El triángulo azul

El triángulo azul
Centro Dramático Nacional y Micomicón Teatro
Texto: Laila Ripoll y Mariano Llorente
Dirección: Laila Ripoll

Actores: Manuel Agredano, Elisabet Altube, Marcos León, Mariano Llorente, Antonio Sarrió, José Luís Patiño, Raúl Pulido

Teatro Barakaldo, 31 de octubre de 2015

Lo importante, lo trágico de asomarse a obras con temas como la de El triángulo azul, es constatar lo devastador de las guerras y la ciega crueldad de quienes las empujan, jalean y se enriquecen con la miseria a la que arrojan a millones de personas desposeídas de la dignidad humana y entregadas sus vidas a la arbitrariedad de la violencia y sus verdugos. No aprendemos.

Desde las primeras escenas de El triángulo azul, no pude dejar de pensar –entre todas las tristes noticias diarias- en la suerte de España y el designio de los españoles; sobre todo hoy día, cuando los nacionalismos llamados periféricos vapulean la Historia, se cargan de victimismo, manipulan los sentimientos de los ciudadanos, mienten mientras roban y saquean las arcas públicas y, paradójicamente, arrastran a las masas hacia un odio cada vez mayor a lo español y España. Unos, levantan banderas contra la nación española y piden votos, desafían las leyes y forjan golpes de Estado contra la democracia. Otros, en nombre de la convivencia, exigen silencio y se niegan a cerrar las heridas de la represión y los asesinatos del franquismo, encarcelan a los jueces que pretenden abrir las fosas comunes para recuperar la memoria y la dignidad de los españoles a los que se les arrebató de manera tan cobarde como miserable. Todos parecen ignorar a todos y nadie, con sentido común, quiere mirarse en el espejo de la Historia, deformando las imágenes de manera grotesca y destilando un odio irredento.

Cuando era niño quise vivir una vida sin guerras; de joven, deseé y luché por asegurarnos una vida en democracia; luego anhelaba el final de la violencia terrorista, sobre todo de la más virulenta y cruel alimentada por los nacionalismos y sus fanáticos. Pero queda mucho más, y sueño con algo más elemental como es saber que todo ello se ha de producir en el marco solidario de una España liberada de fantasmas. Eso queda, y no es poco.

Todo cuanto antecede lo pensaba y sufría mientras iba leyendo en las escenas de El triángulo azul el final trágico de esos siete mil españoles enviados desde los campos de concentración franceses al campo de exterminio de Mauthausen. Expulsados de España por la guerra civil del 36, trasladados por los alemanes a Polonia en la II Guerra Mundial del 39, rechazados por Franco y su gobierno para que hicieran con ellos lo que quisieran, apátridas, olvidados por todos, exterminados por los nazis. Menos de dos mil de aquellos siete mil españoles, conseguirían sobrevivir.

Y en medio de tanta inhumana desgracia, no dejó de haber lugar para la dignidad pidiendo un minuto de silencio por el primer español muerto en Mauthausen; para no dejar de llamarse españoles. No bastó tanta desolación para olvidarse de ser solidarios, sonreír a veces, intentar dar a conocer al mundo la dimensión de los horrores del delirio nacional socialista alemán y su práctica de exterminio de españoles, polacos, húngaros, judíos, rusos, gitanos o alemanes que se desviaran del doctrinario nacional socialista, ese movimiento –seguido por el fascismo italiano de Mussolini- que llegó al poder sirviéndose de los derechos y libertades de la democracia y que, desde las instituciones, hicieron saltar los principios democráticos, vulneraron las leyes y los derechos humanos y arrastraron a las masas nacionalistas a la irracionalidad de la persecución de quienes no comulgaran con su fanatismo para empujarlas, más tarde,  a una guerra despiadada contra el mundo. ¿A qué me suena todo esto en la España de nuestros días? ¿Acaso los aprendices de brujo de hoy no se reconocen en los espejos de aquellos otros esperpentos envueltos en banderas patrias contra todas las banderas, arropados por masas enardecidas y clamorosas, alentando el odio contra enemigos inventados a los que hacer culpables de sus errores, latrocinio y fracasos?

