El Régimen del Pienso.- La Zaranda- Teatro Inestable de Andalucía la Baja

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El Régimen del Pienso

La Zaranda
Teatro Inestable de Andalucía la Baja
Teatro Barakaldo (Bizkaia / Vizcaya)

Eusebio Calonge, que firma esta obra teatral en la que, como método de trabajo se sigue un riguroso proceso de creación en comunidad (según las propias declaraciones del grupo), vuelve a abordar el tema de las relaciones sociales y las estructuras económicas y de poder de las sociedades. Y lo hace desde un irrenunciable compromiso existencial y la fidelidad a sus raíces tradicionales (sic) De ahí el lenguaje rico en matices, abundante en sentencias, variado en formas de expresión, de unos personajes que nos hacen evocar la figura del filósofo cordobés Séneca, el cual pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo romano, en una etapa tan turbulenta, amoral y antiética como lo fue la plena decadencia de la etapa imperial en que vivió; estoicismo y moralismo que, al final, lo llevaron a acabar con su propia vida (Wikipedia). Raíces andaluzas y una situación social que en España y los países de nuestro entorno guarda un grave paralelismo con la de aquel final del poderoso Imperio Romano.

La Zaranda bebe de numerosas fuentes culturales; va del romanticismo de Larra: Nuestro carácter se conserva tan intacto como nuestra ruina (Vuelva usted mañana;1833) al teatro del absurdo, en una eficaz depuración de textos y la plasmación de personajes límites(sic), y participa en todas sus obras de un pesimismo positivo, entendiendo por tal aquél que no nos paraliza, sino que sacude nuestro miedo e invita a la acción. La Zaranda presume de haber consolidado un lenguaje propio teatral, y es así. Cualquier trabajo de La Zaranda es perfectamente reconocible y diferenciable en el mundo escénico. Lenguaje propio que abarca la plasmación de recursos dramáticos como el uso simbólico de los objetos y la expresividad visual (sic).

A  medida que transcurría la representación me iba percatando de la profundidad poética del contenido de gran parte de los recitados. La obra, desarrollada como un canon, una rueda que gira una y otra vez sobre sí misma sin solución, avanza –no obstante- hacia un final caótico y esperpéntico, otra magnífica contribución al genio de Valle Inclán. Hay poesía en la muerte, en las autopsias, en la monotonía de la nada, ese trabajo infatigable de los burócratas. El mismo grupo de La Zaranda alude a esta característica cuando declaran que desarrollan una poética teatral alejada de formas estereotipadas o efímeras (sic). Así es y así resulta reconocible sobre el escenario desde el primer minuto de la representación. Culpable de ello es el elenco formado por Javier Semprúm, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos. A ellos, añadir el texto y trabajo de iluminación de Eusebio Calonge y la dirección de Paco de la Zaranda.

La obra, El Régimen del Pienso, la resumen estupendamente bien en el programa de mano, del que entresaco:

Todo apunta al factor nutricional como causa de la epidemia. Unos sostienen que es el engorde rápido, el exceso de pienso; otros apuntan al mal reparto de éste. Las teorías veterinarias enfrentan, pero no frenan, el índice de mortandaz en las pocilgas. Se inicia una simulación medioambiental para clarificar las causas.

La industria porcina comienza a verse afectada; su personal eliminado según los índices de rendimiento. La lucha por el puesto de trabajo, con el único horizonte de un horario rutinario y vacío, sin más esperanza que la de una muerte indolora, hace que las vidas del cerdo y el hombre se crucen y se confundan.

A partir de aquí, animado lector, puedes imaginar toda una serie de situaciones, ires y venires sin sentido y la tragedia humana en una pérdida absoluta de la dignidad,  más allá de la muerte, cuya solución no es la peor perspectiva ante una vida que no pasa de ser un simulacro de la misma, en la que el único valor es el precio de las mercancías, y las únicas mercancías, las personas. Demoledor y desolador. Pero La Zaranda no se anda con zarandajas, si se me permite el juego de palabras.

Con su habitual despedida del público, sin salir de nuevo a recibir los aplausos más que merecidos; y los que reciben, amortiguados o tapados por una música estridente, La Zaranda nos deja con ganas de más de su teatro. Porque con grupos así el teatro se crece, y la vida, también.

González Alonso

Indignados

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     Otra vez el pulso de la vida; jóvenes
     alzados a la voz y la palabra.

