Frutas en un mercado de Filipinas

Huelen los colores redondos de las frutas
en sus aguas y néctares, memoria
de las raíces primeras de la tierra,
mieles carnosas de las abejas del tiempo
reposado en el aire.

Llegan a la vista y el aroma de la vida
germinada y fértil y oceánica
como llega el viento golpeando su furia
y derrumba el mar sus aguas
atormentadas
y borra las siluetas de las costas.

Multicolores formas congregadas,
sabores generosos de pólenes antiguos
multiplicando su luz en los mercados;
allí estáis, testigos ajenos de la belleza,
ofrenda natural y pacífica
en su sensualidad
haciendo fácil
la sonrisa en los labios, la promesa pulposa
de los tactos,
la luminosa mirada de los ojos
en la búsqueda sin fin de la alegría.

González Alonso

Fotografía: Lorena Fernández
El poema y la foto corresponden al libro «Filipinas, tierra de tifones» que se editará en marzo por A Fortiori Editorial, y que será incluido por Nati Puerta, editora e impulsora del proyecto,  dentro de la colección «La oficina de las causas perdidas«.
Se trata de una publicación solidaria. Lo recaudado con este libro de fotografías de Lorena y los textos de los distintos autores que acompañan las fotos  se destinará a facilitar la continuación de sus estudios a los niños de Filipinas víctimas de los tifones.

Ángel mio

.

Para tu libertad bastan mis alas
……………………………..Pablo Neruda

Ángel mío,
reposa en mi regazo tu cabeza.
De tus ojos cerrados dame el sueño.
Dame, ángel, la ilusión que a vivir mueve.
Del brocal de tus labios la sonrisa.
Dame en tu boca fresca la palabra.

Deja correr tu luz entre mis sombras
como se mueve el viento entre las ramas.
Como las olas cruzan los océanos
que tu esperanza sea mi esperanza.

Quiero de ti la cura de la herida,
el temor que descubre mi coraje,
la ira desbordada de tu calma.

Deja, ángel mío, que la noche pase;
del día dame el sol en la mañana,
dame para el amor cárcel de besos,
para mi libertad dame tus alas.

 

González Alonso

***Poema de cierre del libro «Ruido de ángeles» (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2020)

El Renacimiento. Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El Renacimiento.
Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El desafortunado lance de Miguel de Cervantes con Antonio Sigura (1568), maestro de obras de la Corte, en el que éste acabó malherido y Cervantes condenado a la amputación de su mano derecha, hizo que el autor del Quijote saliera de España huyendo del castigo y viniera a parar a la Italia del Renacimiento. Una oportunidad para un Miguel de Cervantes joven, perseguido por la Justicia y temeroso de su pasado judío, que hará lo posible e imposible para eludir la sentencia y ocultar con heroísmo, títulos que nunca consiguió e influencias que le valieron poco, la amenaza de su historia familiar.

Las contrariedades no consiguieron hacer de Cervantes un resentido; antes bien, con una actitud irónica y hasta elocuentemente estoica, se alzará ante cada revés y nos mostrará una actitud positiva sin dejar a un lado la crítica. El humor cervantino es la base inteligente de su escritura. Y a todo ello contribuyeron decisivamente las ideas renacentistas y su paso por Roma, ciudad que, a buen seguro, deslumbraría con su historia y ambiente a nuestro escritor más universal.

No fue nuestro Cervantes hombre universitario. Son bien conocidas sus opiniones sobre muchos de los autores que presumían de haber pasado por la Universidad, aunque la Universidad no hubiera pasado por ellos sino en los aspectos más hueros y artificiosos de la cultura académica. Con una formación equivalente a lo que vendría a ser un Bachillerato Superior, Miguel de Cervantes completó su educación con lo que da la vida y el contacto con el Humanismo y las corrientes reformadoras que se extendían por la Europa de Felipe II.

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El TCA en el Guggenheim de Bilbao: Entremeses cervantinos

Entremeses de Miguel de Cervantes

TCA.- Teatro Clásico de Almagro
Gestión y dirección artística: Antonio León Fernández

Museo Guggenheim de Bilbao
19 de diciembre de 2016

Los conocidos entremeses, destinados a llenar agradablemente el hueco entre las grandes comidas, cumplían la misma función en las representaciones teatrales cuando el teatro llenaba toda la tarde, y aun el día, de la vida de la ciudad o villa donde hubiera corral de comedias.

