Aniversario.- Primer año de Lucernarios.

Ventanal de una iglesia de Ibiza

En el día de la fecha hace  un año que estos lucernarios se abrieron a la luz de la poesía. El camino recorrido  ha sido muy grato en la compañía de cuantos, por una u otra razón, os asomasteis a estas páginas a echar un vistazo o a leer algo y de cuantos se quedaron un poco más y me regalaron con sus comentarios. A todos, sinceramente, gracias. 

Los propósitos iniciales que dejé en el escrito Brújula siguen pareciéndome buenos propósitos a un año vista, por cuanto nada más puedo decir sino que intentaré ir profundizando en ellos y ofrecer, desde mi particular modo de ver y entender el mundo, lo mejor que pueda y sepa.

Espero poder seguir disfrutando del privilegio de vuestra compañía. Con un abrazo.

Salud.

Tempus fugit

 Un poco de música y poesía (CEP ROMO, 6º curso, 2009)Trabajo de Shen Yang (CEP ROMO-4º curso-2010)Hora de trabajo personal (CEP ROMO -4º, 2009)
 (A quienes dedicaron su vida y su trabajo
a la Enseñanza.)

El tiempo trae; también nos quita y lleva;
suma y resta,
y de la cuenta que hacemos
es más hoy lo ganado que perdido,
que aunque el olvido
ponga su mano gris a algunas fechas
siempre serán más los días felices de recuerdos
y más el número de los sueños compartidos
que tristezas.

¡Cuántos años de niños te acompañan,
de escritura en renglones bien derechos,
de preguntas y respuestas y palabras
volando por sus ojos! Y hoy los cuentos
volviendo están alegres a los libros
y harán nido esperando que otras voces
para otros niños los nombren a la vida,
ese mar que trae olas
y barcos
y peces y gaviotas
y nos descubre siempre un horizonte nuevo.

Hoy sobre los pupitres se alzan puentes
de sonrisas al futuro; quedando en silencio están
las voces de los días
como rumor de limpias aguas manaderas,
el murmullo de los años
transitados,
las olvidadas penas.

Nos quita, sí, y nos lleva el tiempo; pero también es cierto
que nos trae
y nos acerca
su júbilo al pairo de las velas tendidas
de los sueños. Tempus, ubi est victoria tua?
¿Dónde sacias tu sed de primaveras,
tiempo?

Una canción infantil traigo en los labios,
hoy aire, luz, ira, memoria,
lo que fuimos una vez, y una sonrisa alegre
anuncio de esta hora, carpe diem
del pulso
del infinito resto de las horas.

Julio González Alonso

Hace dos años que leí este poema en la fiesta por la jubilación de cinco compañeros y compañeras. Este año lo publico y me incluyo en la dedicatoria, pues el curso pasado ha sido para mí el último de muchos años dedicados a la Enseñanza; tantos, que me tiembla un poco la voz cuando los pronuncio… Por eso, por si me tiembla el pulso, ni lo escribo. Y dejo algunas fotos de mis alumnos y alumnas de este último curso y alguna otra de uno o dos cursos anteriores.

Quiero dar las gracias a los jóvenes de hace años que me brindaron la oportunidad de compartir su tiempo y muchos de sus sueños y a los niños y niñas de estos últimos tiempos que me regalaron su alegría, su ternura y sus miedos y angustias, esperando que les haya podido servir en algo de ayuda. A mí, todos ellos, me enseñaron que la vida es hermosa, que enseñar es aprender y que educar es amar. Con mil besos y las gracias por todo.

.................

Yo sólo soy ayer

..

Qué forma adquiere el tiempo, ceniza de los años,
crisol de los silencios y palabras no dichas;
qué dolor en el beso si anuncia las desdichas
que junto a los adioses traerán los desengaños.

En medio del incendio de toda la belleza
qué es vivir, me preguntas; cómo el pájaro puede
sin herirse las alas ni en el aire se enrede
volar sin sombra alguna del cielo la grandeza.