Bajan a la calle
y arrastran por las plazas la obscenidad
y la vergüenza, y se rebelan contra el César
y ponen nombre propio a la especulación
y el robo y el expolio
y elevan en las manos un mar airado de oleajes.

Si descubrieron su condición de esclavos,
si se ha levantado huracanado el aire
hasta los rascacielos de todos los poderes
y hechos océanos que tiemblan
la inteligencia anida en sus miradas
y se arracima su ánimo en acciones
liberadas del miedo,
¿quién detendrá su avance y su protesta?
¿quién cercenará la revolución en flor?
¿quién pretenderá detener el pensamiento,
quién acallar la verdad, confundir las palabras,
engañar la esperanza?

Son jóvenes, orfebres de la libertad
y son llaga y presente
que se reivindica y abre las ventanas a la luz
y desbrozan sombras y estrellas en la noche
otra vez
alzados a la voz y la palabra;
el pulso de la vida.

González Alonso

Hace algún tiempo, cuando el movimiento de los indignados se inició y tras presenciar algunas de sus asambleas  en las calles y participar en sus manifestaciones,  escribí este poemita. Hoy, con la desaparición de Stéphan Hessel  y  José Luis Sampedro, los jóvenes octogenarios y lúdicos que dieron origen al movimiento con su voz alta y clara y su pensamiento libre, y como homenaje a ellos y reconocimiento a la lucha del  movimiento 15 M y la de tantas personas en el mundo, he querido publicar estos versos. Poca cosa para tan gran desafío; pero vaya con ellos la esperanza en la capacidad de la sociedad civil y civilizada frente a los poderes económicos y políticos y su ambición desproporcionada que causa tanto dolor y tanta injusticia. La papeleta es resolver si se conseguirá un mundo mejor, más igualitario y más libre. Suerte y salud.

Infortunio

Foto: PARDO DE VAL.- La vieja negrilla- Plaza de Sto Domingo en la ciudad de León

Ya no sientes el aire que brizaba los negrillos;
languidecen con sarmentosas ramas
en medio de la primavera. Secas, también, sus raíces,
son atalaya de la muerte, frágil clamor de sombras
que la claridad del día desparrama por el suelo.

¡Cómo se resisten a los ojos
estos paisajes de olmos ennegrecidos,
de aullar de perros y lampares temblando su luz
en las tinieblas! Pero si el infortunio entró en la casa
de tu patria, casa de judas y casa
de los justos,
sólo las lágrimas alimentan ya tu aliento.

Dime si acaso no es triste este destino,
si no debería alzar la indignación en apretado puño
o si cabe la ira antes que las palabras,
aún después de entregadas
al imaginario del olvido
y la amarga tarea
de entonar epicedios.

González Alonso

Noche de Reyes, de William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro

Beatriz Argüello y Rebeca Hernando en Noche de Reyes de William Shakespeare.Noviembre Compañía de Teatro en Noche de Reyes de William Shakespeare.Beatriz Argüello y Daniel Albaladejo en Noche de Reyes de William Shakespeare Noche de Reyes – Twelfth Night – Decimosegunda noche.- William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro.- Teatro Barakaldo

Decir que Noche de Reyes (Twelfth Night) es una comedia de enredo de William Shakespeare, podría interpretarse como estar hablando de una obra menor, un trabajo secundario del autor de Hamlet, Otelo, El mercader de Venecia, Ricardo III, Romeo y Julieta, y tantos otros títulos de obras dramáticas que figuran por derecho propio entre las obras cumbre de la Literatura Universal. No es así.

