Absalón, Absalón

Absalón, Absalón

¡Quién, hermoso Absalón, tu nombre invoca!
¡Quién, hijo de David, contra la vida
del  rey pone palabras en tu oído
si te fue perdonada del hermano
la muerte, pues la infamia de sus actos
provocó la vergüenza de las lágrimas
que a la bella Tamar tienen postrada!

Ya no puedes oír la voz del padre
clamando en el desierto de tu ira:
Os llamé, os llamé y no me escuchasteis,
entregasteis la paz a las espadas;
también me retiré de vuestra ruina.

Ni podrás, Absalón, cuando en la huida
tus cabellos dorados en las ramas
enredados te entreguen a la muerte
de tres flechas en la mitad del pecho
los lamentos oír rasgar el aire
de Israel. ¡Absalón, Absalón, mira
cuánta triste locura desatada
antes de que tus ojos para siempre
con su piadosa mano cierre el ángel!

González Alonso

Absalón es el tercero de los hijos de David , cuyo nombre significa el padre es paz. Es destacado en el El libro de los reyes por su belleza y por su abundante y hermosa melena. El mayor de los hermanos, Amnón, prendado de la belleza de su media hermana Tamar, hermana de Absalón, la viola (2º Samuel 13:14). Absalón decide vengarla encargando a sus siervos que maten a Amnón durante un banquete (2º Samuel 13:29) y luego huye a Gesu. Joab intercede por él ante David y éste le permite volver. Al no existir un derecho sucesorio claro, Absalón comienza a hacer campaña para hacer valer sus derechos de primogenitura, muerto Amnón. Pero aunque contaba con el apoyo de todos los estamentos del pueblo de Israel, la sucesión parecía reservada para Salomón, por lo que trama contra la vida de su padre. Finalmente se hace proclamar rey en ausencia de David y, apoyado por mercenarios, entran en batalla junto al río Jordán, siendo derrotado. Mientras huye, es irónicamente su bella cabellera la que lo traiciona, al quedar enredada en los árboles, lo que permite a quien antes lo apoyó, Joab, capitán de David, darle alcance y atravesarlo con tres flechas en el corazón. (Fuente: Wikipedia)

Etcétera

 

Etcétera

Las noticias llegan repetidas. Con indolente
gesto, el locutor vuelve sobre las imágenes
otra vez, y otra vez desfila la muerte
ante los ojos
con su peso de miedo y de metralla
y plomo.

Por todos los poros de la vida se cuela
el ruido destilado de las voces
de la guerra. Gentes sin nombre
ofrecidas en sacrificio ante el altar
de los dioses del siglo, arrebatados
de fe ciega, unos; de ambición y de poder,
otros; de sangre y falta de escrúpulos,
todos.

Repiten una y otra vez, sin descanso, las mismas
noticias, las mismas imágenes, la misma crueldad
descarnada hasta el agotamiento,
hasta la náusea,
hasta que el miedo inocule su veneno en la sangre
de la voluntad; es entonces
que todos aceptamos lo inevitable
de estos errores. Sabemos que las noticias
nos hacen cómplices del crimen; adquirimos
la certeza
de lo frágil
de la existencia.

Repetimos las noticias y propagamos
el pánico; entonces, los asesinos
sonríen
satisfechos.

González Alonso

 

Carta de octubre

 

Carta de octubre

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal.

Gil de Biedma

Perdió el olivo sus ramas de la paz;
otra vez patria
y enemigo; otra vez
las fronteras
y los muros
y las identidades.

¡Qué difícil ser español
en España,
qué terrible destino!

Siento
la ofensa de la dignidad,
el vértigo del desatino,
la injuria y la amenaza.

¡Qué difícil la libertad,
paloma desnortada en los cielos azules
de mi país
y sus mares
y las anchas avenidas y las ciudades
milenarias!

Hoy te digo que octubre es un mes triste
desgarrado en banderas y consignas
y amanecido de temor e incertidumbre.

