Días de lectura.- Marcel Proust

Días de lectura
Marcel Proust

Traducción de:
Alicia Martorell y Núria Petit Fontseré
Editorial Taurus.- Barcelona, 2019

Después de un par de intentos para leer “Por el camino Swann”, tuve que renunciar a la obra de Marcel Proust y el resto de “En busca del tiempo perdido”. Creo recordar lo espeso de una prosa que me pareció fatigosa, sumergida en descripciones minuciosas e interminables, extensos párrafos uno seguido de otro sin que la acción asomase a sus renglones. Y abandoné.

Hoy, muchos años más tarde y después de leer con enorme agrado a Marcel Proust en un librito titulado “Días de lectura”, no tengo muy claro si en realidad no debiera intentar de nuevo la lectura calmada de “En busca del tiempo perdido”. Porque, a decir verdad, todo en este libro me invita a hacerlo. Una prosa ágil, vivaz, un lenguaje rico e inteligente, unas reflexiones profundas y unas confesiones conmovedoras, sin que su estilo se aparte un ápice del de un observador atento para describir con minuciosidad cada rincón y cada objeto, creando una atmósfera de mágica iluminación, un ambiente vivo y revivido en su escritura con el alma de un poeta. ¡Qué hermosa y fecunda capacidad para describir ambientes en los que el espíritu y los pensamientos se adueñan del aire y las cosas! ¡Cómo toca los paisajes cotidianos y domésticos y nos los presenta con vida propia!

Son numerosas las notas que he ido tomando de este libro, numerosas las frases bellísimas y numerosas las citas recogidas sobre otros autores. Pero, sobre todo, me conmovió la devota pasión por la lectura del autor y la necesidad predicada de tratarla con el respeto que se debe a una persona. Porque la lectura es un ser con cuya relación aprendemos y nos hace vivir en su sentido más pleno, que incluye el gozo, y esta relación es merecedora de unas condiciones adecuadas, un respeto grande, como el que debemos a la persona que nos visita, a un familiar que tratamos o a un amigo íntimo. Sigue leyendo

Las que limpian.- Areta Bolado, Noelia Castro y Ailén Kendelman

Las que limpian
Areta Bolado; Noelia Castro; Ailén Kendelman

Compañía A Panadería
Intérpretes: Areta Bolado; Noelia Castro; Ailén Kendelman
Teatro Barakaldo, 11 de marzo de 2023

As-que-limpan-3Si te has levantado alegre y combativo y tienes el día con ganas de ajustar cuentas vete al teatro y disfruta de la representación. A mí me pilló esta obra con todos los telediarios vistos y saturado de tanto ruido, así que hubiera debido quedarme en casa. Me explicaré. Hablemos –hablamos- de la explotación y precariedad laboral; hablemos de la corrupción, de empresarios poderosos y políticos, presidentes de gobierno de partidos con cajas de contabilidad A, B, C y D o Z perfectamente identificables como los nefastos presidentes de la derecha española, rancia y catastrofista que –además de la más impúdica exhibición de corrupción generalizada- llevaron a España al borde de la fractura en sus enfrentamientos con la no menos cerril y caciquil derecha, irónicamente autodenominada izquierda nacionalista e independentista catalana. A las hemerotecas me remito.

