Zure irribarrean / En tu sonrisa (zortziko)

Música: Víctor F. Mallada                                                                                                                     Letra:   Julio G. Alonso

Zure irribarrean es una canción, un zortziko compuesto en la parte musical por Víctor F. Mallada y con letra de quien escribe estas líneas. Como curiosidad quiero dejar dicho que Víctor y yo somos leoneses del mismo pueblo montañés de La Pola de Gordón, que yo vivo en Bizkaia/Vizcaya y Víctor en Madrid y que la suerte hizo que nos encontraramos de nuevo brevemente, después de muchos años -más de los imaginados-  en el verano de 2010 y en tierras gordonesas, de donde surgió esta posibilidad de colaboración que ya ha dado una docena de canciones que Víctor compuso sobre poemas míos y de letras que yo escribí para algunas de sus composiciones, como es el caso presente.

En la grabación parcial de este zortziko colaboró Agurtzane Zubizarreta en un feliz fin de semana en Cuenca. Todo el trabajo de grabación, composición y elaboración se deben, también, a la dedicación de Víctor que pone su voz en los coros y haciendo estupendamente el solo de la canción.

Os dejo el enlace donde, si os apetece, podéis escuchar la canción y ver las imágenes que en youtube acompañan a la misma.

Ciborgdrive - Ojos
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Zure irribarrean / En tu sonrisa (zortziko)

Bada zure irribarre(a)                             Si es tu sonrisa
nire esperantza bihotzean,                    mi esperanza en el corazón,
zure begiak badira                                 si tus ojos son
nire izarrak gauetan;                             mis estrellas en las noches;

bada nire bizitza                                    si mi vida es
batel bezala itsasoan,                           como un barco en el mar,
beitu zenbat olatu,                                mira cuántas olas,
beitu nolako haizeak                             mira qué vientos
nire inguruan.                                        a mi alrededor.

Beti zaude nire ametsetan,                    Siempre estás en mis sueños,
zure izena nire ezpainetan;                    y tu nombre en mis labios;
¡nire zauria zu zara,                               ¡Tú eres mi herida,
nire erremedioa!                                     tú eres mi remedio!
Iritsi nire etxera,                                    Vuelve a mi casa,
iritsi nire etxera                                      vuelve a mi casa
zurea dena amodioan.                            que es la tuya en el amor.

Bada zure irribarre(a)                             Si es tu sonrisa
nire esperantza bihotzean,                    mi esperanza en el corazón,
zure begiak badira                                 si tus ojos son
nire izarrak gauetan;                             mis estrellas en las noches;

bada nire bizitza                                    Si es mi vida
batel bezala itsasoan,                           como un barco en el mar,
beitu zenbat olatu,                                mira cuántas olas,
beitu nolako haizeak                             mira qué vientos
nire inguruan.                                        a mi alrededor.

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Juegos de alba (mediodía, tarde y noche)

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En el albor tu nombre
y un genio azul dentro de una botella verde.
Mirábamos los dos en las aguas de los ojos las frutas en el frutero
y el teléfono sobre la consola,
aquel reloj acunado en horas
de su péndulo, las distancias entre los muebles,
todo lo mirábamos, dos caracolas,
tres limones,
el sonajero
de los minutos
y una naranja amarga.
Había juegos
con un resultado repetido entre los números,
una suma repetida, una resta repetida,
una división no hecha. No sabías
multiplicar, y te quedaste quieta;
vimos
avanzar los ejércitos; los soldados cerrando los ojos,
unos; los otros, abriéndose al espanto en las pupilas del miedo.

Al mediodía tu nombre
y una niña dentro de un aro.

Al atardecer tu nombre
y un beso.

Al anochecer tu sombra. Ya no hay luz.
Ya no hay luz.
Ya no queda.

González Alonso
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Nacimiento

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          La noche trajo el día al horizonte
mundo; de escarcha asido a la pradera
marzo, de invierno se hizo primavera
en agua de las nieves por el monte.

          Partió un grito el dolor de la mañana
para rasgarse el aire en frío llanto
contrapunto de vida en aquel canto
de cuna, luz del día tan temprana.

          Naciste al punto que mediaba el siglo
y la guerra esparcía sus cenizas
en un mundo arruinado por el odio.

          Naciste al punto en que el crüel vestiglo
del hambre secó pechos de nodrizas
y alzó la muerte en triunfo sobre el podio.

