Navidad 2012: Felicidades con un villancico y el ramo leonés

Ramo leonés de Navidad

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Coplas al ramo leonés de Navidad

Con gusto pido licencia                                 Y cuando vengan de nuevo
para cantar este ramo                                   para pedirnos el voto
y pedir buenos deseos                                   lo robado les diremos
para despedir el año.                                     que nos lo devuelvan todo.

Que el acebo os traiga suerte                      Los colores y alimentos
y os proteja de los males                              de este ramo que cantamos
y que luzcan en las velas                              serán la luz y alegría
los doce meses cabales.                                que aquí juntos celebramos.

De la tierra nazcan frutos                             Licencia os pido con gusto
y lleguen a vuestra mesa                              para el ramo presentar
abundantes y copiosos                                  y con vuestra compañía
sin que nada falte en ella                              todos al ramo cantar.

para poder compartir                                   Ya vendrán tiempos mejores;
con los más pobres la cena                          todo se puede lograr
de nochebuena, y si sobra                            si mantenemos unidos
que vuelvan por nochevieja.                        nuestra solidaridad.

Nada esperamos de ricos                             ¡Que viva el ramo leonés
políticos y ladrones                                       que vestimos con esmero
que sólo saben meter                                    que vivan las buenas gentes
la mano en nuestros cajones.                       y personas de este reino!

Julio G. Alonso

Coplas al ramo leonés de Navidad: Voz y música de Víctor F. Mallada: http://argayo.get-ctrl.com/#/music/tracks/coplas-al-ramo-leone-s

Con mucho gusto y cariño os dejo las coplas anteriores, con la música y la voz de Víctor F. Mallada, y el villancico Ya llegó la Navidad,   música y voz de Víctor F. Mallada y letra del que esto escribe,  para con todo ello desearos que tengais unas buenas  fiestas navideñas y  que el solsticio de invierno dé paso a una primavera más feliz y prometedora. Recibid  un abrazo con las gracias por haberme acompañado un año más. Salud.

¡Ya llegó la Navidad! (villancico): 

http://www.youtube.com/watch?v=m9QJubRFIEQ&feature=share&list=ULm9QJubRFIEQ

Una ocasión para regalar o regalarse una buena lectura. Ediciones del Quijote

Don Quijote de La Mancha en Alcalá de Henares

Cualquier fecha, momento, época del año u ocasión, son buenas para ponerse delante de una obra como el Quijote y descubrir motu propio la riqueza, originalidad y frescura de esta novela universal o bien dejarse sumergir en una segunda o tercera lectura para encontrarse disfrutando sosegadamente de muchos de los pasajes que en lecturas anteriores hayamos pasado por encima en el empeño de no perder el hilo de las aventuras del caballero andante. Pero estas fechas, además, son también muy apropiadas para regalar algo a alguien, que de verdad merezca la pena; en este caso, sin dudarlo, se puede tomar el camino de una buena librería e ir directamente a las estanterías donde se encuentre el famoso Quijote.

Quizás merezca la pena recordar, antes de seguir adelante, que los ingleses, tras la primera publicación del Quijote en lengua inglesa en 1612 (Londres, Thomas Shelton.-Primera parte) y de la segunda en 1660, fueron también los primeros en reconocer su extraordinario valor y declararla obra universal.  El sentido irónico, el humor refinado y la crítica, no pasaron desapercibidos para los habitantes británicos.  Los franceses no tardarían en seguir los pasos de los ingleses y en París, de la mano de César Oudin en 1614 y de François de Rosset en 1618, verán la luz y obtendrán el reconocimiento general  las  dos partes del Quijote.  Italia no tardará en sumarse con las ediciones de 1622 (primera parte) y 1625 (segunda parte) en Venecia.  En España se tardará todavía unos cien años en reconocer el valor universal de esta obra…

Volviendo al camino de la librería y una vez frente a las distintas ediciones del Quijote, hay que decidir cuál de ellas escoger. Puede haber quien piense, bueno, ¡y qué más da!, si todas las ediciones  son de la misma novela.  Pues no, no da igual,  y no me refiero a elegir la edición por la calidad de la encuadernación,  el papel y el precio final; ni siquiera por el tamaño del volumen o los volúmenes, si están editadas por separado la primera y segunda partes del Quijote.  Me refiero al tratamiento de la obra, el rigor de la publicación según la princeps, la calidad de las posibles notas al margen o información complementaria, así como la existencia o no de algún texto crítico o comentario.