Ahora ríes y ríes, y entre tu risa atrapo
una lágrima mía solitaria y furtiva
que morirá en silencio, tristemente cautiva
de una cara pintada de muñeca de trapo.

Yo soy la despedida; tú el saludo temprano;
auroras son tus sueños, mis ojos son cansancio
y memoria de un vino de recuerdos que escancio
en copas de caricias servidas por tu mano.

Yo sólo soy ayer; tú, mañana
y milagro.

González Alonso

La composición del poema se ha hecho en cuartetos de versos alejandrinos con un verso suelto de cierre escrito en dos líneas para enfatizar la pausa.

Los alejandrinos son versos de 14 sílabas con dos hemistiquios ; es decir, cada verso se divide en dos frases que tienen cada una 7 sílabas y entre las cuales no  puede haber sinalefa, la cual se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente también comienza por vocal, uniéndose en una misma sílaba.

Nacido en marzo

Anillo de compromiso de nombres entrelazados: Antonio González y Gumersinda Alonso

Dormía junio. Qué calor de caricias encendían
las hogueras de junio,

y ellos todavía no sabían mi nombre.

Soñaba junio. La piel bajo la blusa blanca
en el aire de junio,
en el aire de los besos, junio en el aire

y una rueda de molino movía el agua de mi nombre.

Despertaba junio. En los ojos la memoria
de las estrellas que hicieron noche en el estrecho abrazo
cuando ellos todavía
no sabían mi nombre.

Qué locura de labios pronunciando la vida
con palabras de amor, con los besos recorriendo los rincones de los
cuerpos
persiguiendo el aliento del deseo, el deseo del amor,
el amor de los cuerpos y la luz del alba
cuando ellos no sabían
que amanecía mi nombre.

Se amaron en junio, cuando todo germina y nace
y se hace vida
confundieron sus sangres, multiplicaron sus sueños,
atesoraron miradas y sonrisas para un futuro nuevo
en los nombres enlazados de un anillo de plata
cuando todavía no sabían
que escribían mi nombre.

Qué desvarío de temores cuando el día amanece
y las estrellas se llevan sus secretos. En el cielo
azul
junio crece,
entre sus días el agua de los ríos crece,
y ellos, ay, aún no lo sabían…

Mi nombre fue llamado en junio, se hizo luz
en junio
en ese choque brutal de amores y de miedos
cuando junio enciende sus hogueras,
crece las aguas de los ríos, las noches
con estrellas,
los días con azules
y los chopos verdecen orilla los arroyos

Cuando la vida empuja
y te trae y te nombra
a este lado de la vida,
junio,
y tú no lo sabías…

Julio González Alonso

Es habitual y lícito recordar a los padres, exaltar su memoria estén vivos o no, poner de relieve lo que significaron en nuestras vidas, real o imaginado o anhelado o simplemente hecho emoción fosilizada o fértil. Es igual, pero los padres son y han sido nuestra realidad. Yo he querido participar también de este hábito; pero he querido imaginar a mis padres muy jóvenes, en el momento de su encuentro en las praderas de la primavera ya incendiadas de los soles del verano. Evoco ese encuentro como una llamada a mi nacimiento y participo, así, de su aventura y la pasión y los sueños que inundan los corazones y los sentidos de los jóvenes cuando se aman. Es, en definitiva, mi particular homenaje a ellos, aunque ellos jamás sospecharán de la existencia de estos versos y si en su avanzada edad los conocieran y leyeran, me temo que no entenderían mucho de estas cosas que ahora le da por hacer a su hijo. Es igual; de todos modos, aquí están los versos para aquellos padres, muy iguales en casi todo a cuantos fueron y hemos sido padres.

Salud.

Navidad 09

 

Son fechas, de una u otra manera, especiales. Abrumados por la crisis, las malas noticias del mundo o los desastres personales, podemos sentirnos aún más abatidos  o, por el contrario, podemos esperar llegar a ver alguna luz de esperanza entre las miles con que nos alumbran las fiestas. Sin otros problemas en nuestras vidas más allá de los cotidianos, tal vez sintamos la tentación de celebrar estos días como un reconocimiento de persona agradecida, pero caben también otras posibles actitudes de rebeldía y denuncia del consumismo y las demás circunstancias que acompañan las fiestas.

