Soneto a la morcilla gordonesa.

Río Bernesga a su paso por La Pola de Gordón.- Foto de Alfredo GarcíaRío Bernesga a su paso por La Pola de Gordón.- Foto de Alfredo GarcíaMorcilla leonesa de La Pola de Gordón.- Imagen de la red.

Duele el frío que azota por el Cueto
cuando el gocho se entrega a la matanza
con chillido que a toda Pola alcanza
y anuncia que su fin se lleva a efeto.

En su morir ni salgo ni me meto
que de su vida no hago la semblanza,
pongo el acento al punto en la mudanza
de su sangre en morcilla, que es un reto.

Así envuelta y cocida en la cebolla
con pimentón se mezcla y da a la vida
la morcilla en el fondo de la olla.

Y cuando en los manteles es servida
más sabrosa y jugosa que la molla
se celebra esta sangre así embutida.

González Alonso

Invierno en La Pola de Gordón (León).- Foto cedida por Eloy JoséEl Cueto visto desde La Pola de Gordón (León).- Foto cedida por Eloy José

Nota 1: 1.- Gocho: cerdo o puerco, en leonés. 2.- Pola.- La Pola de Gordón, municipio leonés (España) 3.- El Cueto.- monte de Pola o La Pola. 4.- efeto, arcaísmo por efecto. 5.- Molla: parte magra de la carne

Nota 2.- Hace ya algún tiempo, por no decir varios años, que me decidí a poner en solemnes sonetos los mejores platos, más populares y entrañables, de la cocina leonesa en particular y de la española, en general. El primer soneto quise dedicarlo a la morcilla gordonesa (morcilla al estilo leonés) porque, dentro de la enorme variedad de morcillas conocidas, era la más conocida por mí y la que presentaba rasgos más diferenciados con las demás morcillas. Recordé los fríos días de principio de invierno, cuando mi tía Encarna organizaba la matanza del gocho; allí los mayores ayudando y los guajes curioseando, éramos testigos del trasiego y faena que hacía que las despensas se aprovisionaran de chorizos, jamones y morcillas para hacer frente a los rigores de las nevadas y días de hielo. Por eso, la mejor manera de contar la morcilla era contar la muerte del gocho, nunca entregado de buen grado a la faena, y glosar el resultado final de esta entrega a las mesas y manteles. El soneto es una composición formada por versos endecasílabos generalmente acentuados en las sílabas 6ª y 10ª (también pueden formarse versos sáficos con acento en 4ª, 8ª y 10ª) que se organizan en cuatro estrofas: dos cuartetos (rima consonante A-B-B-A) y dos tercetos (rima consonante C-D-C ; C-D-C u otras combinaciones, pues hay cierta libertad) y que pueden terminar, aunque no es lo usual, en un estrambote que consiste en tres versos, el primero de 7 sílabas que rimará con el último verso del segundo terceto, seguido de dos endecasílabos pareados (con la misma rima). 

Tempus fugit

 Un poco de música y poesía (CEP ROMO, 6º curso, 2009)Trabajo de Shen Yang (CEP ROMO-4º curso-2010)Hora de trabajo personal (CEP ROMO -4º, 2009)
 (A quienes dedicaron su vida y su trabajo
a la Enseñanza.)

El tiempo trae; también nos quita y lleva;
suma y resta,
y de la cuenta que hacemos
es más hoy lo ganado que perdido,
que aunque el olvido
ponga su mano gris a algunas fechas
siempre serán más los días felices de recuerdos
y más el número de los sueños compartidos
que tristezas.

¡Cuántos años de niños te acompañan,
de escritura en renglones bien derechos,
de preguntas y respuestas y palabras
volando por sus ojos! Y hoy los cuentos
volviendo están alegres a los libros
y harán nido esperando que otras voces
para otros niños los nombren a la vida,
ese mar que trae olas
y barcos
y peces y gaviotas
y nos descubre siempre un horizonte nuevo.