De la obra cervantina existen ediciones raras y muy buenas, como la princeps de Juan de la Cuesta, facsímiles de la primera edición, cuyo permiso se dio el 26 de septiembre de 1604, quedando impresa la obra en Madrid el 20 de diciembre, para aparecer en el mercado en enero de 1605, realizándose una segunda edición para Portugal el 9 de febrero del mismo 1605. Existe una edición de 1968 (Palma de Mallorca, Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans).

Otras dos ediciones raras y también buenas son la de Pellicer, en cinco tomos, de 1797-98 (Juan Antonio Pellicer.- Madrid.- Gabriel de Sancha) y la de Diego Clemencin en seis tomos, de 1833-39. También existe una edición de Luis Astrana Marín (Madrid.- ed.Castilla) de 1966 que reproduce los comentarios de Clemencin.

Existen, también, ediciones malas, deplorables, de las cuales tengo una que no quiero mencionar y de la que se salvan solamente las ilustraciones de Dore.

Dicho lo anterior, es bueno saber que en el mercado hay de todo. Por ello, para evitar el tropiezo de llevarnos a casa una mala edición y prescindiendo de buscar ediciones raras y difíciles como las mencionadas, que son más adecuadas para los estudiosos del tema, debemos ir un poco informados para encontrar las ediciones buenas, y dentro de ellas, elegir la que mejor se adecúe a nuestras necesidades.

De las cuatro ediciones que he leído, descartada la quinta edición ya mencionada que no merece la pena, os propongo que os fijéis, en primer lugar, en la edición cultural dirigida por Andrés Amorós (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes Saavedra.- Ediciones SM-Madrid 1999).

La edición de Andrés Amorós está orientada para cualquier lector de cualquier edad que quiera disfrutar leyendo. Tiene la ventaja de seguir las primeras ediciones de 1605 y 1615 y se han modernizado levemente la ortografía, la puntuación y algunos detalles del  léxico. Conserva extraordinariamente bien el ritmo y respeta escrupulosamente la semántica.  A su favor cuenta, además, el disponer de unos materiales auxiliares de primera mano que ayudan a tener una idea bastante exacta del contexto cultural de la época, con vocabulario, representaciones de los vestidos, armas, costumbres, mapas, refranes, etc. que posibilitan un conocimiento directo y claro de la obra y la época, ayudando a sumergirse  en el mundo cervantino con naturalidad a través de los sesenta temas presentados. Tiene la obra de Andrés Amorós, publicada en un sólo tomo, otra característica que la hace sumamente manejable al disponer de párrafos numerados en cada página con anotaciones al margen para la interpretación del texto, dispuestas de tal manera que no entorpecen la lectura.

En mi opinión, tanto para quienes se aproximen por primera vez al Quijote, como para los estudiantes o para quienes quieran releer la obra recreándose con aspectos circunstanciales y buenas explicaciones, la edición de Andrés Amorós es la más recomendable y no les defraudará, pues amén de los recursos mencionados, la buena organización de la obra y la encuadernación y tipo de letra, harán de ella una lectura verdaderamente amena y productiva.

Otra edición muy buena y recomendable es la de Francisco Rico, con un estudio preliminar de Fernando Lázaro Carreter y la colaboración de Joaquín Forradellas (Ed. Crítica.- Barcelona, 2001). Son muchas las ventajas de esta excepcional edición que yo recomendaría para iniciados en el Quijote o para quien quiera acercarse a la inmortal obra cervantina sin complejos. Mencionaré, en primer lugar, que sigue la edición de Juan de la Cuesta. Se trata de una obra limpia, con las adaptaciones gráficas imprescindibles y las indicaciones de los lugares en donde se aleja de las primeras ediciones para facilitar un posible cotejo. La obra está dirigida a los hablantes del español como lengua materna sin necesidad de estudios universitarios de filología o historia. Además del estudio preliminar sobre las voces del Quijote, de Lázaro Carreter y la colaboración de J.Forradellas, podemos disfrutar de prólogos como el de Jean Canavaggio (Vida y Literatura: Cervantes en el Quijote), el de Sylvia Rouband (Los libros de caballerías) o el de Anthony Close (Las interpretaciones del Quijote).

