Lo que el amor propone

LO QUE EL AMOR PROPONE

Ver sonreír tus labios de cereza
y un sueño azul volar entre tus ojos;
amor frutal temblando en labios rojos,
mirada limpia llena de pureza.

Siento el peso del tiempo con largueza
en el alma, la vida y sus despojos;
cada día mayores los enojos
y mayor cada día la tristeza.

La risa de tus labios me hace preso
de lo mejor de mis pasados años
vividos del amor con embeleso;

ya sé que no podré salir ileso
si ignoro la verdad con los engaños
que arden y se consumen en un beso.

Tal vez sea por eso
que cerrando los ojos se dispone
aquello que el amor así propone.

González Alonso

El vizcaíno

Mala la hubiste vizcaíno
en esa de don Quijote

Que un hidalgo manchego a ti te diga
de un vasco como tú no ser hidalgo
es tratar a un mastín de perro galgo
o meter una piedra en la vejiga.

De igual modo la lanza no es amiga
de ser tocada ni siquiera un algo
y de mi asombro viendo tal no salgo
pues tu osada intención la ofensa abriga.

Así pues ambos dos espada en mano
cada cual asentado en su montura
harán de apaciguarse intento vano

y en el calor manchego del verano
ataca don Quijote con bravura
que al vizcaíno impide salir sano.

Sea hidalgo o villano,
en el trato exigido bien se entiende:
lo tocante al honor, la sangre enciende.

González Alonso

Nota.- El vizcaíno aparta la lanza de don Quijote para que los deje pasar,  y cuando es tratado de villano por don Quijote por lo cual no merecía la pena luchar con él, el vizcaíno arde en cólera y defiende su hidalguía espada en mano, saliendo malparado en la única aventura victoriosa de don Quijote junto con la de El Caballero de los Espejos o Caballero del Bosque.

Publicado en   ÍnsuLa CerBantaria

No podré, no podrás

 

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Podrá el tiempo traerte otros amores
y poner en tus labios otros besos,
la vida regalarte de sucesos
y en tu boca dejar dulces sabores.

Sabrá el tiempo borrar los sinsabores
de mi vivir sin ti los sueños, esos
que guardo del olvido siempre ilesos
como al olvido di con los rencores.

No podrás, sin embargo, contra el alma
ni contra la memoria de los años
dejar de recordarme cada día.

Ni podré aunque lo intente hallar la calma
negando con orgullo y con engaños
el amor que por ti sólo sentía.

González Alonso

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El burro de Sancho Panza

El burro de Sancho Panza

Fuiste burro discreto en la aventura
del discreto escudero Sancho Panza,
enemigo de halago y alabanza,
sin punto de cobarde ni bravura.

Fuiste en su justo medio la cordura
como en su justo medio la templanza
al tiempo que en la punta de la lanza
ponía don Quijote su locura.

Supiste andar perdido los caminos
y aparecer de nuevo ante el lloroso
y feliz Sancho Panza sin reproche.

Ejemplo ya serás de los pollinos,
asno fiel que con paso silencioso
pones a la novela digno broche.

González Alonso

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria, Poesía cervantina: El burro de Sancho Panza

La pastora Marcela

La pastora Marcela

Marcela de hermosura seductora
que así tu voluntad celosa guardas
y en alto monte y en las tierras pardas
te recluyes por mor de ser pastora.

¿Qué pretenden de ti tan a deshora?
¿Por qué cargar de culpas las albardas
y querer que en el fuego de amor ardas
todo aquél que te admira y que te adora?

Si a ninguno engañaste con promesas
y alejada de todos vives libre
para a la soledad dar tu belleza,

¿Por qué hacerse a seguir tales empresas
de exigir sin razón que tu alma vibre
sólo porque han perdido la cabeza?

González Alonso

* Don Quijote de la Mancha (Novela pastoril de Grisóstomo y Marcela, I,12,13 y 14)

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: La pastora Marcela

Tres rosas de otoño

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Pasó la primavera, y el verano
al otoño se rinde sin sorpresa
cuando el rosal que está sobre mi mesa
con hojas verdes se vistió lozano.

Pude admirar después en su liviano
florecer, las tres rosas; la que besa
con su color la altura; la que expresa
su timidez al roce de mi mano

y la tercera rosa con los dones
en llama de amor viva del deseo
del rojo terciopelo de sus pétalos.

Cuando el otoño venga con los años,
en el rosal reseco de la vida
verás crecer los últimos regalos.

González Alonso

Maritornes

Ancha de cara, llana de cogote,*
de un ojo tuerta, del otro no sana;
corta de altura, más parece enana,
pero es hermosa para don Quijote.

Mujer de venta, puterío y mote
presumir no precisa la asturiana
de moza de modales ni lozana
para a un hombre, con gracia, echarse al bote.

Maritornes alegre y compasiva
que tanto del amor gustas los cuentos
y cumples del amor palabra y trato,

con tu alma candorosa, bella y viva,
cómo a Sancho sanaste con ungüentos
bien merece apuntarse a tu retrato.

González Alonso

*Cervantes en el Quijote (I, 16)

*Publicado en el cuaderno ÍnsuLa CerBantaria: Maritornes

Rondel del imposible amor

 

Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo;
cómo arrancar del corazón vencido
tanto dolor y llanto, tanto olvido,
tanta ansia de querer y ser querido
que es morir con tan sólo desearlo.

¡Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma
más allá de lo humano y lo divino!
¡Ay, amor, de la vida cruel destino
que ciego arrastras mi pasión sin tino,
sin tregua, ni ocasión, ni paz, ni calma!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma!

Lejos de ti vivir morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia;
si estando de ti cerca me moría
lejos de ti vivir morir sería,
que sin tu luz al cabo me vería
consumido de celos e impaciencia.

¡Lejos de ti vivir, morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia!

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González Alonso

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Ovillejos de don Quijote y Sancho Panza

Don Quijote y Sancho Panza
en ovillejos
¿Quién presume de su mote?
¡Don Quijote!
¿Y quién más que largo es ancho?
¡Sancho!
¿Qué destaca en su semblanza?
¡La panza!

De este modo así se alcanza
el retrato a componer,
quienes juntos han de ser
don Quijote y Sancho Panza.

¿Pues qué en sus almas había?
Poesía
¿Y qué brillaba en su genio?
Ingenio
¿Qué demanda tener cura?
la locura

De esta pareja procura
comprender bien que en su vida
siempre habrá sin quien lo impida
poesía, ingenio y locura.

¿De qué el agua es gran merced?
De la sed
¿Qué requiere gran pericia?
La justicia
¿Y qué al pecho da calor?
El amor

Se entiende, pues, su valor
a la injusticia atacando
y en su corazón llevando
sed de justicia y amor.

González Alonso

 Nota.- Poema publicado en el cuaderno ÍNsULA CERbANTARIA.- Don Quijote y Sancho Panza en ovillejos

Las horas de mayo

Relojes de margaritas,
horas de genciana y cardos,
capilotes amarillos,
minutos entre amarantos,
narcisos de blanco puro
y los nardos perfumados.

Los colores de los días
saltan en los calendarios,
alegres en carillones
y en besos de enamorados
que dejan atrás las penas
de un invierno duro y largo.

Ay, vida, cuánta alegría,
cuánto amor, cuánto trabajo
nos traes al sol que florece
entre las flores de mayo.

González Alonso