Archivo para 22 diciembre 2009

22
Dic
09

Navidad 09

 

Son fechas, de una u otra manera, especiales. Abrumados por la crisis, las malas noticias del mundo o los desastres personales, podemos sentirnos aún más abatidos  o, por el contrario, podemos esperar llegar a ver alguna luz de esperanza entre las miles con que nos alumbran las fiestas. Sin otros problemas en nuestras vidas más allá de los cotidianos, tal vez sintamos la tentación de celebrar estos días como un reconocimiento de persona agradecida, pero caben también otras posibles actitudes de rebeldía y denuncia del consumismo y las demás circunstancias que acompañan las fiestas.

No sé. Seguro que estáis imaginando muchas más situaciones y respuestas que yo para las navidades, buenas, malas o regulares. Pero, y vuelvo al inicio, siempre se nos acaban imponiendo con un toque especial que nos hace no sentirnos indiferentes.

Dicho lo anterior, quiero entrar en el espíritu navideño de este año deseándonos felicidad, que incluye en el lote la salud, amistad, amor o en su defecto cariño, ternura, éxito personal, generosidad, confianza en los demás, solidaridad, bienestar y cuanto bien queráis añadir a esta lista de la cesta navideña. Y lo hago con el ramo leonés, tradición precristiana de culto a la Naturaleza para pedirle a la Tierra sus frutos y su protección ante los rigores del invierno. Se viste el ramo en las casas y en los pueblos, se le cantan canciones -hoy día cristianizadas- y se recolectan regalos, generalmente relacionados con la comida, para hacer una buena fiesta de invierno, en el caso de  los jóvenes, o conseguir los juguetes en cada casa, en el caso de los guajes y las guajas.

Salud.

Ramo leonés de Navidad

Ramo leonés de Navidad.

20
Dic
09

Agua

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Mira el agua cayendo entre las manos,
nubes lloviendo por las cañerías, silenciosa vida
en oquedades a donde la luz no alcanza.

Cuando llega a tu cara
ya los ojos son manantial de fuentes de la infancia,
risa en la sombra del verano,
dolor helado de su beso.

Mira
el agua.

Julio G. Alonso

Después de ver la imagen -preciosa- y leer el poema, tal vez hayais llegado a pensar que el poema se escribió inspirado en la misma. Pues, aunque parezca mentira, ni el poema nació de la imagen, ni la imagen del poema. Pero sí me parece admirable que desde lugares diferentes y desde la intención de dos personas desconocidas entre sí (aprovecho la oportunidad de felicitar al autor o autora de esta fotografía) se haya dado la coincidencia de subrayar elementos comunes como: el agua, manos, cañería, el rostro, la infancia… y proclamar el valor del agua para calmar la sed del cuerpo y también la del alma,  proponer -subliminalmente-  el deseo de justicia, igualdad, solidaridad, futuros llenos de la inocencia del paso del tiempo como agua vivificadora de la experiencia. 

Si hubiera encargado ilustrar el poema no habría encontrado, seguramente, algo tan adecuado para los versos y la intención de los mismos como la que  ha producido la casualidad. Insisto en agradecer a la persona que la publicó en la página Huacho al día (Perú). Si conociera su nombre lo daría a conocer.

Salud.

15
Dic
09

Inventario

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Qué mano en el aire, demudado gesto
del silencio, adioses en los amargos posos del café,
miradas angustiosas a los vacíos del olvido. Cuando
nada
arde
ni retiene
la líquida voz de los sueños, fuentes
de aguas aquietadas para la sed de los besos,
horas de madrugada en la voz de los pájaros
y las nubes. No queda en la lista un nombre,
la invocación de la ternura; todo es raíz
del alma, abandonada carne en las costuras del estío,
navío varado en la orilla arenada de las costas del tiempo.

Qué mano de aire y agua,
qué pozo de nostalgia en el brocal de las pupilas.

Ya es todo inventario de lo efímero
temblando en sombras, alargadas formas del deseo
en llamas vacilantes de lucernarios
ardiendo en alcobas de costumbre.
Lees palabras en ringlera,
te acoges a las voces ordenadas, escribes desaires,
meticulosas hormigas ahorman el vacío,
se desprenden los colores de las caléndulas
en gesto aromado de tristeza. Puede ser cualquier hora
en este reloj de sol de los días anublados.

Qué rictus de sonrisa. Mano de aire
y agua.