La edición mencionada de  Francisco  Rico  está muy bien encuadernada en tapa dura y viene acompañada de un CD (disco compacto) en el que, además de poder leerse la obra, posibilita la realización de diferentes consultas sobre la misma. La edición está patrocinada por el Instituto Cervantes y realizada por el Centro para la Edición de los Cásicos Españoles (en su momento adscrito a la Fundación Duques de Soria) y se publicó en 1998 como volumen 50 de la Biblioteca Clásicos de la Editorial Crítica.

Una tercera edición a tener muy en cuenta por su excepcionalidad, es la de John Jay Allen (Don Quijote de la Mancha I; Don Quijote de la Mancha II. Ed. Cátedra.- Madrid.- 1987, 9ª edición), cuyo éxito es indiscutible. La edición de que dispongo, publicada en dos tomos en formato de libro de bolsillo, tiene en su contra la poca calidad de la edición y la letra. Diría que es una obra para estudiosos de la que cabe destacar su seriedad, con notas contrastadas de las principales ediciones, aunque sigue –principalmente- la de Hartzenbusch (El ingenioso hidalgo Don Quxote de la Mancha.- ed. de Juan Eugenio Hartzenbusch.- 4 tomos.-1863) en algunos pasajes conflictivos. Tiene una lista muy buena de las palabras afectadas por las nuevas normas ortográficas, ya que la edición sigue a las ediciones modernas en cuanto al uso de la puntuación, acentuación y ortografía.

Como he dicho anteriormente, encuentro esta obra más adecuada para aquellas personas que quieran estudiar un poco más a fondo el Quijote; la cuidada introducción, centrada en localizar la génesis del Quijote en el contexto histórico y social de la España y el mundo de Cervantes, sin perder por ello de vista los valores literarios, sobre todo en lo referido a los orígenes y nacimiento de la novela, hacen de esta edición un referente imprescindible.

La cuarta edición que yo recomendaría es la de Martín de Riquer. Existen varias ediciones. En la primera de 1962 se publicó con el Quijote de Avellaneda. Hay algunas ediciones de la editorial Planeta que presenta un texto menos cuidado. La edición de 1994, en dos tomos, con ilustraciones de Salvador Dalí, tapa dura y lomo de tela, es la que estoy manejando en este momento y desconozco la existencia de ediciones posteriores.

La edición de Martín de Riquer no se aparta en su integridad del texto de las primeras (1605, para la primera parte y 1615, la segunda). Para ello se siguieron las ediciones facsímiles publicadas por la Real Academia Española en 1917. Podría decirse que es la edición más respetuosa con la princeps.

En el preámbulo, Martín de Riquer nos ofrece una biografía de Cervantes, una reflexión sobre el propósito o finalidad del Quijote, un estudio muy interesante sobre la locura de don Quijote y un repaso sobre la composición, tipos y estilo de la obra.

Dejadas a un lado las sugerencias sobre las diferentes opciones editoriales, de las que –amén de las comentadas- existen cientos; incluso recientes ediciones muy afortunadas para lectores infantiles, que van desde la adaptación de los capítulos más significativos a la edición en viñetas o cómic de las aventuras del caballero manchego y su escudero Sancho, no quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar otra lectura; ésta, para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote, viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana.

