En el calor y el silencio la trilla sestea, las amapolas arden en los campos que aviva el viento y la tarde se baña en sudor majando la mies tendida, cuando todo madura en higos y uvas y los meses se dibujan en los días de cabañuelas.
En calor y silencio la mies tendida, el sol alto; amapolas por los campos y el amor que espera.
Ya los cantos, ya los versos, Inmensas las llanuras, ya las voces, León, León, te alzas con tu herida al costado, La lanza que te sangra, Imparables tus ríos, epopeya Que en los cimientos de Lancia ya es memoria. Imagino tus lágrimas de nieve, Ya tu silencio de aire hecho de cumbres, Ya tus páramos de adobe, ya las rejas Arando en mar de sombras y de nombres.
González Alonso
Nota.- Yilliqiyya es el nombre con el que los árabes denominaban a todo el Reino de León en la Edad Media.
Seco el calor siega el trigo para el trillo y al viento la parva el grano separa al sol de la era; la siesta tras el gazpacho y los negrillos del río; nenúfares y amarantos sueñan veranos y fiestas y sueños de amor sueña él y sueños de amor sueña ella.
Qué haces aquí si este mausoleo a otro
le estaba reservado; por qué
en el jardín de la muerte
estás temblando. Qué marmórea soledad,
a tus huesos sujeta, las pupilas del asombro
abre. Cómo del corazón en pálpitos de pétalos
los latidos se hacen leve rumor de vida.
Baten las costas olas de amargura
y el mercurio se alza febril por tus entrañas;
mariposas en tu frente con frágil vuelo besan
los sueños; alzan los pájaros su canto,
tus manos, ay, se abren mansas de caricias.
Todo es piel de horas concluidas,
todo distancia. Qué haces
aquí, brisa en las pestañas, si el aire la lengua envuelve
de palabras
y ausentes los labios las pronuncian.
Éste como de papel beso, éste como de aire labio; como de luz en blanco y negro el amor, éste como de memoria tiempo; como de sueño tus ojos, como de caricia mis manos en el círculo de tus pechos y mi boca prendida a tu sonrisa como de aguamiel y moras, como de música tu nombre y al viento tus cabellos.
¡Qué cerca, qué cerca todo y qué lejos!
Como de suspiro el aliento y éste como de pasión abrazo desnudo de los cuerpos. Como de palabra en poema y de imagen como ausencia viva en el recuerdo.
¡Qué cerca, qué cerca labio, beso, amor, pasión, caricias, sueños! ¡Qué cerca todo! ¡Qué lejos!
González Alonso
Este poema fue musicado por Antonio Román y publicado en Facebook. Se puede escuchar la canción en:
Fue grabado y forma parte del disco Caravaggio dijo, de Antonio Román, siendo la canción que abre este trabajo con 12 canciones de otros autores y poetas, disponible en Amazon.
Forma parte del libro «Testimonio de la desnudez» (Editado por Fundación Jorge Guillén; Urueña Villa del Libro; Diputación de Valladolid.- II Premio ex aequo Treciembre, 2015)
Pasas por la puerta del día con una rosa y la luz del amor; eres hoguera y enramadas y deshielo creciendo por tus ríos; la hoz en la cebada, canción de noche de sanjuán y en tus ojos perlas estrelladas,
Todo en ella era anecdótico; sus pendientes, sus piernas, sus labios, sus sonrisas como un repuesto sin fin para las ocasiones.Pero yo no puedo renunciar a mi barba y entre los pelos largos y despeinados de mi enorme cabeza se columpiaba el piojo sabio.Vivíamos juntos; ella con sus anécdotas,sus pendientes sus piernas, sus labios, sus sonrisasy yo con el contenido irracional hasta el fondo de los zapatos.
¡Ay, romancero viejo! Cuando perfuma tu amor el lirio, agua de mayo.
¡Ay, bien tan deseado! Cuando renueva la vida el día, los mozos pinan los mayos; en sus puntas los tesoros tocando el cielo ¡ay, noche! ¡Ay, del amor los regalos, suspiros de los negrillos, de tu corazón suspiros, de mis suspiros el llanto!
Otra vez el pulso de la vida; jóvenes alzados a la voz y la palabra.
Bajan a la calle y arrastran por las plazas la obscenidad y la vergüenza, y se rebelan contra el César y ponen nombre propio a la especulación y el robo y el expolio y elevan en las manos un mar airado de oleajes.
Si descubrieron su condición de esclavos, si se ha levantado huracanado el aire hasta los rascacielos de todos los poderes y hechos océanos que tiemblan la inteligencia anida en sus miradas y se arracima su ánimo en acciones liberadas del miedo, ¿quién detendrá su avance y su protesta? ¿quién cercenará la revolución en flor? ¿quién pretenderá detener el pensamiento, quién acallar la verdad, confundir las palabras, engañar la esperanza?
Son jóvenes, orfebres de la libertad y son llaga y presente que se reivindica y abre las ventanas a la luz y desbrozan sombras y estrellas en la noche otra vez alzados a la voz y la palabra; el pulso de la vida.
González Alonso
Hace algún tiempo, cuando el movimiento de los indignados se inició y tras presenciar algunas de sus asambleas en las calles y participar en sus manifestaciones, escribí este poemita. Hoy, con la desaparición de Stéphan Hessel y José Luis Sampedro, los jóvenes octogenarios y lúdicos que dieron origen al movimiento con su voz alta y clara y su pensamiento libre, y como homenaje a ellos y reconocimiento a la lucha del movimiento 15 M y la de tantas personas en el mundo, he querido publicar estos versos. Poca cosa para tan gran desafío; pero vaya con ellos la esperanza en la capacidad de la sociedad civil y civilizada frente a los poderes económicos y políticos y su ambición desproporcionada que causa tanto dolor y tanta injusticia. La papeleta es resolver si se conseguirá un mundo mejor, más igualitario y más libre. Suerte y salud.
Abril, abriluco el mes del cuco, llave en la cerradura de la primavera; abril, aguas mil, nidos de golondrinas y esta reventolera de flores y margaritas ¡ya es primavera!
¡Lluevan aguas, lluevan aguas de abril abriluco, cante el cuco!