Serenidad

 

Serenidad

Todo está bien, sereno y apacible,
sin turbación moral; en la mirada
la vida te sonríe sosegada
y el corazón es pulso sostenible.

Lejos queda el temor y el indecible
sortilegio de muerte en la cansada
guerra sin fin tan de dolor colmada
en alcanzar del sueño lo imposible.

Rotos ya los cimientos de impaciencia
fluye la vida y nacen las auroras
en la clara armonía de su esencia.

Hoy eres lo que quieres; emergencia
a la luz de los días y las horas
de un alma que se arropa en su inocencia.

González Alonso

 

 

Carta de abril

 

 

Bandos y mundos

Recuerdas abril. Los almendros florecidos
y dos repúblicas. Siglo veinte
de bandos y de mundos.
También el eco prolongado de una guerra
civil, los silencios, la tragedia
y el miedo del olvido
en las fosas. Recuerdas
las aguas del deshielo
y había que vivir
y el amor se abría paso
y abatía la tristeza en trincheras de besos,
en los abrazos del hambre
y en los tactos.

La alegría rompe las costuras de los sueños.

Tal vez, es verdad, no valga la pena recordar;
la risa es sin porqué y todo
lo que tienes que saber
es aprendido en el espacioso espíritu
de la locura
con que dios
salvó al mundo.

Los días tristes
se han ido. Abril
vuelve con sus muertes y los hijos
que llegan a los días felices.

González Alonso

Último lugar

No hay último lugar para la belleza
ni edad para el amor. Pero el tiempo
se agota en el cauce de los ríos
que corren sin esperanza
secos en sus fuentes.
Y entonces sabes
que se apagan los pulsos de la vida,
como los pétalos abandonan la corola
y suspendidos en la brevedad del aire
se entregan a la tierra.

Otras lluvias harán correr otros ríos caudalosos
y vestirán otras flores con gracia otros reflejos;
la belleza desnuda
el amor desnudo
germinarán bajo otras luces y otros tactos;
tú sabes
que serán las cenizas de la memoria
alimento
de nuevas ilusiones, calor extenuado
como un verano sin sombra.

Y sopla ante tus ojos asombrados
la belleza el aire
y se rinde a su abrazo el amor
y a su sonrisa
el beso.

González Alonso

Carta de marzo

 

 

Carta de marzo

Hoy
escribo
desde la ausencia y la distancia
y los paisajes de la lejana edad
de los juegos infantiles, cuando entonces
eran los sueños cantos rodados
en los lechos de los ríos
y volaban los cielos las aves de los deseos,
se cimbreaban en las ramas de los avellanos
y en las paredes rocosas escalaban la luz
de las cumbres del aire.

Conoces los espacios envueltos en sombras de los bosques,
las orillas de los arroyos y los salguerales,
los negrillos,
el frío en las manos y los ojos y el aliento
de los inviernos y el blanco de la nieve
cuando la montaña deja oír su silencio.

Ahora tienden al sol sus panales las abejas,
los prados multiplican sus flores;
rumorean las aguas,
los días crecen,
huelen las muchachas
a rondas de primavera.

González Alonso

 

La vida me mira

 

La vida me mira y me enamora
su paso; será por eso
que tengo los ojos tristes.

Como un ensordecedor griterío de estorninos
en las ramas del árbol de la tarde
se columpian los recuerdos. Me mira la vida
y le sonríe mi mirada triste.

En algún lugar del alma se libra una batalla
y se está preparando la derrota. La vida me mira
por el cerrojo de la puerta de la infancia
y contempla el amor reposado de las aguas
del pozo de los años
desde el brocal húmedo de mis ojos
tristes.

Un día sabrás también de horas como abejas
del panal del tiempo
y alondras perdidas en el vértigo de las sombras
de las noches. Me mira la vida
y su paso me enamora
en la tristeza de mis ojos.
Me acecha la vida
y yo veo en mis pupilas tristes
la vida asomada a las miradas
y mis ojos tristes
enamorados de su paso

y a su paso
qué dulce aliento de recuerdos
desplegados al viento del océano como velas
de un bajel armado
de amor
para todas las derrotas.

González Alonso

 

 

Carta de febrero

Carta de febrero
Here, there and everywhere (Revolver.-The Beatles)

Y de repente puedo llorar;
en el giradiscos, una canción de los Beatles
que no entiendo y, sin embargo,
hay lágrimas en mis ojos.

Tal vez porque es febrero
un mes sin grandes historias
personales, apegado al frío
de las cumbres que cubre
la nieve. O porque las emociones
andan, van y vienen
a su antojo
por aquí, allí y en todas
partes
.

O sólo porque hay días
como éste, que miro hacia la ría
y el agua gime la ausencia
de los barcos
de antaño.

González Alonso

Carta de enero

 

Carta de enero

Las bombas caían lejos
con su calor ardiente en el invierno
de las ciudades sirias. Larga la guerra,
la muerte larga con su sombra oscura
y fría
y el terror y el hambre
que no cesan.

Tal vez caigan lejos las bombas,
pero los muros de Alepo son las ruinas
de los muros de mi patria; los muertos
de  Raqqa,
los muertos de las calles de las ciudades
de España,
y el dolor de los sirios
el dolor y el miedo que llama
a la puerta que golpean con sus manos
desnudas,
espanto y  plomo
del alma.

No caen
lejos las bombas,
sino lejos
la esperanza.

