Díme, vida, por qué

Rosa meditativa.- Salvador Dalí

Si en la cadena de una melodía,
en un olor, la luz de una mirada,
el calor de una voz enamorada
o el tibio amanecer del nuevo día;

si en el beso que el labio recibía
y al beso el labio daba amor por nada,
si en un solo color luce encarnada
la rosa en medio de la noche fría;

¡díme, vida, por qué tantos momentos
tan vacíos de música y colores
o de una voz de ardientes sentimientos!

¡por qué sin luz, sin labio, sin olores
tristes viven en ti los pensamientos
y ausentes de alegrías los amores!

Julio G. Alonso

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Fotografía

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Aún me quema en los labios aquel beso.
Era la tarde azul en tu mirada
y al calor del amor abandonada
fuiste ardiente pasión, dulce embeleso.

No te querías ir. Será por eso
que juntos nos halló la madrugada
abrazados desnudos, y extasiada
fuiste de mi pasión el vino espeso.

Ahora no sé qué amas o qué sientes
tan lejos de los besos, los abrazos
y la loca lujuria de aquel día.

Pero quiero pensar que tal vez cuentes
con pena del amor estos retazos
que sólo ya serán fotografía.

González Alonso

Desencanto

No es, amor, que me duela el desencanto
de saberte ya de otro enamorada;
es que me duele en esta encrucijada
no poderte olvidar y amarte tanto.

Loco de celos vivo; cruel espanto
del día y con la noche desvelada
amarga oscuridad al alma atada
y horas sin fin, desconsolado llanto.

Dime si así vivir vale la pena
o si es mejor morir con la esperanza
de dejar de sufrir esta condena.

O si otro amor podrá desde esta almena
arrojarse en la punta de la lanza
que rompa en su mitad esta cadena.

González  Alonso

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Dulce alienta el amor

Luna llena de agosto

Dulce alienta el amor de tu mirada.
Amarga, la pasión de mi deseo.
Alegre de tu risa el aleteo.
Triste el quejido de mi voz callada.

Tu cara de rubor arde incendiada
y en mitad de tu dicha y regodeo
la suerte mía con desgracia veo
a un sinvivir de penas condenada.

¡Ay destino voluble y caprichoso,
tirano amor que todo lo confundes,
vida que al alma das sin fin acoso!

Mas he de hallar en tu ilusión reposo
y toda la ternura que me infundes
será la suerte para ser dichoso.

González Alonso

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Queja

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Si de mi vida soy apenas dueño
y las horas, altivas, con su frío
son de mi aliento duro desafío
y eres tú de mi amor sólo desdeño.

Si mis ojos se cierran ya sin sueño
y sin sueños que tengan nada mío
corre en los tuyos caudaloso río,
¿de qué me servirán amor y empeño?

De la sangre que mana de esta herida
será injusto decir que eres culpable
ni justo que el remedio a ti te pida.

De lo que así la voluntad decida
no es el amor tampoco condenable
ni responsable del dolor, la vida.

González Alonso

Todo amor

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Labios

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Tienes la miel en besos que los labios
liban en tu panal de amor y sueño
y es en la dulce entrega de tu empeño
que me olvido de todos los agravios.

Hoy la suerte que gira en astrolabios
por la celeste luna de tu ceño
es la pasión que con pasión domeño,
ausencia de temor, vanos resabios.

Es todo en tí entrega generosa
y en tus ojos mis ojos cobran vida
en jovial alegría primorosa.

Si algún día sufriera tu partida
vendría a mí la muerte presurosa,
me iría tras la dicha perseguida.

González Alonso

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Nacimiento

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          La noche trajo el día al horizonte
mundo; de escarcha asido a la pradera
marzo, de invierno se hizo primavera
en agua de las nieves por el monte.

          Partió un grito el dolor de la mañana
para rasgarse el aire en frío llanto
contrapunto de vida en aquel canto
de cuna, luz del día tan temprana.

          Naciste al punto que mediaba el siglo
y la guerra esparcía sus cenizas
en un mundo arruinado por el odio.

          Naciste al punto en que el crüel vestiglo
del hambre secó pechos de nodrizas
y alzó la muerte en triunfo sobre el podio.

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González Alonso

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La estructura habitual del soneto ABBA, ABBA, CDC, CDC con sus posibles variantes en los tercetos, se ha alterado en los cuartetos: ABBA, CDDC para seguir en los tercetos EFG, EFG. No es lo más común ni lo ortodoxo, pero así lo decidí en su momento. Tampoco sé si aporta algo o no al soneto esta modificación; pienso, de todos modos, que no se altera el ritmo con este tipo de rima.

Los encabalgamientos abruptos en muchos de los versos del poema espero que sirvan a la idea de aportar un grado de dureza acorde con el tema: el nacimiento, la esperanza, en medio de la desolación de la guerra y el sufrimiento.

Lejos queda León

La Valcueva y Palazuelo (León)

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Ay, lejos queda de León la suerte
y ausente el alma para sí suspira,
que no basta escribir cuanto te inspira
para acallar la pena de no verte.

Si grande fue la dicha de tenerte
y sueño el aire que tu luz respira,
ya no es menor la angustia en que se mira
esta ausencia y el miedo de perderte.

Asentado a la orilla del camino
miro lejos y llega al horizonte
con la mirada un sueño peregrino

que alcanza de tus tierras el destino
hecho valle, genciana, río, monte
y el calor de tus gentes y tu vino.

González Alonso

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Estos versos van desde aquí dedicados a mi prima Flory González, con el deseo de que le gusten y en el convencimiento de compartir esa dulce añoranza de la tierrina que nutrió nuestra infancia. Con cariño.

vae victis.- ¡Ay de los vencidos!

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La alambrada.Vae victis!
Ad futuram memoriam

Hay un grito de bocas y de tierra,
una bruma de nombres, camposanto
de los pueblos de España, amargo llanto
del largo tiempo que el olvido encierra.

Y no hay vega, ni páramo, ni sierra,
otero o río que en su voz y canto
calle en grito la sangre o grite tanto
que ahogue el crimen que en su seno entierra.

¡Míra hoy las manos a la tierra dadas
en besos que la tierra presentía
grano a grano en las penas sepultadas!

¡Míra nacer allá donde moría
con luces, ay, en sombra amortajadas,
la memoria hecha hueso o poesía!

González Alonso

Fosa de Villamayor de los Montes (Burgos) julio de 2004.El paredón..Los vencidos.

La ecuación de la esperanza

Invierno.- Fotografía de Alfredo García ÁlvarezPrimavera.- Foto de Alfredo García Álvarez

Duerme la tarde en el jardín silente;
entre rumores de agua de verano
sueñan horas del aire que, serrano,
da apacible frescor al sol ardiente.

He llegado hasta el borde de esta fuente
de la edad, pretendiendo siempre en vano
alcanzar su frescura con mi mano
o que deje sus besos en mi frente.

Quizás será el otoño la ternura
de cantarines sones desvestida
y en colores mostrada su hermosura;

O amor será, tal vez, la noche obscura
del invierno que en nieves dé a la vida
la vida en primaveras de agua pura.

González Alonso

Verano.- Foto de Alfredo García ÁlvarezOtoño.- Foto de Alfredo García Álvarez