La bohème – Giacomo Puccini – Teatro Euskalduna de Bilbao

La bohème
Giacomo Puccini

ABAO-OLBE
Teatro Euskalduna.- Bilbao
18 de mayo de 2013

La bohème es una historia de amor. Amor a la juventud, al arte, a la vida; amor carnal y pasional con todos los ingredientes de seducción, enamoramiento y celos, rupturas, arrepentimientos y muerte, en medio de la sordidez de la pobreza. Pero es una historia de amor con dos ingredientes más, el de estar musicada y puesta en las voces de sus intérpretes, y el encontrarse enmarcada en el romanticismo del siglo XIX.

El término bohemia aparece con el escritor romántico Henry Murger (1822-1861) a partir de los episodios que escribió relatando su experiencia y la de sus amigos cuando vivió en el barrio Latino de la ciudad de París. La bohemia, dentro del movimiento romántico, se caracteriza por el estilo de vida de poetas, músicos, pintores, pensadores y artistas en general, imbuidos de ideales y espíritu creativo que comparten pisos y buhardillas entre muchas penurias económicas soñando con el éxito y el reconocimiento. Noctámbulos, aventureros, viviendo al margen de los convencionalismos burgueses y sin normas establecidas, liberales en extremo, participan del  valor de la amistad y el amor por la libertad.

Los personajes de La bohème, arrebatados del idealismo y los sueños propios de la bohemia, no pasan de ser unos artistas mediocres que en su loca carrera hacia la alegría del placer inmediato, de la transgresión de las normas sociales y la dosis suficiente de picaresca para sobrevivir, se topan con algunas contradicciones que no aciertan a resolver. La libertad individual, el liberalismo de las costumbres y las relaciones sociales y sexuales se encuentran con el amor y los celos o la aceptación de trabajos poco edificantes y justificables éticamente desde sus posiciones existenciales.

El drama romántico de La bohème no pretende pasar más allá de exponer el modo de vida de estos jóvenes artistas. Así, la resolución de los problemas planteados ante una idea liberal del amor y la vivencia de éste como algo exclusivo y posesivo desatará la tormenta de los celos que han de conducir a la ruptura de las parejas. La idealización del arte no resuelve la subsistencia diaria y en medio de una existencia precaria el recurso a la picaresca se convierte en el modo de sobrellevar una vida que, pese a todo, aman.

Los sentimientos profundos del amor aflorarán en la situación última y desesperada de la muerte de la joven florista enamorada del joven poeta. Admitirá éste sus celos y descargará su sentimiento de culpa en un reencuentro tardío. La amistad desata la piedad y la solidaridad; todo el grupo se vuelca con lo poco que pueden en el intento de salvar a la joven. Resulta inútil. Pero su muerte sirve para reconocer los verdaderos sentimientos de todos, a los que no pueden renunciar. La pareja del pintor y la corista se reencontrará y se aceptarán como son y con el amor que ambos sienten. El poeta se queda solo, aunque reconciliado consigo mismo.

Creo que esta ópera se verá con agrado en cualquier época y a cualquier edad. Aunque la parte dramática, aparte de la inocente pureza representada en el ansia de vivir de manera auténtica por los jóvenes bohemios, poco más puede aportar. El sentimiento del amor siempre embargará a los humanos y conmoverá sus corazones. La máquina de los afectos no descansa, afortunadamente, y junto a ellos reconocer el valor de la amistad o la solidaridad, es razón suficiente para entregarse a la obra y disfrutarla.

En la parte musical poco puedo decir, salvo que me pareció que todos los intérpretes cantaban estupendamente, con timbres vocales realmente hermosos. La intérprete de Mimí, Inva Mula, pienso que desarrolló una línea de canto muy bella y armoniosa. Los coros con los niños de la Leioa Kantika Korala aportaron frescura y belleza al conjunto perfectamente acompañado por la interpretación afinada de la orquesta. Nada se puede reprochar, o al menos yo no puedo, a sus interpretaciones. Otra cosa fue la escenografía diseñada. No se arriesgó nada. Convencional, previsible y costumbrista. No quiero decir que fuese mala o de mal gusto, que no fue el caso. Simplemente que obedeció a unos criterios muy conservadores. La ambientación e iluminación cumplieron su finalidad de recrear la atmósfera adecuada en cada escena.

No hace falta decir que merece la pena tener la ocasión de ver y escuchar una ópera como La bohème. Mis agradecimientos sinceros a la persona que, no pudiendo asistir a esta representación por razones personales, me brindó la oportunidad de disfrutar este espectáculo siempre sorprendente que es la ópera.
Salud.

González Alonso

El Régimen del Pienso.- La Zaranda- Teatro Inestable de Andalucía la Baja

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El Régimen del Pienso

La Zaranda
Teatro Inestable de Andalucía la Baja
Teatro Barakaldo (Bizkaia / Vizcaya)

Eusebio Calonge, que firma esta obra teatral en la que, como método de trabajo se sigue un riguroso proceso de creación en comunidad (según las propias declaraciones del grupo), vuelve a abordar el tema de las relaciones sociales y las estructuras económicas y de poder de las sociedades. Y lo hace desde un irrenunciable compromiso existencial y la fidelidad a sus raíces tradicionales (sic) De ahí el lenguaje rico en matices, abundante en sentencias, variado en formas de expresión, de unos personajes que nos hacen evocar la figura del filósofo cordobés Séneca, el cual pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo romano, en una etapa tan turbulenta, amoral y antiética como lo fue la plena decadencia de la etapa imperial en que vivió; estoicismo y moralismo que, al final, lo llevaron a acabar con su propia vida (Wikipedia). Raíces andaluzas y una situación social que en España y los países de nuestro entorno guarda un grave paralelismo con la de aquel final del poderoso Imperio Romano.