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González Alonso

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La estructura habitual del soneto ABBA, ABBA, CDC, CDC con sus posibles variantes en los tercetos, se ha alterado en los cuartetos: ABBA, CDDC para seguir en los tercetos EFG, EFG. No es lo más común ni lo ortodoxo, pero así lo decidí en su momento. Tampoco sé si aporta algo o no al soneto esta modificación; pienso, de todos modos, que no se altera el ritmo con este tipo de rima.

Los encabalgamientos abruptos en muchos de los versos del poema espero que sirvan a la idea de aportar un grado de dureza acorde con el tema: el nacimiento, la esperanza, en medio de la desolación de la guerra y el sufrimiento.

De las olas y los barcos hundidos

 

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Arde, cruje los metales de la poesía
para llenar este vacío inmenso          de claro mediterráneo
y busca las olas
                                                            que hundieron
                                                            los barcos

Primer barco de amor                        sobre arenas y lunas
de septiembre.

Segundo barco de mástiles de nieve.
Tercer barco de primavera                 con la quilla
partida
en los acantilados

Cuarto barco de besos perseguidos
en las esquinas.
Quinto barco                                        sobre las aguas del puerto
en el verano.

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Julio G. Alonso

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Poema publicado en la antología Universos Diversos – Poesía del Siglo XXI (2009)

Los ojos de los niños

.Mirada infantil.

Los ojos de los niños
son como
los ojos del hambre
o los ojos
del amor;
cada mañana se abren
buscando
nuevos horizontes
y cálidos soles,
y se cierran cada noche
con la angustia de un sueño
– vida fantasma –
en su retina
cansada. O con bailes imposibles
de estrellas
y princesas. A veces,
con nada.

Los ojos de los niños
interrogan siempre;
les encantan y sorprenden
el pájaro y la gota
que se desprende pura
del alero.

Los ojos de los niños
están tristes
en los días grises del invierno.

Los ojos
de los niños
son como
los ojos del hambre
o los ojos
del amor.

Son miradas sin sombra
al miedo de la vida. Respuestas
de pupilas abiertas al asombro.

Como los ojos
del hambre.

Desgranan sonrisas luminosas o lágrimas
en los juegos
o en el viento
o en los ojos del amor.

Así son
los ojos de los niños.

Julio G. Alonso

Cementerio de pájaros

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Amanecen
revuelos
de pájaros; aquellos, los mismos que anidaron
años de pantalones cortos y vestidos con lazos
perfumados
de las misas de domingo, torres
de campanario,
hoyos de guá en juegos de canicas;
aquellos
que alzaron en los picos
la extenuada soledad
de la memoria
de la infancia y me pregunto
dónde abandonaron sus alas el aire,
en qué rincón murieron
y dejaron el último latido temblando entre las plumas
de la breve primavera.

Retornan
vuelos
de pájaros –los que cruzaron atrevidos cielos
de juventud-
a la extremada nostalgia del recuerdo,
soles de veranos,
cuerpos abrazados
y amarilla miel en las colmenas
de los besos. ¿Y en qué lugar
murieron? ¿Quién los vio la última vez?
¿A dónde fueron?

Volaron
los pájaros
y multiplicaron
el clamor de sus cantos en los nidos de otoño; ¿pero dónde
dejaron
el batir frenético de sus alas? ¿Dónde
murieron todos?

Y miro
hoy
los pájaros
en revuelos ruidosos en mi torno; tal vez –me digo-
aquellos, los mismos que me digan
a qué lugar
conduce
el leve último vuelo
de los días
de invierno.

Julio G. Alonso
 
Nota.-Poema publicado en la Antología de Poemas Alaire (enero, 2008) y traducido al rumano por Andrei Langa en OAZA DE CUVINTE
Traducido al portugués por Tania Alegría en el cuaderno de Ana Muela Sopeña, Um Oásis de Palavras: Cemitério de Pássaros

Lejos queda León

La Valcueva y Palazuelo (León)

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Ay, lejos queda de León la suerte
y ausente el alma para sí suspira,
que no basta escribir cuanto te inspira
para acallar la pena de no verte.

Si grande fue la dicha de tenerte
y sueño el aire que tu luz respira,
ya no es menor la angustia en que se mira
esta ausencia y el miedo de perderte.

Asentado a la orilla del camino
miro lejos y llega al horizonte
con la mirada un sueño peregrino

que alcanza de tus tierras el destino
hecho valle, genciana, río, monte
y el calor de tus gentes y tu vino.

González Alonso

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Estos versos van desde aquí dedicados a mi prima Flory González, con el deseo de que le gusten y en el convencimiento de compartir esa dulce añoranza de la tierrina que nutrió nuestra infancia. Con cariño.