El piojo sabio

Todo en ella era anecdótico;
sus pendientes,
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
como un repuesto sin fin para las ocasiones.
Pero yo no puedo renunciar a mi barba
y entre los pelos
largos y despeinados de mi enorme cabeza
se columpiaba el piojo sabio.
Vivíamos juntos;
ella con sus anécdotas,
sus pendientes
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
y yo con el contenido irracional
hasta el fondo de los zapatos.

González Alonso

Preludio

Preludio

Enrejado de metales en los dedos,
aros,
juegos,

entre tu mano y mi mano viven mares,
playas,
cielos

y en tu sonrisa la nieve de mis besos,

luna,
invierno,
mariposa que en la noche
despliega las alas blancas de su seno
seguro de paz y sueños,
nube,
estrella,
lirio,
verso.

Yo quiero tu amor de aros
y de rejas
entre corazón y dedos;
tu amor de luna creciente
entre tu pecho y mi pecho.

Vibra tu vientre el acorde
de la pasión
aire y olas

suave
tierno
sobre la playa desnuda
quiero tu desnudo cuerpo

aros,
sueño, arenas,
juegos.

González Alonso

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Aire arriba

Cantante Katy Perry

Aire arriba las faldas
me lleva por tus muslos al deseo
del placer de atracar entre tus nalgas. Eres mar
rugiendo embravecido de lujuria
en las olas alzadas de tus pechos
y es mi pasión bajel echando el ancla
en el puerto seguro de tu sexo.

En el enhiesto mástil de mi nave
eres vela inflamada por el viento;
aguas son que humedecen mi costado
de uno en uno, a la vez, todos tus besos.

Ignoro a qué costa de lascivia
arribará mi nave ni en qué arena
hundirá sus cuadernas y su quilla;
mas no importa si en esta travesía
igualará tan solo el don de amarte
el gozo de encallar entre los brazos
del fondo de tus playas y en tu orilla.

González Alonso

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Fotografía

Blog de diseño gráfico Frogx.Three  www.frog3.com

Aún me quema en los labios aquel beso.
Era la tarde azul en tu mirada
y al calor del amor abandonada
fuiste ardiente pasión, dulce embeleso.

No te querías ir. Será por eso
que juntos nos halló la madrugada
abrazados desnudos, y extasiada
fuiste de mi pasión el vino espeso.

Ahora no sé qué amas o qué sientes
tan lejos de los besos, los abrazos
y la loca lujuria de aquel día.

Pero quiero pensar que tal vez cuentes
con pena del amor estos retazos
que sólo ya serán fotografía.

González Alonso

Desencanto

No es, amor, que me duela el desencanto
de saberte ya de otro enamorada;
es que me duele en esta encrucijada
no poderte olvidar y amarte tanto.

Loco de celos vivo; cruel espanto
del día y con la noche desvelada
amarga oscuridad al alma atada
y horas sin fin, desconsolado llanto.

Dime si así vivir vale la pena
o si es mejor morir con la esperanza
de dejar de sufrir esta condena.

O si otro amor podrá desde esta almena
arrojarse en la punta de la lanza
que rompa en su mitad esta cadena.

González  Alonso

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Dulce alienta el amor

Luna llena de agosto

Dulce alienta el amor de tu mirada.
Amarga, la pasión de mi deseo.
Alegre de tu risa el aleteo.
Triste el quejido de mi voz callada.

Tu cara de rubor arde incendiada
y en mitad de tu dicha y regodeo
la suerte mía con desgracia veo
a un sinvivir de penas condenada.

¡Ay destino voluble y caprichoso,
tirano amor que todo lo confundes,
vida que al alma das sin fin acoso!

Mas he de hallar en tu ilusión reposo
y toda la ternura que me infundes
será la suerte para ser dichoso.

González Alonso

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Ahora sé

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Ahora sé que me amarías;
en este momento mismo haríamos el amor,
despojaríamos de palabras las horas de la tarde,

abrazarías mi cuerpo

y llorarías por mis ojos.

De nada me sirve saber que me amarías
y que en este momento mismo haríamos el amor;
les pongo sueños a las horas de la tarde,

abrazo mi cuerpo,

lloro por mis ojos.

González Alonso

1.-Poema publicado en el libro colectivo de poesía Árido Umbral.- Editorial Alaire, agosto de 2011.-ISBN:978-84-939365-0-1
2.- Forma parte del libro «Lucernarios» (Editorial Vitruvio, 2016).

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Se insinúa la flor

Mujer con flor y vestido blanco

Se insinúa la flor; mitad sonrisa,
mitad lágrima sola, mitad tierra,
agua que en su mitad la vida encierra
en pétalos de luz, tallo de brisa.

Tan lejos de la edad que mi pie pisa
tu amor la sombra del dolor destierra
y en desigual batalla en esta guerra
soy herido en tus besos y en tu risa.

Alzas tu levedad de flor temprana
ante el viejo solar de mis abrazos
y soy yo más ayer, tú más mañana.

Mas, qué cabe, si al fin la vida es vana
viviéndola sin ti, y entre tus brazos
será la muerte para mí, liviana.

González Alonso

Las naranjas del invierno

Imagen propiedad de Artencordoba-Arte, Cultura y Turismo en Córdoba.-Museo de Julio Romero de Torres: Naranjas y limones.

Las últimas naranjas del invierno
agua fresca en tu boca
calendario de abrazos en tus brazos
miel caliente en los labios
y los besos,
ojos del alba.

Sabías que me iría en primavera,
que soy nieve en las cumbres
corriendo en los arroyos
y manando en fuentes de deshielos.

Te dejo, amor, las flores de mi mano
tendidas en la falda de los montes
de tus senos
y un alocado sueño de deseos
en la fértil humedad de tus entrañas.

Sabías, ay, y me amaste
y dejaste que te amara
y a la boca trajimos la lujuria
de las últimas naranjas
del invierno.

González  Alonso

Niña y naranja

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Tránsito de los recuerdos

..

Transito los recuerdos y hasta ti llego de nuevo
tarde, como la vez primera
de nuevo envuelto en azoradas palabras, en manos
torpes
desnudando tu cuerpo. La noche se hace mansedumbre
y calma que fluye; tú estás siempre sonriéndome,
siempre eres beso
siempre horizonte, deseo
siempre
y la palabra viene y dice
por ti y por mí anhelos susurrados
en miradas.

La noche nos arropa. Nunca fuimos tan bellos,
nunca las estrellas nos envidiaron tanto y se disuelven las horas
en el silencio y el mundo a nuestro alcance
arcilla en nuestras manos flexible y moldeable. Todo
era posible
sólo con quererlo; tan grandes nos sentimos, tan fuertes,
poderosos.

¡Míra qué miel dulcísima en los panales del tiempo
qué noche sin desvelos!

Transito con dignidad un poco antigua,
de pose aristocrática,
los recuerdos, aquellos que tercos se resisten
a abandonar sin duelo
el hogar de la memoria
y dejo que, como niños, se alboroten un poco,
nos lastimen un poco y se vayan, luego, confortados
de felicidad, ventura
que como ola
rompe incesante en la playa de los años,
acantilado de la edad,
bajel arrumbado a las costas de los sueños
y las manos torpes, como entonces, desnudando tu cuerpo
como la vez primera
y los besos primeros.

Qué delicado tránsito ungido de nostalgia
qué preocupada atención por el pasado que vuelve
cargado de sentimientos y clara inteligencia.

Tránsito, al fin,
sólo paso.

González Alonso