Contrarios

Opuestos

No conocería el nombre de la muerte
si no existiera la vida; así es que vivo
porque la muerte existe y así es que conozco el nombre del amor
porque sé de la existencia del odio.

Los filósofos nos enseñan a ver cosas como éstas
de los contrarios y los mundos imaginados
de enanos sin nombre porque no existen los gigantes
o países de tontos que nunca sabrán que lo son;
mas si para nombrar a un asesino nos hace falta una víctima,
si para poner nombre a la riqueza es necesaria la pobreza,
si para nombrar la paz es preciso decir guerra,
¿por qué no ser ricos sin saber que lo somos,
listos sin darnos cuenta de ello
y vivir en paz porque no existe el nombre guerra?

La enfermedad hace la salud, y la felicidad
la desgracia; la pena nace de la alegría
y la generosidad del egoismo. Mentira y verdad. ¡Hay tantos contrarios
innecesarios! Frío y calor,
izquierdas
derechas,
selva y desierto; seco y húmedo; arriba y abajo;
delante, detrás;
tú y yo.

Ni siquiera el cielo se libra del infierno
y Dios para existir puso a un ángel
nombre de diablo.

No sé qué pensaría Heráclito llegados a este punto; pero a mí me sobran
muchos nombres en la lista de contrarios;
aunque reconozco que echaría en falta
el corto y escaso número de aquellos que responden
a la palabra amigo.

Julio González Alonso

Nota.- Después de escrito el anterior poema encontré en la red el siguiente artículo sobre Heráclito en el cuaderno CAVERNISOFÍASEGUNDA PLANTA que os aconsejo. Destinado a estudiantes de Bachillerato, Juan Antonio Negrete, autor del texto, expone con humor, imaginación y sutileza, lo esencial de la filosofía de Heráclito sobre los conceptos tratados en el poema.

La voz humana.- Jean Cocteau

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Jean Cocteau.Meritxell Checa.

La voz humana
Jean Cocteau

Moon Produkzioak en el Teatro Barakaldo
15/02/13

Una hora acompañados de la soledad que se abate sobre toda una vida. Esa es La voz humana, de Jean Cocteau. Porque la soledad y el vértigo del abismo que abre en el alma humana, es el tercer personaje de la obra. O el segundo, entre el hombre que se fue y la mujer que se queda, pero que también se va. O, bien mirado, el primero; en el que se mecen los protagonistas. La soledad y el silencio. Silencio y soledad. De ahí la angustia que retuerce el alma y que el cuerpo expresa con desesperación; también por ello la necesidad de hablar, de hablar y hablar para escuchar la propia voz por encima del silencio aterrador. Para no decir nada. Nada por entre el entrecortado soliloquio de amor.

Realmente impresiona la hondura del análisis que sobre el alma humana hace Jean Cocteau con el personaje de su pieza teatral (este año de 2013 hace 50 de su fallecimiento por infarto de miocardio; el mismo día de la muerte de Edith Piaf). Con ambición y decisión, disecciona los sentimientos y hace un recorrido sin concesiones al melodramatismo, el sentimentalismo ni a ningún ismo habido o por haber. El acierto de su agudo análisis encuentra la mejor expresión en el modo de representar ese desgarro ante la soledad, el final del amor, el dolor de la pérdida de los afectos y el futuro de una vejez desilusionada a la que acompañará la ruina sentimental. Para ello, Jean Cocteau se sirvió de un discurso cotidiano, habitual, reconocible; una suerte de frases vacías, de palabras que pretenden ignorar unas veces, otras esconder, chantajear, reinventar continuamente el amor. Palabras en el aire que se condensan en una atmósfera cada vez más pesada y transida por la angustia que lo impregna todo de pesimismo. Y a este discurso vacío que suena como un eco, agrega la expresión corporal, la manifestación del desgarro emocional a través de un cuerpo agitado y convulso arrastrándose por el suelo o subido a la azotea desde la que contemplar el mundo y sus gentes que continúan moviéndose mecánicamente totalmente ajenos a su drama. De la humillación a la desesperación brotan las promesas, las renuncias, las confesiones, el sentimiento de culpa, arrepentimientos vehementes y el suicidio al otro lado del hilo del teléfono. La última llamada, al fin, que nunca llegará.

