Fotografía en blanco y negro

Éste como de papel beso,
éste como de aire labio;
como de luz en blanco y negro
el amor,
éste como de memoria
tiempo;
como de sueño tus ojos,
como de caricia
mis manos
en el círculo  de tus pechos
y mi boca prendida a tu sonrisa
como de aguamiel y moras,
como de música tu nombre
y al viento tus cabellos.

¡Qué cerca, qué cerca
todo
y qué lejos!

Como de suspiro el aliento
y éste como de pasión abrazo
desnudo
de los cuerpos.
Como de palabra en poema
y de imagen como ausencia
viva
en el recuerdo.

¡Qué cerca, qué cerca labio,
beso,
amor, pasión, caricias,
sueños! ¡Qué cerca todo!
¡Qué lejos!

González Alonso

Este poema fue musicado por Antonio Román y publicado en Facebook. Se puede escuchar la canción en:

Fue grabado y forma parte del disco Caravaggio dijo, de Antonio Román, siendo la canción que abre  este trabajo con 12 canciones de otros autores y poetas, disponible en Amazon.

Forma parte del libro «Testimonio de la desnudez» (Editado por Fundación Jorge Guillén; Urueña Villa del Libro; Diputación de Valladolid.- II Premio ex aequo Treciembre, 2015)

Poema visual geométrico. Triángulos amorosos

.

Poema dedicado al matemático y amigo Santiago Fernández.

El poema visual está establecido en tres idiomas: español, griego y euskera. En las tres lenguas la palabra triángulo consta de tres sílabas, con la licencia en español de considerar el hiato y siguiendo la tendencia a la diptongación de muchas zonas americanas de lengua hispana. En español constituyen los objetos amorosos los pronombres personales él y ella; en griego (trígono), son las representaciones del sol (hélios) y luna (fegari), y en euskera (hiruki) las representaciones iconográficas con que se acostumbra a significar ambos sexos. El triángulo interior, con el vértice invertido formando la base de la figura geométrica, es una representación de la sexualidad femenina, generadora de vida y placer, que contiene los dos géneros, masculino y femenino. Los tipos de relaciones sexuales y amorosas establecidas conforman en la distribución geométrica el variado espectro de opciones que pueden establecerse en las relaciones amorosas humanas.

El poema visual nace al hilo de la lectura del libro πoetas. Primera antología de poesía con matemáticas(Ediciones Amargord – Madrid,2011)

Léase, ya que la letra pi no se distingue: «poetas. Primera antología… » del poeta y escritor Jesús Malia.

La bohème – Giacomo Puccini – Teatro Euskalduna de Bilbao

La bohème
Giacomo Puccini

ABAO-OLBE
Teatro Euskalduna.- Bilbao
18 de mayo de 2013

La bohème es una historia de amor. Amor a la juventud, al arte, a la vida; amor carnal y pasional con todos los ingredientes de seducción, enamoramiento y celos, rupturas, arrepentimientos y muerte, en medio de la sordidez de la pobreza. Pero es una historia de amor con dos ingredientes más, el de estar musicada y puesta en las voces de sus intérpretes, y el encontrarse enmarcada en el romanticismo del siglo XIX.

El término bohemia aparece con el escritor romántico Henry Murger (1822-1861) a partir de los episodios que escribió relatando su experiencia y la de sus amigos cuando vivió en el barrio Latino de la ciudad de París. La bohemia, dentro del movimiento romántico, se caracteriza por el estilo de vida de poetas, músicos, pintores, pensadores y artistas en general, imbuidos de ideales y espíritu creativo que comparten pisos y buhardillas entre muchas penurias económicas soñando con el éxito y el reconocimiento. Noctámbulos, aventureros, viviendo al margen de los convencionalismos burgueses y sin normas establecidas, liberales en extremo, participan del  valor de la amistad y el amor por la libertad.