No sé. Seguro que estáis imaginando muchas más situaciones y respuestas que yo para las navidades, buenas, malas o regulares. Pero, y vuelvo al inicio, siempre se nos acaban imponiendo con un toque especial que nos hace no sentirnos indiferentes.

Dicho lo anterior, quiero entrar en el espíritu navideño de este año deseándonos felicidad, que incluye en el lote la salud, amistad, amor o en su defecto cariño, ternura, éxito personal, generosidad, confianza en los demás, solidaridad, bienestar y cuanto bien queráis añadir a esta lista de la cesta navideña. Y lo hago con el ramo leonés, tradición precristiana de culto a la Naturaleza para pedirle a la Tierra sus frutos y su protección ante los rigores del invierno. Se viste el ramo en las casas y en los pueblos, se le cantan canciones -hoy día cristianizadas- y se recolectan regalos, generalmente relacionados con la comida, para hacer una buena fiesta de invierno, en el caso de  los jóvenes, o conseguir los juguetes en cada casa, en el caso de los guajes y las guajas.

Salud.

Ramo leonés de Navidad

Ramo leonés de Navidad.

Parábola del arquero

Héràcles archer(1909) Antoine Bourdelle.- Museo de Orsay, París

No había distancia imposible ni blanco inalcanzable
para el destino de sus flechas. El joven arquero
era llevado con orgullo de todas las ciudades
exhibiendo la fuerza de su brazo,  la proverbial punteria
que, arrostrando cada día  un nuevo desafio,
superaba con pulso firme ante los asombrados ciudadanos.

Como si escribiera
las páginas de un libro de hechos extraordinarios,
con  destreza sin límites
firmaba con rapidez la muerte limpia
de los ciervos, lobos, zorros y jabalíes
puestos en su camino
y alcanzó –en sus hazañas- a los halcones y las águilas
en su vuelo más alto.

Nada era un obstáculo a su juventud
arrolladora,
la elasticidad de sus músculos, el acierto
de su ojo clavado en el blanco.
Pisaba como un dios
la escarcha de los prados en la madrugada
cuando sus dardos rasgaban el frío del horizonte
del sol herido
de los días de invierno. Y una mañana,
tensando con calma la cuerda de su arco,
alzó la vista al cielo
y elevó, lentamente, la punta de su flecha
a lo profundo del azul;
así esperó, tumbado y sonriente en la fresca y blanda
hierba, contemplar la luz herida precipitarse en sombras
de fría noche envolviendo su mirada
de vacio,
muerto el día,
muerto el cielo
en el más difícil  de todos sus disparos.

Y así lo encontrarán,

los ojos abiertos a la nada,

los brazos extendidos

y el corazón traspasado en la mitad de su pecho
por la certera flecha
salida de su arco.

González Alonso

 

 

Ya veo

 

                           playa lanzaroteña

Ya veo la escritura en la piel, espirales de tiempo
y agua de los carrizales, los párpados
cerrados.

Ya no miran los ojos hacia fuera; un vértigo
de sueños
discurre por el filo de los recuerdos, astas
de toro
en carne de memoria, lo que fuimos, la ilusión,
la ira, el nombre.

Ya veo las horas repetidas, ramo de flores
de plenitud de sonrisas, tus labios en el beso
de palabras susurradas envueltas de silencio,
olas alzadas
a los acantilados
del aire.

González Alonso

Poema publicado en la antología colectiva Universos Diversos. Componen la antología 22 autores, 11 mujeres y 11 hombres de distintos lugares de España y América. Coordinada la edición por Alonso de Molina, fue publicada por la editorial Alaire y presentada en Madrid el 26 de septiembre de 2009, y el 24 de octubre de este mismo año se presentará en Buenos Aires (Argentina).

Publicado en el libro de poemas «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio-Colección Baños del Carmen.- Madrid 2016)