Y no lo es por distintos motivos. El primero porque un autor de la talla de W. Shakespeare convierte en oro de ley cualquier asunto que trate. En segundo lugar, porque el género de la comedia no desmerece al lado de la tragedia y sería un error considerar al autor inglés solamente genial en los dramas en los que aborda las pasiones humanas llevadas al límite, con resultados dramáticos en el enfrentamiento de las mismas. Desde la comedia, con un final amable tocado de humor, William Shakespeare disecciona también aspectos del alma humana y de las costumbres con maestría de cirujano. Noche de Reyes no es una comedia vacía, válida solamente para sonreír o reír abiertamente ante situaciones disparatadas y cómicas; se trata, ante todo, de una obra increíble que aborda sin el menor pudor nada menos que la cuestión de la sexualidad en una época en la que los personajes femeninos eran interpretados por hombres. Esto, sorprendentemente, es algo que después de 440 años todavía escuece en sectores amplios de la sociedad católica, que sigue demonizando cualquier opción sexual diferente a la heterosexual, llegando a ver una amenaza para la supervivencia de la especie en los comportamientos homosexuales, teoría defendida pública y vergonzosamente por autoridades eclesiásticas y políticas, como en el caso del ministro del Interior español, afecto al Opus Dei, y el del jesuita Portavoz y Secretario de la Conferencia Episcopal. Claro que, estas autoridades, no se cuestionan las conductas de abusos sexuales llevadas a cabo históricamente en los centros escolares regidos por sacerdotes y monjas, generalmente de carácter homosexual y contra menores, ni tampoco dan mucho ejemplo para garantizar la perpetuación de la especie cuando han elegido no tener hijos ellos mismos.

La obra, el genio y el ingenio de W. Shakespeare son una denuncia, 440 años más tarde, de la hipocresía de la Iglesia Católica y de políticos de misa y comunión. Pero, también, de su precaria formación, dogmatismo y falta de rigor de los planteamientos que sostienen. La ambivalencia sexual tratada en Noche de Reyes se presenta a través de los personajes que con una definida tendencia heterosexual se sorprenden a si mismos dudando en algunas ocasiones de sus sentimientos e inclinaciones frente a alguien de su mismo sexo; o aparece el personaje decidida y abiertamente homosexual en una relación no correspondida, pero comprendida, así como la mujer seducida por otra mujer disfrazada de hombre. Toda una variedad de situaciones en las que parece que todo es posible y nada es lo que parece se abren paso a través de la comedia de Shakespeare, y sin rasgarse las vestiduras, en esta obra festiva escrita como homenaje de la visita del Duque de Bracciano a la reina Isabel y representada en la misma Noche de Reyes. Conviene aclarar que hasta el mismo título juega un papel en esta gran comedia, pues la decimosegunda noche después de Navidad es la del 5 de enero, víspera de Reyes. Se trata de un periodo en el que, irónicamente, las cosas no son como suelen ser: las gentes se hacen regalos, se reúnen las familias, se deja de trabajar, se da un trato más igualitario y comprensivo, se dejan a un lado diferencias irreconciliables, incluso se declaran periodos de paz o de tregua en las guerras y se desdibujan los papeles atribuidos a los sexos, aspectos todos ellos reconocibles en la comedia shakesperiana.

Pero cualquier obra de teatro, por muy extraordinaria que sea y esté firmada por un autor absolutamente reconocido, puede no ser nada si no encuentra un elenco de actores capaces de hacerla creíble sobre el escenario. En este sentido, Noviembre Compañía de Teatro, con su director Eduardo Vasco y el trabajo de Yolanda Pallín en la versión de la obra, consiguen plenamente el objetivo. El reconocimiento del público del Teatro Barakaldo así lo confirmó calurosamente con sus ovaciones. Con un vestuario años veinte, la actualización del texto sin que pierda un ápice de ternura, humor y poesía, más la incorporación de escenas con viejas melodías del music hall de principios de siglo XX, William Shakespeare llena desde el siglo XVII el espacio de dos horas intensas de espectáculo y muchos huecos en la moral de una sociedad pretendidamente actual y desarrollada del siglo XXI. Todo un ejemplo hecho arte a través del teatro que nos da un baño de libertad en un mundo en el que esta palabra ha sido manoseada y pervertida hasta el extremo de vaciarla de significado. Así que no cabe otra cosa que felicitar a William Shakespeare, felicitar al elenco de actores que de manera tan magnífica desarrollan su labor en Noviembre Compañía de Teatro,  felicitarnos todos por la oportunidad de contar con esta versión inteligente de Noche de Reyes y celebrar la suerte de la ocasión vivida de cuantos pasamos por el teatro.

González Alonso

Villanella sin caballeros andantes

No hay caballeros andantes,
orlandos, sanchos, quijotes,
que venzan a estos gigantes.

Entre tantos ignorantes
presumiendo de machotes
¡no hay caballeros andantes!

Ni habrá hombres tolerantes
en todo el orbe que acotes
que venzan a estos gigantes.

Por más que en versos lo cantes
y escribas, pongas y anotes,
¡no hay caballeros andantes!

No pueden ser los pedantes
de ínsulas, istmos o islotes
que venzan a estos gigantes.