Expresión corporal, danza y música, sobre los que planea de forma intermitente la palabra que ya no comunica nada, cada vez más fragmentada e inútil. Y el silencio envuelto en oscuridad. Todo ello es el lenguaje total mediante el que nos presenta La voz humana el autor francés, poeta, dramaturgo, pintor, cineasta, apasionado de la música, amigo de Pablo Picasso y controvertido personaje sumido en el consumo de opio, unas relaciones sexuales tormentosas y el catolicismo de sus últimos años de existencia.

El trabajo en escena de la bailarina y actriz catalana Meritxell Checa Esteban resultó ser de una limpieza y fuerza expresiva sorprendentes, muy meritorio y valiente. El acompañamiento en escena del músico y compositor Adrián García de los Ojos se desarrolló perfectamente acorde con el resto de elementos coreográficos y ambientales, iluminación, realización escenográfica y trabajo videográfico. No queda más que agradecer a Moon Produkzioak esta apuesta teatral y felicitar a Fer Montoya por todos los aciertos en la dirección. Y esperar, cómo no, otra nueva y feliz ocasión.

González Alonso

Autoelegía

 

Autoelegía

Ya eres luz de universo, negrura del espacio
en carne abierta de amapolas. Vienes
como incendios de primaveras
a mi nombre de sílabas de aire
a mi boca
y tomas mi voz y mi palabra.

Miro el paisaje, los árboles bebiéndose las nubes;
respiro con tu noche la soledad umbría,
callada sombra de los abesales.

Veo alzarse la lluvia
y llorar el silencio que ya eres,
ausencia toda, plomiza densidad del pesimismo,
memoria en espirales
de voces esparcidas al viento de las horas,
matraz de la existencia a polvo reducida
y besos ya sin labios, y bocas ya sin hambre.

Siento el peso de la vida que me falta, la muerte que te sobra,
la negra luz que nos envuelve y torna
cenizas de la nada.

Ya somos canto de alondra peregrina.

Ya eres
fugaz aroma de higueras y de sueños
en círculos de agua, soplo que mece el junco de tu risa
entre los carrizales.

Julio González Alonso

Nota.-  Poema publicado en el libro Árido Umbral – Poesía.- Selección temática de autores contemporáneos.- Editorial Alaire (Agosto, 2011.- ISBN: 978-84-939365-0-1.-Depósito legal: VI-556/11)

El Buscón.- Francisco de Quevedo

El Buscón de Quevedo.- Teatro Clásico de Sevilla

El Buscón.- Francisco de Quevedo
Versión libre y dirección de Alfonso Zurro

Teatro Clásico de Sevilla

Teatro Barakaldo (Vizcaya / Bizkaia)
12/01/13

Andalucía es tierra de inteligencia que en el teatro se multiplica en grupos como Atalaya, La Zaranda o el Teatro Clásico de Sevilla, el cual llenó el aforo del Teatro Barakaldo con El Buscón de Quevedo en la tarde lluviosa y fría de este 12 de enero . Excelente trabajo de grupo en un lenguaje ágil, deliberadamente atropellado en ocasiones, mordaz y de matices variados, tocado del gracejo andaluz unas veces, del decir culto del Siglo de Oro español, en otras, y pasando por el habla de truhanes, chismosos, agresividad de asesinos a sueldo y la frialdad de los traficantes de armas o la verborrea de los políticos.

El soporte escrito para esta interpretación viene firmado por el dramaturgo Alfonso Zurro, andaluz nacido en Salamanca, al que corresponde, además, el trabajo de dirección. Imagino que no le habrá resultado nada fácil dramatizar la novela de Quevedo; pero puede quedarle el gratificante consuelo de haberlo hecho francamente bien y tenido el acierto de actualizar los diferentes pasajes de la obra de Quevedo jugando acertadamente con el tiempo.

Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)La picaresca se abre camino, de la mano de Alfonso Zurro, desde El lazarillo de Tormes y El Buscón de Francisco de Quevedo a la España de hoy; afirma creer que esto es algo que llevamos genéticamente dentro en el modo de sobrevivir en medio de la escasez, el hambre y la miseria, mediante el engaño y el robo, generalmente sin violencia y aprovechando la avaricia de los demás y su deseo de conseguir riquezas sin esfuerzo aunque sea engañando o aprovechándose de la aparente inferioridad de otros; pero donde el robo deja de llamarse picaresca es en los límites del poder y los poderosos, de la riqueza y los ricos.

De manera muy sugerente el escenario se llena de un ropero o armario con una abigarrada colección de trajes roídos y maniquíes descoloridos por el tiempo que cobran vida, van y vienen del pasado para mostrarnos y demostrarnos la persistencia de unos males sociales endémicos en el gran número de comportamientos egoístas, injustos, primarios e hipócritas que desfilan ante nosotros.

Me ha gustado esta manera de hacer teatro social, arrancando de raíz el siempre doloroso asunto de nuestra Historia, pero en una clave universal; de tal modo que esta obra puede ser vista, comprendida y aplaudida tanto en cualquier país de habla hispana como en Europa si se puede disponer de una buena traducción al italiano, francés, inglés, alemán, o cualquiera de las muchas lenguas europeas. Y opino que seguirá siendo igualmente interesante pasados muchos años o cientos de años, pues la condición humana y las miserias que la acompañan poco, me temo, han de cambiar. Dicho de otro modo, creo que tiene vocación de permanencia y obra clásica.

No sería justo cerrar este pequeño comentario sin reconocer el meritorio trabajo de este cuadro escénico andaluz y, dentro de él, la admirable actuación del joven actor Pablo Gómez-Pando  interpretando el papel del Buscón para dar vida a este personaje en la sorprendente variedad de reflejos y tipos que presenta a lo largo de la representación, casi sin transición en la sucesión de escenas que se siguen unas a otras como destellos de las páginas de un libro que van pasando sin cesar.

Teatro vivo, teatro de la vida, de la herida, la llaga que no cierra de una sociedad de la que todos formamos parte y vestimos los trajes de la comedia.

Era sábado y seguía lloviendo en la ciudad; en las montañas caía nieve en la oscuridad de la noche. El alba será blanca.

González Alonso
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Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)

Navidad 2012: Felicidades con un villancico y el ramo leonés

Ramo leonés de Navidad

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Coplas al ramo leonés de Navidad

Con gusto pido licencia                                 Y cuando vengan de nuevo
para cantar este ramo                                   para pedirnos el voto
y pedir buenos deseos                                   lo robado les diremos
para despedir el año.                                     que nos lo devuelvan todo.

Que el acebo os traiga suerte                      Los colores y alimentos
y os proteja de los males                              de este ramo que cantamos
y que luzcan en las velas                              serán la luz y alegría
los doce meses cabales.                                que aquí juntos celebramos.

De la tierra nazcan frutos                             Licencia os pido con gusto
y lleguen a vuestra mesa                              para el ramo presentar
abundantes y copiosos                                  y con vuestra compañía
sin que nada falte en ella                              todos al ramo cantar.

para poder compartir                                   Ya vendrán tiempos mejores;
con los más pobres la cena                          todo se puede lograr
de nochebuena, y si sobra                            si mantenemos unidos
que vuelvan por nochevieja.                        nuestra solidaridad.

Nada esperamos de ricos                             ¡Que viva el ramo leonés
políticos y ladrones                                       que vestimos con esmero
que sólo saben meter                                    que vivan las buenas gentes
la mano en nuestros cajones.                       y personas de este reino!

Julio G. Alonso

Coplas al ramo leonés de Navidad: Voz y música de Víctor F. Mallada: http://argayo.get-ctrl.com/#/music/tracks/coplas-al-ramo-leone-s

Con mucho gusto y cariño os dejo las coplas anteriores, con la música y la voz de Víctor F. Mallada, y el villancico Ya llegó la Navidad,   música y voz de Víctor F. Mallada y letra del que esto escribe,  para con todo ello desearos que tengais unas buenas  fiestas navideñas y  que el solsticio de invierno dé paso a una primavera más feliz y prometedora. Recibid  un abrazo con las gracias por haberme acompañado un año más. Salud.