La Zaranda bebe de numerosas fuentes culturales; va del romanticismo de Larra: Nuestro carácter se conserva tan intacto como nuestra ruina (Vuelva usted mañana;1833) al teatro del absurdo, en una eficaz depuración de textos y la plasmación de personajes límites(sic), y participa en todas sus obras de un pesimismo positivo, entendiendo por tal aquél que no nos paraliza, sino que sacude nuestro miedo e invita a la acción. La Zaranda presume de haber consolidado un lenguaje propio teatral, y es así. Cualquier trabajo de La Zaranda es perfectamente reconocible y diferenciable en el mundo escénico. Lenguaje propio que abarca la plasmación de recursos dramáticos como el uso simbólico de los objetos y la expresividad visual (sic).

A  medida que transcurría la representación me iba percatando de la profundidad poética del contenido de gran parte de los recitados. La obra, desarrollada como un canon, una rueda que gira una y otra vez sobre sí misma sin solución, avanza –no obstante- hacia un final caótico y esperpéntico, otra magnífica contribución al genio de Valle Inclán. Hay poesía en la muerte, en las autopsias, en la monotonía de la nada, ese trabajo infatigable de los burócratas. El mismo grupo de La Zaranda alude a esta característica cuando declaran que desarrollan una poética teatral alejada de formas estereotipadas o efímeras (sic). Así es y así resulta reconocible sobre el escenario desde el primer minuto de la representación. Culpable de ello es el elenco formado por Javier Semprúm, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos. A ellos, añadir el texto y trabajo de iluminación de Eusebio Calonge y la dirección de Paco de la Zaranda.

La obra, El Régimen del Pienso, la resumen estupendamente bien en el programa de mano, del que entresaco:

Todo apunta al factor nutricional como causa de la epidemia. Unos sostienen que es el engorde rápido, el exceso de pienso; otros apuntan al mal reparto de éste. Las teorías veterinarias enfrentan, pero no frenan, el índice de mortandaz en las pocilgas. Se inicia una simulación medioambiental para clarificar las causas.

La industria porcina comienza a verse afectada; su personal eliminado según los índices de rendimiento. La lucha por el puesto de trabajo, con el único horizonte de un horario rutinario y vacío, sin más esperanza que la de una muerte indolora, hace que las vidas del cerdo y el hombre se crucen y se confundan.

A partir de aquí, animado lector, puedes imaginar toda una serie de situaciones, ires y venires sin sentido y la tragedia humana en una pérdida absoluta de la dignidad,  más allá de la muerte, cuya solución no es la peor perspectiva ante una vida que no pasa de ser un simulacro de la misma, en la que el único valor es el precio de las mercancías, y las únicas mercancías, las personas. Demoledor y desolador. Pero La Zaranda no se anda con zarandajas, si se me permite el juego de palabras.

Con su habitual despedida del público, sin salir de nuevo a recibir los aplausos más que merecidos; y los que reciben, amortiguados o tapados por una música estridente, La Zaranda nos deja con ganas de más de su teatro. Porque con grupos así el teatro se crece, y la vida, también.

González Alonso

Noche de Reyes, de William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro

Beatriz Argüello y Rebeca Hernando en Noche de Reyes de William Shakespeare.Noviembre Compañía de Teatro en Noche de Reyes de William Shakespeare.Beatriz Argüello y Daniel Albaladejo en Noche de Reyes de William Shakespeare Noche de Reyes – Twelfth Night – Decimosegunda noche.- William Shakespeare.- Noviembre Compañía de Teatro.- Teatro Barakaldo

Decir que Noche de Reyes (Twelfth Night) es una comedia de enredo de William Shakespeare, podría interpretarse como estar hablando de una obra menor, un trabajo secundario del autor de Hamlet, Otelo, El mercader de Venecia, Ricardo III, Romeo y Julieta, y tantos otros títulos de obras dramáticas que figuran por derecho propio entre las obras cumbre de la Literatura Universal. No es así.

Y no lo es por distintos motivos. El primero porque un autor de la talla de W. Shakespeare convierte en oro de ley cualquier asunto que trate. En segundo lugar, porque el género de la comedia no desmerece al lado de la tragedia y sería un error considerar al autor inglés solamente genial en los dramas en los que aborda las pasiones humanas llevadas al límite, con resultados dramáticos en el enfrentamiento de las mismas. Desde la comedia, con un final amable tocado de humor, William Shakespeare disecciona también aspectos del alma humana y de las costumbres con maestría de cirujano. Noche de Reyes no es una comedia vacía, válida solamente para sonreír o reír abiertamente ante situaciones disparatadas y cómicas; se trata, ante todo, de una obra increíble que aborda sin el menor pudor nada menos que la cuestión de la sexualidad en una época en la que los personajes femeninos eran interpretados por hombres. Esto, sorprendentemente, es algo que después de 440 años todavía escuece en sectores amplios de la sociedad católica, que sigue demonizando cualquier opción sexual diferente a la heterosexual, llegando a ver una amenaza para la supervivencia de la especie en los comportamientos homosexuales, teoría defendida pública y vergonzosamente por autoridades eclesiásticas y políticas, como en el caso del ministro del Interior español, afecto al Opus Dei, y el del jesuita Portavoz y Secretario de la Conferencia Episcopal. Claro que, estas autoridades, no se cuestionan las conductas de abusos sexuales llevadas a cabo históricamente en los centros escolares regidos por sacerdotes y monjas, generalmente de carácter homosexual y contra menores, ni tampoco dan mucho ejemplo para garantizar la perpetuación de la especie cuando han elegido no tener hijos ellos mismos.