Hoy sobre los pupitres se alzan puentes
de sonrisas al futuro; quedando en silencio están
las voces de los días
como rumor de limpias aguas manaderas,
el murmullo de los años
transitados,
las olvidadas penas.

Nos quita, sí, y nos lleva el tiempo; pero también es cierto
que nos trae
y nos acerca
su júbilo al pairo de las velas tendidas
de los sueños. Tempus, ubi est victoria tua?
¿Dónde sacias tu sed de primaveras,
tiempo?

Una canción infantil traigo en los labios,
hoy aire, luz, ira, memoria,
lo que fuimos una vez, y una sonrisa alegre
anuncio de esta hora, carpe diem
del pulso
del infinito resto de las horas.

Julio González Alonso

Hace dos años que leí este poema en la fiesta por la jubilación de cinco compañeros y compañeras. Este año lo publico y me incluyo en la dedicatoria, pues el curso pasado ha sido para mí el último de muchos años dedicados a la Enseñanza; tantos, que me tiembla un poco la voz cuando los pronuncio… Por eso, por si me tiembla el pulso, ni lo escribo. Y dejo algunas fotos de mis alumnos y alumnas de este último curso y alguna otra de uno o dos cursos anteriores.

Quiero dar las gracias a los jóvenes de hace años que me brindaron la oportunidad de compartir su tiempo y muchos de sus sueños y a los niños y niñas de estos últimos tiempos que me regalaron su alegría, su ternura y sus miedos y angustias, esperando que les haya podido servir en algo de ayuda. A mí, todos ellos, me enseñaron que la vida es hermosa, que enseñar es aprender y que educar es amar. Con mil besos y las gracias por todo.

.................

Yo sólo soy ayer

..

Qué forma adquiere el tiempo, ceniza de los años,
crisol de los silencios y palabras no dichas;
qué dolor en el beso si anuncia las desdichas
que junto a los adioses traerán los desengaños.

En medio del incendio de toda la belleza
qué es vivir, me preguntas; cómo el pájaro puede
sin herirse las alas ni en el aire se enrede
volar sin sombra alguna del cielo la grandeza.

Ahora ríes y ríes, y entre tu risa atrapo
una lágrima mía solitaria y furtiva
que morirá en silencio, tristemente cautiva
de una cara pintada de muñeca de trapo.

Yo soy la despedida; tú el saludo temprano;
auroras son tus sueños, mis ojos son cansancio
y memoria de un vino de recuerdos que escancio
en copas de caricias servidas por tu mano.

Yo sólo soy ayer; tú, mañana
y milagro.

González Alonso

La composición del poema se ha hecho en cuartetos de versos alejandrinos con un verso suelto de cierre escrito en dos líneas para enfatizar la pausa.

Los alejandrinos son versos de 14 sílabas con dos hemistiquios ; es decir, cada verso se divide en dos frases que tienen cada una 7 sílabas y entre las cuales no  puede haber sinalefa, la cual se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente también comienza por vocal, uniéndose en una misma sílaba.

Berlín

Puente aéreo de Berlín. 1945.Berlín, tras la caída del muro..Sobrevolando Berlín.

Luna llena de julio blanca; el cielo de Berlín,
biblioteca de Pérgamo, puerta a la cultura
del universo,
Atenea mira desde lo alto.

La ciudad se desviste sin recato en las estatuas de piedra
desnudas de color, sólo esencia de la belleza,
sólo emoción y pensamiento, tacto de la vista,
seda del agua, terciopelo verde en la hondura
de sus bosques.

He visto, Berlín, tus largas estelas ajardinadas,
lápidas pétreas de nombres y de lágrimas
y angelotes tocando las trompetas,
frisos reflejados en el cauce del Spree,
sediento río de cultura en el beso de los pilares
de los museos.

Sobrevuelan Berlín picos de acero, alas poderosas
de aviones
con su carga de lenguas extranjeras, bocas
para las sonrisas, ojos para el asombro.
Con blandura de paz se posan en tus calles,
con su aliento perfuman el aire de tus plazas.