Bien a la vista está lo mucho que nos remueven estos temas. Y está bien subirlos a los escenarios, si no queremos que los escenarios de jornadas tan tristes y terribles vuelvan a ponernos a todos a interpretar este drama. Volvamos la vista a Siria, Palestina, África toda, Oriente en toda su extensión, a día de hoy; mañana, tal vez cambien algunos nombres, no las tragedias. Volvamos la vista hacia España si no estamos dispuestos a volver a enviar a otros siete mil españoles a los campos de la muerte; de Cataluña, de Castilla, de Aragón, del País Vasco, de Andalucía, Extremadura, Asturias, León, Valencia, Galicia…

Los actores cumplieron con su papel. Tal vez puedan hacerse algunas críticas al cuerpo de la obra en su conjunto, la validez del texto en momentos determinados, la oportunidad de algunos números musicales o el tratamiento de algunos personajes y situaciones. Pero todo ello es secundario al lado de la importancia de una representación que se me antoja valiente y necesaria en ese grito desgarrador contra la barbarie, la de todos los tiempos, también –y sobre todo- la de hoy. Y contra el olvido.

González Alonso

Insolación, obra de teatro sobre la novela de Emilia Pardo Bazán

Insolación, adaptación teatral de Pedro Víllora sobre la novela de Emilia Pardo Bazán
Dirección de Luis Luque
Reparto: María Adánez, José Manuel Poga, Chema León y Pepa Rus

Teatro Barakaldo, 10 de octubre de 2015

Insolación es una novela recreada para el teatro por Pedro Víllora. Debo decir que con afortunado acierto el dramaturgo ha construido este cesto con los mejores mimbres del trabajo escénico para recoger con sabiduría lo esencial de la novela de Pardo Bazán, tanto en el fondo como en la forma.

Emilia Pardo Bazán fue una notable aristócrata que pudo haberse conformado con vivir una vida acomodada, regalada de todos los privilegios de su clase. Pero, además de aristócrata fue mujer inteligente capaz de enfrentar de manera crítica los males sociales de su época, sobre todo los referidos a la condición femenina en la desigualdad de oportunidades y derechos, tanto laborales como personales. No solamente carecían las mujeres del derecho al voto, sino que su papel estaba relegado a la condición de esposa y madre en los interiores de las casas y sus fogones.

La doble vara de medir las conductas masculina y femenina en el orden moral, lo tocante a la sexualidad y su capacidad para decidir sobre su propio destino en la vida, fue duramente denunciado por la escritora, prolífica en obras y tocando todos los géneros, tal como se refleja en esta obra teatral. El personaje de la marquesa viuda tiene algo de autobiográfico en su decisión de afrontar los riesgos de romper con los convencionalismos sociales y tomar decisiones que, en la vida personal de la autora, la llevó a romper su matrimonio y asumir la experiencia del amor y la sexualidad con desbordante y natural libertad.

En la obra de teatro aflora el personaje libertino, adulador, seductor y canallesco del donjuán, al cual se alude literalmente en la trama. Frente a él encontramos otro personaje interesante, de aspecto y formas serias, intelectual, de discurso liberal e incluso transgresor muy influenciado por las ideas de la Revolución francesa, por supuesto también aristócrata, que disipará las dudas de la marquesa son sus argumentaciones sobre la hipocresía de la moral burguesa en su doble rasero de medir la condición femenina respecto de la masculina. Pero este personaje, en el fondo íntimamente conservador, criticará, sintiéndose engañado y frustrado en sus expectativas con la marquesa, la decisión coherente de la mujer al entregarse libremente a sus deseos en brazos del donjuán.

La cuestión amorosa, importante y central, no oculta la mirada a la sociedad en la que se produce. Desde la alta atalaya de los privilegios de la nobleza, Emilia Pardo Bazán otea los horizontes de la vida en la España de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, baja con su personaje a la vida del pueblo y la chusma que se divierte y entrega a la fiesta en el San Isidro madrileño, se emborracha, se enamora y vuelve para tomar una decisión, anteponer los sentimientos a las convenciones sociales.