Contra dinero y mangantes,
políticos, sacerdotes,
¡no hay caballeros andantes
que venzan a estos gigantes!

González Alonso
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Post Scríptum.-  Transcribo aquí las notas dejadas a pie de la primera villanella publicada en este cuaderno: Quien del amor no se cura. Espero que este nuevo intento os guste y anime a alguien a practicar esta clase de estrofa.
 
La villanella es definida como una de las estructuras más complejas de la poesía. Forma parte de las composiciones con estribillo y su origen se remonta al Renacimiento, naciendo de las canciones, la danza  y el folclore italiano de la época. Tuvo mucho éxito entre los poetas ingleses y también es llamada villancico porque a menudo trataba temas pastoriles con un lenguaje sencillo. La dificultad de la villanella radica en conseguir un buen dominio de la forma y a la vez proyectar sentimientos profundos.
La villanella está formada por 19 versos de arte menor, octosílabos, de rima consonante. Los 19 versos se distribuyen en cinco tercetillos y una estrofa de cuatro versos de cierre. En su desarrollo hay que utilizar el primer y tercer verso del tercetillo de apertura en las estrofas siguientes; hay que hacerlo de forma alterna para cerrar los cuatro tercetillos restantes y estos dos versos formarán, a su vez, el cierre de la la última estrofa formando un pareado. Dejo la estructura en la que los números indican el número del verso (todos son octosílabos) y las letras el orden de la rima:

1a,2b,3a  –  4a,5b,(6)1a  –  7a,8b,(9)3a  –  10a,11b,(12)1a  –  13a,14b,(15)3a  –  16a,17b,(18)1a,(19)3a

Contrarios

Opuestos

No conocería el nombre de la muerte
si no existiera la vida; así es que vivo
porque la muerte existe y así es que conozco el nombre del amor
porque sé de la existencia del odio.

Los filósofos nos enseñan a ver cosas como éstas
de los contrarios y los mundos imaginados
de enanos sin nombre porque no existen los gigantes
o países de tontos que nunca sabrán que lo son;
mas si para nombrar a un asesino nos hace falta una víctima,
si para poner nombre a la riqueza es necesaria la pobreza,
si para nombrar la paz es preciso decir guerra,
¿por qué no ser ricos sin saber que lo somos,
listos sin darnos cuenta de ello
y vivir en paz porque no existe el nombre guerra?

La enfermedad hace la salud, y la felicidad
la desgracia; la pena nace de la alegría
y la generosidad del egoismo. Mentira y verdad. ¡Hay tantos contrarios
innecesarios! Frío y calor,
izquierdas
derechas,
selva y desierto; seco y húmedo; arriba y abajo;
delante, detrás;
tú y yo.

Ni siquiera el cielo se libra del infierno
y Dios para existir puso a un ángel
nombre de diablo.

No sé qué pensaría Heráclito llegados a este punto; pero a mí me sobran
muchos nombres en la lista de contrarios;
aunque reconozco que echaría en falta
el corto y escaso número de aquellos que responden
a la palabra amigo.

Julio González Alonso

Nota.- Después de escrito el anterior poema encontré en la red el siguiente artículo sobre Heráclito en el cuaderno CAVERNISOFÍASEGUNDA PLANTA que os aconsejo. Destinado a estudiantes de Bachillerato, Juan Antonio Negrete, autor del texto, expone con humor, imaginación y sutileza, lo esencial de la filosofía de Heráclito sobre los conceptos tratados en el poema.

La voz humana.- Jean Cocteau

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Jean Cocteau.Meritxell Checa.

La voz humana
Jean Cocteau

Moon Produkzioak en el Teatro Barakaldo
15/02/13

Una hora acompañados de la soledad que se abate sobre toda una vida. Esa es La voz humana, de Jean Cocteau. Porque la soledad y el vértigo del abismo que abre en el alma humana, es el tercer personaje de la obra. O el segundo, entre el hombre que se fue y la mujer que se queda, pero que también se va. O, bien mirado, el primero; en el que se mecen los protagonistas. La soledad y el silencio. Silencio y soledad. De ahí la angustia que retuerce el alma y que el cuerpo expresa con desesperación; también por ello la necesidad de hablar, de hablar y hablar para escuchar la propia voz por encima del silencio aterrador. Para no decir nada. Nada por entre el entrecortado soliloquio de amor.