He visto, Berlín, he sentido tus musculosos brazos sosteniendo el mundo;
los jóvenes soñaban orillas los estanques, el espíritu más libre
ardía en los teatros. Sonaba la sinfonía del amor de tus gentes
con sus manos borrando el estigma de la vergüenza,
los pasos sobre las cenizas, vidrio y acero
en vertical futuro
a los abrazos cayendo de los aviones mansamente
a la alegría.

Julio González Alonso

Elogio del vino

 Peter Paul Rubens: Ceres, Venus, Cupido y Baco (1612/1613)

El vino siembra poesía en los corazones.
Dante Alighieri

En aromas te envuelves y en sarmientos
te naces de la tierra dando el fruto
en uvas con su negro y fiel tributo
que acarician las aguas y los vientos.

Y es de todos los bellos nacimientos
que nos dan, que celebro y que disfruto,
el vino en sol forjado el oro bruto
merecedor de justos cumplimientos.

Porque si en verdes parras atesora
agua, tierra, la luz, fruto y memoria,
su alma es fuerza y pasión que el hombre adora.

No cabe así otra cosa en tal historia
que dar fe de la vida siempre y ahora,
celebrando el regalo de esta gloria.

González Alonso

Naufragio en Alejandría.

Naufragio en las costas de Alejandría.

En las costas de Alejandría rompen las olas que arrastraron tu barco;
se adelgazan las brisas hasta el azul de un recuerdo de velas inflamadas;
suspiran las anémonas en la humedad de las montañas y descienden a lo amargo
de este mar
para hacerse muerte;
y, en las arenas de las playas, sólo el silencio es una huella que abrasa el sol mediterráneo.

Y se repite
que

en las costas de Alejandría rompen olas que arrastraron tu barco
y se adelgazan las brisas hasta el azul de recuerdos de velas inflamadas;
aspiran las anémonas la humedad de las montañas y descienden a lo
amargo
de este mar
hasta el rostro de la muerte
en las arenas de las playas, y sólo el silencio es una huella que abrasa el sol mediterráneo.

¡Ay tristezas que lamieron el borde gastado en las sandalias
al paso de las legiones!; todavía el salitre impregnado en la túnica;
todavía el mar en los ojos como un mapa azul con suaves fronteras de olas.

Ahora miras perplejo al cielo y los dioses no responden; sólo te llega el
soplo
de un aire cálido del sur.
En tu pelo se enredan los olivos de las últimas victorias
conquistadas en los juegos de la lejana Grecia
y te preguntas – asombrado – quiénes fueron los vencidos y quiénes los
vencedores.

En las costas de Alejandría rompen las olas con los restos de un naufragio
y el silencio se adentra en los corazones con salobre amor de algas.
Ya nunca volviste a la soberbia Roma contando las distancias infinitas
del Imperio;
ni los dioses escucharon tus palabras, depositadas en los altares perfumados de los templos. Tuviste el tiempo justo
de los héroes
cuando alcanzaste el fondo de las aguas que surcaban las trirremes,
los ojos muy abiertos
a la claridad que se alejaba hacia el fondo del cielo,
entre las mismas aguas
que llenaron el aliento de tu pecho. La espada
enfundada
y las manos abiertas a la patria de la muerte.

Julio G. Alonso.

Poema publicado en el número 4  de la revista multitemática  Alkaid (segundo trimestre de 2009.-Valladolid) que dirige Pilar Iglesias de la Torre.

Alejandría

A las puertas de Estambul

Estambul (Alex Bass)

No nos dejes a las puertas de Estambul, Bizancio,
la soñada Constantinopla; y acércanos
de la mano de Kavafis
a la ciudad milenaria y su atmósfera abrasada
de versos épicos,
altares perfumados y callejuelas de tiendas
y de historias,
de alcobas de amor en la carne de los jóvenes
que se entregaron sin pudor
a la voluptuosa sensualidad de los cuerpos abrazados,
atónitas las miradas
de los moralistas rigurosos.

