La ecuación del desengaño

.

.

El empedrado de la calle; la luz
del alba, el sueño en la quietud del aire,
las horas mudas y los ojos fijos.

Espera interminable con café
frío; noche tan larga en los relojes
sin tiempo que medir en sus minutos.

Ya levantó la bruma su tristeza
húmeda y gris; en lágrimas el día
la ausencia envuelve. Qué puerta no se abre,
qué puerta se te cierra del amor,
del amor, ay, sabes la puerta abierta.

Ay, amor, tras la puerta ya cerrada.

González Alonso

*Poema del libro «Testimonio de la desnudez», Fundación Jorge Guillén, 2015.- Colección Maravillas Concretas, nº 11

Desde Berlín – Tributo a Lou Reed

Desde Berlín
Tributo a Lou Reed
Producción Teatre Romea

Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró
Dirección: Andrés Lima

Intérpretes: Nathalie Poza y Pablo Derqui

Teatro Barakaldo.- 8 de noviembre de 2015

Difícil sustraerse al impacto de este paseo mágico y dramático por el universo contradictorio, profundamente nihilista y destructor, que nos conducirá al reinado  de la droga que consumió a la juventud de los años setenta del pasado siglo, el caballo o heroína. Pero no sólo eso. La obra de teatro Desde Berlín pone sobre la mesa el reto y la dificultad de vivir las convenciones sociales cuando se quiere y se está dispuesto a vivir a fondo, lo que abarca el abanico de las pasiones, el amor, la necesidad de libertad absoluta. Pero la absoluta decisión de sentirse vivos conduce a callejones sin salida, viajes sin retorno y, sobre todo, la amarga constatación de que la felicidad pasa de largo o se nos queda poco tiempo entre las almas y las carnes, no pudiendo ser apresada y congelada en una fotografía; de igual modo, resulta inevitable -por más que nos tapemos los oídos y cerremos los ojos- sentir que la felicidad de los demás, los hijos, los amigos, la pareja, la familia, los vecinos, exige ceder parte de la necesidad propia para saber del otro y no morir ahogado en uno mismo.

Lou Reed cantaba, gritaba, su inconformismo desde una experiencia personal traumática con sus tendencias sexuales y crítico con prácticas como la prostitución.

No me gustaba la escuela.
No me gustaban los grupos.
No me gustaba la autoridad.

Y sus razones tenía. El camino del rock and roll y la heroína lo condujeron a expresar su descontento. Vivió el primero y sobrevivió a la segunda para morir en Southampton-EEUU, en 2013. Había nacido en Nueva York el año 1942.

De la historia grabada en vinilo en los años 70 por Lou Reed en el álbum titulado Berlín, brota esta puesta en escena en la que se escucharán parcialmente y se vivirán, las canciones del disco a través de la historia de autodestrucción de una pareja y del amor, el que necesitaban más allá de todo, con una crudeza sin paliativos. Las proyecciones audiovisuales reforzarán esa sensación en la que tanto la actriz Nathalie Poza, como el actor Pablo Derqui, hacen un trabajo hermosísimo en una magnífica e impecable representación. Ambos interpretarán al piano y la guitarra parte de los temas y cantarán muy acertadamente las letras de Lou Red, con la exhibición de una voz magnífica para la canción de Nathalie Poza, la cual confiesa que el cantante neoyorquino es el artista de su vida y haber tomado contacto con la música de este álbum con sólo 11 años de edad.

Buen texto del trío Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró. No han desdeñado ninguno de los recursos dramáticos a su alcance para construir este soberbio poema musical que te retrotrae a los años más duros de la heroína y los mejores para el rock and roll en los temas de Lou Reed. Por acá y por allá asoman la angustia existencial de la búsqueda de uno mismo, la incomunicación en el mejor de los lenguajes del teatro del absurdo o la ternura como la otra cara de la moneda de la violencia. Todo puesto blanco sobre negro, sin circunloquios ni aditamentos estériles, en el desnudo cuadro de una vida enfrentada al muro insalvable de uno mismo frente a la sociedad y sus contradicciones.

Alrededor de una cama, el personaje de Jim evocará a Caroline y la historia de su amor; una Caroline entregada a la heroína que se prostituye y acaba perdiendo sus hijos para encontrar, finalmente, la muerte en el último de sus intentos de suicidio. La desesperación en esta relación tormentosa empujará a Jim a la violencia y la impotencia más dolorosa ante un amor que es como un tiovivo en el que el vértigo domina toda la relación. Desde la angustia de la soledad, Jim no puede dejar de amar a Caroline y sentir que debería desatarse de su recuerdo.

