«Ruido de ángeles», en palabras de Lola García de Silva

Lola García de Silva escribe con amor y con pasión en el blog o cuaderno (que podéis seguir aquí a través del enlace a los Cuadernos de Poesía y Literatura) que lleva por título LO QUE VALE LA PENA. Escritura limpia y certera, publicaciones que siempre te descubren algo o te acercan a algo.

Lola ha tenido la amable generosidad de leer «Ruido de ángeles» y de regalarme el comentario escrito en la entrada que reproduzco aquí y que podéis seguir en su cuaderno LO QUE VALE LA PENA. De paso, el paseo por su blog os deparará otras agradables sorpresas que os harán volver. Mil gracias, Lola.

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Foto libro Ruido de ángelesEN TODO, VIDA
Esta agitación del aire; columna de mercurio
en fiebre de caléndulas y la reposada blancura
del invierno. En todo
vida a la orilla del tiempo ya cumplido
agua de melancolía,
despedida o saludo,
tal vez el alma.
Julio González Alonso

He tenido la fortuna de recibir «Ruido de Ángeles» como regalo de Reyes, además de otro ejemplar dedicado por parte de su autor Julio González Alonso.

Mi acercamiento a Julio fue a través de su blog: https://lucernarios.net/ con el que disfruto leyendo su poesía llena de inteligencia y de luz. Además de sus interesantes reseñas de obras de teatro.

En Ruido de Ángeles encontraremos una poesía donde converge, no solo la belleza y elegancia de la palabra oportuna, sutil, sublime; además nos evidencia la injusticia del mundo en el que vivimos, dando visibilidad al dolor, a la ausencia, al paso del tiempo que todo lo modifica.

Una poesía de conciencia o, mejor dicho, con conciencia. La conciencia de un poeta que nos invita con destreza, en la magia de sus palabras, a cambiar la forma en que vemos el mundo.

Y en cada nueva lectura, un nuevo concepto. Un nuevo sentir. Un nuevo acariciarte el alma. Julio nos conmueve con este ruido de ángeles que ciñe nuestra existencia.

Gracias de nuevo, Julio, por tu generosidad y gracias por tanta emoción.

Si te gusta la poesía, mejor dicho la buena poesía, te recomiendo su lectura, un nuevo despertar con este ruido de ángeles.

Para saber más: https://culturamas.es/2020/09/21/ruido-de-angeles-de-julio-gonzalez-alonso/

Dies irae

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DIES IRAE

En el aire se abrigan los mensajes
helados del norte. Yo leo
como filos de navajas
el temor en los ojos
de las mujeres que aman a los soldados.

La tierra tiembla con ruido de motores,
cicatrices de tumbas y destino
de inocentes en las fronteras.

Los días de la ira están próximos
al dolor; se extenderá por las ciudades
la primavera. Nunca
será tan triste
en los corazones.

Todavía es invierno; cubre la nieve
los campos y los montes cuando el frío
deja volar las voces entre el viento
del galopar del caballo de la guerra
y los tambores.

¡Qué increíble majestad en la belleza
congelada de las horas de diciembre!

Miro aún las amplitudes de los paisajes quietos
y vienen a posarse como fanales de brasas encendidas
las lágrimas
en mis ojos.

Miro los cielos anchos de las naciones
y un dolor
se extiende
en vuelo de muertes y de voces
confundidas. Los días
de la ira rasgan el alba; el horizonte
es oscuro piélago de sombras
con presagios
de infortunios.

González Alonso

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Recuérdame alguna vez (con la palabra amor)

desconocidos

Ha pasado ya el tiempo. Los paisajes
son distintos, las sombras de los chopos
desiguales, las aguas de los ríos
no cantan en su orilla nuestros nombres.

Ha pasado ya el tiempo. Los cuclillos
robaron nuestro nido y en sus picos
se llevaron los sueños por los aires.
Para nosotros mismos ya no somos
los mismos. Nos miramos en las sombras
de las fotografías, nos miramos
en tinta de palabras que las cartas
traían y llevaban en los trenes.

Pero ha pasado el tiempo; ya no hay cartas
ni trenes ni ilusiones en los ojos
y sabemos que somos los recuerdos
entrañables de dos desconocidos.

González Alonso

desconocidos en un bancojpg

El faro de noviembre

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El faro de noviembre

Se oye el discurso claro de la luz
desde la altura del faro;
noviembre es bruma, pensamientos
recogidos en oraciones; el alma
merodea las insólitas horas
del silencio.

