Los días de enero

Los días de enero

Días duros, cortos, fríos,
de sabañones y el calor en la lumbre
del carbón de las cocinas. Días
de manoplas y calcetines mojados, chanclos
sobre el hielo,
espejo cristalino de resbaletas
y caídas
y moratones. Viento
helado, la nieve en ventisquera,
los Reyes Magos subiendo los balcones
y el olor a escuela y lapiceros,
-la voz alta y grave del maestro-;
en las ventanas los pájaros
volando al patio tras las migas
del recreo, juego al manro. Hoy
miro las montañas blancas
de enero,
la escarcha de las aguas de los años
susurrando
canciones y cuentos.

La muchacha que empuja el carrito
de la leche por las calles
no olvida su sonrisa
y yo la veo pasar mientras les pongo
la bufanda
a los días.

González Alonso

Alicia después de Alicia- Kabia Teatro

Alicia después de Alicia
KABIA TEATRO
PABELLÓN 6.-Muelle de Olabeaga.- Bilbao
27 de dciembre de 2019

Dirección.- Borja Ruíz
Dramaturgia.- Emilio Encabo y Borja Ruíz
Iluminación.- KANDELA iluminación
Animación.- Gheada
Audiovisuales.- TRM – Soluciones Técnicas Creativas

La “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll (1865), se recrea en esta otra “Alicia después de Alicia” del grupo teatral Kabia para proyectarnos y lanzarnos a través del mundo onírico y el real de una persona hecha personaje por su experiencia vital y el entorno familiar.

Que todos en la vida asumimos roles diversos e interpretamos papeles, es un hecho. Exponerlo y explorar los vericuetos de la personalidad en el recorrido de su formación, diseccionar esta experiencia, es la función que, con fortuna, mucho acierto, arte y creatividad, ha realizado este elenco teatral.

Alicia ha oído y escuchado siendo niña el cuento de Alicia en el País de las Maravillas de labios de su madre. El mundo de Alicia se alimentó de los sueños de la otra Alicia y los de su propia madre. Que la vida es un sueño ya nos lo advirtió hace más de 400 años Calderón de la Barca, y que los sueños son el motor de la vida, ese lugar donde perseguir la felicidad y que la vida misma es el deseo que nos mueve a intentarlo, también forma parte de Alicia.

Lo malo es descubrir las encrucijadas en las que se nos obliga a tener que elegir, por ejemplo, entre seguir el camino del deber o el del sueño que perseguimos (¿o que nos persigue?). Y el recorrido de la vida se llena, además, de cruces de caminos sin señalizar siquiera en los que elegir significará acercarse o alejarse definitivamente de nuestros sueños.

Pero lo peor es descubrir que, cuando al fin se hace realidad un sueño, la felicidad no nos espera detrás de él; y aún peor, descubrir que ese sueño no era realmente nuestro, como Alicia descubre que solamente era el sueño de su madre: verla crecer y hacerse artista, virtuosa del violín, triunfando y poniendo a sus pies el mundo sobre el que reinar. Sigue leyendo

¡FELICES DÍAS DE FIESTA Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2020!

Os dejo los mejores deseos con mi abrazo y estos testimonios navideños leoneses: la vieya’l monte, el ramo leonés y dos canciones para las que escribí las letras y Víctor F. Mallada compuso la música, un villancico y unas coplas para cantarle al ramo leonés.

Villancico: Ya llegó la Navidad

Coplas al ramo leonés:

¡FELICES FIESTAS Y SALUD!

Este calor inapropiado

Este calor inapropiado

De dónde nace este calor inapropiado,
este clamor de amargura. Si todavía recuerdo
la vida humana en la miel
y la labor de las abejas, acaso
el tiempo más feliz, el sonido fascinante
de la música del agua, la frescura líquida
de sus notas de arroyo
y manantial.

Vuelvo la vista a dios y su destino terrible,
ser dios y no poder
con toda la tragedia y pesadumbre
del mundo. Abrumado nos contempla
desde la altura de su casa
o palacio celestial.

Los hombres se embarcaron
en la nave de los locos. Perdida
la racionalidad,
olvidado el amor;
extraviado el rumbo en la travesía del tiempo
son hoy bajel a la deriva y a merced
de todas las tormentas.
No le pidas paciencia a Job,
tampoco es culpa de la ira del ángel
ni se abrieron los infiernos a tus pies;
no es desgracia tampoco de profetas
ni los cielos arrojaron
el castigo apocalíptico
sobre la tierra.