Una obra, como he dejado dicho, magnífica; un gran poema –porque todo se sostiene sobre la intensa subjetividad de la poesía- que se construye con la música de uno de los grandes de la música, el autor de Berlín, en la que –repetimos- se cimienta esta pieza dramática y del que conservo en la memoria y conservo en vinilo álbumes como Rock and Roll Animal, Heroin o Sweet Jane. Lou Reed, cantante y guitarrista que abordó los temas de la prostitución y la transexualidad, habiendo padecido él mismo, con 14 años, duros tratamientos psiquiátricos y sesiones de electroshock para “curar” o corregir sus tendencias homosexuales. De esos mimbres está hecha la obra de teatro ante la que nos enfrentamos el pasado domingo en el teatro Barakaldo.

Largo será el aplauso para los autores y actores ya mencionados, y largo será para todo el equipo técnico, músicos, vídeo, escenografía y, en fin, cuantas personas que con su inteligencia y trabajo han hecho posible que el teatro viva en cualquiera de sus formas con la autenticidad de lo honesto y sincero; en este caso, recreando la esencia de una época y de las inquietudes más profundas del hombre a través de la música de Lou Reed.

González Alonso

Cumpliendo 6 años

Como la vida del trigo que prepara el grano que nos dará el pan:

Primer año, llamado vástago. Las primeras hojas emergen después de la germinación. Así brotó Lucernarios.

Segundo año o de brotes. Se desarrolla el tallo y se prepara la semilla. Así siguió su andadura Lucernarios.

Tercer año, el de la coyuntura, cuando se forma un empalme duro y consistente y crece hacia arriba. Así creció Lucernarios.

Cuarto año de arranque. La espiga se desarrolla, comienzan a emerger las puntas de espiga. Así emergerá Lucernarios.

Quinto año de espiga y flores en que la planta florece y se poliniza. Así floreció Lucernarios.

Sexto año, año de madurez en sus diferentes etapas de leche, masa, maduración… y el trigo está listo para ser cosechado. Así Lucernarios.

Amigos todos cuantos seguís de vez en cuando lo que este cuaderno va madurando, os debo la gratitud de vuestra compañía y os abrazo. Os quiero esperar en las tareas de elaborar el pan de la amistad.

El triángulo azul

El triángulo azul
Centro Dramático Nacional y Micomicón Teatro
Texto: Laila Ripoll y Mariano Llorente
Dirección: Laila Ripoll

Actores: Manuel Agredano, Elisabet Altube, Marcos León, Mariano Llorente, Antonio Sarrió, José Luís Patiño, Raúl Pulido

Teatro Barakaldo, 31 de octubre de 2015

Lo importante, lo trágico de asomarse a obras con temas como la de El triángulo azul, es constatar lo devastador de las guerras y la ciega crueldad de quienes las empujan, jalean y se enriquecen con la miseria a la que arrojan a millones de personas desposeídas de la dignidad humana y entregadas sus vidas a la arbitrariedad de la violencia y sus verdugos. No aprendemos.

Desde las primeras escenas de El triángulo azul, no pude dejar de pensar –entre todas las tristes noticias diarias- en la suerte de España y el designio de los españoles; sobre todo hoy día, cuando los nacionalismos llamados periféricos vapulean la Historia, se cargan de victimismo, manipulan los sentimientos de los ciudadanos, mienten mientras roban y saquean las arcas públicas y, paradójicamente, arrastran a las masas hacia un odio cada vez mayor a lo español y España. Unos, levantan banderas contra la nación española y piden votos, desafían las leyes y forjan golpes de Estado contra la democracia. Otros, en nombre de la convivencia, exigen silencio y se niegan a cerrar las heridas de la represión y los asesinatos del franquismo, encarcelan a los jueces que pretenden abrir las fosas comunes para recuperar la memoria y la dignidad de los españoles a los que se les arrebató de manera tan cobarde como miserable. Todos parecen ignorar a todos y nadie, con sentido común, quiere mirarse en el espejo de la Historia, deformando las imágenes de manera grotesca y destilando un odio irredento.

Cuando era niño quise vivir una vida sin guerras; de joven, deseé y luché por asegurarnos una vida en democracia; luego anhelaba el final de la violencia terrorista, sobre todo de la más virulenta y cruel alimentada por los nacionalismos y sus fanáticos. Pero queda mucho más, y sueño con algo más elemental como es saber que todo ello se ha de producir en el marco solidario de una España liberada de fantasmas. Eso queda, y no es poco.