Los personajes de La bohème, arrebatados del idealismo y los sueños propios de la bohemia, no pasan de ser unos artistas mediocres que en su loca carrera hacia la alegría del placer inmediato, de la transgresión de las normas sociales y la dosis suficiente de picaresca para sobrevivir, se topan con algunas contradicciones que no aciertan a resolver. La libertad individual, el liberalismo de las costumbres y las relaciones sociales y sexuales se encuentran con el amor y los celos o la aceptación de trabajos poco edificantes y justificables éticamente desde sus posiciones existenciales.

El drama romántico de La bohème no pretende pasar más allá de exponer el modo de vida de estos jóvenes artistas. Así, la resolución de los problemas planteados ante una idea liberal del amor y la vivencia de éste como algo exclusivo y posesivo desatará la tormenta de los celos que han de conducir a la ruptura de las parejas. La idealización del arte no resuelve la subsistencia diaria y en medio de una existencia precaria el recurso a la picaresca se convierte en el modo de sobrellevar una vida que, pese a todo, aman.

Los sentimientos profundos del amor aflorarán en la situación última y desesperada de la muerte de la joven florista enamorada del joven poeta. Admitirá éste sus celos y descargará su sentimiento de culpa en un reencuentro tardío. La amistad desata la piedad y la solidaridad; todo el grupo se vuelca con lo poco que pueden en el intento de salvar a la joven. Resulta inútil. Pero su muerte sirve para reconocer los verdaderos sentimientos de todos, a los que no pueden renunciar. La pareja del pintor y la corista se reencontrará y se aceptarán como son y con el amor que ambos sienten. El poeta se queda solo, aunque reconciliado consigo mismo.

Creo que esta ópera se verá con agrado en cualquier época y a cualquier edad. Aunque la parte dramática, aparte de la inocente pureza representada en el ansia de vivir de manera auténtica por los jóvenes bohemios, poco más puede aportar. El sentimiento del amor siempre embargará a los humanos y conmoverá sus corazones. La máquina de los afectos no descansa, afortunadamente, y junto a ellos reconocer el valor de la amistad o la solidaridad, es razón suficiente para entregarse a la obra y disfrutarla.

En la parte musical poco puedo decir, salvo que me pareció que todos los intérpretes cantaban estupendamente, con timbres vocales realmente hermosos. La intérprete de Mimí, Inva Mula, pienso que desarrolló una línea de canto muy bella y armoniosa. Los coros con los niños de la Leioa Kantika Korala aportaron frescura y belleza al conjunto perfectamente acompañado por la interpretación afinada de la orquesta. Nada se puede reprochar, o al menos yo no puedo, a sus interpretaciones. Otra cosa fue la escenografía diseñada. No se arriesgó nada. Convencional, previsible y costumbrista. No quiero decir que fuese mala o de mal gusto, que no fue el caso. Simplemente que obedeció a unos criterios muy conservadores. La ambientación e iluminación cumplieron su finalidad de recrear la atmósfera adecuada en cada escena.

No hace falta decir que merece la pena tener la ocasión de ver y escuchar una ópera como La bohème. Mis agradecimientos sinceros a la persona que, no pudiendo asistir a esta representación por razones personales, me brindó la oportunidad de disfrutar este espectáculo siempre sorprendente que es la ópera.
Salud.

González Alonso

El piojo sabio

Todo en ella era anecdótico;
sus pendientes,
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
como un repuesto sin fin para las ocasiones.
Pero yo no puedo renunciar a mi barba
y entre los pelos
largos y despeinados de mi enorme cabeza
se columpiaba el piojo sabio.
Vivíamos juntos;
ella con sus anécdotas,
sus pendientes
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
y yo con el contenido irracional
hasta el fondo de los zapatos.

González Alonso

Puerta de mayo

¡Ay, romancero viejo!
Cuando perfuma tu amor
el lirio,
agua de mayo.