Todo lo anteriormente mencionado situémoslo, por ejemplo, en tierras gallegas y en una idílica y preciosa isla de las Rías Bajas fácilmente identificable como La Toja, donde antes sólo pastaban unas ovejas y un burro que la descubrió al mundo curándose de una enfermedad mortal al beber sus aguas salutíferas y milagrosas. Con este magnífico reclamo vendrán los hoteles con sus dueños  y los puestos de trabajo, entre ellos los de las mujeres que limpian y preparan las habitaciones. Y, por descontado, los clientes. De paso, aprovechando la oportunidad y olvidando o apartando a un lado el tema reivindicativo de la paridad, igual número de mujeres que de hombres e igual salario, se plantea la ausencia de hombres en las tareas de limpieza como indicio o prueba de machismo. Claro, es el mismo problema que tenemos en sectores como los de la atención en las residencias de ancianos (o tercera edad, en plan eufemístico para no llamar a las cosas por su nombre), la asistencia sanitaria y la medicina (sobre todo en la atención primaria), la Enseñanza o los supermercados, sectores feminizados a los que tienen menos acceso los hombres. Y ya puestos a generalizar, ¿por qué no meter el dedo en la situación familiar y del hogar para pedir que los hombres limpien retretes y no meen fuera de ellos? Entre otros palos también tocados, la desviación de fondos públicos, las ventajas fiscales de los empresarios o las cuentas en los bancos suizos, aparecerá el de la ecología y la degradación del paisaje y los recursos naturales con la explotación de esos recursos de manera insostenible, justificando estas actuaciones con la riqueza generada con los puestos de trabajo creados y ocultando el verdadero destino de esa riqueza. Sigue leyendo

La voluntad de creer.- Pablo Messiez

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Pablo Messiez sobre el texto “La palabra”, de Kaj Munk

Cuadro escénico:
Marina Fantini; Carlota Gaviño; Rebeca Hernando; José Juan Rodríguez; Íñigo Rodríguez-Claro; Mikele Urroz
Dirección: Pablo Messiez
Coproducción de Buxman Producciones y Teatro Español
Teatro Barakaldo, 4 de marzo de 2023

Estamos aquí. En el teatro. Estamos aquí. En la vida. Tú estás aquí. Ella está aquí. Repetido una y otra vez, preguntando el nombre del espectador de turno que entra en la sala, de la espectadora de la tercera fila, de mí mismo, el estar aquí, insistentemente repetido, remite al no estar. Presencia y ausencia. Vida y muerte.

Teatro ataud8Sobre el escenario se reproduce una película en un viejo televisor que durará lo que dura la representación. En la película se desarrolla una historia en la que aparecen personajes de otra época y otro siglo viviendo escenas paralelas a las de la representación teatral. Y empieza el laberinto de preguntas, dudas, preguntas que se van enredando en sus respuestas para no saber qué preguntas ni saber qué responder. Hablamos del teatro, hacemos metateatro; ¿es real el teatro? ¿es verdadero? ¿la película es real, es verdadera? ¿Y la vida?

Decir la verdad o mentir. En el teatro y en la vida. Mentir es decir algo con la intención de engañar u ocultar una verdad. La mentira es real. Para mentir hay que querer mentir, tener la voluntad de mentir. La voluntad de mentir y la voluntad de creer, dos realidades de la condición de vivir. Actuar también requiere querer hacerlo. ¿Miente el actor? Lo que hace e interpreta no es real, pero puede ser verdad. Digamos que el teatro es una mentira pactada con el espectador. Igual que el cine y la película que se va proyectando a la vez que avanza la representación teatral.

Un pacto teatral. También la vida tiene un pacto, que es actuar, hacer algo, proyectar y desarrollar actividades. La vida se actúa, la muerte no se puede actuar y la muerte no puede mentir; será la muerte la coincidencia exacta entre realidad y verdad. Para que la muerte estuviera dotada de voluntad tendría que darse el milagro de la resurrección. Por eso en el teatro es posible ese acto. Sigue leyendo

Todas las hijas.- David Caíña

Todas las hijas.– David Caíña sobre la idea original de Gemma Martínez

Cuadro escénico:teatro Barakaldo cartel
Ane Gabarain; Gemma Martínez; Maribel Salas; Sol Maguna; Vito Rogado
Dirección de Andrés Lima

Teatro Barakaldo, 25 de febrero de 2023

Con la excusa de preparar el ensayo de una obra de teatro, se nos presenta la sesión de terapia de grupo de cinco mujeres maduras con vidas marcadas por experiencias conflictivas y traumáticas capaces de marcarlas de por vida con heridas difíciles de sanar. Los monólogos se suceden entre escenas de acción en torno a la pretensión de llevar adelante el ensayo teatral para el que se habían citado a altas horas de la noche. Estas escenas, desenfadas y pretendidamente humorísticas, procuran el intento de contener la acción, alejarse momentáneamente de la tensión dramática, relajándola, y servir de hilo conductor del desarrollo de la obra.