Si el texto dramático, como he dicho al comienzo, es realmente bueno, la dirección de Luis Luque y el trabajo de interpretación del cuadro escénico no le van a la zaga. Con austeridad se recrea en las sombras el ambiente opresivo en el que se debate la protagonista hasta que del sol es la luz la que ilumina las estancias de su mundo y su interior, para entregarse a un calor que antes la asfixiaba. Impecables y ricas en matices, las interpretaciones de unos actores y actrices que vienen, como es el caso de María Adánez y Pepa Rus, de las series televisivas, nos sorprenden y admiran agradablemente y nos dejan ver la versatilidad de sus grandes recursos dramáticos más allá de las caricaturas de los personajes de la televisión que, por otra parte y de otro modo, tan bien interpretan y tanto nos hacen disfrutar.

Aplauso merecido y agradecimiento por ofrecernos la ocasión, una vez más, de una tarde espléndida de sábado de teatro. Vale.

González Alonso

Hoy, última función.- Taller Literario La Galleta del Norte, con Felipe Loza y Ramón Barea

Hoy, última función.- Taller Literario La Galleta del Norte, con Felipe Loza y Ramón Barea

Teatro Andrés Isasi.- Las Arenas-Getxo (26 de septiembre de 2015)

Vivir en un escenario, a su pesar; y a su pesar, morir en él. La despedida de la función imaginada por dos actores tan ancianos como sus nombres, Nicéforo y Semíramis, de espaldas al público, o lo que también podría imaginarse un acto cultural magnífico, sin parangón, según los intérpretes, suena a despedida de la vida y saludo sereno a la muerte entre los personajes que evocan y traen a escena para ocupar las sillas vacías que se van amontonando en el escenario. Godot, Valle Inclán, Ionesco, Don Juan Tenorio, Doña Inés, Stanislavski, Edipo, María Guerrero, Calderón, Shakespeare… irán estableciendo diálogos llenos de ironía y humor con los dos actores, lo que les servirá de pretexto para repasar su dilatada vida de farándula, su única y real vida de ficción teatral de la que no pueden escapar, incapaces de abandonar el escenario e irse a su casa o a recorrer el mundo o las calles de su ciudad, pues saben que ya están en su casa, su mundo y su ciudad.

Con ternura, lucidez, con la inevitable crueldad al pasar por encima y el medio de recuerdos que se creían olvidados, con alegría desbordada e infantil en ocasiones y entusiasmo juvenil en otras, la ficción continúa ahora tras la última y pobre representación ante un escaso y desinteresado público, en ese mismo teatro ya totalmente vacío de espectadores, pero lleno de personajes que acudirán a saludarlos a lo largo de esa verdaderamente última representación en la que expondrán sus experiencias y trabajos, sus quejas y críticas, la acomodación a los intereses y presupuestos dramáticos de cada uno de los personajes y autores –contradictorios, en ocasiones- a los que dieron vida y que, como hemos dicho, irán haciendo entrar a escena para imaginariamente ir sentándolos en las sillas vacías que llenarán el proscenio.

El texto, de cierta antigüedad pero siempre actual, inteligente y bello, es interpretado con gran riqueza de matices por la actriz Itziar Lazkano y el actor, dramaturgo, ensayista y, sobre todo, hombre total del teatro, Ramón Barea, creando una atmósfera de calidez, cercanía y complicidad con el espectador al que, inevitablemente, contagian con la despedida para hacer que cada cual –repasando el teatro de su vida- traiga a la imaginación a los personajes que la hicieron posible, los que la dotaron de ilusión, actividad, dinamismo y ganas de ir adelante, llenando cada cual de sillas el espacio escénico de su cabeza.

Es la obra Hoy, última función, una declaración de amor al teatro, un alarde de meta teatro a partir de una puesta en escena que se desarrolla con recursos propios del teatro del absurdo y las comedias de Arniches; sin escenas espectaculares y efectos extremos, la obra transcurre con ritmo armonioso manteniendo en todo momento la atención e interés del espectador que, finalmente, agradecerá con justos y merecidos aplausos el trabajo realizado.