Julio G. Alonso

La exposición de la percepción de la vida como un transcurso de acontecimientos efímeros y del tiempo que se agota en sí mismo, componen parte de la esencia de este poema. Como acostumbramos a decir, ¡cómo pasa el tiempo!  O la reflexión cotidiana sobre la brevedad de la vida. Y junto a todo ello la constatación de las cosas que quedan a un lado, ya inalcanzables,  y la existencia hecha costumbre. Como recurso poético se recurre a la Naturaleza, las hojas que pierden pétalos y colores, los días grises que hacen inútiles los relojes de sol, el valor del agua como sensación de pureza, de frescor que evoca la juventud, de líquido que apacigua la sed, en otras tantas metáforas de lo que quisimos ser, de cómo nos recordamos, de lo que ansiamos alguna vez. Poema, en fin, de corte existencial que a cada cual, según lo lea y en qué estado de ánimo, le sugerirá cosas bien diferentes y del que puede extraer, tal vez, alguna luz sobre sí mismo. O eso me gustaría.

Salud.

13
Dic
09

La alondra canta

 .

Foto: Alfredo García (León)

.

Amanece.  Un cielo gris se hace lluvia
en el paisaje, las montañas abrumadas
y el árbol deshojado en mi ventana.
 
Todos los locos del mundo ahora están llorando,
en los ojos desorbitados gritando están su angustia,
el terror de una noche que no termina nunca.
 
 No sé por qué en mi interior hay claridad de soles,
caricias de sonrisas en campos de primaveras,
espirales de sueños en los ojos abiertos,
por qué soy feliz. La alondra canta
y respiro por la herida de los años.
 
Amanece, y el día me mira con envidia.

Julio G. Alonso

La sensación de sentirse feliz resulta, a menudo, una sensación incómoda que ocultamos con cierto sentido de culpabilidad. Es más fácil abrir la boca para quejarse de lo mal que nos trata la vida. En este poema se subraya todo lo contrario,  y se proclama; se ve la claridad al final de la noche y en el paisaje se encuentra en reposo el sentimiento.

09
Dic
09

Vacas

 

Ya marchan uncidas al carro de la mañana
con sus mansos ojos, aljófares de miradas sin ira,
anudadas astas  al yugo, baja la testuz,
pegada a la tierra rociada del camino
la fuerza musculosa de sus patas.

Ya despliegan sus mugidos lentos como cantos
graves. Volverán envueltas en la tarde
con el alma cargada de hierba y de cansancio
a mirarse en el agua aquietada de los pilones
y hundir los belfos en su fresca y húmeda promesa;

luego  la noche,

la larga compañía del silencio de las cuadras.

González Alonso

No parece que este poema requiera más explicación que aquella del motivo de su escritura, que no es  sino  la evocación de un tiempo de infancia en el cual las vacas formaban parte de los paisajes de la montaña leonesa. Viene a ser, en cierto modo, un pequeño reconocimiento a estos animales domésticos, tranquilos y pacientes que aportaron su trabajo en el campo con  dedicación y sin rechistar, amén de ofrecernos sus productos. Tal vez otro de los mundos que tampoco volverán.

El poema “Vacas” está publicado en el libro “Lucernarios” (Ediciones Vitruvio.- Colección Baños del Carmen, nº 599.- Madrid, 2016)

02
Dic
09

La arquitectura de la araña

……………………..Tela de araña....... y ciudades.

La ciudad se teje de hilos luminosos, metales
que ruedan, cimientos en el aire enrarecido.
Como la inmensa red de la arquitectura de la araña
extiende su abrazo mortal por el espacio
entregada a las manos invisibles
de sus sueños, aturdidas pesadillas de neón
y de cansancio, el frenético zumbido que recorre sus arterias
y golpea en latidos moribundos todas sus extremidades.
 
Allí es el hombre, lepidóptero o gusano constructor
en su crisálida; allí es el vuelo al destino de la muerte,
el gemir breve del sexo en amor de alcoba,
allí es la luz del gozo efímero cuando cae el día
engullendo la noche de las calles y los supermercados,
cuando se detiene el ritmo acompasado
de su corazón de trenes suburbanos; los quirófanos
duermen. Cuando traspasan los océanos las palabras sonámbulas,
qué cabe esperar
si las mariposas se extenúan volando alrededor de millones de soles diminutos.
 
De ese hilo resistente,
de esa tela de araña
de ese mundo interior
vengo.
 
Julio G. Alonso

No resulta difícil entender la metáfora de la ciudad como tela de araña. Tal vez  la única diferencia es que, mientras las arañas capturan insectos en sus construcciones, los seres humanos son los atrapados en los mismos hilos de la tela de araña que construyen.  Presumiblemente  cada lector imaginará cuánto de trampa y cuánto no, tienen las ciudades que se extienden kilómetros y kilómetros a lo largo de las largas avenidas que conectan con la miseria de los extrarradios. Esta es la propuesta;  de cada cual será la interpretación final.

Poema recitado por Rosa Iglesias en la bitácora La Voz Bordada En El Verso.

Publicado en la antología Las Noches de Lupi en Portugalete, editorial LUPI (La Única Puerta a la Izquierda) Sestao(Vizcaya).-diciembre 2012.-ISBN:978-84-938010-5-2



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