Realmente impresiona la hondura del análisis que sobre el alma humana hace Jean Cocteau con el personaje de su pieza teatral (este año de 2013 hace 50 de su fallecimiento por infarto de miocardio; el mismo día de la muerte de Edith Piaf). Con ambición y decisión, disecciona los sentimientos y hace un recorrido sin concesiones al melodramatismo, el sentimentalismo ni a ningún ismo habido o por haber. El acierto de su agudo análisis encuentra la mejor expresión en el modo de representar ese desgarro ante la soledad, el final del amor, el dolor de la pérdida de los afectos y el futuro de una vejez desilusionada a la que acompañará la ruina sentimental. Para ello, Jean Cocteau se sirvió de un discurso cotidiano, habitual, reconocible; una suerte de frases vacías, de palabras que pretenden ignorar unas veces, otras esconder, chantajear, reinventar continuamente el amor. Palabras en el aire que se condensan en una atmósfera cada vez más pesada y transida por la angustia que lo impregna todo de pesimismo. Y a este discurso vacío que suena como un eco, agrega la expresión corporal, la manifestación del desgarro emocional a través de un cuerpo agitado y convulso arrastrándose por el suelo o subido a la azotea desde la que contemplar el mundo y sus gentes que continúan moviéndose mecánicamente totalmente ajenos a su drama. De la humillación a la desesperación brotan las promesas, las renuncias, las confesiones, el sentimiento de culpa, arrepentimientos vehementes y el suicidio al otro lado del hilo del teléfono. La última llamada, al fin, que nunca llegará.

Expresión corporal, danza y música, sobre los que planea de forma intermitente la palabra que ya no comunica nada, cada vez más fragmentada e inútil. Y el silencio envuelto en oscuridad. Todo ello es el lenguaje total mediante el que nos presenta La voz humana el autor francés, poeta, dramaturgo, pintor, cineasta, apasionado de la música, amigo de Pablo Picasso y controvertido personaje sumido en el consumo de opio, unas relaciones sexuales tormentosas y el catolicismo de sus últimos años de existencia.

El trabajo en escena de la bailarina y actriz catalana Meritxell Checa Esteban resultó ser de una limpieza y fuerza expresiva sorprendentes, muy meritorio y valiente. El acompañamiento en escena del músico y compositor Adrián García de los Ojos se desarrolló perfectamente acorde con el resto de elementos coreográficos y ambientales, iluminación, realización escenográfica y trabajo videográfico. No queda más que agradecer a Moon Produkzioak esta apuesta teatral y felicitar a Fer Montoya por todos los aciertos en la dirección. Y esperar, cómo no, otra nueva y feliz ocasión.

González Alonso

Autoelegía

 

Autoelegía

Ya eres luz de universo, negrura del espacio
en carne abierta de amapolas. Vienes
como incendios de primaveras
a mi nombre de sílabas de aire
a mi boca
y tomas mi voz y mi palabra.

Miro el paisaje, los árboles bebiéndose las nubes;
respiro con tu noche la soledad umbría,
callada sombra de los abesales.

Veo alzarse la lluvia
y llorar el silencio que ya eres,
ausencia toda, plomiza densidad del pesimismo,
memoria en espirales
de voces esparcidas al viento de las horas,
matraz de la existencia a polvo reducida
y besos ya sin labios, y bocas ya sin hambre.

Siento el peso de la vida que me falta, la muerte que te sobra,
la negra luz que nos envuelve y torna
cenizas de la nada.

Ya somos canto de alondra peregrina.

Ya eres
fugaz aroma de higueras y de sueños
en círculos de agua, soplo que mece el junco de tu risa
entre los carrizales.

Julio González Alonso

Nota.-  Poema publicado en el libro Árido Umbral – Poesía.- Selección temática de autores contemporáneos.- Editorial Alaire (Agosto, 2011.- ISBN: 978-84-939365-0-1.-Depósito legal: VI-556/11)

El Buscón.- Francisco de Quevedo

El Buscón de Quevedo.- Teatro Clásico de Sevilla

El Buscón.- Francisco de Quevedo
Versión libre y dirección de Alfonso Zurro

Teatro Clásico de Sevilla

Teatro Barakaldo (Vizcaya / Bizkaia)
12/01/13

Andalucía es tierra de inteligencia que en el teatro se multiplica en grupos como Atalaya, La Zaranda o el Teatro Clásico de Sevilla, el cual llenó el aforo del Teatro Barakaldo con El Buscón de Quevedo en la tarde lluviosa y fría de este 12 de enero . Excelente trabajo de grupo en un lenguaje ágil, deliberadamente atropellado en ocasiones, mordaz y de matices variados, tocado del gracejo andaluz unas veces, del decir culto del Siglo de Oro español, en otras, y pasando por el habla de truhanes, chismosos, agresividad de asesinos a sueldo y la frialdad de los traficantes de armas o la verborrea de los políticos.