González Alonso

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Almagro, Festival Internacional de Teatro Clásico 2015

Almagro, Festival Internacional de Teatro Clásico 2015

Fuenteovejuna

1.-Fuenteovejuna, de Lope de Vega
Dirección de Ángel Luis Martín
Actores y actrices no profesionales, 150 vecinos de Fuente Obejuna (Córdoba)
Plaza Mayor de Almagro, 2 de julio de 2015

El inusitado ardor y la pasión puesta en la representación de la obra de Lope de Vega se percibe como el entusiasmo por algo propio, de todo el pueblo y sus gentes que, a una, se sublevan contra los abusos del poder en la figura del Comendador. Éste fue, y no otro, el recibimiento de Almagro en la apertura de su Festival Internacional de Teatro Clásico, en una decidida declaración de intenciones sobre el contenido del festival.

Plaza de AlmagroLa plaza de Almagro, a modo de corral de comedias gigantesco, acogió entre sus soportales y con el Ayuntamiento al fondo, la puesta en escena de Fuenteovejuna por las gentes de la misma villa cordobesa de Fuente Obejuna. Espectáculo primoroso en sus expresiones tradicionales como la danza de las cintas o las canciones populares, atrevido en el movimiento de masas de los actores, soldados, villanos, nobles y hasta un par de caballos formando parte de la representación, bello e intenso en el tratamiento dramático de muchas de sus escenas. Un estupendo resultado que el público que abarrotaba la plaza de Almagro supo agradecer.

El vestuario resaltó por la fidelidad de las reproducciones y se nota un buen estudio documental llevado a cabo por los responsables de la escenografía. Una sorpresa, no cabe duda, este grito de las gentes de Fuente Ovejuna que, todos a una, señalan que las injusticias se pagan todas, y más y con mayor rigor las que vienen de los poderosos.

En los tiempos que corren –que no parecen ser muy diferentes a los del siglo XVII de Lope de Vega- es fácil, viendo esta representación, pensar en movimientos populares como el 15M o en situaciones como las de Grecia de hoy día o la amenaza que se cierne sobre otros países del sur europeo entre los que nos encontramos. Inevitable. Por eso y mucho más, sigue siendo necesaria esta obra de Lope y es de agradecer la acogida y patrimonialización llevada a cabo por los descendientes de aquellos que fueron protagonistas de la acción de Fuenteovejuna.

Otelo

2.-Otelo (Othelo) de William Shakespeare
Adaptación y dirección de Gabriel Chamé (Argentina)
Teatro Municipal de Almagro, 3 de julio de 2015

No hay miedo, ni pudor, ni exageración por deshacerse en elogios sobre lo que es este Otelo argentino de Gabriel Chamé y el trabajo del reparto formado por Matias Bassi, Julieta Carrera, Hernán Franco y Martín López. Así como suena. Se puede afirmar tener la convicción de estar ante una de las realizaciones más inteligentes y creativas llevadas a cabo sobre el teatro clásico. Shakespeare y su Otelo sólo serán un ilustre pretexto para arrancar con la comicidad y la ironía todo el trasfondo trágico de los celos y el odio, seguidos del amor, el sentido de la lealtad, la envidia o el racismo. El resultado final es que nosotros mismos, como espectadores, y como asegura certeramente Gabriel Chamé, nos encontramos enfrentados a nuestra propia tragicomedia.

El derroche de recursos interpretativos y el meticuloso y cronométrico desarrollo de la acción te dejan –literalmente- con la boca abierta. Son cien minutos trepidantes en los que no cabe ni un segundo vacío, ni por cansancio ni por despiste ni por falta de previsión. El texto de Shakespeare se va recreando para ganar en intensidad y dramatismo poniendo de relieve –como creo haber oído en alguna ocasión- que no hay nada más serio que el humor, destapando la realidad de los sentimientos, la ambición y lo que damos en llamar la condición humana. Se intercalan con naturalidad expresiones y comentarios de los actores sobre el propio desarrollo de la obra, de lo que piensan sobre la exigencia del guión y la interpretación, quejas y críticas al autor, incluso con intentos de abandonar la escena. Y algo mágico y sorprendente: el paso de la situación más hilarante y divertida a la más trágica y conmovedora se produce en décimas de segundo. O viceversa. Incluso se da el desarrollo de ambas escenas de forma simultánea. De la risa generalizada en el patio de butacas al silencio más expectante y al revés, en pocos segundos.

Admirable, muy admirable, este estreno en España protagonizado en Almagro y su Festival Internacional de Teatro Clásico. Que nadie, en su sano juicio y teniendo ocasión de verla, se la pierda.