La obra, el genio y el ingenio de W. Shakespeare son una denuncia, 440 años más tarde, de la hipocresía de la Iglesia Católica y de políticos de misa y comunión. Pero, también, de su precaria formación, dogmatismo y falta de rigor de los planteamientos que sostienen. La ambivalencia sexual tratada en Noche de Reyes se presenta a través de los personajes que con una definida tendencia heterosexual se sorprenden a si mismos dudando en algunas ocasiones de sus sentimientos e inclinaciones frente a alguien de su mismo sexo; o aparece el personaje decidida y abiertamente homosexual en una relación no correspondida, pero comprendida, así como la mujer seducida por otra mujer disfrazada de hombre. Toda una variedad de situaciones en las que parece que todo es posible y nada es lo que parece se abren paso a través de la comedia de Shakespeare, y sin rasgarse las vestiduras, en esta obra festiva escrita como homenaje de la visita del Duque de Bracciano a la reina Isabel y representada en la misma Noche de Reyes. Conviene aclarar que hasta el mismo título juega un papel en esta gran comedia, pues la decimosegunda noche después de Navidad es la del 5 de enero, víspera de Reyes. Se trata de un periodo en el que, irónicamente, las cosas no son como suelen ser: las gentes se hacen regalos, se reúnen las familias, se deja de trabajar, se da un trato más igualitario y comprensivo, se dejan a un lado diferencias irreconciliables, incluso se declaran periodos de paz o de tregua en las guerras y se desdibujan los papeles atribuidos a los sexos, aspectos todos ellos reconocibles en la comedia shakesperiana.

Pero cualquier obra de teatro, por muy extraordinaria que sea y esté firmada por un autor absolutamente reconocido, puede no ser nada si no encuentra un elenco de actores capaces de hacerla creíble sobre el escenario. En este sentido, Noviembre Compañía de Teatro, con su director Eduardo Vasco y el trabajo de Yolanda Pallín en la versión de la obra, consiguen plenamente el objetivo. El reconocimiento del público del Teatro Barakaldo así lo confirmó calurosamente con sus ovaciones. Con un vestuario años veinte, la actualización del texto sin que pierda un ápice de ternura, humor y poesía, más la incorporación de escenas con viejas melodías del music hall de principios de siglo XX, William Shakespeare llena desde el siglo XVII el espacio de dos horas intensas de espectáculo y muchos huecos en la moral de una sociedad pretendidamente actual y desarrollada del siglo XXI. Todo un ejemplo hecho arte a través del teatro que nos da un baño de libertad en un mundo en el que esta palabra ha sido manoseada y pervertida hasta el extremo de vaciarla de significado. Así que no cabe otra cosa que felicitar a William Shakespeare, felicitar al elenco de actores que de manera tan magnífica desarrollan su labor en Noviembre Compañía de Teatro,  felicitarnos todos por la oportunidad de contar con esta versión inteligente de Noche de Reyes y celebrar la suerte de la ocasión vivida de cuantos pasamos por el teatro.

González Alonso

La voz humana.- Jean Cocteau

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Jean Cocteau.Meritxell Checa.

La voz humana
Jean Cocteau

Moon Produkzioak en el Teatro Barakaldo
15/02/13

Una hora acompañados de la soledad que se abate sobre toda una vida. Esa es La voz humana, de Jean Cocteau. Porque la soledad y el vértigo del abismo que abre en el alma humana, es el tercer personaje de la obra. O el segundo, entre el hombre que se fue y la mujer que se queda, pero que también se va. O, bien mirado, el primero; en el que se mecen los protagonistas. La soledad y el silencio. Silencio y soledad. De ahí la angustia que retuerce el alma y que el cuerpo expresa con desesperación; también por ello la necesidad de hablar, de hablar y hablar para escuchar la propia voz por encima del silencio aterrador. Para no decir nada. Nada por entre el entrecortado soliloquio de amor.

Realmente impresiona la hondura del análisis que sobre el alma humana hace Jean Cocteau con el personaje de su pieza teatral (este año de 2013 hace 50 de su fallecimiento por infarto de miocardio; el mismo día de la muerte de Edith Piaf). Con ambición y decisión, disecciona los sentimientos y hace un recorrido sin concesiones al melodramatismo, el sentimentalismo ni a ningún ismo habido o por haber. El acierto de su agudo análisis encuentra la mejor expresión en el modo de representar ese desgarro ante la soledad, el final del amor, el dolor de la pérdida de los afectos y el futuro de una vejez desilusionada a la que acompañará la ruina sentimental. Para ello, Jean Cocteau se sirvió de un discurso cotidiano, habitual, reconocible; una suerte de frases vacías, de palabras que pretenden ignorar unas veces, otras esconder, chantajear, reinventar continuamente el amor. Palabras en el aire que se condensan en una atmósfera cada vez más pesada y transida por la angustia que lo impregna todo de pesimismo. Y a este discurso vacío que suena como un eco, agrega la expresión corporal, la manifestación del desgarro emocional a través de un cuerpo agitado y convulso arrastrándose por el suelo o subido a la azotea desde la que contemplar el mundo y sus gentes que continúan moviéndose mecánicamente totalmente ajenos a su drama. De la humillación a la desesperación brotan las promesas, las renuncias, las confesiones, el sentimiento de culpa, arrepentimientos vehementes y el suicidio al otro lado del hilo del teléfono. La última llamada, al fin, que nunca llegará.

Expresión corporal, danza y música, sobre los que planea de forma intermitente la palabra que ya no comunica nada, cada vez más fragmentada e inútil. Y el silencio envuelto en oscuridad. Todo ello es el lenguaje total mediante el que nos presenta La voz humana el autor francés, poeta, dramaturgo, pintor, cineasta, apasionado de la música, amigo de Pablo Picasso y controvertido personaje sumido en el consumo de opio, unas relaciones sexuales tormentosas y el catolicismo de sus últimos años de existencia.

