Quién canta del amor

El amor desesperado

Quién canta del amor

Dulce inquietud que anidas en mi pecho,
pasión que por mi sangre te derramas,
fuego que se consume entre sus llamas,
vana ilusión, temor presto al acecho.

¡Oh sombras que sois noches en mi lecho,
dudas puestas en bandos y proclamas,
siniestra incertidumbre; de cuanto amas
ya sólo olvido, triste error, despecho!

¿Quién canta del amor gloria y ventura?
¿Quién del amor elogia tantos bienes?
¿Quién nos muestra su cara limpia y pura?

¡Por qué, ciegos, negar esta locura,
este dolor que hace estallar tus sienes
y este vivir de amarga desventura!

Sólo la noche oscura
es del amor cobijo enamorado
para, solo, morir desesperado.

González Alonso

Sancho Panza amigo

Sancho Panza y su asno

Sancho Panza amigo

Sancho amigo pacífico y prudente
del hidalgo manchego compañero,
con vino, queso, pan y el refranero
te basta y sobra para ser valiente.

Luego, si en algo hay que mentir, se miente,
serás de Dulcinea su cartero
sin carta, pero el cura y el barbero
te juzgarán por simple e inocente.

Sólo un miedo conturba la templanza
-más grande que el estruendo de batanes-
del feliz escudero Sancho Panza,

que ha de ser más herida que la lanza
que le roben el burro en los desmanes
en esa de los presos mala andanza.

González Alonso

Nota.- El robo del burro a Sancho Panza se atribuye a Ginés de Pasamonte, uno de los galeotes a los que liberó don Quijote (I – 22), aunque en dicho capítulo no se menciona y Sancho sigue montando su asno. De repente, a mitad del capítulo 25 de la misma primera parte, Sancho lamenta el hurto del burro y ha de ir a entregar la carta de don Quijote a Dulcinea montando a Rocinante.

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: Sancho Panza amigo

Rocinante

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Rocinante in Paradise- Rocinante en el Paraíso.- Óleo de Rafael Gallardo

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Pasicorto y flemático caballo,
flaco rocín que llaman Rocinante
de don Quijote, caballero andante,
fiel servidor como el mejor vasallo.

En tu recto vivir sombra no  hallo,
que aunque nunca te muestres desafiante
tampoco dejarás de ir adelante
y comes por igual flor, hierba o tallo.

Sólo un punto te ataca de rijoso
ante las bellas jacas galicianas
para alterar tu natural reposo.

No puedes presumir de ser muy brioso,
mas ante esas bellezas alazanas
¡a quién ha de extrañar verte amoroso!

González Alonso

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Soneto sobre el caballo de don Quijote publicado en el cuaderno ÍnsuLa CerBantaria: Rocinante

Elegía

.Juanjo García Zaldívar (La Pola de Gordón - León)

Elegía

A la memoria de Juanjo García Zaldívar

¡Qué pronta, dura, caprichosa suerte,
de qué ángel del cielo fue el descuido
si era más lo vivir que lo vivido
cuando celosa te abrazó la muerte!

¡Quién colmará el vacío de no verte,
quién las penas podrá dar al olvido,
quién sabrá razonar tal sinsentido
si sólo es desconsuelo el no tenerte!

El hueco irremediable de tu ausencia
de blanco invierno cubrirá tu nombre
como un gran manto puro de inocencia.

Despertarán las flores su impaciencia,
mas no habrá primavera para el hombre
ni alegría del sol sin tu presencia.

González Alonso

Migraciones

Migraciones.- Pateras en las costas de España

Migraciones

Vienen del sur, al sur de la pobreza,
arrïeros del aire de la nada
y el hambre por montera y por celada
hasta otro sur de un norte de riqueza.

Vienen del mar en barcas de tristeza
con frío y soledad. La madrugada
es costa silenciosa en que, callada,
el alma temerosa llora y reza.

Les firmarán papeles, documentos,
escribirán sus nombres, luz oscura,
en una lista de vuelta a la miseria.

¡Qué difícil huir de los tormentos
si cometen los hombres la locura
de convertir el sur en periferia!

González Alonso

Variaciones sobre Dulcinea (l,ll)

Dulcinea del Toboso

Dulcinea I

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
aquel que de tu amor vive celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos pensamientos,

Dulcinea serás y serán cientos
los siglos que acompañen la locura
que incendia el corazón de sentimientos.

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Dulcinea II

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
el caballero de tu amor celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos sentimientos,

Así has de ser de aquí a la sepultura
Dulcinea de nuestros pensamientos
y en nuestro corazón feliz locura.

González Alonso

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Publicado también en  Poesía CerBantina.- ÍnsuLa CerBantaria

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Carpe diem

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Carpe diem

Cuanto a tu mano llega, cuanto alcanzas
de la vida a vivir día tras día
aprovéchalo, el sabio te decía,
antes que sólo sean añoranzas;

que si amores y aventuras son andanzas
componiendo su dulce melodía,
aún antes de cumplirse el mediodía
serán apenas cantos de semblanzas.

No hay nada más allá de este momento
que al corazón anega de ternura
y el alma llena de feliz contento.

Alza tu copa y bebe sin mesura
de los labios del amor y el sentimiento,
que esperar a mañana, no es cordura.

González Alonso

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Amar, me dices

Amar, me dices, es tocar el cielo
y entregar el alma enamorada
para poner en sólo una mirada
tanta pasión como ferviente anhelo.

Me dices que el amor es tal que un vuelo
a la ilusión por la pasión alzada,
la fuerza que nace de la nada,
dar sin pedir, caricia, beso, celo.

Yo no sé si el amor será en mi vida
rojo volcán o playa de aguas claras,
desierto ardiente, gozo, sombra, herida.

Pero sé que vivir sin ti no puedo
y el corazón se nubla, con pensarlo,
en llanto, soledad, angustia y miedo.

González Alonso

La cita

Testigo de mi tiempo y de mi vida,
herido de palabras y desnudo
de la muerte a la cita presto acudo
resuelto aquí a jugarme la partida.

No sé lo que el destino así decida
en su obrar arbitrario y trato rudo;
pero me ha de encontrar firme y tozudo
negándole por más que más me pida.

Nací como nacemos, sin aviso
y una hoja de ruta ya trazada
en códigos de genes y de herencias.

¿Por qué, para morir, darle permiso
y darle así a la parca por ganada
la suerte a sus caprichos y exigencias?

González Alonso

Carta devuelta

Después de aquel final sin despedida,
sin lágrimas ni adiós ni un sólo beso,
creí que los finales eran eso,
sólo el azar de una ocasión perdida.

Sin poder olvidarte y a medida
que el tiempo pasa siento más el peso
de aquel amor, más crece mi embeleso
y el alma se me abre en una herida.

No sé de aquel pasado lo que guarde,
sienta tu corazón o sea olvido,
vago recuerdo, anécdota inocente.

Tan sólo sé que nunca será tarde
llorar en mi dolor tu amor perdido
con la carta devuelta al remitente.

González Alonso