Los días de mayo

Los días de mayo
(En la luz de Almería)

Eran días de azul y de aire limpio
como dedos que se hunden en la tierra
y remueven su verdor. Los atochares
pintan las lomas,
a los roquedos se alzan
en aire las retamas, trepan
los matorrales.

Eran días
de milagro en el desierto,
de ramblas escaladas
de gandules
y todos los colores del ocaso.

Sobre el malva volcánico la sierra
y la costa recortada, el mar
de azules mece
en sus aguas profundas
praderas de posidonias.

Y hay
paz, un silencio sonoro
que inflama de calma la mirada
y en el alma
el aroma del tiempo

cuando mayo desciende por sus días
de  sur mediterráneo.

González Alonso

Alonso Fernández de Avellaneda

Alonso Fernández de Avellaneda
Malo es todo aquello que para el fin deseado
vale poco (El Quijote de Avellaneda, cap. XVII)

Si para el fin querido vale poco
todo aquello que es malo, hagamos cuenta
de cuan poco ha valido aquí la afrenta
robándole a Cervantes este loco.

Avellaneda dicen en el zoco
ser el avellanado que dio a imprenta
esta segunda parte donde asienta
su torpeza escribiendo; yo así invoco

a  Dulcinea desterrada; al triste
hidalgo sin amor; al escudero
simple, ramplón, rufián y avaricioso.

¡Que don Quijote sin amor no existe!
¡Que no hay Sancho más fiel y aventurero!
¡Que no hay sin Dulcinea mundo hermoso!

González Alonso

Pérdida

Hoy eras sólo ola cabalgando
en la música
de ayer, breve ansiedad
y aliento del invierno;
eras como son los momentos buenos de la vida,
efímeros y bellos, leve humedad
del beso.

Recorriste en mi corazón el espacio
de un arpegio
y viniste a mis lágrimas
temblando. Entonces ya sabíamos
que lo hermoso se consume en su hermosura
apenas se recuesta en nuestros sueños.

Qué frío, qué frío
y qué ternura de abrazos
mientras cuidas el amor de mi mirada en tus ojos
y envuelta en los sollozos y en aroma
de adioses
me devuelves la caricia
en la sonrisa.

Supimos que éramos felices en mitad de la desgracia
y que no había camino de retorno,
por eso sé que no te irás del todo
ni me perderás del todo
ni dejará de sonar una canción
insistentemente al piano.

Esta noche no podré conciliar el sueño
y hasta el alba me arropará el insomnio;
entonces,
sin miedo a la obscuridad
volverá la quietud

y podré  llorar

al cerrar los ojos.

González Alonso

 

Lenguajes

Lenguajes

Yo me alimento y bebo de todos los lenguajes,
de la música vengo
en arpegios de aire
que remueven las brumas de la mañana helada,
soy de la sombra luz, de la voz la palabra,
esa escala de sílabas que nutre de emociones
las páginas del alma.

Del templo soy columna, cincel sobre la piedra
que la trabaja y forma, dibujos abrazados,
colores extendidos sobre la blanca tela.

Soy del paisaje sol en el ocaso,
del almendro lo amargo de la almendra,
cera que arde en cirio de oraciones
y miel en las colmenas.

Ahora, di, qué belleza
qué canto
qué emoción contenida, qué dolor
qué alegría
qué lágrimas, qué llanto
vertidos en la copa del tiempo de la vida
son tuyos,
poesía,
son míos, son de dios, son de nadie,
de todos y del mundo
en el término extenso de sus cuatro
puntos
cardinales.

González Alonso

Los días de marzo

Los días de marzo

Cuando el árbol prepara ya sus savias
y aparece despojado y desnudo
de ramas verdes
las hojas son promesa
de marzo amasando los días
desde el frío suelo, la tierra honda, el cielo
alto
los troncos resistiendo los vientos
últimos del invierno.

Una promesa de vida germina silenciosa
y os lo cuento por que estéis atentos
al milagro
por que sepáis
que hunde sus raíces en la esperanza
y respira
futuro.  Por que no olvidéis
ser árbol
de los días de marzo

González Alonso

Metapoesía

Metapoesía

Si te preguntan por qué lees poesía
y buscan la respuesta en el cajón
de las cosas de la cabeza
no encontrarán ninguna respuesta;
si te preguntas por qué ese rincón
de tu cabeza está vacío
tampoco lo sabrá tu cabeza que sabe
al fin
de tantas cosas importantes
y complejas.

Si me preguntas por qué escribo poesía
tampoco encontraré en mi cabeza una respuesta
porque mi cabeza no escribe poesía
ni piensa poesía, ni entiende los problemas
de la poesía, ni le parecen de provecho
o interesantes los temas
de  la poesía.

Porque la poesía es perder la cabeza;
llevar más lejos a la razón, a donde
no entiende,  pero sabe.

Porque la poesía es la forma de tu alma
pisando el jardín de la belleza,
entendiendo  el dolor, sintiendo
lo trágico y sublime de estar vivo,
saber de lo efímero de la existencia
y esa inclinación mesiánica
de llevar la buena nueva al mundo.

González Alonso

Los días de febrero

Cuchillo de frío gris
cortando el día
de febrero
breve
como medio invierno
como la mitad de todo
en las noches largas
y negras
y las sopas de ajo
y el ulular del viento
en los campanarios. Mes
de candelarias.

El faedo extiende los brazos
de sus ramas
al vacío helado,
los arroyos murmuran su agua
entre la escarcha
y es un eco de leyendas el bosque
de febrero
breve,
cuchillo de acero frío
y gris
y días de calendario.

González Alonso

Hoy

Hoy

Hoy te miro con ojos de amor adolescente
cuando el otoño llega, se duele la memoria
y dormitan las horas en todos los relojes
con sueños olvidados oliendo a poesía.

Hoy te quiero en la calma de la tarde lluviosa
y busco en los recuerdos cobijo como el pájaro
busca amparo en el nido, como buscan las alas
el vuelo libre y alto y  los labios los besos.

Hoy  humedece el llanto el te quiero no dicho,
las caricias, el tacto de tu piel en mis dedos,
la luz de tu sonrisa, la voz de los deseos.

Hoy te quiero y te nombro, pongo al amor palabras
que habitan los jardines de la melancolía
como habitan la lluvia las gotas de los versos.

González Alonso