Creo que es tiempo y buena ocasión ésta de la Navidad para que muchos españoles, aunque sea 400 años después, tengan ocasiòn de celebrar el Quijote como patrimonio literario y cultural universal. La fórmula es bien sencilla, acercarse a una librería, sonreir, hojear las diferentes opciones puestas a la venta o preguntar por alguna de las aquí recomendadas y llevársela a casa. Como complemento para los que quieran más o para aquellos que les guste empezar por el final, la novela de Andrés Trapiello, Al morir don Quijote, es una ocasión perfecta; o para quienes, leído el Quijote, quieran seguir la historia que, tal vez, muchas veces quisieron imaginar. Ahí la tienen, minuciosamente descrita, con acierto, con amenidad y con ese punto de ironía que los ingleses, a buen seguro, sabrían apreciar y valorar. Esta vez, a lo mejor, somos nosotros los primeros en darnos cuenta de lo bueno que tenemos. No dejemos escapar la ocasión.

Julio González Alonso

Tío Vania.- Antón Chéjov

Tío Vania.- Antón Chéjov

Compañía L’OM IMPREBÍS
Teatro Barakaldo

Tío Vania de A. Chéjov por la compañía L'Om Imprebís

Antón Chéjov sigue teniendo no pocos lectores fieles y su teatro es reclamo de numerosos espectadores como los que ayer tarde nos reunimos en el Teatro Barakaldo para presenciar y seguir con interés la obra Tío Vania, interpretada por el cuadro escénico valenciano L’Om Imprebís.

Tuve ocasión con anterioridad de ver otros montajes teatrales de esta compañía, como las piezas Galileo, de Bertolt Brecht y Calígula, de Albert Camus, de la que se puede leer el comentario. Tres obras, tres autores y tres tratamientos distintos que revelan la plasticidad y variedad de recursos de este elenco de actores y actrices dirigidos  por Santiago Sánchez.

La acción transcurre entre el verano y el otoño de un año de finales del siglo XIX en Rusia. La oportunidad de poder ver Tío Vania en un mes de otoño, aunque anecdótica, refuerza el sentimiento que se revela en el drama de unos personajes envueltos en el aroma de la infelicidad como últimas y maravillosas tristes rosas otoñales, descubriéndose a sí mismos al borde de la nada.

Porque Chéjov nos habla de infelicidad. No de la desgracia sobrevenida por otra razón distinta a la del sentimiento íntimo de fracaso y sacrificio de toda una vida por nada y el desasosiego e inseguridad y sensación de vacío que desencadena este descubrimiento. Para este fin, Chéjov echa mano de un compendio de diversos personajes alrededor de una acomodada familia campesina y nos abre los ojos al modo de entender la vida, las inquietudes y los problemas sociales en la convivencia y relación del campesinado y la burguesía.

En la versión de Santiago Sánchez se subrayan aspectos tan reconocibles en nuestro mundo actual, después de 200 años, como el precedente del ecologismo en la actuación del doctor Astrov salvando bosques y defendiendo el equilibrio de los ecosistemas y del hombre con la Naturaleza ante el inmovilismo del campesinado; el papel de la burguesía, representada por el viejo profesor Serebriakov y su joven esposa Helena o el peso de los valores morales y culturales en las relaciones entre hombres y mujeres. Le seguirán el mismo Tío Vania cuando, desencantado, descubre la inutilidad de sus años de trabajo dedicados a su cuñado, el viejo profesor viudo, y le trastorna el amor por la segunda y  joven esposa  de éste, que a su vez siente una atracción correspondida por el doctor Astrov. En todo este enredo de sentimientos, la buena, trabajadora, pero poco agraciada Sonia, se enfrenta a la realidad de su amor imposible con el doctor. Pero todo va, sin embargo, más allá del amor y sus imposibles. Digamos que la afectividad, reprimida, insatisfecha y sujeta a convencionalismos, es la salsa en la que se dilucida el marco social en el que la felicidad se hace imposible sin arriesgar algo en el cambio de ese opresivo y estrecho marco.

Tío Vania de Antón Chéjov.-Compañía L'Om Imprebís.- El viejo profesor y su joven esposa.