Todo cuanto antecede lo pensaba y sufría mientras iba leyendo en las escenas de El triángulo azul el final trágico de esos siete mil españoles enviados desde los campos de concentración franceses al campo de exterminio de Mauthausen. Expulsados de España por la guerra civil del 36, trasladados por los alemanes a Polonia en la II Guerra Mundial del 39, rechazados por Franco y su gobierno para que hicieran con ellos lo que quisieran, apátridas, olvidados por todos, exterminados por los nazis. Menos de dos mil de aquellos siete mil españoles, conseguirían sobrevivir.

Y en medio de tanta inhumana desgracia, no dejó de haber lugar para la dignidad pidiendo un minuto de silencio por el primer español muerto en Mauthausen; para no dejar de llamarse españoles. No bastó tanta desolación para olvidarse de ser solidarios, sonreír a veces, intentar dar a conocer al mundo la dimensión de los horrores del delirio nacional socialista alemán y su práctica de exterminio de españoles, polacos, húngaros, judíos, rusos, gitanos o alemanes que se desviaran del doctrinario nacional socialista, ese movimiento –seguido por el fascismo italiano de Mussolini- que llegó al poder sirviéndose de los derechos y libertades de la democracia y que, desde las instituciones, hicieron saltar los principios democráticos, vulneraron las leyes y los derechos humanos y arrastraron a las masas nacionalistas a la irracionalidad de la persecución de quienes no comulgaran con su fanatismo para empujarlas, más tarde,  a una guerra despiadada contra el mundo. ¿A qué me suena todo esto en la España de nuestros días? ¿Acaso los aprendices de brujo de hoy no se reconocen en los espejos de aquellos otros esperpentos envueltos en banderas patrias contra todas las banderas, arropados por masas enardecidas y clamorosas, alentando el odio contra enemigos inventados a los que hacer culpables de sus errores, latrocinio y fracasos?

Bien a la vista está lo mucho que nos remueven estos temas. Y está bien subirlos a los escenarios, si no queremos que los escenarios de jornadas tan tristes y terribles vuelvan a ponernos a todos a interpretar este drama. Volvamos la vista a Siria, Palestina, África toda, Oriente en toda su extensión, a día de hoy; mañana, tal vez cambien algunos nombres, no las tragedias. Volvamos la vista hacia España si no estamos dispuestos a volver a enviar a otros siete mil españoles a los campos de la muerte; de Cataluña, de Castilla, de Aragón, del País Vasco, de Andalucía, Extremadura, Asturias, León, Valencia, Galicia…

Los actores cumplieron con su papel. Tal vez puedan hacerse algunas críticas al cuerpo de la obra en su conjunto, la validez del texto en momentos determinados, la oportunidad de algunos números musicales o el tratamiento de algunos personajes y situaciones. Pero todo ello es secundario al lado de la importancia de una representación que se me antoja valiente y necesaria en ese grito desgarrador contra la barbarie, la de todos los tiempos, también –y sobre todo- la de hoy. Y contra el olvido.

González Alonso

Ya los barcos

Ya los barcos oxidados de la ría,
recostados
y heridos de muerte
se apartan a los sueños de travesías limpias
por sobre olas de memoria de algas
salobres,
verde y plata
de océanos sin norte arrastrando el silencio
húmedo
que borra sus nombres.

Ya los hierros de sus quillas abiertas
retornan a la memoria del mineral fundido
y se hacen montaña,
gigantesco velero por sobre los mares verdes
orillas
del Cantábrico; y ya las velas
desplegadas
a los vientos de la geografía de su muerte
…………………  se hacen mariposas delicadas
…………………………………………………en mis ojos,
…………………………………..lágrima en la mejilla,
……….apenas beso en labios adolescentes.

González Alonso

Poema publicado en la antología colectiva Árido Umbral (Editorial Alaire, 2011)

Insolación, obra de teatro sobre la novela de Emilia Pardo Bazán

Insolación, adaptación teatral de Pedro Víllora sobre la novela de Emilia Pardo Bazán
Dirección de Luis Luque
Reparto: María Adánez, José Manuel Poga, Chema León y Pepa Rus

Teatro Barakaldo, 10 de octubre de 2015

Insolación es una novela recreada para el teatro por Pedro Víllora. Debo decir que con afortunado acierto el dramaturgo ha construido este cesto con los mejores mimbres del trabajo escénico para recoger con sabiduría lo esencial de la novela de Pardo Bazán, tanto en el fondo como en la forma.