3.-Enrique VIII y la Cisma de Inglaterra, de Calderón de la Barca
Compañía Nacional de Teatro Clásico
Teatro Hospital de San Juan de Almagro, 4 de julio de 2015

En la versión de J.G. López Antuñano y la dirección de Ignacio García, nos llega esta obra de juventud de Calderón de la Barca. Decir obra de juventud no le quita mérito a la obra, pero tampoco se lo da. Abunda en aspectos personales y la forma de ser del rey inglés en sus relaciones amorosas en un contexto histórico poco desarrollado y en el que destaca en escena, aparte del desgobierno amoroso del monarca, las marcadas ambiciones del cardenal Volseo en su pretensión de verse nombrado Papa de Roma y de la hermosa Ana Bolena de llegar a ceñir la corona de Inglaterra. El tratamiento del personaje de Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, madre de la reina María I y primera esposa del rey, repudiada por éste para acceder a los favores de Ana Bolena, contrasta fuertemente con el del resto de los personajes en un comprensible y disculpable guiño patriótico.

Pero no se trata de exigirle a Calderón mayor rigor histórico ni a la Compañía Nacional de Teatro Clásico dirigida por Helena Pimienta que le enmiende la plana al autor barroco de La vida es sueño. No ha sido ese el trabajo ni la intención, sino el representar puntualmente, con maestría, capacidad interpretativa, buena puesta en escena, riqueza de vestuario y mucha valentía, este texto clásico raro de ver y generalmente apartado de los escenarios, del que han sabido subrayar y resaltar con acierto sus indudables valores literarios y dramáticos.

4.-Entre-meses, de Miguel de Cervantes
Teatro de La Abadía, dirección de José Luis Gómez
La cueva de Salamanca; El viejo celoso; El retablo de las maravillas
Corral de Comedias de Almagro, 5 de julio de 2015

La mayor habilidad de J.L. Gómez, fue conseguir reunir estos tres entremeses cervantinos en un sólo espectáculo, dotándole de la gracia rural y campesina con los cánonces italianos de la comedia dell’arte y sus dinámicos códigos de actuación, como explica el propio director. Un genial acierto.

La puesta en escena está imaginada alrededor de la poderosa encina en torno a la cual los habitantes del pueblo darán vida a los entremeses a modo de fiesta y divertimento. Así, se acercarán a la encina referida con sus sillas, taburetes y escabeles, tal y como se hacía todavía hace unos sesenta años en los pueblos de España por la noche con la llegada veraniega de los titiriteros; de semejante modo y acompañados de sus bailes e instrumentos, irán deshojando las escenas cervantinas en un alarde interpretativo muy elogiable.

Julio Cortázar, Miguel Cubero, Palmira Ferrer, Javier Lara, Luis Moreno, Inma Nieto, José Luis Torrijo, Elisabet Gelabert, Eduardo Aguirre y Diana Bernedo, serán los encargados de dar vida al pueblo y los entremeses.

Si la actualidad y frescura de estas estampas e historias cervantinas nos llegan a estos días de este siglo XXI merced al trabajo concienzudo e inteligente llevado a cabo por el Teatro de La Abadía, y es de agradecer, tampoco hay que ignorar el valor que tiene hacer que estos textos con más de cuatrocientos años se sirvan en la escena con el uso de recursos y efectos especiales de entonces, máquinas de truenos, de lluvia y tormentas, aldabonazos, viento, cerrojos y ventanas o puertas que se abren o cierran. Un alarde de fidelidad a los orígenes, tan eficaces, tan bien logrados, del teatro en una época en que lo digital, electrónico y los ordenadores, mesas de mezclas y otros dispositivos, lo pueden todo.

Miguel de Cervantes habría llorado de alegría aplaudiendo al comprobar cómo J.L. Gómez y el Teatro de La Abadía ponían su teatro en escena con el mejor resultado posible en el marco incomparable del Corral de Comedia de Almagro y en la noche veraniega del 5 de julio del año del Señor.

González Alonso

Testimonio de la desnudez.- Premio Treciembre 2015

II PREMIO NACIONAL DE POESÍA TRECIEMBRE (Valladolid, 2015)

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El poemario Testimonio de la desnudez, Premio Treciembre de Poesía 2015, ha sido editado por la Fundación Jorge Guillén y el apoyo de la Diputación de Valladolid, siendo el número 11 de la colección Maravillas Concretas.