El encuentro de las dos clases sociales mencionadas anteriormente, campesinado y burguesía, en el entorno de la convivencia de los miembros de una misma familia, personal de servicio, el médico y un vecino, se transforma en choque de intereses y forma de entender la existencia, alterando profundamente sus costumbres cotidianas, poniendo en jaque todo su sistema de valores y descubriendo cada uno de ellos su profunda infelicidad. Cuando la burguesía intelectual representada por el viejo profesor propone liquidar el modo de vida campesina vendiendo la hacienda para entrar en el mercado bursátil comprando valores del Estado, todo salta por los aires, se genera un enfrentamiento violento con la rebelión de Tío Vania al que seguirá una reconciliación civilizada y la separación definitiva. Cada cual volverá a su espacio social y sus hábitos sin haberse resuelto a cambiar esencialmente en una resignada vuelta y acomodo a su modo de vida de siempre, aunque con el peso en la conciencia de haber descubierto y aceptado su radical y profunda infelicidad. Porque, entiendo, no se trata de un drama personal de los personajes desposeídos de su pasado y de su futuro en la edad madura, sino de un problema incrustado en la sociedad que exige cambios de estructuras que regulen de manera más libre y democrática las relaciones humanas y el funcionamiento del sistema económico y productivo. Los pequeños cambios personales al estilo de los llevados a cabo por el doctor acabarán por conducir a un cambio social. Pero hay que arriesgarse, hay que actuar, como veía con lucidez el viejo y desahuciado profesor desde la marginalidad de su jubilación.

Pesimismo existencial magistralmente tratado por Antón Chéjov y que L’Om Imprebís pone sobre las tablas con austeridad, vigor, profundidad de la psicología de cada personaje y sin concesiones a lo puramente ornamental ni a efectismos que distraigan del tema. Una buena tarde de teatro, de reflexión, aprendizaje y entretenimiento. Esto es lo que tienen los grandes escritores, que siempre están vigentes y siempre tienen algo más que enseñarnos sin necesidad de aburrirnos o hastiarnos con burdas y vulgares propuestas al uso y abuso como las habituales de las diferentes cadenas televisivas. Que nos dure el teatro.

Salud.

González Alonso

Díme, vida, por qué

Rosa meditativa.- Salvador Dalí

Si en la cadena de una melodía,
en un olor, la luz de una mirada,
el calor de una voz enamorada
o el tibio amanecer del nuevo día;

si en el beso que el labio recibía
y al beso el labio daba amor por nada,
si en un solo color luce encarnada
la rosa en medio de la noche fría;

¡díme, vida, por qué tantos momentos
tan vacíos de música y colores
o de una voz de ardientes sentimientos!

¡por qué sin luz, sin labio, sin olores
tristes viven en ti los pensamientos
y ausentes de alegrías los amores!

Julio G. Alonso

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lll Aniversario de la bitácora Lucernarios

III aniversario de Lucernarios

Lo cierto es que tenía preparado un texto bastante agrio sobre la situación actual, la crisis económica y el reparto de cargas para –dicen- salir de ella, y el reparto de cargos, prebendas y cifras millonarias entre quienes la provocaron. Pero un tercer aniversario así no se lo merecen los lectores de este cuaderno, asiduos u ocasionales, ni quienes con sus inestimables comentarios hacen que esta bitácora tenga algún valor más allá de lo anecdótico de mis publicaciones. Por ello, antes de nada, por todos cuantos habéis pasado y seguís haciéndolo por estas páginas virtuales, quiero expresar junto al agradecimiento, la convicción de que la cultura, hasta en sus más apartadas manifestaciones como es este rincón, es razón suficiente para esperar algo mejor de nuestra sociedad y de todos aquellos a los que llamamos los demás. Gracias, sinceramente.

Recién cumplido el tercer año de andadura se han superado las 90.500 entradas al cuaderno. No han sido todas buscadas intencionadamente, eso ya se sabe, sino producto de la búsqueda de informaciones generales en la red y, también,  de la casualidad. Algunos habrán echado un vistazo, otros se habrán detenido en alguna entrada, los más habrán pasado de largo y un buen número habrá leído más de un tema en más de una ocasión. De todos ellos, un selecto grupo de personas amigas se han molestado y se molestan en escribir sus comentarios. Gracias a todos y para los últimos un abrazo más agradecido, si cabe, pues son quienes me orientan en este quehacer y lo hacen sumamente placentero.