¡Ya llegó la Navidad! (villancico): 

http://www.youtube.com/watch?v=m9QJubRFIEQ&feature=share&list=ULm9QJubRFIEQ

Una ocasión para regalar o regalarse una buena lectura. Ediciones del Quijote

Don Quijote de La Mancha en Alcalá de Henares

Cualquier fecha, momento, época del año u ocasión, son buenas para ponerse delante de una obra como el Quijote y descubrir motu propio la riqueza, originalidad y frescura de esta novela universal o bien dejarse sumergir en una segunda o tercera lectura para encontrarse disfrutando sosegadamente de muchos de los pasajes que en lecturas anteriores hayamos pasado por encima en el empeño de no perder el hilo de las aventuras del caballero andante. Pero estas fechas, además, son también muy apropiadas para regalar algo a alguien, que de verdad merezca la pena; en este caso, sin dudarlo, se puede tomar el camino de una buena librería e ir directamente a las estanterías donde se encuentre el famoso Quijote.

Quizás merezca la pena recordar, antes de seguir adelante, que los ingleses, tras la primera publicación del Quijote en lengua inglesa en 1612 (Londres, Thomas Shelton.-Primera parte) y de la segunda en 1660, fueron también los primeros en reconocer su extraordinario valor y declararla obra universal.  El sentido irónico, el humor refinado y la crítica, no pasaron desapercibidos para los habitantes británicos.  Los franceses no tardarían en seguir los pasos de los ingleses y en París, de la mano de César Oudin en 1614 y de François de Rosset en 1618, verán la luz y obtendrán el reconocimiento general  las  dos partes del Quijote.  Italia no tardará en sumarse con las ediciones de 1622 (primera parte) y 1625 (segunda parte) en Venecia.  En España se tardará todavía unos cien años en reconocer el valor universal de esta obra…

Volviendo al camino de la librería y una vez frente a las distintas ediciones del Quijote, hay que decidir cuál de ellas escoger. Puede haber quien piense, bueno, ¡y qué más da!, si todas las ediciones  son de la misma novela.  Pues no, no da igual,  y no me refiero a elegir la edición por la calidad de la encuadernación,  el papel y el precio final; ni siquiera por el tamaño del volumen o los volúmenes, si están editadas por separado la primera y segunda partes del Quijote.  Me refiero al tratamiento de la obra, el rigor de la publicación según la princeps, la calidad de las posibles notas al margen o información complementaria, así como la existencia o no de algún texto crítico o comentario.

De la obra cervantina existen ediciones raras y muy buenas, como la princeps de Juan de la Cuesta, facsímiles de la primera edición, cuyo permiso se dio el 26 de septiembre de 1604, quedando impresa la obra en Madrid el 20 de diciembre, para aparecer en el mercado en enero de 1605, realizándose una segunda edición para Portugal el 9 de febrero del mismo 1605. Existe una edición de 1968 (Palma de Mallorca, Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans).

Otras dos ediciones raras y también buenas son la de Pellicer, en cinco tomos, de 1797-98 (Juan Antonio Pellicer.- Madrid.- Gabriel de Sancha) y la de Diego Clemencin en seis tomos, de 1833-39. También existe una edición de Luis Astrana Marín (Madrid.- ed.Castilla) de 1966 que reproduce los comentarios de Clemencin.

Existen, también, ediciones malas, deplorables, de las cuales tengo una que no quiero mencionar y de la que se salvan solamente las ilustraciones de Dore.

Dicho lo anterior, es bueno saber que en el mercado hay de todo. Por ello, para evitar el tropiezo de llevarnos a casa una mala edición y prescindiendo de buscar ediciones raras y difíciles como las mencionadas, que son más adecuadas para los estudiosos del tema, debemos ir un poco informados para encontrar las ediciones buenas, y dentro de ellas, elegir la que mejor se adecúe a nuestras necesidades.

De las cuatro ediciones que he leído, descartada la quinta edición ya mencionada que no merece la pena, os propongo que os fijéis, en primer lugar, en la edición cultural dirigida por Andrés Amorós (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes Saavedra.- Ediciones SM-Madrid 1999).