El libro ya está disponible y puede ser adquirido, siendo éste un adelanto de las presentaciones del mismo que se programarán a partir del próximo septiembre. Si estás interesado en conseguir un ejemplar, puedes escribirme al correo: jgonal2000@yahoo.com y te lo enviaré a la dirección postal que me indiques.

Esperando que sea de tu interés, atentamente.

Julio González Alonso

The Beatles

The Beatles

The Beatles

Ocuparon la vida de la década prodigiosa de los años sesenta. Jóvenes, poseídos por la pasión de triunfar, seguros de sí mismos y de su música, encarnaron algunos de los ideales de la juventud de su época y dejaron una huella que dura hasta hoy. Transitaron por entre el movimiento hippie sin ser hippies, por la música rock sin hacer cabalmente rock and roll, por los gustos de las clases medias sin que sus orígenes pasaran de modestos y humildes; se vistieron la medalla de Caballeros de la Orden del Imperio Británico (1965) con la irreverencia justa y se dejaron el pelo largo, que la gente llamaba melenas, sin serlo. Entonces, ¿qué demonios nos contagiaron estos cuatro jovenzuelos de Liverpool?

The BeatlesLa pregunta anterior no pasa de retórica. Evidentemente, no requiere respuesta. Todos sabemos que los Beatles vinieron a caer en el caldo de cultivo de una Europa y un mundo inmerso en una profunda transformación de valores e ideales, lo que hizo arder la mecha de la revolución estudiantil francesa y levantó las barricadas parisinas de mayo del 68. Encarnan el inconformismo de un amplio sector juvenil y sus ansias de una libertad asentada en el deseo de romper las barreras morales burguesas, de superar el materialismo, vivir el amor libre, el pacifismo y hacer del trabajo una experiencia vital de realización personal.

Fue hermoso todo aquello, y la música, los gestos, la coreografía que acompañaba a los Beatles, bien diseñada por Brian Epstein, George Martin y sus colaboradores, encajaba en las generosas ansias de libertad del momento y se plantaban con descaro ante el modo de vida y de expresar esa vida de las generaciones precedentes. Rompían las reglas del juego sin destruir violentamente nada, pasando como un elefante bien enseñado por una cacharrería.

Resulta curioso cómo cantando en inglés, sus canciones seThe Beatles constituían en himnos repetidos incansablemente en cualquier idioma. La valoración de sus letras llegaría luego. Primero tocaban el corazón y los sueños, luego se les ponían las palabras que alcanzaron la poesía en metáforas como las de John Lennon que nos describía aquellos sugerentes árboles de mandarina, cielos de mermelada o flores de celofán, hasta tocar la esencia de un surrealismo practicado con desenfado y que, a menudo, hundía su inspiración en las experiencias psicotrópicas. Luego vino la evolución, la complejidad instrumental y vocal, el viaje a la India, hasta la aparición de su álbum emblemático, Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band o El Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta. Y más tarde, pienso que demasiado pronto, su disolución como grupo en 1970.

The BeatlesEsto, que sólo es un homenaje a The Beatles y a la juventud que vivió su impacto, no puede ser un recordatorio de canciones o un repaso a su discografía. Cada cual que elija, escuche y recuerde. Quienes llegaron después, que prueben desde su experiencia vital, muy diferente a la de la década prodigiosa de los 60, y que disfruten. Porque, aparte de andar sus canciones grabadas en vinilo navegando en un satélite por el espacio, su música no dejará de ser la expresión de la experiencia de una parte importante de ser joven en cualquier época o lugar. Ellos fueron John Lennon, George Harrison, Paul Mc Cartney y Ringo Starr. Son los Beatles.

Nada más, porque hoy, con los Beatles, todo es ya Yesterday.

González Alonso

The Beatles Abbey Road.The Beatles Abbey Road

The Beatles

ll Premio Nacional de Poesía Treciembre, 2015 (Valladolid)

ll Premio Nacional de Poesía Treciembre, 2015 (Valladolid)

Como recojo en la noticia correspondiente, me ha correspondido el honor y la gran satisfacción de alcanzar el primer premio de esta importante convocatoria. El poemario, que llevará por título Testimonio de la desnudez, será publicado en junio por la Fundación Jorge Guillén de Valladolid.