Un tercer aniversario, en fin, que en el terreno de lo social y político no da para celebraciones ni otras alegrías más que las mencionadas de sentiros comprometidos, protagonistas y creadores, con vuestras aportaciones a este cuaderno y a este mundo. Mientras pasa el tiempo, no abandonamos la cultura, la poesía, los libros y cuanto contenga el aliento de la libertad, ese concepto secuestrado, manipulado y mentirosamente definido por quienes hoy día sostienen el sistema económico y político actual. Tercer aniversario para libertar la libertad. Tercer aniversario para la esperanza de los muchos, explotados por los pocos. Otra vez, gracias.
Salud.

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La importancia de llamarse Ernesto.- Oscar Wilde.- Teatro Barakaldo (Vizcaya/Bizkaia)

Elenco de la Fundación Municipal Teatro Gayarre de Pamplona

La importancia de llamarse Ernesto
Oscar Wilde

Fundación Municipal Teatro Gayarre de Pamplona
Dirección: Alfredo Sanzol

Teatro Barakaldo
Vizcaya

Por si alguien se pregunta por la posibilidad de que una comedia escrita en 1895 pueda resultar divertida para el público de 2012, apuntaré el comentario elocuente de un espectador a la salida del teatro: ¡qué bueno es reírse un buen rato! Y es que, me parece, las obras teatrales escritas con inteligencia y que tocan lo medular de la existencia humana y sus relaciones, nunca prescriben. Más allá de ciertas costumbres y usos sociales, el modelo de convivencia se rige por parámetros similares en todas las épocas; y en todas ellas el amor y cómo conseguir poner en práctica los sentimientos amorosos, la pretensión de vivir bien, aún a costa de los demás, la tendencia a sacralizar ciertos valores imponiéndolos al resto de los ciudadanos desde el ejercicio del poder, económico, cultural, religioso, y la no menos acusada tendencia a practicar una doble moral entre las clases dominantes, ricas, poderosas y cultas, es una constante que subsiste con el paso del tiempo. Ello hace posible no sólo la comprensión y disfrute de esta obra, sino –llevando la cuestión a tiempos más pretéritos- reír y disfrutar con comedias como las de Aristófanes o Cratino de la Atenas del siglo V anterior a Cristo.

¿Qué más hace falta para que una comedia nos divierta? Pues, evidentemente, un elenco de actores capaces de comunicar el texto y darle forma a cada situación; cuestión sobradamente cumplida por las actrices y actores que el pasado sábado, día 3, se subieron al escenario del teatro Barakaldo. Y lo hicieron de la mejor manera posible, desarrollando sus papeles de menos a más, en una progresión constante de adueñarse del personaje y conducirlo hasta el espectador para exhibir todos los matices del mismo, en una atmósfera teatral perfecta que envolvió la representación. Lo hicieron en una puesta en escena fiel al texto de Oscar Wilde y a la época victoriana en la que se desenvuelve la acción, tanto en vestuario como en escenografía, con un trabajo interpretativo del texto en el que la frenética agilidad de los diálogos no decayó en ningún momento, lo que contribuyó de manera eficaz a mantener la atención del respetable y provocar las risas y las carcajadas en los momentos cruciales en los que la sonrisa se quedaba corta.

Podemos decir que La importancia de llamarse Ernesto es una comedia de enredo que desviste con ironía y mucha dosis de sarcasmo la sociedad de la época de Oscar Wilde, en una descarnada crítica de la doble moral practicada por las clases dominantes, las clases altas de la sociedad victoriana y sus interesados y discutibles valores, siendo el de la honestidad el más valorado y exigible y el que resulta, por contra, ser más transgredido y traicionado. Al hilo del título y el valor moral aludido, pienso que en español le cuadraría mejor el de La importancia de ser llamado Honesto, con lo cual nos aproximaríamos más atinadamente al doble significado que en inglés tiene el nombre del personaje en su pronunciación. Pero es una cuestión menor, un problema a veces de difícil solución en las traducciones. La obra, al efecto bastante bien traducida y adaptada, se encuentra plagada de aforismos y frases ingeniosas que se suceden casi sin interrupción y sin descanso para el espectador. Algunos ejemplos:
Óscar WildeLa educación es algo admirable. Pero es bueno recordar de vez en cuando, que nada que valga conocerse puede ser enseñado.
La opinión pública sólo existe donde no hay ideas.
El que dice la verdad, puede estar seguro de que tarde o temprano será descubierto.
Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida.
Las mujeres están hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Los hombres se casan por cansancio. Las mujeres por curiosidad. Los dos se llevan una desilusión.
La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella.
No soy tan joven como para saberlo todo.

