Aire arriba

Cantante Katy Perry

Aire arriba las faldas
me lleva por tus muslos al deseo
del placer de atracar entre tus nalgas. Eres mar
rugiendo embravecido de lujuria
en las olas alzadas de tus pechos
y es mi pasión bajel echando el ancla
en el puerto seguro de tu sexo.

En el enhiesto mástil de mi nave
eres vela inflamada por el viento;
aguas son que humedecen mi costado
de uno en uno, a la vez, todos tus besos.

Ignoro a qué costa de lascivia
arribará mi nave ni en qué arena
hundirá sus cuadernas y su quilla;
mas no importa si en esta travesía
igualará tan solo el don de amarte
el gozo de encallar entre los brazos
del fondo de tus playas y en tu orilla.

González Alonso

.

Llueve sobre el mar

Llueven sobre el mar
torrentes de agua contra el agua
en inútil abrazo,
infecundo amor desbordado en océanos de besos
de misnúsculas gotas; porque
el agua
se debe a la tierra,
a la tierra
y la sed que la abraza y hace suya
para ponerla pura en manantiales de vida.

Pero llueve en el mar
desértico de olas
la estéril agua
que a nadie sacia y vuelve en nubes grises
al cielo
como palabras vacías de un hermoso poema
lloviendo sobre poemas mansamente
palabras sobre palabras en infecunda lluvia.

Te digo
que no quiero llorar sobre mis lágrimas
ni devolverle al eco de mi voz la voz de mis palabras
en estéril e infecundo amor. Quiero
poner lluvias de estrellas en tus manos
o de rocío
o de amapolas –si es verano-
que en tu calor germinen
en sonrisa
o esperanza
o que una lágrima sola –tal vez furtiva-
apremie en tu garganta
el dolor de la saliva,
quiero
llorar sobre los hombres, ser fértil humedad
en los surcos de lo cotidiano,
no arruga
sobre la seca piel de los años y los días en las hojas
de los calendarios,
tal vez
viento
que esparza tu lluvia
entre los hombres
quiero ser

porque si llueve en el mar,
todo es amargo.

Julio G. Alonso

Tibidabo .- Parque de atracciones de Barcelona

Noria del Parque del Tibidabo en Barcelona.Carrusel del Tibidabo en Barcelona

.

1.- Dame una manzana y vamos
al castillo encantado
y la casa del miedo.

Añoranzas en la pulpa de las manzanas desprovistas
de sueños;
arriba, arriba,
el cielo
y un carrusel loco en la casa del miedo.

Abajo, arriba,
la muerte
¡Uhhhh…!
Y un fantasma indolente sobre el muro
del castillo que cerca el foso de los peces;
peces pequeños,
rojos,
alegres y vivaces
entre las aguas verdes.

2.- La montaña rusa

Una moneda para correr las cimas
de montañas y colinas;
montañas ligeras y altas
de muy lejos,
lejos,
hasta alcanzar el dibujo
de su silueta
a las nubes elevada.

Ruidoso y loco y voraz,
vertiginoso,
el ascenso y descenso
el ascenso y descenso…

3.- El laberinto

Corre, corre,
que ha sonado la campana.
¿Fue la bruja?
No.
Corre, corre.
Laberinto verde
dime tu secreto.
¡Corre, corre, corre,

enreda mis senderos!
¿Y si puedo volar?
¡Corre, corre, corre,
vuela al cielo!

4.- Volvamos porque
es muy tarde, porque
las brujas duermen pronto
y mañana “es colegio”.

Pequeña alma mía
sé buena,

es muy tarde y los bosques se cierran de sombras y de fríos;
vente conmigo a casa
a la camita guapa
de almohadones blancos como nubes de sueños;

guarda la llave de tu ardiente fantasía

y mañana…
¡al colegio!

Julio G. Alonso
.

Castillo encantado.. Parque del Tibidabo en Barcelona

No te entretengas en entender las palabras

.

.

No te entretengas en entender las palabras;

los hombres
cuando hablan,
callan.

Escucha – no obstante – los gestos de sus ojos
y el aire murmurar alrededor de sus labios;

el silencio por entre sus sonrisas
y la paz de las manos.

No les des palabras. No les des la soledad
de los discursos que apuntan a la nada.

Y dales tu sonrisa,
la paz de tus manos
extendidas,
la palabra rendida de discursos;
el aire de tu aliento,
el aliento de la sangre en corazón de hombre,
de tus ojos la luz

en tu mirada.

González Alonso

Poema publicado en la antología colectiva Universos Diversos, Poesía del Siglo XXI (Editorial Alaire, 2009)

Malalengua

                                      Narrenschiff.-La Nave de Los Locos.- Libro de sátira de Sebastián Brant (1494)

Con malalengua atroz
digo
de iglesias y de políticos
estribo de la mentira;

los ricos y poderosos
estribo de la injusticia;

de los pobres
estribo del dolor,
de la memoria;

y estribo de la ilusión
los niños.

Qué corcel desbocado cabalga el hombre,
qué locura incendia el mundo,
qué cerca el final del futuro.

Alguna vez hubo
para cada cosa un sitio;
águila en el monte de roca,
pájaro en el monte de bosque,
vaca en el monte de pradera.

Qué malalengua atroz dice
como son de campana en los desiertos de las almas.

Julio G.  Alonso

Dios

Eras un niño asustado, dios, a la orilla
del hambre, de las eternas preguntas
sin respuesta; un pequeño ser con los ojos abiertos
al espanto de las horas, ese tiempo humano
transido de derrotas.

Me senté a tu lado y enjugué tus lágrimas,
comprendí tu soledad sin esperanza,
la majestad humana cumplida de imperfecciones,
el largo camino hacia la vida,
la muerte que te huye, dios, y te da la espalda,
ese sueño infinito de la nada. Ni siquiera
los recuerdos te servían de consuelo
y no pude ayudarte con el olvido.

González Alonso

El frutero

.

Frutero etrusco, de Luis Soler (Valencia) -Óleo sobre táblex, en el cuaderno LUIS SOLER PINTOR

.

Se posan en el frutero las manzanas
y en mezcolanza de estaciones, también peras
y membrillos,
mandarinas, melocotones y naranjas
junto a uvas y fresas. Cosa rara,
extraña eclosión de naturalezas
ajena a los climas y al sol
y las rotaciones de los planetas.

Son en los ojos las frutas la luz en sus colores,
la vida madurando sabores de aguas dulces
y amargas texturas de deseos. Qué muerte
yace en el fondo del frutero cuando sé ya otra luz
en la boca,
ya otra la despedida.

Mientras brilla la abundancia multiplicada en carnes
de sensuales tactos, qué plenitud
de días y aromados sueños, qué íntima sensación
de eterna dicha. Pero es otra
la sombra que desvela
y extiende sus mercurios calientes en la sangre.

Las moscas sobreviven los inviernos. Hay
néctares espesos en los ojos y las pieles
entregadas al amor del acero acuchillado del tiempo. Los esqueletos
de las frutas
reposan en porcelana su belleza
sin armonía.
Retumba en el aire contenido el silencio de los colores;
se cuentan las sombras de la quietud en la ausencia
del aliento.

Un olor ácido duerme en el fondo de la memoria
de las cosas
y en el vacío espacio abierto
acre
de la boca
del frutero.

Julio G. Alonso
.

El frutero, de Thuban (Camas, provincia de Sevilla)

.