La edición de Andrés Amorós está orientada para cualquier lector de cualquier edad que quiera disfrutar leyendo. Tiene la ventaja de seguir las primeras ediciones de 1605 y 1615 y se han modernizado levemente la ortografía, la puntuación y algunos detalles del  léxico. Conserva extraordinariamente bien el ritmo y respeta escrupulosamente la semántica.  A su favor cuenta, además, el disponer de unos materiales auxiliares de primera mano que ayudan a tener una idea bastante exacta del contexto cultural de la época, con vocabulario, representaciones de los vestidos, armas, costumbres, mapas, refranes, etc. que posibilitan un conocimiento directo y claro de la obra y la época, ayudando a sumergirse  en el mundo cervantino con naturalidad a través de los sesenta temas presentados. Tiene la obra de Andrés Amorós, publicada en un sólo tomo, otra característica que la hace sumamente manejable al disponer de párrafos numerados en cada página con anotaciones al margen para la interpretación del texto, dispuestas de tal manera que no entorpecen la lectura.

En mi opinión, tanto para quienes se aproximen por primera vez al Quijote, como para los estudiantes o para quienes quieran releer la obra recreándose con aspectos circunstanciales y buenas explicaciones, la edición de Andrés Amorós es la más recomendable y no les defraudará, pues amén de los recursos mencionados, la buena organización de la obra y la encuadernación y tipo de letra, harán de ella una lectura verdaderamente amena y productiva.

Otra edición muy buena y recomendable es la de Francisco Rico, con un estudio preliminar de Fernando Lázaro Carreter y la colaboración de Joaquín Forradellas (Ed. Crítica.- Barcelona, 2001). Son muchas las ventajas de esta excepcional edición que yo recomendaría para iniciados en el Quijote o para quien quiera acercarse a la inmortal obra cervantina sin complejos. Mencionaré, en primer lugar, que sigue la edición de Juan de la Cuesta. Se trata de una obra limpia, con las adaptaciones gráficas imprescindibles y las indicaciones de los lugares en donde se aleja de las primeras ediciones para facilitar un posible cotejo. La obra está dirigida a los hablantes del español como lengua materna sin necesidad de estudios universitarios de filología o historia. Además del estudio preliminar sobre las voces del Quijote, de Lázaro Carreter y la colaboración de J.Forradellas, podemos disfrutar de prólogos como el de Jean Canavaggio (Vida y Literatura: Cervantes en el Quijote), el de Sylvia Rouband (Los libros de caballerías) o el de Anthony Close (Las interpretaciones del Quijote).

La edición mencionada de  Francisco  Rico  está muy bien encuadernada en tapa dura y viene acompañada de un CD (disco compacto) en el que, además de poder leerse la obra, posibilita la realización de diferentes consultas sobre la misma. La edición está patrocinada por el Instituto Cervantes y realizada por el Centro para la Edición de los Cásicos Españoles (en su momento adscrito a la Fundación Duques de Soria) y se publicó en 1998 como volumen 50 de la Biblioteca Clásicos de la Editorial Crítica.

Una tercera edición a tener muy en cuenta por su excepcionalidad, es la de John Jay Allen (Don Quijote de la Mancha I; Don Quijote de la Mancha II. Ed. Cátedra.- Madrid.- 1987, 9ª edición), cuyo éxito es indiscutible. La edición de que dispongo, publicada en dos tomos en formato de libro de bolsillo, tiene en su contra la poca calidad de la edición y la letra. Diría que es una obra para estudiosos de la que cabe destacar su seriedad, con notas contrastadas de las principales ediciones, aunque sigue –principalmente- la de Hartzenbusch (El ingenioso hidalgo Don Quxote de la Mancha.- ed. de Juan Eugenio Hartzenbusch.- 4 tomos.-1863) en algunos pasajes conflictivos. Tiene una lista muy buena de las palabras afectadas por las nuevas normas ortográficas, ya que la edición sigue a las ediciones modernas en cuanto al uso de la puntuación, acentuación y ortografía.

Como he dicho anteriormente, encuentro esta obra más adecuada para aquellas personas que quieran estudiar un poco más a fondo el Quijote; la cuidada introducción, centrada en localizar la génesis del Quijote en el contexto histórico y social de la España y el mundo de Cervantes, sin perder por ello de vista los valores literarios, sobre todo en lo referido a los orígenes y nacimiento de la novela, hacen de esta edición un referente imprescindible.

