
Carta
Llegaste a la casa para preguntar: ¿qué es
lo que haces?, ¿por qué entretienes tus pesares
en los altos columpios de los sueños?,
¿en qué barandilla, acodados, miran a lo lejos
tus pensamientos?
¡Ah, y qué ingenua mi pretensión de responder!
Yo sé que vienes con tu trabajo y con tus redes
de pescador de días, sueños de aire de cumbres
donde sólo hay azul y luego el universo, y desde las barandas
del tiempo
tus pensamientos tejen juicios justos
y honestos.
Miras en mis ojos y escrutas en mi alma
desarbolada en mitad del océano de la vida.
¡Ah, cómo quisiera entregarte una respuesta,
ofrecerte un buen vino, regalarte una palabra
luminosa, abrazar de la aurora el primer rayo!
Cuando llegaste a la casa y preguntaste
no supe qué responder. Yo estoy
aprendiendo a hacer el fuego,
esperando de la noche su frío de invierno,
el cielo estrellado, la nieve
luego en blandos copos y el silencio blanco
de un paisaje de olmos junto al río,
el sólo hecho de la fría luz de los carámbanos
titilando en el deshielo.
Y espero al ángel que, extendiendo sus brazos,
me diga: no te canses más, reposa tu cabeza
en mi pecho,
entrégame en los párpados cerrados
los sueños
mientras llega el alba
con su pesadumbre
y no temas
la hora de marchar.
González Alonso
*Poema del libro “Ruido de ángeles” (Ed. Vitruvio, 2020)
ASOCIACIÓN DE EDITORES DE POESÍA: Ruido de ángeles, el segundo de los 12 mejores libros de poesía de 2020
Memoria de la nieve
anida la memoria de la nieve, se suceden los encuentros, las revelaciones y los ecos que resuenan con la sequedad del frío entre las huellas de las pisadas de las sandalias de los montañeses, los pueblos astures y celtas, con sus armas, sus dioses y sus ofrendas. En cada poema aflorará una referencia al mundo de aquellos guerreros que vivieron y amaron estos territorios, en los nombres de las plantas, árboles, vestimentas, utensilios, ritos y leyendas del pueblo montañés.
PRINCIPIANTES.- (De qué hablamos cuando hablamos de amor).- Raymond Carver
Para entrar en contexto. La obra Principiantes es la adaptación teatral del texto narrativo “De qué hablamos cuando hablamos de amor” del estadounidense Raymond Carver, publicada en 1981. Cuatro personajes formados por dos parejas, una más joven, la otra más madura, comparten una tarde de larga conversación, discusión, confesiones, terapia, expresión de frustraciones, anhelos, convicciones, dudas, seducciones y otras aristas del amor a lo largo de la tarde y la luz cambiante que parece ser reflejo del tono emocional del ambiente que se va creando en la casa. Como elemento desinhibidor el alcohol será el disolvente de las defensas y censuras personales para desatar los sentimientos y transgredir las barreras morales y las respetables buenas formas. Es decir, a mayor cantidad de alcohol ingerido, mayor vehemencia y agresividad de las formas y dureza de los planteamientos. 

EN TODO, VIDA
Esta agitación del aire; columna de mercurio
en fiebre de caléndulas y la reposada blancura
del invierno. En todo
vida a la orilla del tiempo ya cumplido
agua de melancolía,
despedida o saludo,
tal vez el alma.
Julio González Alonso
Luces de bohemia
Hablar de “Luces de bohemia” y de Valle Inclán, volver a poner de relieve tanto el valor de la pieza teatral como el de su autor, insistir en lo magnífico de esta amplia pasarela de cuadros esperpénticos de la España de 1920 en el espacio de las veinticuatro horas en las que transcurre la acción, perderse en el apasionado elogio y sorpresa renovada del teatro de Valle Inclán, nos privaría de comentar y valorar el trabajo del cuadro escénico, la dirección y el montaje que nos ofrecen esta obra sobre el escenario. Y no sería justo. Porque, por muy buena y consistente que resulte ser una obra de teatro, si la interpretación de la misma no se encuentra a su altura, todo resultará ser un fiasco. Cuando una extraordinaria pieza teatral nos llega de forma convincente y nos descubre sus virtudes es que detrás hay un elenco artístico también extraordinario. Y más extraordinario cuanta mayor dificultad entrañe la puesta en escena.
Pabellón 6 de Bilbao. Los matices de los personajes principales, la interpretación del resto de actrices y actores metiéndose en diferentes papeles dándoles con acierto vida a los personajes, el funcionamiento del coro, la acertada coreografía, las luces y el sonido, todo, resultó impecablemente trabajado y puesto al servicio de la mejor interpretación de esta exigente obra.
Fake. Trampantojo.
Digo, o repito, que la idea o el conjunto de ideas con que se aborda el desarrollo de la obra para articular su montaje es bueno, interesante, incluso diría que brillante. Digo, repito, que su materialización se empobrece a partir del abuso continuado de los recursos.

LA ZARANDA
Detrás de una bandera ajada y polvorienta, los protagonistas, salidos de sus tumbas, se debaten en un duelo por su propia razón de haber vivido, donde caben las contradicciones, las actitudes encontradas y las traiciones, pero permaneciendo siempre juntos por la obligada necesidad de resistir a un enemigo que nunca aparecerá y que serán –al fin- ellos mismos.
