Agua de septiembre

Agua de septiembre; torrentera
de monte
que busca desbocada
la honda anchura del cauce de los ríos
y crece sus riberas.

Vas del verano al otoño
con ímpetu amoroso,
aunque ya el vigor no llegue
con la frescura joven de la primavera.

Septiembre
en aguas que abarcan
el seco surco de la sementera
dormida; agua en el pozo
silencioso, los cangilones quietos
y en la lluvia posando  la caricia
de su mano
por las hojas del árbol
que ya tiembla.

González Alonso

Costas de Europa

Costas de Europa

Hablarán las olas cuando
las costas de Europa suban hasta Berlín,
inunden los tulipanes de amarga agua salada
y dirán lo inevitable,
piel de África, ojos abiertos a la desesperación,
miedo y hambre sobre barcazas traídas por la noche,
largo insomnio de esperanzas truncadas
y profundo el batir de los viejos tambores.

Pasarán nuestras mesetas y montañas, cruzarán
cordilleras de verde y nieve con su sol a cuestas.
Miradlos venir con su juventud y anhelo
y lo que les queda de vida, a nuestras costas.

Haced que repiquen las campanas, abrid
las puertas de vuestras casas y ventanas, que se sepa
que han llegado, que han venido a sacudir nuestros sueños
con sus sueños febriles; batid, batid las alas
de palabras,
estribos de un mundo mejor que espera
mientras las olas avanzan y avanzan sobre sus piernas
y rodeando Berlín
de brazos alzados, llaman a la justicia del mundo. Ayudadles
a llegar del mar;
no olvidéis sus nombres, soplos de amapolas
y apelmazada geografía de otro continente
que hiere el sur;
apresuráos; apresurad vuestro abrazo sin dejarlos caer
y tocar el suelo de rodillas. Ellos
vienen a salvaros de ser ola que estrelle su amargura
a las puertas de Berlín.

Todo esto os digo por que no ignoréis lo sucedido antes,
lo que está sucediendo
ni lo que va a suceder.

González Alonso

..

El poema está escrito hace ya algún tiempo y publicado en los VIII Premios Solidarios ONCE de Euskadi en San Sebastián el 25 de abril de 2012. La tragedia continúa y a nuestro país, viviendo la precariedad del trabajo y los recortes de servicios públicos en educación, sanidad y ayudas sociales  en medio de la crisis económica, sigue llegando la desesperación del hambre, la huida de la guerra y la miseria. Las soluciones a todo este despropósito de injusticias no puede venir de la mano de quienes lo causaron, pero no se atisban cambios significativos que desbanquen del poder a los corruptos y los poderes económicos y financieros de este sistema capitalista del llamado mundo desarrollado. Los errores del comunismo no pudieron superarse con «más comunismo»; los del capitalismo, no podrán superarse con «más capitalismo». Esta es la situación.

El poema «Costas de Europa» forma parte del libro «Testimonio de la desnudez«(IIPremio Nacional Treciembre.-Editado por la Fundación Jorge Guillén-Diputación de Valladolid y Urueña Villa del Libro, con el número 11 de la colección Maravillas Concretas.- Valladolid, 2015)

Radio Eibar, cadena SER.- Este poema es leído por Maite Lorenzo a lo largo de la entrevista, a partir del minuto 14:10

 Costas de Europa, en la voz de Maite Lorenzo

Agua de agosto

En corro de aluches
la tarde se adentra;
se alargan en sombras los chopos;
enrojece el sol
en los tapiales
y, de pronto,
estalla la tormenta.

Agua a cántaros de un cielo hecho de fuego
levanta el polvo de la era; se extiende por un aire
de espadañas
el húmedo olor
a tierra

y las manos y los labios buscan manos
y labios, buscan los cuerpos
cuerpos
en que amarse
bajo el manto silencioso de la noche
y las estrellas.

Orillas de los ríos
croan las ranas;
los juncos se cimbrean,
ay,
por las veredas.

González Alonso

Nota.- Los aluches son los corros de lucha leonesa. Tradicionalmente se celebran en los veranos durante las fiestas de los pueblos. En medio de un corro formado por los espectadores, los luchadores, descalzos sobre la hierba de las eras, se enganchan a gruesos cintos con ambas manos. El que consigue derribar al otro sin soltarse del cinto, gana. Puede ser una caída entera (de espaldas) o media caída (de costado). Las diferentes mañas de la lucha tienen sus nombres: cadrilada, gocha, zancadilla, tres pies, mediana… Los aluches se celebran al caer la tarde y duran hasta el anochecer. Cada mozo va desafiando a todos los demás y el último que queda sobre la hierba, gana. Esta lucha  dio nombre al barrio de Aluche en Madrid, probablemente por el número de leoneses que vivían en él y por practicarla en determinadas celebraciones.