¡Ay, bien tan deseado!
Cuando renueva la vida
el día,
los mozos pinan los mayos;
en sus puntas los tesoros
tocando el cielo
¡ay, noche! ¡Ay, del amor los regalos,
suspiros de los negrillos,
de tu corazón suspiros,
de mis suspiros el llanto!

Que por mayo era por mayo,
que era por mayo.

González Alonso

El Régimen del Pienso.- La Zaranda- Teatro Inestable de Andalucía la Baja

..

El Régimen del Pienso

La Zaranda
Teatro Inestable de Andalucía la Baja
Teatro Barakaldo (Bizkaia / Vizcaya)

Eusebio Calonge, que firma esta obra teatral en la que, como método de trabajo se sigue un riguroso proceso de creación en comunidad (según las propias declaraciones del grupo), vuelve a abordar el tema de las relaciones sociales y las estructuras económicas y de poder de las sociedades. Y lo hace desde un irrenunciable compromiso existencial y la fidelidad a sus raíces tradicionales (sic) De ahí el lenguaje rico en matices, abundante en sentencias, variado en formas de expresión, de unos personajes que nos hacen evocar la figura del filósofo cordobés Séneca, el cual pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo romano, en una etapa tan turbulenta, amoral y antiética como lo fue la plena decadencia de la etapa imperial en que vivió; estoicismo y moralismo que, al final, lo llevaron a acabar con su propia vida (Wikipedia). Raíces andaluzas y una situación social que en España y los países de nuestro entorno guarda un grave paralelismo con la de aquel final del poderoso Imperio Romano.

La Zaranda bebe de numerosas fuentes culturales; va del romanticismo de Larra: Nuestro carácter se conserva tan intacto como nuestra ruina (Vuelva usted mañana;1833) al teatro del absurdo, en una eficaz depuración de textos y la plasmación de personajes límites(sic), y participa en todas sus obras de un pesimismo positivo, entendiendo por tal aquél que no nos paraliza, sino que sacude nuestro miedo e invita a la acción. La Zaranda presume de haber consolidado un lenguaje propio teatral, y es así. Cualquier trabajo de La Zaranda es perfectamente reconocible y diferenciable en el mundo escénico. Lenguaje propio que abarca la plasmación de recursos dramáticos como el uso simbólico de los objetos y la expresividad visual (sic).

A  medida que transcurría la representación me iba percatando de la profundidad poética del contenido de gran parte de los recitados. La obra, desarrollada como un canon, una rueda que gira una y otra vez sobre sí misma sin solución, avanza –no obstante- hacia un final caótico y esperpéntico, otra magnífica contribución al genio de Valle Inclán. Hay poesía en la muerte, en las autopsias, en la monotonía de la nada, ese trabajo infatigable de los burócratas. El mismo grupo de La Zaranda alude a esta característica cuando declaran que desarrollan una poética teatral alejada de formas estereotipadas o efímeras (sic). Así es y así resulta reconocible sobre el escenario desde el primer minuto de la representación. Culpable de ello es el elenco formado por Javier Semprúm, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos. A ellos, añadir el texto y trabajo de iluminación de Eusebio Calonge y la dirección de Paco de la Zaranda.

La obra, El Régimen del Pienso, la resumen estupendamente bien en el programa de mano, del que entresaco:

Todo apunta al factor nutricional como causa de la epidemia. Unos sostienen que es el engorde rápido, el exceso de pienso; otros apuntan al mal reparto de éste. Las teorías veterinarias enfrentan, pero no frenan, el índice de mortandaz en las pocilgas. Se inicia una simulación medioambiental para clarificar las causas.

La industria porcina comienza a verse afectada; su personal eliminado según los índices de rendimiento. La lucha por el puesto de trabajo, con el único horizonte de un horario rutinario y vacío, sin más esperanza que la de una muerte indolora, hace que las vidas del cerdo y el hombre se crucen y se confundan.