Oscar Wilde, este irlandés de Dublín (en aquella época formando parte del Reino Unido), al que se le define como de ingenio muy agudo y mordaz, brillante conversación y vestir extravagante, sufrió el azote de la sociedad conservadora inglesa, siendo perseguido y encarcelado, reprimiendo y condenando la homosexualidad del autor de Dorian Gray y El alma del hombre bajo el socialismo, obra en la que volcó su ideario político a través de su anarquismo filosófico (A veces la gente se pregunta bajo qué tipo de gobierno viviría mejor el artista, y sólo hay una respuesta: en ninguno). A la salida de la cárcel viajó a Francia, donde moriría.

González Alonso

Tarde de ópera: Un giorno di regno (Rey por un día) de Giuseppe Verdi.- Teatro Euskaduna de Bilbao

Un  giorno di regno.- Giuseppe Verdi

Un giorno di regno (Rey por un día).-Giuseppe Verdi

Teatro Euskalduna.- Bilbao

Director musical: Alberto Zedda
Director de escena: Pier Luigi Pizzi
Director del coro: Boris Dujin
Coreografía: Luca Veggetti

No habría tenido Giuseppe Verdi motivo para quejarse del público en la noche del 27 de octubre como lo hizo amargamente tras el estreno de Un giorno de regno en el Teatro de La Escala de Milán aquel 5 de septiembre de 1840. Por dos razones; una, teniendo en cuenta la atención con que fue seguida la representación con aplausos, si no entusiastas, sí de cierta importancia en distintos momentos, y otra, porque esos aplausos fueron intensos y sinceros al concluir la representación.

Cuando conocí el dato de la extremada juventud de Verdi a la hora de abordar el trabajo de escribir esta ópera, contando a la sazón con 25 años de edad, el asombro y la admiración por el autor italiano se hicieron aún más grandes, pues el resultado tan brillantemente conseguido exige un gran dominio de la técnica, inspiración, y un considerable esfuerzo para ejecutar su composición, amén de una dedicación intensa que no sobrepasó, sin embargo, los dos meses de trabajo, cuestiones que no impedirían que la exigencia del autor le llevara a realizar revisiones posteriores.

Un giorno di regno de G.VerdiPara los que no sabemos gran cosa de ópera, llama la atención el virtuosismo de la música que acompaña y conduce con tanta naturalidad este tema de ópera bufa o burlesca; la facilidad con que resuelve en el mismo discurso musical cantado acciones complejas en las que se producen dos diálogos simultáneos y la habilidad para enlazar los diferentes momentos de la acción. Ya el inicio es una exhibición musical y coreográfica que nos introduce en el ambiente cortesano de la época a través del baile. La danza y la coreografía juegan un papel decisivo, con un indudable acierto al programar la iluminación y diseñar el vestuario con la elección de colores atrevidos y bien combinados. La Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de Ópera de Bilbao dirigido por Boris Dujin, resultaron ser otros dos pilares fundamentales en la puesta en escena de esta ópera así como del resultado final del que Verdi, repito, habría estado más que orgulloso y contento, agradecido.

El argumento, pienso, no resulta relevante; una serie de intrigas palaciegas, amores y compromisos de matrimonio que se harán y desharán en diferentes situaciones comprometidas para resolverse felizmente y a satisfacción de todos. Quiero reseñar, no obstante, junto a la casi perfección académica del tratamiento y desarrollo de la obra, la sensación agridulce que se percibe en medio de las situaciones cómicas, como si un halo de romántica tristeza impregnara la acción. En ningún momento se pone Verdi tan serio o trascendental que pareciera apuntar a lo dramático; pero sí he creído encontrar un reposado fondo de queja y dolorida expresión, como si Verdi se hubiera cuidado de no convertir su ópera bufa en algo ramplonamente burlesco, caricaturesco o esperpéntico. La belleza y la mesurada ironía recorren con delicia cada nota de su pentagrama.