En la argéntea redoma de los años,
apoteca del tiempo, se amasa
el peso
de la experiencia
y el conocimiento,
el que aprendimos una vez en la palabra
limpia
y las voces de los sabios
eruditos de los tiempos pretéritos.

González Alonso

El faro de octubre

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El faro de octubre

Ya los días pesadamente caminan por la altura
perezosa de los años
y octubre es faro encendido del otoño.

Dejaremos en manos del olvido
los campos de amapolas, las sombras
de los chopos que en verano
acunaron los abrazos y los besos.

Ya la herrumbrosa lanza del pasado
descansa en irredento sueño
sed de aventuras.

Dejaremos en la espiral del aire de las horas
las grandes ilusiones de otro tiempo
que fueron y no fueron; la nostalgia
cuando todo es paisaje arbolado de caminos
recorridos, anunciada promesa
de tacto de ceniza.

González Alonso

Vientos

viento 3

Sopla el viento del sur. Por la caliente
altura de sus nubes se derrama
el vino de la vida. Todo inflama
de otoñales colores el presente.

Sopla el viento del norte. Ya se siente
el rigor en el frío de su fama;
el fuego del hogar pronto reclama
y en sus horas la edad su fin presiente.

Ya  lo que al este de la vida queda
apenas será viento de añoranza
que  envuelve la memoria en fina seda.

Viento al oeste, sombra de alameda,
el alma recogida en su templanza
y  un aroma de luz y rosaleda.

González Alonso

El faro de septiembre

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El faro de septiembre

Si septiembre desgrana lentos días
como en racimos de uvas maduradas
para el vino,
en la copa será luz llegada al labio,
faro de la amistad
y en torno de la mesa la alegría.

Si septiembre se desviste
de las horas del verano
entre sombras de bodega,
ve, complaciente, el regalo
que fermenta en las maderas
y sosiegan los mostos encarnados
de promesas.

Si septiembre es abrazo iluminado
y pórtico espacioso del otoño,
recoge la cosecha, enciende el fuego,
apura el brindis que a la vida invita
y  satisfecho del camino andado
sosiega la memoria con recuerdos
felices y en tus ojos el regalo
del brillo de una sonrisa,
amapola sola erguida sobre el tiempo,
las estaciones
y el solar antiguo de los años.

González Alonso

Con mala y buena suerte

cara y cruz

El día de mi mejor mala suerte
recibí en el teléfono un mensaje
diciéndome que ya estabas de viaje
y que no volvería nunca a verte.

El día de tu peor buena suerte
recibiste en el móvil un mensaje
diciendo con pasión y con coraje
que nunca dejaría de quererte.

Nuestras distintas vidas y destino
sólo son cruz y cara en la moneda
que por el aire vuela caprichosa;

yo, con la mala suerte en mi camino;
tú, con suerte de cara en esta rueda
de existencia mudable y veleidosa.

Si la suerte azarosa
hace volar a la moneda tanto
¿será mucho pedir caiga de canto?

González Alonso

El faro de agosto

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El faro de agosto

Como mares de estrellas son las noches de agosto
alzadas a la grupa de las olas oscuras
y la voz ronca y grave del insondable océano.
Los suaves vientos soplan,
el aire hincha las velas.

Hay una luz de fuego iluminando el mundo
y es faro y horizonte de la sabiduría.
Los mapas litorales dibujan la silueta
de sus paredes blancas y el fulgor de una torre
que nunca se consume y se eleva hasta el cielo
a las puertas augustas que custodian la entrada
de la inmortal ciudad de Alejandría.

Al abrigo de sus muros miles de papiros hablan
y cuentan sus secretos y revelan la palabra
alta de la verdad
y del conocimiento,
alta.

Navega sin descanso, no des al remo tregua,
no entregues al cansancio la fuerza de tus brazos
ni los ojos al sueño.

Un fanal de promesas guía la nave a puerto
y el coro de los sabios desgrana los discursos
del arte y de la ciencia.

Como lluvia benéfica sobre nuestras cabezas
así la libertad, así el firme progreso,
así la fiel justicia en nuestros corazones
se abre paso y podemos,
lejos  los días oscuros,
abrir a la luz los ojos
y a la humanidad la ofrenda
del saber, hijo pródigo, hijo amado
de nuestro  pensamiento.

González Alonso