Emilia Pardo Bazán fue una notable aristócrata que pudo haberse conformado con vivir una vida acomodada, regalada de todos los privilegios de su clase. Pero, además de aristócrata fue mujer inteligente capaz de enfrentar de manera crítica los males sociales de su época, sobre todo los referidos a la condición femenina en la desigualdad de oportunidades y derechos, tanto laborales como personales. No solamente carecían las mujeres del derecho al voto, sino que su papel estaba relegado a la condición de esposa y madre en los interiores de las casas y sus fogones.

La doble vara de medir las conductas masculina y femenina en el orden moral, lo tocante a la sexualidad y su capacidad para decidir sobre su propio destino en la vida, fue duramente denunciado por la escritora, prolífica en obras y tocando todos los géneros, tal como se refleja en esta obra teatral. El personaje de la marquesa viuda tiene algo de autobiográfico en su decisión de afrontar los riesgos de romper con los convencionalismos sociales y tomar decisiones que, en la vida personal de la autora, la llevó a romper su matrimonio y asumir la experiencia del amor y la sexualidad con desbordante y natural libertad.

En la obra de teatro aflora el personaje libertino, adulador, seductor y canallesco del donjuán, al cual se alude literalmente en la trama. Frente a él encontramos otro personaje interesante, de aspecto y formas serias, intelectual, de discurso liberal e incluso transgresor muy influenciado por las ideas de la Revolución francesa, por supuesto también aristócrata, que disipará las dudas de la marquesa son sus argumentaciones sobre la hipocresía de la moral burguesa en su doble rasero de medir la condición femenina respecto de la masculina. Pero este personaje, en el fondo íntimamente conservador, criticará, sintiéndose engañado y frustrado en sus expectativas con la marquesa, la decisión coherente de la mujer al entregarse libremente a sus deseos en brazos del donjuán.

La cuestión amorosa, importante y central, no oculta la mirada a la sociedad en la que se produce. Desde la alta atalaya de los privilegios de la nobleza, Emilia Pardo Bazán otea los horizontes de la vida en la España de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, baja con su personaje a la vida del pueblo y la chusma que se divierte y entrega a la fiesta en el San Isidro madrileño, se emborracha, se enamora y vuelve para tomar una decisión, anteponer los sentimientos a las convenciones sociales.

Si el texto dramático, como he dicho al comienzo, es realmente bueno, la dirección de Luis Luque y el trabajo de interpretación del cuadro escénico no le van a la zaga. Con austeridad se recrea en las sombras el ambiente opresivo en el que se debate la protagonista hasta que del sol es la luz la que ilumina las estancias de su mundo y su interior, para entregarse a un calor que antes la asfixiaba. Impecables y ricas en matices, las interpretaciones de unos actores y actrices que vienen, como es el caso de María Adánez y Pepa Rus, de las series televisivas, nos sorprenden y admiran agradablemente y nos dejan ver la versatilidad de sus grandes recursos dramáticos más allá de las caricaturas de los personajes de la televisión que, por otra parte y de otro modo, tan bien interpretan y tanto nos hacen disfrutar.

Aplauso merecido y agradecimiento por ofrecernos la ocasión, una vez más, de una tarde espléndida de sábado de teatro. Vale.

González Alonso

Hoy, última función.- Taller Literario La Galleta del Norte, con Felipe Loza y Ramón Barea

Hoy, última función.- Taller Literario La Galleta del Norte, con Felipe Loza y Ramón Barea

Teatro Andrés Isasi.- Las Arenas-Getxo (26 de septiembre de 2015)

Vivir en un escenario, a su pesar; y a su pesar, morir en él. La despedida de la función imaginada por dos actores tan ancianos como sus nombres, Nicéforo y Semíramis, de espaldas al público, o lo que también podría imaginarse un acto cultural magnífico, sin parangón, según los intérpretes, suena a despedida de la vida y saludo sereno a la muerte entre los personajes que evocan y traen a escena para ocupar las sillas vacías que se van amontonando en el escenario. Godot, Valle Inclán, Ionesco, Don Juan Tenorio, Doña Inés, Stanislavski, Edipo, María Guerrero, Calderón, Shakespeare… irán estableciendo diálogos llenos de ironía y humor con los dos actores, lo que les servirá de pretexto para repasar su dilatada vida de farándula, su única y real vida de ficción teatral de la que no pueden escapar, incapaces de abandonar el escenario e irse a su casa o a recorrer el mundo o las calles de su ciudad, pues saben que ya están en su casa, su mundo y su ciudad.