Dará comienzo la representación con el ya acostumbrado recurso de hacer entrar a uno de los personajes por el patio de butacas. La verdad es que no aporta nada significativo y, la verdad también, es que resulta poco justificada esta escena introductoria que pretende subrayar la oscuridad y confusión en que se desenvolverán las protagonistas.

019854-000-todas las hijas 12Como en cualquier terapia de grupo, no puedes esperar oír cantar alabanzas a la vida; por definición, el grupo estará formado por personas con problemas personales de todo tipo, desde drogodependencias a existenciales o derivados de experiencias vitales o de relación que han resultado ser muy traumáticas. Y esto es, precisamente, lo que ocurre con este grupo de mujeres. De ahí en adelante, todo resulta muy previsible. Los sucesos dolorosos se centrarán en la relación materna y las experiencias afectivas, sexuales y de convivencia con los hombres que se cruzaron en su camino. Unas madres castradoras, egoístas, controladoras y manipuladoras. Unos hombres violentos, sádicos, paranoicos, hedonistas o psicópatas. ¿Qué cabe esperar de todo ello? Pues no es difícil deducir que nos encontramos ante las vidas destrozadas de cinco víctimas de la violencia. La niña abusada por su abuelo, su tío y el cura sesentón que la dejó preñada; la mujer enloquecida por su madre hacia la que desarrolla sentimientos asesinos y protectores a la vez; la que se somete al terror de los comportamientos sádicos o la que se siente culpable y justifica las palizas de un hombre desequilibrado incapaz de manejar de forma positiva sus sentimientos y liberar sus miedos. De todas las situaciones extremas posibles sólo se salvaron las de las relaciones patológicas con la figura paterna y el asesinato. Sigue leyendo

El diablo cojuelo.- Luís Mayorga sobre la novela de Luís Vélez de Guevara

diablocojuelo_222x222El diablo cojuelo.- Luís Mayorga, sobre la novela de Luís Vélez de Guevara.
Compañía Nacional de Teatro
Puesta en escena por Rhum & Cia.- Teatro Barakaldo, 18 de febrero de 2023

La novela satírica y moral de Vélez de Guevara, que carece de unidad, está escrita en diez trancos en los que un diablo cojuelo liberado por un estudiante de su encierro en una redoma de cristal le muestra agradecido a su liberador cómo era la vida íntima, con sus vicios y virtudes, de los habitantes de Madrid. Para ello, mágicamente, volarán sobre los tejados de la capital y levantándolos serán espectadores de las desnudas miserias y grandezas de las gentes madrileñas de toda clase y condición. El tema de Vélez de Guevara encuentra su eco en otras obras de la época, como el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán o en Miguel de Cervantes y Francisco de Quevedo. La disección del cuerpo enfermo de la sociedad es una operación quirúrgica dolorosa, pero sanadora. Sabemos lo que somos y lo que deberíamos ser para ser mejores.