Un profundo temblor sacude la memoria
y el miedo se apodera de los nombres,
ser español en España,
ser España, como una rosa sola abandonada
en mitad de todos los desiertos.

González Alonso

Apocalipsis

 

Apocalipsis

Supo que había llegado el tiempo
de los insectos
cuando el calor de la mañana abría las raíces
de las plantas
y las rocas
perdían el agua fósil
de sus gargantas secretas
y profundas.

Se quedó mirando fijamente la desvaída luz
de la alborada
y  leyó en el silencio
que estallaba en el aire
con los tambores de los presagios
de los pergaminos antiguos.

El lugar de la vida ya es de otros
herederos, de otros las noches
y sus días; nunca más
habrá canciones a la luna
cortejada de estrellas
y la atmósfera será estruendo
del batir infatigable
de millones de élitros.

De dónde vino aquel final,
por qué fue todo desierto de agua
y tierra calcinada, qué números
se cumplieron, qué profecías
dibujaron sus señales sobre el paso de los siglos
del universo.

Una belleza nueva e incomprensible
amanecía ante sus ojos.

González Alonso

 

A un dibujo

 

 

A un dibujo

Una especie de alma le brotaba por un ojo,
tal vez por una herida abierta sobre el ojo
o era el sombrero verde que apretaba su cabeza.

Caía en copos blancos su pena, y sobre el gesto
del hueco de su bigote, su nariz, sus mejillas,
discurrían hileras de dientes con mordiscos
de calavera muerta
(matada de una sonrisa
en primer plano)

Se consumó la agresión con aquella oreja atenta.

Los médicos recogían
los algodones blancos

y miraban a contraluz
frías radiografías.

González Alonso

Un alumno de 8º de E.G.B. del Colegio Juan Ramón Jiménez en el Valle Hebrón de Barcelona, en 1975 hizo un dibujo que dio pie al poema. Pasó el tiempo y perdí el dibujo original, pero la casualidad hizo que conservara el poema. Este dibujo que reproduzco no tiene ni la gracia ni la fuerza de aquel que mi alumno me entregó en clase y que mereció estos versos, pero espero que sirva.

Cada rincón

Cada rincón
guarda la mínima cadencia
de un recuerdo.

Puede tener
tres
o cuatro telarañas;
puede ser de un blanco
puro
o recogerse tímido
en la penumbra de la alcoba.

Cada rincón
atesora el secreto
de un sueño inalcanzable
o esa ilusión lograda.

Mirándolos con cuidado
pueden parecer hermosos
u horriblemente desolados.

Cada rincón
esconde una palabra
en su vacío. Lloran
en silencio
y nadie los escucha.

Hay
rincones fríos.

González Alonso

 

De la condición humana

 

De la Condición Humana

A excepción del hombre, ningún ser se maravilla
de su propia existencia.

Arthur Schopenhauer

Minúscula silueta en el desierto,
sombra de  un ángel nuevo, un dios vencido;
humana criatura, sol herido
alzado en solitario desconcierto.

Te sabes antes que nacido muerto,
ser antes que memoria, sólo olvido;
efímera la vida y lo querido
por la mano del tiempo ya cubierto.

¿Cómo sacando fuerza de flaqueza
a un cielo de universos infinito
proclamas la razón de tu certeza?

¡Qué admirable pasión, si el desatino
de esta vida y de toda su riqueza
de Nada ir a la Nada es su destino!

González Alonso

Soneto publicado en el libro «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños de Montemayor, 599.-Madrid, septiembre 2016)

Y hoy me vi mayor

 

Y hoy me vi mayor,
como agotado
por una pena inmensa
arrugada en la frente abierta;

y el corazón lo sentí más grande
machacando
sueños podridos en su sangre roja.

Una duda perdida
en un rictus de sonrisa
quedó prendida al espejo.

Y una ilusión no nació
cuando ligera
una lágrima rodó por la mejilla
en última caricia…

González Alonso

 

Poema del libro “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen,599.-Madrid, septiembre de 2016)