La cuarta edición que yo recomendaría es la de Martín de Riquer. Existen varias ediciones. En la primera de 1962 se publicó con el Quijote de Avellaneda. Hay algunas ediciones de la editorial Planeta que presenta un texto menos cuidado. La edición de 1994, en dos tomos, con ilustraciones de Salvador Dalí, tapa dura y lomo de tela, es la que estoy manejando en este momento y desconozco la existencia de ediciones posteriores.

La edición de Martín de Riquer no se aparta en su integridad del texto de las primeras (1605, para la primera parte y 1615, la segunda). Para ello se siguieron las ediciones facsímiles publicadas por la Real Academia Española en 1917. Podría decirse que es la edición más respetuosa con la princeps.

En el preámbulo, Martín de Riquer nos ofrece una biografía de Cervantes, una reflexión sobre el propósito o finalidad del Quijote, un estudio muy interesante sobre la locura de don Quijote y un repaso sobre la composición, tipos y estilo de la obra.

Dejadas a un lado las sugerencias sobre las diferentes opciones editoriales, de las que –amén de las comentadas- existen cientos; incluso recientes ediciones muy afortunadas para lectores infantiles, que van desde la adaptación de los capítulos más significativos a la edición en viñetas o cómic de las aventuras del caballero manchego y su escudero Sancho, no quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar otra lectura; ésta, para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote, viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana.

Creo que es tiempo y buena ocasión ésta de la Navidad para que muchos españoles, aunque sea 400 años después, tengan ocasiòn de celebrar el Quijote como patrimonio literario y cultural universal. La fórmula es bien sencilla, acercarse a una librería, sonreir, hojear las diferentes opciones puestas a la venta o preguntar por alguna de las aquí recomendadas y llevársela a casa. Como complemento para los que quieran más o para aquellos que les guste empezar por el final, la novela de Andrés Trapiello, Al morir don Quijote, es una ocasión perfecta; o para quienes, leído el Quijote, quieran seguir la historia que, tal vez, muchas veces quisieron imaginar. Ahí la tienen, minuciosamente descrita, con acierto, con amenidad y con ese punto de ironía que los ingleses, a buen seguro, sabrían apreciar y valorar. Esta vez, a lo mejor, somos nosotros los primeros en darnos cuenta de lo bueno que tenemos. No dejemos escapar la ocasión.

Julio González Alonso

Tío Vania.- Antón Chéjov

Tío Vania.- Antón Chéjov

Compañía L’OM IMPREBÍS
Teatro Barakaldo

Tío Vania de A. Chéjov por la compañía L'Om Imprebís

Antón Chéjov sigue teniendo no pocos lectores fieles y su teatro es reclamo de numerosos espectadores como los que ayer tarde nos reunimos en el Teatro Barakaldo para presenciar y seguir con interés la obra Tío Vania, interpretada por el cuadro escénico valenciano L’Om Imprebís.

Tuve ocasión con anterioridad de ver otros montajes teatrales de esta compañía, como las piezas Galileo, de Bertolt Brecht y Calígula, de Albert Camus, de la que se puede leer el comentario. Tres obras, tres autores y tres tratamientos distintos que revelan la plasticidad y variedad de recursos de este elenco de actores y actrices dirigidos  por Santiago Sánchez.

La acción transcurre entre el verano y el otoño de un año de finales del siglo XIX en Rusia. La oportunidad de poder ver Tío Vania en un mes de otoño, aunque anecdótica, refuerza el sentimiento que se revela en el drama de unos personajes envueltos en el aroma de la infelicidad como últimas y maravillosas tristes rosas otoñales, descubriéndose a sí mismos al borde de la nada.

Porque Chéjov nos habla de infelicidad. No de la desgracia sobrevenida por otra razón distinta a la del sentimiento íntimo de fracaso y sacrificio de toda una vida por nada y el desasosiego e inseguridad y sensación de vacío que desencadena este descubrimiento. Para este fin, Chéjov echa mano de un compendio de diversos personajes alrededor de una acomodada familia campesina y nos abre los ojos al modo de entender la vida, las inquietudes y los problemas sociales en la convivencia y relación del campesinado y la burguesía.

