Antigua la costumbre humana de celebrar los ciclos estacionales. Cada solsticio y cada equinoccio traen aparejadas fiestas que se relacionan con la Naturaleza. El solsticio de invierno es la Navidad en los tiempos actuales y los países de tradición cristiana. Pero subyacen ritos más antiguos, leyendas y creencias con gran fuerza en muchas de sus manifestaciones. Con ellas quiero felicitaros estas fiestas a quienes sentís el deseo de celebrarlas y a los que no, que hay circunstancias que no son para hablar de festejos, os deseo que pronto recuperéis las ganas de disfrutarlas y vivir algo de su magia en la versión que más os plazca.
Con el «ramo leonés«. Lo que antaño fue una rama de árbol y que hoy día cobra diversas formas en bastidores de madera adornados de colores con su significado: blanco de la nieve y la pureza, rojo del calor y el fuego, verde de la promesa de la primavera… y colgado de frutos y alimentos para pedir a la madre tierra que nos proteja de los rigores del invierno. Se coloca en las casas y en los pueblos se procesiona acompañado de cantos de coplas parecidas a las que se incluyen aquí, una recreación propia en la letra y de Paco Mallada en la música.
Con la «Vieya’l monte«, personaje de las leyendas leonesas que viene a traernos regalos a grandes y pequeños. Esta «vieja del monte» es una bruja buena que antiguamente regalaba pan y alimentos para sus hijos a los padres que iban a trabajar al monte. Los guajes o niños no podían verla, solamente las personas mayores.
La «Vieya’l monte» empieza en estos años a aparecer sentada al pie del «ramo leonés», y en el solsticio de invierno, coincidiendo con «la nochebuena», nos dejará regalos y golosinas o algún juguete para los más pequeños.
Un villancico. Junto al portal de Belén, esa bella representación del nacimiento de un niño, metáfora del nacimiento de la vida, la familia y la esperanza, las canciones sencillas de pastores y los regalos de reyes magos o sabios, son entrañables. Aquí, el que compusimos Paco y Mallada y yo; él, en la música, y yo en la letra.
Son leyendas, son tradiciones, son costumbres. Viajan de un lado para otro y recorren el mundo. Éstas que aquí quedan son leonesas y encuentran sus equivalentes en muchos países, sobre todo de América. Ojalá sirvan para unir a los pueblos, compartir la idea de vivir en un mundo mejor, celebrar la paz. Que, al menos, todo ello alcance nuestros corazones y sirva para recordarnos el largo camino que nos queda para conseguirlo y el corto camino que es la vida.
Salud.