escena-de-el-diablo-cojuelo-david-ruano_12_658x347La novela clásica del siglo XVII será tomada por Luis Mayorga y apropiada para la escena por Rhum & Cia montando un espectáculo burlesco, de reflejos picarescos, con tintes esperpénticos y pinceladas surrealistas del teatro del absurdo para mostrarnos cómo pasan los siglos, pero los vicios permanecen. De manera grotesca y divertida, los actores -los muy buenos actores y músicos- tienden un puente entre el teatro barroco y el mundo de los payasos cuando un grupo de ellos decide trascender su vida artística interpretando una obra clásica que demostrara a sus descendientes su valor y capacidad como artistas. Así, el empeño por llevar la obra a escena les hace descubrir sus posibilidades, limitaciones, vicios y virtudes, pasando a ser los primeros en convertirse en objeto del diablo cojuelo. Y en el envite, los espectadores serán investidos a su vez de becarios (que pagan, pero aprenden) y convertidos necesariamente en coprotagonistas y víctimas del diablo cojuelo. A lo largo de la representación de este retablo colorista se oirá pedir  justicia en varias ocasiones, una constante gritada y exigida a través de los siglos y, como resulta innecesario resaltar, todavía no resuelta. Sigue leyendo

Búho.- Diego Lorca y Pako Merino

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Titzina Teatro
Autores y actores: Diego Lorca y Pako Merino

Teatro Barakaldo, 28 de enero de 2023

En los primeros momentos de la representación, el personaje protagonista que va descendiendo lentamente en caída libre a lo hondo de una cueva pronuncia una frase poética que dará la primera pincelada al cuadro aterrador de la pérdida de la memoria: los niños, o la mayoría de los niños, se abrazan a la luz porque les da miedo la oscuridad. Más o menos. Y ya estamos en el espacio laberíntico y subterráneo de nuestro yo en busca de su identidad, el laberinto de lo que somos en o que recordamos, de lo que buscamos en la oscuridad como el búho en las sombras de la noche.

Hay mucho, muchísimo trabajo, tras esta puesta en escena. Y mucho trabajo serio y concienzudo en el entramado de la obra, el soporte del titziana-buho-2-kd0B--624x385@Diario Montanestexto y la incorporación plástica de la luz y las sombras, la música, la expresión corporal y el manejo del espacio como reflejo mental de la realidad de la amnesia. Todo ese conjunto de proyecciones, efectos especiales y acción plasmada en el escenario que nos deja oír el grito de la silenciosa voz de la mente es, sin duda, el tercer personaje de Búho. Los otros dos serán Pablo y su confusa ausencia de recuerdos y el terapeuta que tira del hilo y arroja la cuerda a la que poder agarrarse para salir a la luz.

Aún así, no me parece a mí un trabajo elementalmente orientado a la comprensión de la angustia en la que se desvanece la identidad y se disuelve la persona; creo que trasciende lo particular para extenderse a la comprensión o no de las relaciones humanas universales y la búsqueda de la memoria de la Humanidad, que es –a fin de cuentas- lo que nos hace humanos. Sigue leyendo

Santa Lucía, el carbón que calentó nuestra infancia

Las imponentes rocas calcáreas, blancas y luminosas, esconden el tesoro de un carbón que calentó las cocinas de los gordoneses durante décadas. Con el carbón los inviernos fueron menos fríos, los cocidos hervían exhalando aromas húmedos de caldo y morcilla por toda la casa y las chimeneas ponían sus hilos humeantes al paisaje.

Santa Lucía se creció apretada entre el Bernesga y los montes, generosa nos abrió los brazos de su telurismo y allá iban y venían muchos de nuestros padres a escarbar en sus entrañas las pesetas que daba el carbón para calentar los garbanzos. Sus calles de pueblo minero arrastraban el polvo negro que subía de los pozos y sus tejados se oscurecían. En invierno, las lluvias y la nieve disimulaban su imagen y la devolvían al paisaje de montaña que le corresponde. Luego, el río extendía aguas abajo la memoria de un sacrificio de truchas que no entendían nada de carbones. Hasta que la empresa minera empezó a mirar hacia otros métodos de lavado y poco a poco el agua volvía a pasar limpia por debajo de los ojos de los puentes.