El trabajo en escena de la bailarina y actriz catalana Meritxell Checa Esteban resultó ser de una limpieza y fuerza expresiva sorprendentes, muy meritorio y valiente. El acompañamiento en escena del músico y compositor Adrián García de los Ojos se desarrolló perfectamente acorde con el resto de elementos coreográficos y ambientales, iluminación, realización escenográfica y trabajo videográfico. No queda más que agradecer a Moon Produkzioak esta apuesta teatral y felicitar a Fer Montoya por todos los aciertos en la dirección. Y esperar, cómo no, otra nueva y feliz ocasión.

González Alonso

El Buscón.- Francisco de Quevedo

El Buscón de Quevedo.- Teatro Clásico de Sevilla

El Buscón.- Francisco de Quevedo
Versión libre y dirección de Alfonso Zurro

Teatro Clásico de Sevilla

Teatro Barakaldo (Vizcaya / Bizkaia)
12/01/13

Andalucía es tierra de inteligencia que en el teatro se multiplica en grupos como Atalaya, La Zaranda o el Teatro Clásico de Sevilla, el cual llenó el aforo del Teatro Barakaldo con El Buscón de Quevedo en la tarde lluviosa y fría de este 12 de enero . Excelente trabajo de grupo en un lenguaje ágil, deliberadamente atropellado en ocasiones, mordaz y de matices variados, tocado del gracejo andaluz unas veces, del decir culto del Siglo de Oro español, en otras, y pasando por el habla de truhanes, chismosos, agresividad de asesinos a sueldo y la frialdad de los traficantes de armas o la verborrea de los políticos.

El soporte escrito para esta interpretación viene firmado por el dramaturgo Alfonso Zurro, andaluz nacido en Salamanca, al que corresponde, además, el trabajo de dirección. Imagino que no le habrá resultado nada fácil dramatizar la novela de Quevedo; pero puede quedarle el gratificante consuelo de haberlo hecho francamente bien y tenido el acierto de actualizar los diferentes pasajes de la obra de Quevedo jugando acertadamente con el tiempo.

Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)La picaresca se abre camino, de la mano de Alfonso Zurro, desde El lazarillo de Tormes y El Buscón de Francisco de Quevedo a la España de hoy; afirma creer que esto es algo que llevamos genéticamente dentro en el modo de sobrevivir en medio de la escasez, el hambre y la miseria, mediante el engaño y el robo, generalmente sin violencia y aprovechando la avaricia de los demás y su deseo de conseguir riquezas sin esfuerzo aunque sea engañando o aprovechándose de la aparente inferioridad de otros; pero donde el robo deja de llamarse picaresca es en los límites del poder y los poderosos, de la riqueza y los ricos.

De manera muy sugerente el escenario se llena de un ropero o armario con una abigarrada colección de trajes roídos y maniquíes descoloridos por el tiempo que cobran vida, van y vienen del pasado para mostrarnos y demostrarnos la persistencia de unos males sociales endémicos en el gran número de comportamientos egoístas, injustos, primarios e hipócritas que desfilan ante nosotros.

Me ha gustado esta manera de hacer teatro social, arrancando de raíz el siempre doloroso asunto de nuestra Historia, pero en una clave universal; de tal modo que esta obra puede ser vista, comprendida y aplaudida tanto en cualquier país de habla hispana como en Europa si se puede disponer de una buena traducción al italiano, francés, inglés, alemán, o cualquiera de las muchas lenguas europeas. Y opino que seguirá siendo igualmente interesante pasados muchos años o cientos de años, pues la condición humana y las miserias que la acompañan poco, me temo, han de cambiar. Dicho de otro modo, creo que tiene vocación de permanencia y obra clásica.

No sería justo cerrar este pequeño comentario sin reconocer el meritorio trabajo de este cuadro escénico andaluz y, dentro de él, la admirable actuación del joven actor Pablo Gómez-Pando  interpretando el papel del Buscón para dar vida a este personaje en la sorprendente variedad de reflejos y tipos que presenta a lo largo de la representación, casi sin transición en la sucesión de escenas que se siguen unas a otras como destellos de las páginas de un libro que van pasando sin cesar.

Teatro vivo, teatro de la vida, de la herida, la llaga que no cierra de una sociedad de la que todos formamos parte y vestimos los trajes de la comedia.

Era sábado y seguía lloviendo en la ciudad; en las montañas caía nieve en la oscuridad de la noche. El alba será blanca.

González Alonso
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Teatro Clásico de Sevilla en El Buscón de Quevedo (Alfonso Zurro)

Navidad 2012: Felicidades con un villancico y el ramo leonés

Ramo leonés de Navidad

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Coplas al ramo leonés de Navidad

Con gusto pido licencia                                 Y cuando vengan de nuevo
para cantar este ramo                                   para pedirnos el voto
y pedir buenos deseos                                   lo robado les diremos
para despedir el año.                                     que nos lo devuelvan todo.

Que el acebo os traiga suerte                      Los colores y alimentos
y os proteja de los males                              de este ramo que cantamos
y que luzcan en las velas                              serán la luz y alegría
los doce meses cabales.                                que aquí juntos celebramos.

De la tierra nazcan frutos                             Licencia os pido con gusto
y lleguen a vuestra mesa                              para el ramo presentar
abundantes y copiosos                                  y con vuestra compañía
sin que nada falte en ella                              todos al ramo cantar.

para poder compartir                                   Ya vendrán tiempos mejores;
con los más pobres la cena                          todo se puede lograr
de nochebuena, y si sobra                            si mantenemos unidos
que vuelvan por nochevieja.                        nuestra solidaridad.

Nada esperamos de ricos                             ¡Que viva el ramo leonés
políticos y ladrones                                       que vestimos con esmero
que sólo saben meter                                    que vivan las buenas gentes
la mano en nuestros cajones.                       y personas de este reino!

