadas de la Historia.

Los que gritan fusilar a un hombre,
asesinar a un hombre,
dibujar mapas con fronteras,
borrar idiomas,
pintar banderas,
herir la carne de la Historia,
ensangrentar el miedo.

Fusilar a un hombre,
asesinar a un hombre,
morir de odio,
matar de miedo,
crecer bajo cielos sin estrellas.

Herir el sueño,
enumerar con  cañones
las fechas de la Historia,
condenar al hambre,
es fusilar a un hombre,
asesinar con odio,
asesinar por miedo,
dibujar los mapas con pistolas,
con balas de palabras mutilar la lengua,
hacer murallas en medio de los bosques,
arrasar el desierto

cada día

cada hombre,

en cada mano,

en cada dedo

un pecado de odio,
una raíz de odio,
un mar oceánico de odios,
un oleaje de gritos
que rompe airado
en acantilados
de silencios.

González Alonso

blog_dune_Edurne_errazti

«Ruido de ángeles», en palabras de Lola García de Silva

Lola García de Silva escribe con amor y con pasión en el blog o cuaderno (que podéis seguir aquí a través del enlace a los Cuadernos de Poesía y Literatura) que lleva por título LO QUE VALE LA PENA. Escritura limpia y certera, publicaciones que siempre te descubren algo o te acercan a algo.

Lola ha tenido la amable generosidad de leer «Ruido de ángeles» y de regalarme el comentario escrito en la entrada que reproduzco aquí y que podéis seguir en su cuaderno LO QUE VALE LA PENA. De paso, el paseo por su blog os deparará otras agradables sorpresas que os harán volver. Mil gracias, Lola.

.

.

Foto libro Ruido de ángelesEN TODO, VIDA
Esta agitación del aire; columna de mercurio
en fiebre de caléndulas y la reposada blancura
del invierno. En todo
vida a la orilla del tiempo ya cumplido
agua de melancolía,
despedida o saludo,
tal vez el alma.
Julio González Alonso

He tenido la fortuna de recibir «Ruido de Ángeles» como regalo de Reyes, además de otro ejemplar dedicado por parte de su autor Julio González Alonso.

Mi acercamiento a Julio fue a través de su blog: https://lucernarios.net/ con el que disfruto leyendo su poesía llena de inteligencia y de luz. Además de sus interesantes reseñas de obras de teatro.

En Ruido de Ángeles encontraremos una poesía donde converge, no solo la belleza y elegancia de la palabra oportuna, sutil, sublime; además nos evidencia la injusticia del mundo en el que vivimos, dando visibilidad al dolor, a la ausencia, al paso del tiempo que todo lo modifica.

Una poesía de conciencia o, mejor dicho, con conciencia. La conciencia de un poeta que nos invita con destreza, en la magia de sus palabras, a cambiar la forma en que vemos el mundo.

Y en cada nueva lectura, un nuevo concepto. Un nuevo sentir. Un nuevo acariciarte el alma. Julio nos conmueve con este ruido de ángeles que ciñe nuestra existencia.

Gracias de nuevo, Julio, por tu generosidad y gracias por tanta emoción.

Si te gusta la poesía, mejor dicho la buena poesía, te recomiendo su lectura, un nuevo despertar con este ruido de ángeles.

Para saber más: https://culturamas.es/2020/09/21/ruido-de-angeles-de-julio-gonzalez-alonso/

Dies irae

Nuremberg_chronicles_-_Dance_of_Death_(CCLXIIIIv)

DIES IRAE

En el aire se abrigan los mensajes
helados del norte. Yo leo
como filos de navajas
el temor en los ojos
de las mujeres que aman a los soldados.

La tierra tiembla con ruido de motores,
cicatrices de tumbas y destino
de inocentes en las fronteras.

Los días de la ira están próximos
al dolor; se extenderá por las ciudades
la primavera. Nunca
será tan triste
en los corazones.

Todavía es invierno; cubre la nieve
los campos y los montes cuando el frío
deja volar las voces entre el viento
del galopar del caballo de la guerra
y los tambores.