El soporte escrito para esta interpretación viene firmado por el dramaturgo Alfonso Zurro, andaluz nacido en Salamanca, al que corresponde, además, el trabajo de dirección. Imagino que no le habrá resultado nada fácil dramatizar la novela de Quevedo; pero puede quedarle el gratificante consuelo de haberlo hecho francamente bien y tenido el acierto de actualizar los diferentes pasajes de la obra de Quevedo jugando acertadamente con el tiempo.

Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)La picaresca se abre camino, de la mano de Alfonso Zurro, desde El lazarillo de Tormes y El Buscón de Francisco de Quevedo a la España de hoy; afirma creer que esto es algo que llevamos genéticamente dentro en el modo de sobrevivir en medio de la escasez, el hambre y la miseria, mediante el engaño y el robo, generalmente sin violencia y aprovechando la avaricia de los demás y su deseo de conseguir riquezas sin esfuerzo aunque sea engañando o aprovechándose de la aparente inferioridad de otros; pero donde el robo deja de llamarse picaresca es en los límites del poder y los poderosos, de la riqueza y los ricos.

De manera muy sugerente el escenario se llena de un ropero o armario con una abigarrada colección de trajes roídos y maniquíes descoloridos por el tiempo que cobran vida, van y vienen del pasado para mostrarnos y demostrarnos la persistencia de unos males sociales endémicos en el gran número de comportamientos egoístas, injustos, primarios e hipócritas que desfilan ante nosotros.

Me ha gustado esta manera de hacer teatro social, arrancando de raíz el siempre doloroso asunto de nuestra Historia, pero en una clave universal; de tal modo que esta obra puede ser vista, comprendida y aplaudida tanto en cualquier país de habla hispana como en Europa si se puede disponer de una buena traducción al italiano, francés, inglés, alemán, o cualquiera de las muchas lenguas europeas. Y opino que seguirá siendo igualmente interesante pasados muchos años o cientos de años, pues la condición humana y las miserias que la acompañan poco, me temo, han de cambiar. Dicho de otro modo, creo que tiene vocación de permanencia y obra clásica.

No sería justo cerrar este pequeño comentario sin reconocer el meritorio trabajo de este cuadro escénico andaluz y, dentro de él, la admirable actuación del joven actor Pablo Gómez-Pando  interpretando el papel del Buscón para dar vida a este personaje en la sorprendente variedad de reflejos y tipos que presenta a lo largo de la representación, casi sin transición en la sucesión de escenas que se siguen unas a otras como destellos de las páginas de un libro que van pasando sin cesar.

Teatro vivo, teatro de la vida, de la herida, la llaga que no cierra de una sociedad de la que todos formamos parte y vestimos los trajes de la comedia.

Era sábado y seguía lloviendo en la ciudad; en las montañas caía nieve en la oscuridad de la noche. El alba será blanca.

González Alonso
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Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)

Tío Vania.- Antón Chéjov

Tío Vania.- Antón Chéjov

Compañía L’OM IMPREBÍS
Teatro Barakaldo

Tío Vania de A. Chéjov por la compañía L'Om Imprebís

Antón Chéjov sigue teniendo no pocos lectores fieles y su teatro es reclamo de numerosos espectadores como los que ayer tarde nos reunimos en el Teatro Barakaldo para presenciar y seguir con interés la obra Tío Vania, interpretada por el cuadro escénico valenciano L’Om Imprebís.

Tuve ocasión con anterioridad de ver otros montajes teatrales de esta compañía, como las piezas Galileo, de Bertolt Brecht y Calígula, de Albert Camus, de la que se puede leer el comentario. Tres obras, tres autores y tres tratamientos distintos que revelan la plasticidad y variedad de recursos de este elenco de actores y actrices dirigidos  por Santiago Sánchez.