Julio G. Alonso

Coplas al ramo leonés de Navidad: Voz y música de Víctor F. Mallada: http://argayo.get-ctrl.com/#/music/tracks/coplas-al-ramo-leone-s

Con mucho gusto y cariño os dejo las coplas anteriores, con la música y la voz de Víctor F. Mallada, y el villancico Ya llegó la Navidad,   música y voz de Víctor F. Mallada y letra del que esto escribe,  para con todo ello desearos que tengais unas buenas  fiestas navideñas y  que el solsticio de invierno dé paso a una primavera más feliz y prometedora. Recibid  un abrazo con las gracias por haberme acompañado un año más. Salud.

¡Ya llegó la Navidad! (villancico): 

http://www.youtube.com/watch?v=m9QJubRFIEQ&feature=share&list=ULm9QJubRFIEQ

Una ocasión para regalar o regalarse una buena lectura. Ediciones del Quijote

Don Quijote de La Mancha en Alcalá de Henares

Cualquier fecha, momento, época del año u ocasión, son buenas para ponerse delante de una obra como el Quijote y descubrir motu propio la riqueza, originalidad y frescura de esta novela universal o bien dejarse sumergir en una segunda o tercera lectura para encontrarse disfrutando sosegadamente de muchos de los pasajes que en lecturas anteriores hayamos pasado por encima en el empeño de no perder el hilo de las aventuras del caballero andante. Pero estas fechas, además, son también muy apropiadas para regalar algo a alguien, que de verdad merezca la pena; en este caso, sin dudarlo, se puede tomar el camino de una buena librería e ir directamente a las estanterías donde se encuentre el famoso Quijote.

Quizás merezca la pena recordar, antes de seguir adelante, que los ingleses, tras la primera publicación del Quijote en lengua inglesa en 1612 (Londres, Thomas Shelton.-Primera parte) y de la segunda en 1660, fueron también los primeros en reconocer su extraordinario valor y declararla obra universal.  El sentido irónico, el humor refinado y la crítica, no pasaron desapercibidos para los habitantes británicos.  Los franceses no tardarían en seguir los pasos de los ingleses y en París, de la mano de César Oudin en 1614 y de François de Rosset en 1618, verán la luz y obtendrán el reconocimiento general  las  dos partes del Quijote.  Italia no tardará en sumarse con las ediciones de 1622 (primera parte) y 1625 (segunda parte) en Venecia.  En España se tardará todavía unos cien años en reconocer el valor universal de esta obra…

Volviendo al camino de la librería y una vez frente a las distintas ediciones del Quijote, hay que decidir cuál de ellas escoger. Puede haber quien piense, bueno, ¡y qué más da!, si todas las ediciones  son de la misma novela.  Pues no, no da igual,  y no me refiero a elegir la edición por la calidad de la encuadernación,  el papel y el precio final; ni siquiera por el tamaño del volumen o los volúmenes, si están editadas por separado la primera y segunda partes del Quijote.  Me refiero al tratamiento de la obra, el rigor de la publicación según la princeps, la calidad de las posibles notas al margen o información complementaria, así como la existencia o no de algún texto crítico o comentario.

De la obra cervantina existen ediciones raras y muy buenas, como la princeps de Juan de la Cuesta, facsímiles de la primera edición, cuyo permiso se dio el 26 de septiembre de 1604, quedando impresa la obra en Madrid el 20 de diciembre, para aparecer en el mercado en enero de 1605, realizándose una segunda edición para Portugal el 9 de febrero del mismo 1605. Existe una edición de 1968 (Palma de Mallorca, Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans).

Otras dos ediciones raras y también buenas son la de Pellicer, en cinco tomos, de 1797-98 (Juan Antonio Pellicer.- Madrid.- Gabriel de Sancha) y la de Diego Clemencin en seis tomos, de 1833-39. También existe una edición de Luis Astrana Marín (Madrid.- ed.Castilla) de 1966 que reproduce los comentarios de Clemencin.

Existen, también, ediciones malas, deplorables, de las cuales tengo una que no quiero mencionar y de la que se salvan solamente las ilustraciones de Dore.

Dicho lo anterior, es bueno saber que en el mercado hay de todo. Por ello, para evitar el tropiezo de llevarnos a casa una mala edición y prescindiendo de buscar ediciones raras y difíciles como las mencionadas, que son más adecuadas para los estudiosos del tema, debemos ir un poco informados para encontrar las ediciones buenas, y dentro de ellas, elegir la que mejor se adecúe a nuestras necesidades.

De las cuatro ediciones que he leído, descartada la quinta edición ya mencionada que no merece la pena, os propongo que os fijéis, en primer lugar, en la edición cultural dirigida por Andrés Amorós (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha – Miguel de Cervantes Saavedra.- Ediciones SM-Madrid 1999).

La edición de Andrés Amorós está orientada para cualquier lector de cualquier edad que quiera disfrutar leyendo. Tiene la ventaja de seguir las primeras ediciones de 1605 y 1615 y se han modernizado levemente la ortografía, la puntuación y algunos detalles del  léxico. Conserva extraordinariamente bien el ritmo y respeta escrupulosamente la semántica.  A su favor cuenta, además, el disponer de unos materiales auxiliares de primera mano que ayudan a tener una idea bastante exacta del contexto cultural de la época, con vocabulario, representaciones de los vestidos, armas, costumbres, mapas, refranes, etc. que posibilitan un conocimiento directo y claro de la obra y la época, ayudando a sumergirse  en el mundo cervantino con naturalidad a través de los sesenta temas presentados. Tiene la obra de Andrés Amorós, publicada en un sólo tomo, otra característica que la hace sumamente manejable al disponer de párrafos numerados en cada página con anotaciones al margen para la interpretación del texto, dispuestas de tal manera que no entorpecen la lectura.

En mi opinión, tanto para quienes se aproximen por primera vez al Quijote, como para los estudiantes o para quienes quieran releer la obra recreándose con aspectos circunstanciales y buenas explicaciones, la edición de Andrés Amorós es la más recomendable y no les defraudará, pues amén de los recursos mencionados, la buena organización de la obra y la encuadernación y tipo de letra, harán de ella una lectura verdaderamente amena y productiva.