¡Qué increíble majestad en la belleza
congelada de las horas de diciembre!

Miro aún las amplitudes de los paisajes quietos
y vienen a posarse como fanales de brasas encendidas
las lágrimas
en mis ojos.

Miro los cielos anchos de las naciones
y un dolor
se extiende
en vuelo de muertes y de voces
confundidas. Los días
de la ira rasgan el alba; el horizonte
es oscuro piélago de sombras
con presagios
de infortunios.

González Alonso

El-triunfo-de-la-muerte-1024x731

Recuérdame alguna vez (con la palabra amor)

desconocidos

Ha pasado ya el tiempo. Los paisajes
son distintos, las sombras de los chopos
desiguales, las aguas de los ríos
no cantan en su orilla nuestros nombres.

Ha pasado ya el tiempo. Los cuclillos
robaron nuestro nido y en sus picos
se llevaron los sueños por los aires.
Para nosotros mismos ya no somos
los mismos. Nos miramos en las sombras
de las fotografías, nos miramos
en tinta de palabras que las cartas
traían y llevaban en los trenes.

Pero ha pasado el tiempo; ya no hay cartas
ni trenes ni ilusiones en los ojos
y sabemos que somos los recuerdos
entrañables de dos desconocidos.

González Alonso

desconocidos en un bancojpg

El faro de noviembre

faro niebla_640

El faro de noviembre

Se oye el discurso claro de la luz
desde la altura del faro;
noviembre es bruma, pensamientos
recogidos en oraciones; el alma
merodea las insólitas horas
del silencio.

En la argéntea redoma de los años,
apoteca del tiempo, se amasa
el peso
de la experiencia
y el conocimiento,
el que aprendimos una vez en la palabra
limpia
y las voces de los sabios
eruditos de los tiempos pretéritos.

González Alonso

El faro de octubre

faros-portada

El faro de octubre

Ya los días pesadamente caminan por la altura
perezosa de los años
y octubre es faro encendido del otoño.

Dejaremos en manos del olvido
los campos de amapolas, las sombras
de los chopos que en verano
acunaron los abrazos y los besos.

Ya la herrumbrosa lanza del pasado
descansa en irredento sueño
sed de aventuras.

Dejaremos en la espiral del aire de las horas
las grandes ilusiones de otro tiempo
que fueron y no fueron; la nostalgia
cuando todo es paisaje arbolado de caminos
recorridos, anunciada promesa
de tacto de ceniza.

González Alonso

Vientos

viento 3

Sopla el viento del sur. Por la caliente
altura de sus nubes se derrama
el vino de la vida. Todo inflama
de otoñales colores el presente.

Sopla el viento del norte. Ya se siente
el rigor en el frío de su fama;
el fuego del hogar pronto reclama
y en sus horas la edad su fin presiente.

Ya  lo que al este de la vida queda
apenas será viento de añoranza
que  envuelve la memoria en fina seda.

Viento al oeste, sombra de alameda,
el alma recogida en su templanza
y  un aroma de luz y rosaleda.

González Alonso

El faro de septiembre

C PEÑAS3 - copia - copia

El faro de septiembre

Si septiembre desgrana lentos días
como en racimos de uvas maduradas
para el vino,
en la copa será luz llegada al labio,
faro de la amistad
y en torno de la mesa la alegría.

Si septiembre se desviste
de las horas del verano
entre sombras de bodega,
ve, complaciente, el regalo
que fermenta en las maderas
y sosiegan los mostos encarnados
de promesas.

Si septiembre es abrazo iluminado
y pórtico espacioso del otoño,
recoge la cosecha, enciende el fuego,
apura el brindis que a la vida invita
y  satisfecho del camino andado
sosiega la memoria con recuerdos
felices y en tus ojos el regalo
del brillo de una sonrisa,
amapola sola erguida sobre el tiempo,
las estaciones
y el solar antiguo de los años.

González Alonso