González Alonso

 

Ruqia Hassan

Ruqia Hassan

Yo no sabía tu nombre de flor del desierto
de Siria, y hoy lo pronuncio con el aliento triste
de la muerte abriendo la puerta a la lista
interminable de nombres de mujer con aroma
de jazmines, grito
de majestuosa dignidad, “mejor morir, morir,
que vivir humillada
–dijiste- por esos tipos
que nos imponen su poder
”.

Yo no sabía tu nombre, el que abre la esperanza de los pueblos
y la libertad de sus mujeres. Ruqia Hassan,
asesinada en Raqa. “Seguramente
seré detenida
y decapitada
-lo sabías-
Pero conservaré mi dignidad”. Y al corazón
del mundo
llega el aliento de tus últimas palabras; y enmudece
el mundo
porque
tu juventud está hecha
de sabiduría y honradez,
de la belleza imparable de la vida
que otra vez, ¡ay, el alma y la memoria de Hypatia de Alejandría!,
harán sangre en sus manos aquellos que interpretan
los designios de los hombres y los deseos de Dios
para justificar sus crímenes en todas las ciudades
y los pueblos ocupados. Contra ellos
nada valen tu valor y el conocimiento de la filosofía,
pero saben que puede más que ellos la verdad que ilumina
tus sólo treinta años contra el totalitarismo de velos
y nicabs negros, crucifixiones,
decapitaciones, torturas,
flagelaciones públicas en las plazas de Raqa,
la ciudad que está siendo aniquilada
silenciosamente.

El valle del Eúfrates se ahoga en sangre;
yo no sabía tu nombre ni la alegría de los pétalos blancos
de sus letras, y ahora tengo en mis manos
todo el terror que desangra a Siria y no sé qué hacer
con las bombas aliadas
ni con el horror del Califato. Tú, estás muerta
y tu muerte defiende nuestras vidas, pero sé
que no será suficiente
si seguimos callados ante el crimen.

González Alonso

«Nadie nos ha dado muestras de compasión, salvo los cementerios»
Ruqia Hassan

Licenciada en Filosofía, de 30 años de edad, asesinada por los yihadistas en la ciudad siria de Raqa en septiembre de 2015

Absalón, Absalón

Absalón, Absalón

¡Quién, hermoso Absalón, tu nombre invoca!
¡Quién, hijo de David, contra la vida
del  rey pone palabras en tu oído
si te fue perdonada del hermano
la muerte, pues la infamia de sus actos
provocó la vergüenza de las lágrimas
que a la bella Tamar tienen postrada!

Ya no puedes oír la voz del padre
clamando en el desierto de tu ira:
Os llamé, os llamé y no me escuchasteis,
entregasteis la paz a las espadas;
también me retiré de vuestra ruina.

Ni podrás, Absalón, cuando en la huida
tus cabellos dorados en las ramas
enredados te entreguen a la muerte
de tres flechas en la mitad del pecho
los lamentos oír rasgar el aire
de Israel. ¡Absalón, Absalón, mira
cuánta triste locura desatada
antes de que tus ojos para siempre
con su piadosa mano cierre el ángel!

González Alonso

Absalón es el tercero de los hijos de David , cuyo nombre significa el padre es paz. Es destacado en el El libro de los reyes por su belleza y por su abundante y hermosa melena. El mayor de los hermanos, Amnón, prendado de la belleza de su media hermana Tamar, hermana de Absalón, la viola (2º Samuel 13:14). Absalón decide vengarla encargando a sus siervos que maten a Amnón durante un banquete (2º Samuel 13:29) y luego huye a Gesu. Joab intercede por él ante David y éste le permite volver. Al no existir un derecho sucesorio claro, Absalón comienza a hacer campaña para hacer valer sus derechos de primogenitura, muerto Amnón. Pero aunque contaba con el apoyo de todos los estamentos del pueblo de Israel, la sucesión parecía reservada para Salomón, por lo que trama contra la vida de su padre. Finalmente se hace proclamar rey en ausencia de David y, apoyado por mercenarios, entran en batalla junto al río Jordán, siendo derrotado. Mientras huye, es irónicamente su bella cabellera la que lo traiciona, al quedar enredada en los árboles, lo que permite a quien antes lo apoyó, Joab, capitán de David, darle alcance y atravesarlo con tres flechas en el corazón. (Fuente: Wikipedia)

Etcétera

 

Etcétera

Las noticias llegan repetidas. Con indolente
gesto, el locutor vuelve sobre las imágenes
otra vez, y otra vez desfila la muerte
ante los ojos
con su peso de miedo y de metralla
y plomo.

Por todos los poros de la vida se cuela
el ruido destilado de las voces
de la guerra. Gentes sin nombre
ofrecidas en sacrificio ante el altar
de los dioses del siglo, arrebatados
de fe ciega, unos; de ambición y de poder,
otros; de sangre y falta de escrúpulos,
todos.

Repiten una y otra vez, sin descanso, las mismas
noticias, las mismas imágenes, la misma crueldad
descarnada hasta el agotamiento,
hasta la náusea,
hasta que el miedo inocule su veneno en la sangre
de la voluntad; es entonces
que todos aceptamos lo inevitable
de estos errores. Sabemos que las noticias
nos hacen cómplices del crimen; adquirimos
la certeza
de lo frágil
de la existencia.

Repetimos las noticias y propagamos
el pánico; entonces, los asesinos
sonríen
satisfechos.

González Alonso