Final de verano con zarzamoras

Amaneció un final de verano
y zarzamoras, los arroyos
en rumores de aguas cristalinas,
los chopos
con su beso verde al cielo
y sus alturas
y el valle estaba en calma;

miró atrás
el camino de tierra cómo se perdía
en la curva sombreada

y una niña apareció tras ella
ligera como el aire,
un ramo de merenderas en la mano
y grichandanas,
la rosa de la vida en las mejillas,
luz radiante en los ojos,
la sonrisa fresca de la mañana;

voló a su abrazo con el cestillo de moras
en la mano,
la pálida vida en sus mejillas,
la apagada luz de su mirada,
la sonrisa leve de la mañana;

estrechó contra su pecho la frágil frescura del recuerdo
y aspiró muy hondo
el aroma de los años y los sueños
del final del verano

en moras,
merenderas,
grichandanas

y pulpa azul de lirios
y gencianas.

González Alonso

Al alba de junio

 
Acuarela del pintor leonés Juan Ramón Alves FernándezAl alba de junio
el incienso colmando está de aroma
las calles
de la madrugada;
otra vez, León, el frío en las orillas
de tus ríos
y sobre los tejados rojos
tañían
las campanas del alba.
Ya todo son
cristales rotos de la memoria, luz
de estrellas y universo, un silencio
apacible en tu sonrisa
dada a la vida en el último aliento
cuando aún la nieve resplandece entre las cumbres,
llega el claror de la mañana,
el suave sol al extremo de la lluvia
y junio era la lluvia
y claridad
en los postreros días.
Antes de ser sólo polvo de cenizas, sólo heredad
roturada,
sembrada tierra
de afectos, pisaste las extensiones
donde corren los gigantes,
vertiginosas laderas precipitándose a los valles
de la vida
que empuja, que grita, llora, ríe
y sigue
y nos abandona un día a la orfandad del tiempo.
Todo es ahora como aroma de incienso,
todo toque de campanas redoblando,
todo recuerdos multiplándose en espejos
rotos,
todo calma en el aliento detenido
y el pulso detenido
y el agua remansada del olvido
entre los carrizales.
Todo madrugada,
todo incienso, todo nada desvanecida
en la niebla de las calles.
González Alonso

Hace un año, a comienzos de junio, por el día 5, moría en León Gumersinda Alonso, mi madre, Gumer para mi padre (fallecido un año antes, en la despedida de octubre sobre un día 28), Sinda para los vecinos, familiares y amigos. Algunos poemas nacieron alrededor de de los últimos meses de su vida y su inevitable camino de despedida; éste, unos días más tarde. Sea en su homenaje y memoria.

La imagen que acompaña al poema es un cuadro del acuarelista leonés Juan Ramón Alves Fernández.

Ser gota de agua

Como gota de agua en mitad de la lluvia,
así tú
eres agua
y eres lluvia;
como abeja en el panal, miel
y colmena;
hormiga laboriosa en los túneles de la vida;
como teja sujeta en su lugar
eres tejado;
grano de arena en la duna,
eres desierto
y eres palabra
entre palabras
que nombran y dan la realidad al mundo
y hacen visibles las cosas
y hacen las sonrisas bellas.

Una gota menos es menos lluvia,
menos miel una abeja extraviada,
más trabajo la falta de una hormiga,
la teja que se rompe,
una gotera;
el olvido y el silencio
la palabra que falta
e inmenso el hueco del minúsculo grano
de arena
en la duna derrumbada.

González Alonso

.

Agua de junio

Laguna de Babia en León

Perla de agua en tu boca;
solsticio de los besos en los labios
y un frescor de deshielos en el pecho
son sed de amor que sacian tus deseos,
son pasión estrechada en tus abrazos
y son de tu querer
alba en la piel,
escarcha en fuentes que las janas guardan
mientras a la luna peinan
sus cabellos largos y sus largas penas

con sus cantos.

González Alonso

.

Agua de mayo

La Angostura (Argentina) Lago Nahuel Huapi

Como agua de mayo
y colores en los campos
llueven los besos en los labios,
florecen en sonrisas los suspiros
de los enamorados.

Como agua de mayo
y una tormenta de presagios
cartas de amor y trenes y estaciones
y días de sol frío,
ay, del sí
y el no
los pétalos.

Como agua de mayo
este incendio de sueños;
los párpados cerrados
y el calor en la piel y las mejillas,
caricias en el tacto
estremecido,
ay, lágrimas
de mayo.

González Alonso

Agua de abril

La claridad del día y al extremo
de la lluvia
el suave sol,
abril, aguas mil. Paraguas
de abril, flores
de abril;
de abril los besos
y lágrima de abril,
de abril amores.

Qué aguas heladas,
qué ríos
por debajo de los puentes
de abril; qué sed
de tu boca, fuente
de abril
y vida
y una paloma blanca
en el alero del día,

abril,
abril y aguas
mil.

González Alonso