A partir de aquí, animado lector, puedes imaginar toda una serie de situaciones, ires y venires sin sentido y la tragedia humana en una pérdida absoluta de la dignidad,  más allá de la muerte, cuya solución no es la peor perspectiva ante una vida que no pasa de ser un simulacro de la misma, en la que el único valor es el precio de las mercancías, y las únicas mercancías, las personas. Demoledor y desolador. Pero La Zaranda no se anda con zarandajas, si se me permite el juego de palabras.

Con su habitual despedida del público, sin salir de nuevo a recibir los aplausos más que merecidos; y los que reciben, amortiguados o tapados por una música estridente, La Zaranda nos deja con ganas de más de su teatro. Porque con grupos así el teatro se crece, y la vida, también.

González Alonso

Indignados

..

     Otra vez el pulso de la vida; jóvenes
     alzados a la voz y la palabra.

Bajan a la calle
y arrastran por las plazas la obscenidad
y la vergüenza, y se rebelan contra el César
y ponen nombre propio a la especulación
y el robo y el expolio
y elevan en las manos un mar airado de oleajes.

Si descubrieron su condición de esclavos,
si se ha levantado huracanado el aire
hasta los rascacielos de todos los poderes
y hechos océanos que tiemblan
la inteligencia anida en sus miradas
y se arracima su ánimo en acciones
liberadas del miedo,
¿quién detendrá su avance y su protesta?
¿quién cercenará la revolución en flor?
¿quién pretenderá detener el pensamiento,
quién acallar la verdad, confundir las palabras,
engañar la esperanza?

Son jóvenes, orfebres de la libertad
y son llaga y presente
que se reivindica y abre las ventanas a la luz
y desbrozan sombras y estrellas en la noche
otra vez
alzados a la voz y la palabra;
el pulso de la vida.

González Alonso

Hace algún tiempo, cuando el movimiento de los indignados se inició y tras presenciar algunas de sus asambleas  en las calles y participar en sus manifestaciones,  escribí este poemita. Hoy, con la desaparición de Stéphan Hessel  y  José Luis Sampedro, los jóvenes octogenarios y lúdicos que dieron origen al movimiento con su voz alta y clara y su pensamiento libre, y como homenaje a ellos y reconocimiento a la lucha del  movimiento 15 M y la de tantas personas en el mundo, he querido publicar estos versos. Poca cosa para tan gran desafío; pero vaya con ellos la esperanza en la capacidad de la sociedad civil y civilizada frente a los poderes económicos y políticos y su ambición desproporcionada que causa tanto dolor y tanta injusticia. La papeleta es resolver si se conseguirá un mundo mejor, más igualitario y más libre. Suerte y salud.

Esperaré despierto

.

Esperaré despierto el canto del cuclillo
en las encinas, y sabré que es primavera.
Despierto
espero
mientras el día llega
derramando el silencio en bocanadas de pez,
branquias abiertas
a la agonía del aire.
 
La negrura líquida del agua de la lluvia
persistente, no oculta la eventual aurora. Veo correr
aterida la luz, persiguiendo, tal vez, el vuelo
de una mariposa, infancia a salvo del tiempo
y sevicias de una memoria
como astilla clavada entre las uñas.
 
Siempre invierno y aliento de lobos en asagüeiros*
sobre la nieve tendida. Frío y miedo
del hambre entre los ojos
que no pueden dejar de ver.
Y este temblor que es carne dolorida
en su desnudez de besos.
 
Pasan las sombras por las esferas de las horas
en el péndulo del reloj
y me siento muy cansado, como si mis brazos empujaran
inutilmente hacia el alba.
 
Por eso esperaré despierto
el canto del cuclillo en las encinas
cuando el viento levanta la niebla entre las ramas,
cuando se visten las novias para el día,
y sabré que otra vez es primavera.
 
Julio G. Alonso
 

*Asagüeiro.- en leonés, el aullido lastimero o canto quejumbroso del lobo.