La acción transcurre entre el verano y el otoño de un año de finales del siglo XIX en Rusia. La oportunidad de poder ver Tío Vania en un mes de otoño, aunque anecdótica, refuerza el sentimiento que se revela en el drama de unos personajes envueltos en el aroma de la infelicidad como últimas y maravillosas tristes rosas otoñales, descubriéndose a sí mismos al borde de la nada.

Porque Chéjov nos habla de infelicidad. No de la desgracia sobrevenida por otra razón distinta a la del sentimiento íntimo de fracaso y sacrificio de toda una vida por nada y el desasosiego e inseguridad y sensación de vacío que desencadena este descubrimiento. Para este fin, Chéjov echa mano de un compendio de diversos personajes alrededor de una acomodada familia campesina y nos abre los ojos al modo de entender la vida, las inquietudes y los problemas sociales en la convivencia y relación del campesinado y la burguesía.

En la versión de Santiago Sánchez se subrayan aspectos tan reconocibles en nuestro mundo actual, después de 200 años, como el precedente del ecologismo en la actuación del doctor Astrov salvando bosques y defendiendo el equilibrio de los ecosistemas y del hombre con la Naturaleza ante el inmovilismo del campesinado; el papel de la burguesía, representada por el viejo profesor Serebriakov y su joven esposa Helena o el peso de los valores morales y culturales en las relaciones entre hombres y mujeres. Le seguirán el mismo Tío Vania cuando, desencantado, descubre la inutilidad de sus años de trabajo dedicados a su cuñado, el viejo profesor viudo, y le trastorna el amor por la segunda y  joven esposa  de éste, que a su vez siente una atracción correspondida por el doctor Astrov. En todo este enredo de sentimientos, la buena, trabajadora, pero poco agraciada Sonia, se enfrenta a la realidad de su amor imposible con el doctor. Pero todo va, sin embargo, más allá del amor y sus imposibles. Digamos que la afectividad, reprimida, insatisfecha y sujeta a convencionalismos, es la salsa en la que se dilucida el marco social en el que la felicidad se hace imposible sin arriesgar algo en el cambio de ese opresivo y estrecho marco.

Tío Vania de Antón Chéjov.-Compañía L'Om Imprebís.- El viejo profesor y su joven esposa.

El encuentro de las dos clases sociales mencionadas anteriormente, campesinado y burguesía, en el entorno de la convivencia de los miembros de una misma familia, personal de servicio, el médico y un vecino, se transforma en choque de intereses y forma de entender la existencia, alterando profundamente sus costumbres cotidianas, poniendo en jaque todo su sistema de valores y descubriendo cada uno de ellos su profunda infelicidad. Cuando la burguesía intelectual representada por el viejo profesor propone liquidar el modo de vida campesina vendiendo la hacienda para entrar en el mercado bursátil comprando valores del Estado, todo salta por los aires, se genera un enfrentamiento violento con la rebelión de Tío Vania al que seguirá una reconciliación civilizada y la separación definitiva. Cada cual volverá a su espacio social y sus hábitos sin haberse resuelto a cambiar esencialmente en una resignada vuelta y acomodo a su modo de vida de siempre, aunque con el peso en la conciencia de haber descubierto y aceptado su radical y profunda infelicidad. Porque, entiendo, no se trata de un drama personal de los personajes desposeídos de su pasado y de su futuro en la edad madura, sino de un problema incrustado en la sociedad que exige cambios de estructuras que regulen de manera más libre y democrática las relaciones humanas y el funcionamiento del sistema económico y productivo. Los pequeños cambios personales al estilo de los llevados a cabo por el doctor acabarán por conducir a un cambio social. Pero hay que arriesgarse, hay que actuar, como veía con lucidez el viejo y desahuciado profesor desde la marginalidad de su jubilación.

Pesimismo existencial magistralmente tratado por Antón Chéjov y que L’Om Imprebís pone sobre las tablas con austeridad, vigor, profundidad de la psicología de cada personaje y sin concesiones a lo puramente ornamental ni a efectismos que distraigan del tema. Una buena tarde de teatro, de reflexión, aprendizaje y entretenimiento. Esto es lo que tienen los grandes escritores, que siempre están vigentes y siempre tienen algo más que enseñarnos sin necesidad de aburrirnos o hastiarnos con burdas y vulgares propuestas al uso y abuso como las habituales de las diferentes cadenas televisivas. Que nos dure el teatro.

Salud.

González Alonso