Acércanos a las tabernas donde corría el vino
griego de su verbo, Constantino
el alejandrino, el que amó la luz adolescente
y lasciva
de Bizancio,
la inmortal Constantinopla, Estambul
ciudad única y radiante,
la misma que ofreció en ebrios cálices de besos
su sexualidad arrolladora y fecunda
para la poesía de versos inmortales.

Los que quedamos, una vez, a sus puertas,
miramos con envidia en la distancia.

No renunciamos;
ni podemos quejarnos –como se queja el poeta-
de haberla perdido,
pues nunca la tuvimos. Esperamos pacientes. Pero no renunciamos.

No renunciamos nunca
y esperamos, pacientes,

para que quepa, más tarde,
la queja.

González Alonso

El poema A las puertas de Estambul forma parte de la publicación de la Antología de poemas Alaire (enero de 2009)

Si fuese agua

……..Mujer flotando en el agua, de Toni Frissell (1957)-Publicada en Harper's Bazar-Florida.

Si fuese agua
sería el mar; no gota.

Si aire,
el cielo; no viento.

Si luz, el sol
entero

y si arena,
delgada arena; no grano,
no playa,
no desierto.

Mar, cielo, sol, delgada arena
que se prende en tu cuerpo.

Si fuese mar
de tu cuerpo,
cielo, sol, delgada arena;
no gota,
no viento,
no rayo sólo de luz
ni grano de arena
de tu cuerpo

sería
lo que fueses tú, luz en tu mirada,
aire en tu pelo
agua en tu sonrisa
arena en tus besos.

Si fuese agua sería el mar;
no gota.

Si aire, el cielo;
no viento.

González Alonso

Mujer flotando en el agua, de Toni Frisell (1957) girada 180º

Poema publicado en la Antología  «Universos Diversos» presentada en Madrid en septiembre de 2009.
Poema que forma parte del libro «Lucernarios» (Editorial Vitruvio.- Colección Baños del Carmen, 2016)

El habitante.

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Pasajero de los trenes suburbanos
y habitante de todas las calles;
tu mundo
la parada del autobús,
el banco
verde,
la sombra oblicua de las catedrales.
 
Todavía llevas puestos los zapatos
que no se te harán viejos mientras dormís, olvidados,
la noche del barrio gótico hasta el último silencio,
y luego
despertarás
descalzo, como viviste siempre,
en un puerto encalmado de acribillados diques.
 
 Alguna vez supiste lo que buscabas
donde
buscar es un peligro,
la asechanza mortal de la libertad anclada
en el mar que mirabas sin definiciones.
Tal vez por eso ahora te encuentro en las esquinas
con la barba crecida,
fresco todavía entre los ojos el beso de la vida
y creo que es mentira que ha muerto la bohemia.
 
 
 La trampa se ha cerrado. Sí, la ciudad es maldita;
mas, sobre los tejados,
tu canto irracional
encontró los zapatos olvidados  huérfanos
de pies;
¿qué hacen –nos sorprendes- los zapatos  en las azoteas
y en las aceras los pasos?
¿qué hacen –nos respondes- los hombres que se arrastran
hacia ninguna parte
en los pasos que encierran sus zapatos?
 
Julio G. Alonso
 
                       En las aceras....Leopoldo María Panero en un banco de la calle Triana de Gran Canaria
 
 

El poema El habitante fue premiado en la IV Edición de Poesía Virtual Editorial Alaire en 2008 y posteriormente publicado en la Antología de Poemas Alaire en enero de 2009.

Traducido al rumano por Andrei Langa en el cuaderno Oaza de Cuvinte: Boschetarul

Traducido al portugués  por Tania Alegría  y publicado en el cuaderno Um Oasis de Palavras en enero de 2012organizado por Ana Muela Sopeña:  O HABITANTE