Desde La Pola, Beberino, La Vid, Buiza, Folledo, Los Barrios, Cabornera, Peredilla y los demás pueblos, allá iban los hombres andando o en bicicleta, y otros llegaban hasta Santa Lucía desde más lejos, La Robla o León, en la Fusca, aquel autobús con nombre propio que le dio el oficio de llevar mineros y traerlos. Sería porque fusco es algo oscuro y negro, como la mina; o tal vez porque la marca Volkswagen tenía vehículos con el apelativo fusca. Pero eso ya importa poco.

También tuvo la Fusca sus accidentes, sus trágicos despistes, mareada con las curvas y un poco silicosa cuando respiraba por sus carburadores o por donde quiera que respiren los autobuses. Así puedo recordar la siniestra tarde, tal vez de un verano, en que la Fusca esquivó mal la esquina de la antigua casa del Portu cuando entró en la Pola, frente a la plaza del Ayuntamiento, e intentaba acercarse a la acera del bar Barrios, detenerse, y dejar allí a alguno de sus mineros. Se quedó, prácticamente, sin su lateral derecho. Entre el amasijo de chapas, un hombre joven encontró el final de su recorrido. No puedo recordar su nombre, pero forma parte de la memoria de los muertos que nos trajo la mina y ese precio terrible que pagamos por seguir adelante y progresar. Sigue leyendo

La Metamorfosis.- Franz Kafka

La Metamorfosis.- Franz Kafka

Alianza Editorial.-Decimotercera edición, 1979

La Metamorfosis.- Franz Kafka

En la acostumbrada relectura de textos, he tropezado con este cuento largo o narración corta o novela o como quiera que queráis llamarlo que es La Metamorfosis, de Kafka. Se lee casi de un tirón y tiene la virtud de -aún conociendo de antemano el desenlace- atraparte en la angustia del relato que, a modo de pesadilla, se desarrolla hasta su final. Quizás lo más sorprendente resulta ser el aire de realismo y veracidad que se respira en algo tan grotesco y absurdo; o tal vez sea ese mismo contraste el que nos empuje a leer lo imposible para descubrir lo real de la vida misma. No sé. Lo cierto es que se han hecho tantas interpretaciones de La Metamorfosis que pudiera decirse que todas tienen algo de razón y ninguna lo explica todo. Lo mejor, sin duda, es leer la obra, sentir la inquietud de la propuesta de Kafka y reflexionar por cuenta propia. Porque, eso sí, parece imposible escapar al desafío de la obra kafkiana de buscar algunas respuestas. Si caéis en la tentación, que la disfrutéis.
Salud.

González Alonso

Contra el fanatismo.- Voltaire

Contra el fanatismo.- VoltaireIMG20221126125934

Taurus.- 2020
Juan Ramón Azaola, traductor

François-Marie Arouet (1694/1778), el que se hiciera llamar Voltaire sin que hasta la fecha se conozca la razón y el significado de su pseudónimo, vivió durante los reinados de Luis XIV y Luis XV en la Francia de la Ilustración y aportó sus ideas revolucionarias en defensa de la ciencia y la razón por encima de la religión. Abrazó el liberalismo y las ideas del filósofo inglés John Locke, defendiendo que el pacto social no supone en ningún caso los derechos naturales de la persona. Librepensador y defensor de la libertad y la tolerancia religiosa también rompió moldes con sus poemas escandalosos al estilo de los eróticos de La Fontaine. En su celo por defender la tolerancia criticó duramente al cristianismo y las otras religiones, como la mahometana y la judía. Sin embargo, tal y como se desprende de la lectura de esta obra, Voltaire no fue intolerante con la religión, pues sin aceptar sus dogmas, los respeta. Se le atribuye erróneamente la frase popular “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, aunque sí es verdad que, en cierto modo, refleja bastante bien el espíritu de tolerancia que el pensador francés defendió en esta obra “Contra el fanatismo”, y en otras de su autoría, como “La muerte de César”, “Edipo” o las “Cartas filosóficas”.