Otra edición muy buena y recomendable es la de Francisco Rico, con un estudio preliminar de Fernando Lázaro Carreter y la colaboración de Joaquín Forradellas (Ed. Crítica.- Barcelona, 2001). Son muchas las ventajas de esta excepcional edición que yo recomendaría para iniciados en el Quijote o para quien quiera acercarse a la inmortal obra cervantina sin complejos. Mencionaré, en primer lugar, que sigue la edición de Juan de la Cuesta. Se trata de una obra limpia, con las adaptaciones gráficas imprescindibles y las indicaciones de los lugares en donde se aleja de las primeras ediciones para facilitar un posible cotejo. La obra está dirigida a los hablantes del español como lengua materna sin necesidad de estudios universitarios de filología o historia. Además del estudio preliminar sobre las voces del Quijote, de Lázaro Carreter y la colaboración de J.Forradellas, podemos disfrutar de prólogos como el de Jean Canavaggio (Vida y Literatura: Cervantes en el Quijote), el de Sylvia Rouband (Los libros de caballerías) o el de Anthony Close (Las interpretaciones del Quijote).

La edición mencionada de  Francisco  Rico  está muy bien encuadernada en tapa dura y viene acompañada de un CD (disco compacto) en el que, además de poder leerse la obra, posibilita la realización de diferentes consultas sobre la misma. La edición está patrocinada por el Instituto Cervantes y realizada por el Centro para la Edición de los Cásicos Españoles (en su momento adscrito a la Fundación Duques de Soria) y se publicó en 1998 como volumen 50 de la Biblioteca Clásicos de la Editorial Crítica.

Una tercera edición a tener muy en cuenta por su excepcionalidad, es la de John Jay Allen (Don Quijote de la Mancha I; Don Quijote de la Mancha II. Ed. Cátedra.- Madrid.- 1987, 9ª edición), cuyo éxito es indiscutible. La edición de que dispongo, publicada en dos tomos en formato de libro de bolsillo, tiene en su contra la poca calidad de la edición y la letra. Diría que es una obra para estudiosos de la que cabe destacar su seriedad, con notas contrastadas de las principales ediciones, aunque sigue –principalmente- la de Hartzenbusch (El ingenioso hidalgo Don Quxote de la Mancha.- ed. de Juan Eugenio Hartzenbusch.- 4 tomos.-1863) en algunos pasajes conflictivos. Tiene una lista muy buena de las palabras afectadas por las nuevas normas ortográficas, ya que la edición sigue a las ediciones modernas en cuanto al uso de la puntuación, acentuación y ortografía.

Como he dicho anteriormente, encuentro esta obra más adecuada para aquellas personas que quieran estudiar un poco más a fondo el Quijote; la cuidada introducción, centrada en localizar la génesis del Quijote en el contexto histórico y social de la España y el mundo de Cervantes, sin perder por ello de vista los valores literarios, sobre todo en lo referido a los orígenes y nacimiento de la novela, hacen de esta edición un referente imprescindible.

La cuarta edición que yo recomendaría es la de Martín de Riquer. Existen varias ediciones. En la primera de 1962 se publicó con el Quijote de Avellaneda. Hay algunas ediciones de la editorial Planeta que presenta un texto menos cuidado. La edición de 1994, en dos tomos, con ilustraciones de Salvador Dalí, tapa dura y lomo de tela, es la que estoy manejando en este momento y desconozco la existencia de ediciones posteriores.

La edición de Martín de Riquer no se aparta en su integridad del texto de las primeras (1605, para la primera parte y 1615, la segunda). Para ello se siguieron las ediciones facsímiles publicadas por la Real Academia Española en 1917. Podría decirse que es la edición más respetuosa con la princeps.

En el preámbulo, Martín de Riquer nos ofrece una biografía de Cervantes, una reflexión sobre el propósito o finalidad del Quijote, un estudio muy interesante sobre la locura de don Quijote y un repaso sobre la composición, tipos y estilo de la obra.

Dejadas a un lado las sugerencias sobre las diferentes opciones editoriales, de las que –amén de las comentadas- existen cientos; incluso recientes ediciones muy afortunadas para lectores infantiles, que van desde la adaptación de los capítulos más significativos a la edición en viñetas o cómic de las aventuras del caballero manchego y su escudero Sancho, no quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar otra lectura; ésta, para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote, viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana.

Creo que es tiempo y buena ocasión ésta de la Navidad para que muchos españoles, aunque sea 400 años después, tengan ocasiòn de celebrar el Quijote como patrimonio literario y cultural universal. La fórmula es bien sencilla, acercarse a una librería, sonreir, hojear las diferentes opciones puestas a la venta o preguntar por alguna de las aquí recomendadas y llevársela a casa. Como complemento para los que quieran más o para aquellos que les guste empezar por el final, la novela de Andrés Trapiello, Al morir don Quijote, es una ocasión perfecta; o para quienes, leído el Quijote, quieran seguir la historia que, tal vez, muchas veces quisieron imaginar. Ahí la tienen, minuciosamente descrita, con acierto, con amenidad y con ese punto de ironía que los ingleses, a buen seguro, sabrían apreciar y valorar. Esta vez, a lo mejor, somos nosotros los primeros en darnos cuenta de lo bueno que tenemos. No dejemos escapar la ocasión.

Julio González Alonso

Tío Vania.- Antón Chéjov

Tío Vania.- Antón Chéjov

Compañía L’OM IMPREBÍS
Teatro Barakaldo

Tío Vania de A. Chéjov por la compañía L'Om Imprebís

Antón Chéjov sigue teniendo no pocos lectores fieles y su teatro es reclamo de numerosos espectadores como los que ayer tarde nos reunimos en el Teatro Barakaldo para presenciar y seguir con interés la obra Tío Vania, interpretada por el cuadro escénico valenciano L’Om Imprebís.

