
No sé cómo ahuyentan los perros
la idea
de la muerte, si a sus hocicos húmedos
les llega entre cientos de olores el aroma
dulce y espeso del final de sus días
y cierran los ojos
y entregan su aliento al último aire y así
se van de esta vida. Ni entiendo, tampoco,
cómo las flores se desprenden de sus pétalos
y abandonan el muñón de sus tallos al olvido.
de otra vida
más allá de esta suerte de finales cotidianos
que nos conducen a ese final irremediable
del final de este juego perdido de antemano. Así que hoy quiero ser sólo
perro,
sólo flor,
y beber sonrisas de agua feliz en tu boca,
en tu piel dispuesta
al beso
acariciar la vida que nos toca
sin preguntar,
olfatear los aromas cotidianos,
dejar que los pétalos abandonen la corola
cuando han dado ya toda su luz
a las miradas. Como árbol rumoroso se llevará el otoño las últimas
hojas, las más bellas
en efímero gesto
y así, desnudo de promesas por las agrietadas
ramas
que el aire envuelve
ser sólo paisaje
y que luego el silencio se arrope en abrazo
de olvido
y de memoria. González Alonso Publicado en la antología Las Noches de Lupi en Portugalete, editorial LUPI (La Única Puerta a la Izquierda) Sestao(Vizcaya).-diciembre 2012.-ISBN:978-84-938010-5-2