Lope de Rueda ya los había cultivado y dado impulso con el nombre de “pasos”. Miguel de Cervantes se suma a este género considerado menor, pero muy aceptado por el público, porque estaban hechos para hacer reír y eran breves. Pero, además de su carácter de entretenimiento, los entremeses encierran en su interior una resuelta crítica de los aspectos más relevantes de la sociedad de la época que, con el pretexto de la broma, ponen ante el público don desenfado y desparpajo.

El grupo teatral que gestiona y dirige Antonio León Fernández desde Almagro, el TCA (Teatro Clásico de Almagro), nos ha traído a Bilbao y el museo Guggenheim dos de los ocho entremeses cervantinos en este final de año en el que el museo cumple sus primeros veinte años de andadura y en el que se cumplen los cuatrocientos de la muerte del genial autor del Quijote.

Antonio León y su elenco teatral, en el que se cuentan nombres de actores como los de Norton Palacio, Vicente Nové, Félix Espinosa, Daniel Moncada y actrices tales como Covadonga Calderón, Elena Alcaide o Luna Almansa, entre otras, llegadas las fechas veraniegas del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, cumplen esa función de las representaciones de los entremeses ofreciendo, entre unas y otras puestas en escena de las obras grandes en los distintos teatros de la ciudad –incluido el Corral de Comedias- sus puestas en escena en un “corralillo” emplazado en una de las callejuelas adyacentes a la Plaza Mayor.

En esta ocasión, sobre el escenario formado por un carromato al estilo de los usados en tiempos de Lope de Rueda –según explicó Antonio León- los actores, con desenvuelta maestría, nos dejaron dos joyas en forma de entremés: El vizcaíno fingido y El retablo de las maravillas.

En El vizcaíno fingido, muy al estilo de Lope de Rueda, los actores y actrices del reparto subrayaron con gran acierto las insinuaciones de los personajes en este episodio que  –sin intenciones satíricas- nos ofrece la historia de un par de villanos o pequeños truhanes decididos a estafar a una prostituta aprovechándose de la circunstancia de que ésta –dada su condición- no podría acudir a la justicia. La buena actuación de los cómicos, bien apoyada en el extraordinario texto cervantino, desarrolla acertadamente en el tratamiento dramático, tanto el fingimiento del vizcaíno como la psicología de las mujeres.

El retablo de las maravillas, segundo entremés puesto en escena, basado posiblemente en un texto de El Conde Lucanor (Don Juan Manuel, 1330) tiene un marcado carácter moral y didáctico. En este episodio se cuenta cómo unos cómicos muestran un tapiz mágico en el que el público puede contemplar escenas extraordinarias que no podrán ver los bastardos. En el caso de Cervantes, agregará la limpieza de sangre y el ser cristiano viejo a las condiciones para poder ser testigos del prodigioso retablo. En medio del enraizado prejuicio de considerarse, por encima de todo, cristiano viejo –aun a costa de declarar ver lo que no existe- Cervantes apuesta por la valentía del cristiano nuevo, que será el que desmonte toda la farsa. Bien conocida es la preocupación de Miguel de Cervantes en este aspecto que tanto le afectaba por su ascendencia judía y que tan bien reflejó –como pudo y mejor supo- en el Quijote.

La tarde de entremeses cervantinos en el Guggenheim concluyó de la manera más amable y agradecida que pueda imaginarse por el público que llenaba la sala, con el regalo para el que esto escribe y su compañera de recibir el saludo personal del cuadro escénico y de Antonio León personalmente, gesto que les agradezco sinceramente y ocasión que aprovechamos para trasladarles nuestra admiración junto con la firme decisión de seguir acudiendo a la cita teatral de Almagro en su festival veraniego, y de nuevo allí ofrecerles nuestro aplauso que vaya, ahora, con nuestro abrazo y el reconocimiento a una labor tan importante y necesaria para la vida e “instrumento de hacer gran bien a la república” –que diría Cervantes-, labor tan sacrificada como difícil en todos los tiempos que corrieron y que corren.

González Alonso

Ensaladilla rusa

 

Ensaladilla rusa

Toda blanca en el plato. En una masa
con algún leve toque de aceituna
deja en su redondez de fría luna
el frescor que a la boca suave pasa.