En la versión de Santiago Sánchez se subrayan aspectos tan reconocibles en nuestro mundo actual, después de 200 años, como el precedente del ecologismo en la actuación del doctor Astrov salvando bosques y defendiendo el equilibrio de los ecosistemas y del hombre con la Naturaleza ante el inmovilismo del campesinado; el papel de la burguesía, representada por el viejo profesor Serebriakov y su joven esposa Helena o el peso de los valores morales y culturales en las relaciones entre hombres y mujeres. Le seguirán el mismo Tío Vania cuando, desencantado, descubre la inutilidad de sus años de trabajo dedicados a su cuñado, el viejo profesor viudo, y le trastorna el amor por la segunda y  joven esposa  de éste, que a su vez siente una atracción correspondida por el doctor Astrov. En todo este enredo de sentimientos, la buena, trabajadora, pero poco agraciada Sonia, se enfrenta a la realidad de su amor imposible con el doctor. Pero todo va, sin embargo, más allá del amor y sus imposibles. Digamos que la afectividad, reprimida, insatisfecha y sujeta a convencionalismos, es la salsa en la que se dilucida el marco social en el que la felicidad se hace imposible sin arriesgar algo en el cambio de ese opresivo y estrecho marco.

Tío Vania de Antón Chéjov.-Compañía L'Om Imprebís.- El viejo profesor y su joven esposa.

El encuentro de las dos clases sociales mencionadas anteriormente, campesinado y burguesía, en el entorno de la convivencia de los miembros de una misma familia, personal de servicio, el médico y un vecino, se transforma en choque de intereses y forma de entender la existencia, alterando profundamente sus costumbres cotidianas, poniendo en jaque todo su sistema de valores y descubriendo cada uno de ellos su profunda infelicidad. Cuando la burguesía intelectual representada por el viejo profesor propone liquidar el modo de vida campesina vendiendo la hacienda para entrar en el mercado bursátil comprando valores del Estado, todo salta por los aires, se genera un enfrentamiento violento con la rebelión de Tío Vania al que seguirá una reconciliación civilizada y la separación definitiva. Cada cual volverá a su espacio social y sus hábitos sin haberse resuelto a cambiar esencialmente en una resignada vuelta y acomodo a su modo de vida de siempre, aunque con el peso en la conciencia de haber descubierto y aceptado su radical y profunda infelicidad. Porque, entiendo, no se trata de un drama personal de los personajes desposeídos de su pasado y de su futuro en la edad madura, sino de un problema incrustado en la sociedad que exige cambios de estructuras que regulen de manera más libre y democrática las relaciones humanas y el funcionamiento del sistema económico y productivo. Los pequeños cambios personales al estilo de los llevados a cabo por el doctor acabarán por conducir a un cambio social. Pero hay que arriesgarse, hay que actuar, como veía con lucidez el viejo y desahuciado profesor desde la marginalidad de su jubilación.

Pesimismo existencial magistralmente tratado por Antón Chéjov y que L’Om Imprebís pone sobre las tablas con austeridad, vigor, profundidad de la psicología de cada personaje y sin concesiones a lo puramente ornamental ni a efectismos que distraigan del tema. Una buena tarde de teatro, de reflexión, aprendizaje y entretenimiento. Esto es lo que tienen los grandes escritores, que siempre están vigentes y siempre tienen algo más que enseñarnos sin necesidad de aburrirnos o hastiarnos con burdas y vulgares propuestas al uso y abuso como las habituales de las diferentes cadenas televisivas. Que nos dure el teatro.

Salud.

González Alonso

Díme, vida, por qué

Rosa meditativa.- Salvador Dalí

Si en la cadena de una melodía,
en un olor, la luz de una mirada,
el calor de una voz enamorada
o el tibio amanecer del nuevo día;

si en el beso que el labio recibía
y al beso el labio daba amor por nada,
si en un solo color luce encarnada
la rosa en medio de la noche fría;

¡díme, vida, por qué tantos momentos
tan vacíos de música y colores
o de una voz de ardientes sentimientos!

¡por qué sin luz, sin labio, sin olores
tristes viven en ti los pensamientos
y ausentes de alegrías los amores!

Julio G. Alonso

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