Tuve ocasión con anterioridad de ver otros montajes teatrales de esta compañía, como las piezas Galileo, de Bertolt Brecht y Calígula, de Albert Camus, de la que se puede leer el comentario. Tres obras, tres autores y tres tratamientos distintos que revelan la plasticidad y variedad de recursos de este elenco de actores y actrices dirigidos  por Santiago Sánchez.

La acción transcurre entre el verano y el otoño de un año de finales del siglo XIX en Rusia. La oportunidad de poder ver Tío Vania en un mes de otoño, aunque anecdótica, refuerza el sentimiento que se revela en el drama de unos personajes envueltos en el aroma de la infelicidad como últimas y maravillosas tristes rosas otoñales, descubriéndose a sí mismos al borde de la nada.

Porque Chéjov nos habla de infelicidad. No de la desgracia sobrevenida por otra razón distinta a la del sentimiento íntimo de fracaso y sacrificio de toda una vida por nada y el desasosiego e inseguridad y sensación de vacío que desencadena este descubrimiento. Para este fin, Chéjov echa mano de un compendio de diversos personajes alrededor de una acomodada familia campesina y nos abre los ojos al modo de entender la vida, las inquietudes y los problemas sociales en la convivencia y relación del campesinado y la burguesía.

En la versión de Santiago Sánchez se subrayan aspectos tan reconocibles en nuestro mundo actual, después de 200 años, como el precedente del ecologismo en la actuación del doctor Astrov salvando bosques y defendiendo el equilibrio de los ecosistemas y del hombre con la Naturaleza ante el inmovilismo del campesinado; el papel de la burguesía, representada por el viejo profesor Serebriakov y su joven esposa Helena o el peso de los valores morales y culturales en las relaciones entre hombres y mujeres. Le seguirán el mismo Tío Vania cuando, desencantado, descubre la inutilidad de sus años de trabajo dedicados a su cuñado, el viejo profesor viudo, y le trastorna el amor por la segunda y  joven esposa  de éste, que a su vez siente una atracción correspondida por el doctor Astrov. En todo este enredo de sentimientos, la buena, trabajadora, pero poco agraciada Sonia, se enfrenta a la realidad de su amor imposible con el doctor. Pero todo va, sin embargo, más allá del amor y sus imposibles. Digamos que la afectividad, reprimida, insatisfecha y sujeta a convencionalismos, es la salsa en la que se dilucida el marco social en el que la felicidad se hace imposible sin arriesgar algo en el cambio de ese opresivo y estrecho marco.

Tío Vania de Antón Chéjov.-Compañía L'Om Imprebís.- El viejo profesor y su joven esposa.

El encuentro de las dos clases sociales mencionadas anteriormente, campesinado y burguesía, en el entorno de la convivencia de los miembros de una misma familia, personal de servicio, el médico y un vecino, se transforma en choque de intereses y forma de entender la existencia, alterando profundamente sus costumbres cotidianas, poniendo en jaque todo su sistema de valores y descubriendo cada uno de ellos su profunda infelicidad. Cuando la burguesía intelectual representada por el viejo profesor propone liquidar el modo de vida campesina vendiendo la hacienda para entrar en el mercado bursátil comprando valores del Estado, todo salta por los aires, se genera un enfrentamiento violento con la rebelión de Tío Vania al que seguirá una reconciliación civilizada y la separación definitiva. Cada cual volverá a su espacio social y sus hábitos sin haberse resuelto a cambiar esencialmente en una resignada vuelta y acomodo a su modo de vida de siempre, aunque con el peso en la conciencia de haber descubierto y aceptado su radical y profunda infelicidad. Porque, entiendo, no se trata de un drama personal de los personajes desposeídos de su pasado y de su futuro en la edad madura, sino de un problema incrustado en la sociedad que exige cambios de estructuras que regulen de manera más libre y democrática las relaciones humanas y el funcionamiento del sistema económico y productivo. Los pequeños cambios personales al estilo de los llevados a cabo por el doctor acabarán por conducir a un cambio social. Pero hay que arriesgarse, hay que actuar, como veía con lucidez el viejo y desahuciado profesor desde la marginalidad de su jubilación.

Pesimismo existencial magistralmente tratado por Antón Chéjov y que L’Om Imprebís pone sobre las tablas con austeridad, vigor, profundidad de la psicología de cada personaje y sin concesiones a lo puramente ornamental ni a efectismos que distraigan del tema. Una buena tarde de teatro, de reflexión, aprendizaje y entretenimiento. Esto es lo que tienen los grandes escritores, que siempre están vigentes y siempre tienen algo más que enseñarnos sin necesidad de aburrirnos o hastiarnos con burdas y vulgares propuestas al uso y abuso como las habituales de las diferentes cadenas televisivas. Que nos dure el teatro.

Salud.

González Alonso

lll Aniversario de la bitácora Lucernarios

III aniversario de Lucernarios

Lo cierto es que tenía preparado un texto bastante agrio sobre la situación actual, la crisis económica y el reparto de cargas para –dicen- salir de ella, y el reparto de cargos, prebendas y cifras millonarias entre quienes la provocaron. Pero un tercer aniversario así no se lo merecen los lectores de este cuaderno, asiduos u ocasionales, ni quienes con sus inestimables comentarios hacen que esta bitácora tenga algún valor más allá de lo anecdótico de mis publicaciones. Por ello, antes de nada, por todos cuantos habéis pasado y seguís haciéndolo por estas páginas virtuales, quiero expresar junto al agradecimiento, la convicción de que la cultura, hasta en sus más apartadas manifestaciones como es este rincón, es razón suficiente para esperar algo mejor de nuestra sociedad y de todos aquellos a los que llamamos los demás. Gracias, sinceramente.