Por concluir de alguna manera con lo que dio de sí la noche de ópera en el Teatro Euskalduna de Bilbao, consciente de los innumerables aspectos reseñables que se quedan en el tintero, me gustaría subrayar el hecho –imputable a la visión y planteamiento de la dirección musical, de escena, del coro y de la coreografía- de que la opera se representa tanto como se canta. Quiero decir que los cantantes desarrollan sus cualidades interpretativas más allá de la voz, y asumen la representación de una manera integral, con recursos de danza y teatro, expresando con todo el cuerpo y dando así vida a los personajes de una manera convincente y plásticamente de manera muy bella. Me gustó mucho el planteamiento de numerosas escenas, en algunas de las cuales toma parte el coro, o ese sugerente baño que se toma la marquesa en un sensual striptease en el que la voz desnuda los sentimientos a la vez que se deshace de sus ropas, sin perder ese punto dulce de ironía en frases, movimientos y gestos. Y ahora sí, concluyo.
Salud.

González Alonso

Un giorno di regno (Rey por un día) de Verdi

Preludio

Preludio

Enrejado de metales en los dedos,
aros,
juegos,

entre tu mano y mi mano viven mares,
playas,
cielos

y en tu sonrisa la nieve de mis besos,

luna,
invierno,
mariposa que en la noche
despliega las alas blancas de su seno
seguro de paz y sueños,
nube,
estrella,
lirio,
verso.

Yo quiero tu amor de aros
y de rejas
entre corazón y dedos;
tu amor de luna creciente
entre tu pecho y mi pecho.

Vibra tu vientre el acorde
de la pasión
aire y olas

suave
tierno
sobre la playa desnuda
quiero tu desnudo cuerpo

aros,
sueño, arenas,
juegos.

González Alonso

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La tristeza

                                               Caspar David Friedrich(1774/1840) Monje a la orilla del mar

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Yo digo melancolía
y la tristeza puebla tus ojos de locura; entonces
no hay barcos en los muelles
ni en puerto seguro atracan los pensamientos;
te duelen las cuadernas que se agarran a una quilla
varada en el desierto, una nube se despeña
por el cielo de la esperanza y una idea desorientada
agoniza en busca de una cabeza sin dueño.

Cada palabra descerraja un tiro de realidad,
pero es demasiado insoportable para acogerla en el corazón;
así que nos guardamos de sus aristas con pesimismo
y pesadillas. Nada hay muy seguro en el silencio,
pero la palabra apunta a la certeza de la pena
cuando la noche es humo de sueño
y al alba la niebla desdibuja las ilusiones
en sombras sin contornos.

No estoy seguro de escribir palabras con palabras o de palabras;
ellas huyen de los poemas como palomas asustadas en vuelo
desplomado
y yo, detrás de ellas, nombro la tristeza
o la soledad
que la acompaña.

Julio G. Alonso

Grito de la necesidad. Epitafio

Poesía es voz del sentimiento, grito
de la necesidad. Lo sé. Por eso
los paisajes
se pintan de lavandas, jaras
y bosquecillos de encinas; los ocasos
arremeten contra el sol vencido de horizontes,
vienen las olas desde las almas del mar de los afectos
y son ojos y son risa, lo sé. También
sé de los días dichosos y los que son del hambre,
la ambición que la alimenta, como sé del olvido,
ese costado sin luz y sin memoria.

Todo esto lo sé. Lo repito a menudo. Lo canto.
Lo escribo. Lo digo.

Inevitable la noticia; habías muerto
en la voz del sentimiento, grito
de la necesidad. Lo supe con la pena del dolor
que bebe el agua de la melancolía. Tú
también lo sabías. Lo repetías a menudo. Lo cantabas.
Lo escribías. Lo decías. Y aquella tarde
el verano, o tal vez el otoño, de pronto se tiñó
un poco
de invierno

y nubes
temblando

suspendidas
del alero

de la poesía.

González Alonso