II PREMIO NACIONAL DE POESÍA TRECIEMBRE, 2015 (VALLADOLID)

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El Mercader de Venecia, de William Shakespeare.- Noviembre Teatro

El mercader de Venecia, de William Shakespeare

Noviembre Teatro
Dirección: Eduardo Vasco
Adaptación: Yolanda Pallín

Teatro Barakaldo, 18 de abril de 2015

La solvencia del elenco teatral Noviembre Teatro para abordar la obra de W. Shakespeare está fuera de toda duda. La versión de Noche de Reyes, comentada en este mismo cuaderno (10/03/2013), puso el listón muy alto en el modo de abordar los planteamientos dramáticos del autor de obras tan conocidas y celebradas como Romeo y Julieta, Otelo, o este trabajo de El mercader de Venecia. Hoy el listón sigue, si no más alto, sí a la misma altura, y entre los artífices de este éxito hay que contar a su director Eduardo Vasco y a la autora de la versión representada, Yolanda Pallín.

William Shakespeare manejó con clara inteligencia los resortes humanos, la misma condición humana y el sentido de la existencia de manera, también, reflexiva y crítica. Eso hace que sus piezas dramáticas sean para siempre y que los más de cuatrocientos largos años que nos separan del momento de ser escritas se nos antojen cercanos, como si todo hubiera ocurrido ayer mismo o esté ocurriendo al socaire de las noticias diarias que inundan la prensa, llenan la radio y aparecen en la televisión.

La actualización del lenguaje shakesperiano para la presente puesta en escena podrá redundar en tal vez la pérdida de la belleza poética de muchas expresiones, conservando intacta la intención y el mensaje del texto y dejando aflorar momentos de intenso lirismo. Pero no deja de ser un acierto esta opción que ha permitido traernos a primer plano, dentro del planteamiento dramático, el buen humor, la belleza, la sensualidad, la alegría y un canto a la amistad, el altruismo y el amor. En el otro platillo de la balanza que el mercader veneciano quería usar para pesar la libra de carne arrancada a su deudor con la que saldar su deuda, se encuentran la avaricia, el interés desmesurado por el dinero, la rudeza, el egoismo, la crueldad, la malicia, la envidia y el odio.

La representación que hemos podido aplaudir en el teatro Barakaldo está hecha con los mimbres de la mejor mirada optimista a un mundo en el que, en medio de los peores desastres y el dominio de la intolerancia, se abre paso la justicia y una clara sensación de que también existe la bondad y es posible la felicidad.

Puede resultar, después de la triste experiencia de la II Guerra Mundial, algo problemático el personaje del judío usurero encarnando los valores más negativos mostrados junto con su odio rencoroso y su intransigencia. Pero, al lado de este personaje siniestro, se encuentra también el de su hija, una hermosa muchacha judía que abandonará el ambiente opresivo de su casa para huir con su novio cristiano. La vida misma. Porque no es la condición de judío lo que hace detestable al personaje, sino lo abyecto de su conducta al esconder sus debilidades tras el judaísmo; de igual modo, no es la condición de ser judía lo que hace realmente bella a su joven hija, sino su naturaleza y entrega a la vida y el amor con la generosidad con que sólo la juventud puede hacerlo. Escudarse detrás de la historia de un pueblo, hacerse la víctima y pensar que todo lo malo le viene del rechazo de los demás a esa historia y creencias, es manipular las cosas de manera cobarde, rechazando la idea de juzgarse a sí mismo como persona y asumir la responsabilidad que le corresponda.

Tarde siempre interesante de teatro; ésta, como las demás, no ha dejado de sorprendernos y dado la oportunidad de aprender y reflexionar. Shakespeare puso los cimientos de esa casa grande que en cada ocasión terminan los actores y, casi siempre, con un gran acierto. Así ha sido una vez más.

González Alonso

Sancho Panza amigo

Sancho Panza y su asno

Sancho Panza amigo

Sancho amigo pacífico y prudente
del hidalgo manchego compañero,
con vino, queso, pan y el refranero
te basta y sobra para ser valiente.