Recién cumplido el tercer año de andadura se han superado las 90.500 entradas al cuaderno. No han sido todas buscadas intencionadamente, eso ya se sabe, sino producto de la búsqueda de informaciones generales en la red y, también,  de la casualidad. Algunos habrán echado un vistazo, otros se habrán detenido en alguna entrada, los más habrán pasado de largo y un buen número habrá leído más de un tema en más de una ocasión. De todos ellos, un selecto grupo de personas amigas se han molestado y se molestan en escribir sus comentarios. Gracias a todos y para los últimos un abrazo más agradecido, si cabe, pues son quienes me orientan en este quehacer y lo hacen sumamente placentero.

Un tercer aniversario, en fin, que en el terreno de lo social y político no da para celebraciones ni otras alegrías más que las mencionadas de sentiros comprometidos, protagonistas y creadores, con vuestras aportaciones a este cuaderno y a este mundo. Mientras pasa el tiempo, no abandonamos la cultura, la poesía, los libros y cuanto contenga el aliento de la libertad, ese concepto secuestrado, manipulado y mentirosamente definido por quienes hoy día sostienen el sistema económico y político actual. Tercer aniversario para libertar la libertad. Tercer aniversario para la esperanza de los muchos, explotados por los pocos. Otra vez, gracias.
Salud.

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La importancia de llamarse Ernesto.- Oscar Wilde.- Teatro Barakaldo (Vizcaya/Bizkaia)

Elenco de la Fundación Municipal Teatro Gayarre de Pamplona

La importancia de llamarse Ernesto
Oscar Wilde

Fundación Municipal Teatro Gayarre de Pamplona
Dirección: Alfredo Sanzol

Teatro Barakaldo
Vizcaya

Por si alguien se pregunta por la posibilidad de que una comedia escrita en 1895 pueda resultar divertida para el público de 2012, apuntaré el comentario elocuente de un espectador a la salida del teatro: ¡qué bueno es reírse un buen rato! Y es que, me parece, las obras teatrales escritas con inteligencia y que tocan lo medular de la existencia humana y sus relaciones, nunca prescriben. Más allá de ciertas costumbres y usos sociales, el modelo de convivencia se rige por parámetros similares en todas las épocas; y en todas ellas el amor y cómo conseguir poner en práctica los sentimientos amorosos, la pretensión de vivir bien, aún a costa de los demás, la tendencia a sacralizar ciertos valores imponiéndolos al resto de los ciudadanos desde el ejercicio del poder, económico, cultural, religioso, y la no menos acusada tendencia a practicar una doble moral entre las clases dominantes, ricas, poderosas y cultas, es una constante que subsiste con el paso del tiempo. Ello hace posible no sólo la comprensión y disfrute de esta obra, sino –llevando la cuestión a tiempos más pretéritos- reír y disfrutar con comedias como las de Aristófanes o Cratino de la Atenas del siglo V anterior a Cristo.

¿Qué más hace falta para que una comedia nos divierta? Pues, evidentemente, un elenco de actores capaces de comunicar el texto y darle forma a cada situación; cuestión sobradamente cumplida por las actrices y actores que el pasado sábado, día 3, se subieron al escenario del teatro Barakaldo. Y lo hicieron de la mejor manera posible, desarrollando sus papeles de menos a más, en una progresión constante de adueñarse del personaje y conducirlo hasta el espectador para exhibir todos los matices del mismo, en una atmósfera teatral perfecta que envolvió la representación. Lo hicieron en una puesta en escena fiel al texto de Oscar Wilde y a la época victoriana en la que se desenvuelve la acción, tanto en vestuario como en escenografía, con un trabajo interpretativo del texto en el que la frenética agilidad de los diálogos no decayó en ningún momento, lo que contribuyó de manera eficaz a mantener la atención del respetable y provocar las risas y las carcajadas en los momentos cruciales en los que la sonrisa se quedaba corta.

Podemos decir que La importancia de llamarse Ernesto es una comedia de enredo que desviste con ironía y mucha dosis de sarcasmo la sociedad de la época de Oscar Wilde, en una descarnada crítica de la doble moral practicada por las clases dominantes, las clases altas de la sociedad victoriana y sus interesados y discutibles valores, siendo el de la honestidad el más valorado y exigible y el que resulta, por contra, ser más transgredido y traicionado. Al hilo del título y el valor moral aludido, pienso que en español le cuadraría mejor el de La importancia de ser llamado Honesto, con lo cual nos aproximaríamos más atinadamente al doble significado que en inglés tiene el nombre del personaje en su pronunciación. Pero es una cuestión menor, un problema a veces de difícil solución en las traducciones. La obra, al efecto bastante bien traducida y adaptada, se encuentra plagada de aforismos y frases ingeniosas que se suceden casi sin interrupción y sin descanso para el espectador. Algunos ejemplos:
Óscar WildeLa educación es algo admirable. Pero es bueno recordar de vez en cuando, que nada que valga conocerse puede ser enseñado.
La opinión pública sólo existe donde no hay ideas.
El que dice la verdad, puede estar seguro de que tarde o temprano será descubierto.
Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará toda la vida.
Las mujeres están hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Los hombres se casan por cansancio. Las mujeres por curiosidad. Los dos se llevan una desilusión.
La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella.
No soy tan joven como para saberlo todo.

Oscar Wilde, este irlandés de Dublín (en aquella época formando parte del Reino Unido), al que se le define como de ingenio muy agudo y mordaz, brillante conversación y vestir extravagante, sufrió el azote de la sociedad conservadora inglesa, siendo perseguido y encarcelado, reprimiendo y condenando la homosexualidad del autor de Dorian Gray y El alma del hombre bajo el socialismo, obra en la que volcó su ideario político a través de su anarquismo filosófico (A veces la gente se pregunta bajo qué tipo de gobierno viviría mejor el artista, y sólo hay una respuesta: en ninguno). A la salida de la cárcel viajó a Francia, donde moriría.

González Alonso