De dónde viene este calor inapropiado,
la sequía rota de inundaciones,
el mar alzado a los acantilados,
de dónde viene el hambre, el miedo,
de dónde vienen la guerra
y las fronteras. Dónde,
al fin, se desataron los furiosos vientos
de la ceguera.

González alonso

Luna de diciembre

LUNA DE DICIEMBRE

Tal vez, pálida, llegues por entre noches
y horas frías de turrón y villancicos
a la luz de mi ventana; tal vez irrumpas
con el número de los meses
cumplido en el calendario
de tus órbitas. Y nos sonría
tu presencia
con su blancor diáfano y redondo
e inimitable. Tal vez
se muestren algunos signos, el pulso
de las guerras se detenga
un instante, se alcen plegarias
de esperanza. Pero temo
las despedidas de los días felices,
la herida sin cerrar
de los días más tristes,
el año escrito en la piel del aire
que ondea todas las banderas.

González Alonso

DÉCIMO ANIVERSARIO

Décimo aniversario

Con diez años de esta vida
y escritura hemos llegado
a este otoño deshojado
de poesía reunida.
Si no hay nada que lo impida
daremos en este trance
a otros diez años alcance
los ojos al mundo abriendo
y verso a verso escribiendo
la aventura de este lance.

González Alonso

DIEZ AÑOS.-  Con los 10 versos de la décima o espinela y las 10 hojas de otoño celebro este aniversario y os mando un abrazo a cuantos de una u otra forma habéis pasado por estas páginas virtuales y a los que sigáis teniendo ocasión de pasar, leer o dejar unas palabras. Salud.

Tres ovillejos

 

Ovillejo de belleza y amor

¿Qué pone en tu pecho ardor?
El amor.

¿Y qué es del amor condición?
La pasión.

¿Qué te atrae por su rareza?
La belleza.

Entiéndase, pues, nobleza
la suerte de conquistar
la vida que te ha de dar
amor, pasión y belleza.

Ovillejo de perdido amor

¿Qué temo si no he de verte?
¡Perderte!

Y pues para mí vivir
es morir

abrazado al cruel temor
del amor,

¡pon a mi pecho valor
para afrontar la desdicha,
que si tenerte es la dicha,
perderte es morir de amor!

Ovillejo discreto

Si el dar algún parecer
es el ser

sin ser mentira en los labios;
de sabios

es saber guardar secreto
discreto.

En nada yo me entrometo
y antes de decir, escucho;
que si necio es hablar mucho,
es ser de sabios, discreto.

González Alonso

Luna de noviembre

 

Luna de noviembre

Luna de medio mes, media
naranja,
media noche. Y
blanca.

Te veo ascender sombra a sombra
de noviembre,
fanal de sueños
y horas de quietud, envidia
de las estrellas.

Los hombres duermen.
Los olivos retienen los aceites
de las aceitunas verdes,
verdes las ramas,
suspiros
de rumores
verdes.

Todo lo estás viendo con la luz
fría
de tu cuarto creciente. Murmura
el agua. Gime
el silencio
en el aire leve y veo
la vida
suspendida en el tiempo
de un reloj ya sin horas,
y respiro los aromas de la tierra
y vengo a ser, luna, testigo solitario
del silencio
del alma liberada. Vengo a ser

sombra
sólo sombra de tu sombra
que dibuja tu cara.

González Alonso

Puente del alba

Puente del alba

Pronto se fue la noche por el puente del alba,
cantaron las alondras, alzó el aire sus velas
de blancos algodones sobre los rotos picos,
calizas minerales de las cumbres más altas.

Por el puente del alba se fueron con los miedos
las sombras de las horas anudadas de insomnios
y temibles presagios varados en el alma.

Ha llegado la luz como llega la vida
a donde la tristeza alcanza el horizonte
del náufrago perdido en medio de los mares
de extensión infinita bajo el cielo infinito
y la triste amargura de las amargas aguas.

Se fue por fin la noche por el puente del alba
y alzó el día su vuelo en las alas del aire
y la luz que en el pico traían las alondras
como canto de alegre promesa de esperanza.

González Alonso

La vida en cada andanza

La vida en cada andanza

Sentiste lo terrible y la tristeza
herir de soledad y de amargura
el alma condenada a la angostura
de un tiempo sorprendido en su extrañeza.

Sufriste del destino la rareza
de encontrarte de frente la locura
y abierta de la pena la costura
de lo cierto perdiste la certeza.

Pero en tu pecho alienta la esperanza,
nueva luz que palpita entre tus ojos
como la melodía de una danza

y sabrás que la vida en cada andanza,
dudas, tropiezos, alegría, antojos,
no te olvida jamás en su mudanza.

González Alonso