Con ternura, lucidez, con la inevitable crueldad al pasar por encima y el medio de recuerdos que se creían olvidados, con alegría desbordada e infantil en ocasiones y entusiasmo juvenil en otras, la ficción continúa ahora tras la última y pobre representación ante un escaso y desinteresado público, en ese mismo teatro ya totalmente vacío de espectadores, pero lleno de personajes que acudirán a saludarlos a lo largo de esa verdaderamente última representación en la que expondrán sus experiencias y trabajos, sus quejas y críticas, la acomodación a los intereses y presupuestos dramáticos de cada uno de los personajes y autores –contradictorios, en ocasiones- a los que dieron vida y que, como hemos dicho, irán haciendo entrar a escena para imaginariamente ir sentándolos en las sillas vacías que llenarán el proscenio.

El texto, de cierta antigüedad pero siempre actual, inteligente y bello, es interpretado con gran riqueza de matices por la actriz Itziar Lazkano y el actor, dramaturgo, ensayista y, sobre todo, hombre total del teatro, Ramón Barea, creando una atmósfera de calidez, cercanía y complicidad con el espectador al que, inevitablemente, contagian con la despedida para hacer que cada cual –repasando el teatro de su vida- traiga a la imaginación a los personajes que la hicieron posible, los que la dotaron de ilusión, actividad, dinamismo y ganas de ir adelante, llenando cada cual de sillas el espacio escénico de su cabeza.

Es la obra Hoy, última función, una declaración de amor al teatro, un alarde de meta teatro a partir de una puesta en escena que se desarrolla con recursos propios del teatro del absurdo y las comedias de Arniches; sin escenas espectaculares y efectos extremos, la obra transcurre con ritmo armonioso manteniendo en todo momento la atención e interés del espectador que, finalmente, agradecerá con justos y merecidos aplausos el trabajo realizado.

González Alonso

.

Catedral

.

Catedral

Lenta ojiva hacia atrás en el tiempo
de tu punta hincada
en un cielo
sin dioses;
mentira silenciosa piedra a piedra,
hermosa
y geométrica
pincelada de luz estirada en los colores
de los delgados muros,

te miro en la sonrisa helada de tus inviernos largos
con las sombras heridas
multiplicándose interminables en tus alrededores

calles
sin transeúntes,
sin oraciones.

Te conservas allí, testigo ajeno de los años
y los dueños
de la palabra y las vidas hermanadas en los miedos
de la miseria.

Te conservas
con tu piel fría curtida por los vientos
y las aguas del norte.

Te conservas
con los dedos de tus agujas y la memoria
de lo inflexible.

Te condenamos
a tu estar siempre allí con tu verdad de roca
trabajada
con manos cerradas sobre el martillo.

Te condeno
a ser punto admirable, lugar a donde nunca
volverá nuestra historia.

Y así lo celebramos cuando el pueblo construye,
la mano en la herramienta,
para el pueblo su historia sin dioses sobre ojivas

y tú allí,

te decimos,
nos recuerdas la fuerza
de nuestra humana arcilla
y la decisión
inequívoca
de alcanzar la libertad que apuntan hacia el cielo
tus piedras afiladas.

González Alonso

El poema Catedral fue publicado en la Antología de Poemas Alaire (2009)

Matices del blanco

 

.
En dónde amanecerá la duda
escrita
en todos los matices del blanco.

Enumero los recuerdos más tiernos
y resuenan
vacíos
apóstrofes amorosos.

No hay nada más seguro y amable
que un futuro mimado de ausencias de caricias

de ausencias de deseos

de ausencias de pasados,

de rompimientos todos.

Y allí la duda abrirá los párpados
de sus ojos,
será el sol un desagravio
y el aire nombre que vuela
al aire
entre la boca

como una risa entera

escrita

en todos los matices del blanco.

.
González Alonso

El poema Matices del blanco forma parte de la antología compartida Árido Umbral (Editorial Alaire, 2011)

Rondel del imposible amor

 

Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo;
cómo arrancar del corazón vencido
tanto dolor y llanto, tanto olvido,
tanta ansia de querer y ser querido
que es morir con tan sólo desearlo.

¡Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma
más allá de lo humano y lo divino!
¡Ay, amor, de la vida cruel destino
que ciego arrastras mi pasión sin tino,
sin tregua, ni ocasión, ni paz, ni calma!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma!

Lejos de ti vivir morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia;
si estando de ti cerca me moría
lejos de ti vivir morir sería,
que sin tu luz al cabo me vería
consumido de celos e impaciencia.

¡Lejos de ti vivir, morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia!

.
González Alonso

.