Cebolla picadita en esta casa
de patata, bonito y la oportuna
mahonesa, que es salsa que ninguna
otra salsa en su gracia sobrepasa.

Algún pimiento rojo, algún guisante,
huevo cocido o lomos de anchoíllas
darán, también, un toque interesante.

Puede otro plato resultar bastante,
mas si tengo que hablar de ensaladillas
afirmo que la rusa es la importante.

González Alonso

 

7 años

Cumplir 7 años

Y gozar de buena salud. De ánimo. De mirar al futuro desde el presente. De disfrutar este presente mirando al pasado sin melancolía. De imaginar proyectos nuevos. De cultivar los viejos. De seguir queriendo hacer nuevos amigos y seguir queriendo a los de toda la vida.

Y entre todo ello, unos cuantos libros, algunos compartidos: Antología Alaire, Universos diversos, Árido umbral, Noches de «lupi» en Portugalete; otros dos en solitario: Testimonio de la desnudez (IIPremio Nacional de Poesía Treciembre, editado por la Fundación Jorge Guillén.-Valladolid) y -últimamente- publicado por la Editorial Vitruvio (Madrid) el libro Lucernarios, que os animo a adquirir solicitándolo a través de La Casa del Libro o de cualquier librería, lo que me haría muy feliz y os agradezco de antemano.

Y así -creo-  son estos siete años.

Salud.

González Alonso

Decir las cosas

 

Decir las cosas

A veces no es tan fácil decir las cosas
porque están cosidas a la costumbre
y las cicatrices del miedo,
o porque no las entendemos.

No resulta fácil hablar de aquello que creíamos
saber de los demás si descubrimos
la puerta abierta del alma
y la pesada tristeza de los errores.

Y cómo
hablar de cómo funciona, por ejemplo,
el dinero.

No es fácil, en tantas ocasiones, contar
las cosas más triviales como son
el vacío de las horas, la angustia
inexplicable, la ansiedad desparramada
como sal sobre la mesa o esa quietud
con la mirada fija en la pared
mientras los grillos, incansables, hacen sonar sus élitros
y se entrega la noche a los insomnios.

No encuentro fácil, es verdad, hablar de lo que no entiendo
y, pensándolo bien, debería no decir nada
cuando miro el cielo, por ejemplo, o cuando
alguien, de manera fortuita, me mira
y  lo encuentro en mis ojos.

Tal vez sea mejor
intentar sentir
que comprender.

No estoy seguro de ello,
pero creo
haber perdido la ocasión, una vez más,
de explicar alguna cosa
que creía importante.

González Alonso

Cosas cotidianas

 

Cosas cotidianas

Hoy andaban revueltas las cosas cotidianas,
el café de la mañana estaba frío,
la luz del sol se dormía en los balcones,
no ladraron los perros en la calle
y tu amor sin humor me dio los buenos días
con la mirada ausente. ¿Qué extraño
suceso ha conmovido las horas?
¿Por qué la rutina se muestra tan maniática?

Presiento una rebeldía en las persianas bajadas
y las aguas sin corrientes de la ría
que socaba los cimientos de la vida
y la cultura; son las pequeñas grietas
húmedas del tiempo que silencioso avisa.

Revisé en el verano los paraguas
y los calcetines del invierno. Las cosas
no andan bien, las flores no paran en su sitio
y los insectos sobrevuelan los volcanes. Acaso
la noche no sea distinta
con su oscuridad de estrellas y astros orbitando

el insomnio

y los presagios.

González Alonso

Cita

Cita

Cuchillo, tenedor, cuchara;
cuchara, cuchillo, tenedor;
tenedor, cuchara, cuchillo;
vino en copa, servilleta,
vaso de agua,
camarero, tú
y yo,
huevo frito, arroz con leche,
sopa fría
con jamón; plato hondo,
plato llano, verduritas,
pan, pescado,
carne a la brasa;

y yo, mantel de hilo,
cucharilla, té,
tacita,
café helado, tú
y yo,
azucarillo y la noche,
cita, sueño, velas,
risa; en tu casa
o en la mía, hotel, llaves,
baile, música,
labio, beso, amor, caricia,
sábanas limpias,

y yo.

González Alonso