VOLTAIREEl punto de partida de “Contra el fanatismo” será un acto de intolerancia y fanatismo ocurrido en Francia, como fue la muerte de Jean Calas. Se pone de manifiesto la indefensión del acusado, la falta de pruebas y lo absurdo de la denuncia por parte de una congregación radicalizada con la religión y llena de odio. La posición de la Justicia, viciada de la intolerancia social dominante y alejada de la razón, será objeto de la crítica de Voltaire que se pregunta si los jueces o el Papa son infalibles y demuestra la parcialidad de dichos jueces en el juicio que llevó a Jean Calas al cadalso, acusado de ahorcar a su propio hijo por su posible renuncia a las propias creencias religiosas para abrazar el cristianismo. Tras el veredicto final de los 13 jueces del caso Jean Calas, Voltaire exclama: Parece como si el fanatismo, indignado desde hace poco con los éxitos de la razón, se debatiera bajo ella con mayor rabia.

Los argumentos y pruebas que Voltaire va presentando a favor de la tolerancia para identificar a los intolerantes entre los responsables religiosos que estimulan a las masas y las mueven al odio son no sólo numerosas, sino también concluyentes. Toda su filosofía se basa su concepción del “derecho natural” y el “derecho humano”. El segundo se fundamenta en el primero sobre el principio universal que puede formularse así: No hagas lo que no quisieran que te hicieran a ti. Ni en el derecho natural ni en el humano puede tener cabida la intolerancia, pues impone al otro un modo de pensar, de creer, opinar y actuar con la amenaza del castigo que puede llegar a la muerte. Sigue leyendo

Meditaciones sobre la existencia de Dios.- René Descartes

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René Descartes

Editorial Taurus.- Barcelona, 2015

Mediaba el siglo XVII cuando moría René Descartes. Sus escritos siguen, cerca de alcanzar el primer cuarto del siglo XXI, influyendo en nuestro pensamiento por dos razones, según pienso; una, la de haber tratado de ser honesto consigo mismo en la búsqueda de la verdad, y dos, porque los problemas de esa  búsqueda de la verdad, si es que existe, se nos sigue escapando. Apenas podemos constatar la certeza de la confusa existencia humana y certificar la de la muerte. Más allá de todo ello nos resultará difícil de determinar, sin que podamos por ello escapar al recurso de la fe que tan flaco favor hace a la razón.

Y claro, uno choca con su propia perplejidad de hombre inexperto en casi todo, y más en filosofía con mayúscula o minúscula, cuando Descartes nos desvela el objetivo final de sus meditaciones, declarando los pensamientos por los cuales “está persuadido de haber llegado a un conocimiento cierto y evidente de la verdad”, así como su declarada vocación de predicarlo al mundo para tratar de convencer a los demás de sus certezas.

Rene_DescartesPero, siguiendo el propio consejo de Descartes al final de su prólogo, no me formaré un juicio definitivo sin previamente haberme tomado el trabajo de leer todas y cada una de las objeciones recibidas sobre sus propuestas y todas y cada una de las respuestas que han merecido del pensador francés.

La primera loable pretensión del filósofo será deshacerse de todas las opiniones antiguas atacando sus fundamentos a fin de sentirse libre para crear un nuevo sistema de pensamiento. ¿Será posible semejante pretensión? Hacer tabula rasa de los conocimientos adquiridos y heredados parece tarea imposible; mas, en el supuesto de conseguirlo, ¿no debería renunciar también al objeto sobre el que tratan las opiniones rechazadas? Porque, de lo contrario, me parece a mí que todo el trabajo se reducirá a deshacerse de la cáscara del problema sin tocar el contenido o meollo de la cuestión. Así, podemos ver cómo en Descartes perviven inmutables la cuestión de la existencia e inmortalidad del alma y de Dios, sin ponerlas en tela de juicio y conservando las “verdades” sostenidas por Aristóteles y los escolásticos con una visión humanista aunque pretenda acceder a ellas por otras vías. Sigue leyendo