Luego, si en algo hay que mentir, se miente,
serás de Dulcinea su cartero
sin carta, pero el cura y el barbero
te juzgarán por simple e inocente.

Sólo un miedo conturba la templanza
-más grande que el estruendo de batanes-
del feliz escudero Sancho Panza,

que ha de ser más herida que la lanza
que le roben el burro en los desmanes
en esa de los presos mala andanza.

González Alonso

Nota.- El robo del burro a Sancho Panza se atribuye a Ginés de Pasamonte, uno de los galeotes a los que liberó don Quijote (I – 22), aunque en dicho capítulo no se menciona y Sancho sigue montando su asno. De repente, a mitad del capítulo 25 de la misma primera parte, Sancho lamenta el hurto del burro y ha de ir a entregar la carta de don Quijote a Dulcinea montando a Rocinante.

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: Sancho Panza amigo

La Ópera del Malandro.- Musical de Chico Buarque

La Ópera del Malandro
Un musical de Chico Buarque

La Ópera del Malandro

Teatro Barakaldo, 28 de marzo de 2015

Colorido, luz, trajes vistosos, música en directo, baile y canciones. Todo lo que hace un musical en teatro. Éste, ambientado en Río de Janeiro, con letras en portugués, años treinta del pasado siglo XX, tráfico ilegal, contrabando, burdeles y prostitución, dinero a espuertas corriendo por las manos de los mafiosos y engordando sus cuentas corrientes, corrupción institucional, policía haciendo la vista gorda, cobrando por hacer la vista gorda, llevando a cabo ajustes de cuentas y liquidando personas a cambio de más dinero. La vida miserable de las prostitutas, su única vida, la de los parados, pensionistas sin pensión, los jóvenes sin futuro.

La Ópera del MalandroSupongo que todo lo reseñado no va a descubrir nada nuevo a nadie. Pero sigue ocurriendo. No importa que llevemos ya un buen mordisco del primer tercio de otro siglo y no estemos en Brasil. El mundo sigue danzando al ritmo del dinero y conseguirlo es el fin, lo demás sólo son medios. Así que la prostitución, la miseria, las mafias, el contrabando de bienes y personas, la esclavitud, siguen sin ser erradicadas de las entretelas de las sociedades actuales en las que sobrevivimos, nutriendo y engordando a políticos, banqueros, multinacionales y toda la ralea de gentes sin ninguna clase de escrúpulo.

El caso es que, sin descubrir nada nuevo, en la comedia musical La Ópera del Malandro, con una sonrisa, bossa nova y ritmos caribeños, se pone sobre la mesa un estado de cosas que reclaman justicia y un cambio definitivo de rumbo. La alegría del musical y el desenfado con que se mueven los personajes rozando lo esperpéntico en una actuación deliberadamente provocadora, acaban gritando con el grito de la risa que se seca en la garganta y nos deja una comezón o desazón moral de intranquilidad y desasosiego.

La Ópera del MalandroUna puesta en escena meticulosa y efectista. Una obra excesivamente larga en sus ciento veinte minutos de representación sin intermedios no puede evitar la sensación de vivir momentos repetidos y pérdida de gas en algunos tramos de la obra. Pero la magnífica actuación del elenco teatral, su entrega, capacidad de interpretación y versatilidad para el canto y la danza, sacan adelante el trabajo con brillantez, sobre todo en la traca última con dos finales distintos, uno supuestamente impuesto por las presiones del productor o la censura, que acabarán siendo el mismo y único final a manos del propio autor de la comedia.

En fin, un proxeneta y un contrabandista enfrentados, más aún cuando el contrabandista se casa a escondidas con la hija del proxeneta en contra de la voluntad de éste; las maniobras del empresario para que la policía acabe con la carrera y vida del contrabandista que, a su vez, también tenía sus negocios con la policía; la manipulación de los medios de comunicación y de las masas, creando sindicatos, filtrando noticias de corrupción, creando titulares, convocando manifestaciones contra la explotación sin dejar a un lado el negocio y la explotación de las mujeres prostituidas y todo un rosario descarnado de lo ya mencionado y repetido.

Y así estamos. Buscando una salida a ritmo de samba.

González Alonso

La Ópera del Malandro