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*Asagüeiro.- en leonés, el aullido lastimero o canto quejumbroso del lobo.
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*Asagüeiro.- en leonés, el aullido lastimero o canto quejumbroso del lobo.

Infortunio
Ya no sientes el aire que brizaba los negrillos;
languidecen con sarmentosas ramas
en medio de la primavera. Secas, también, sus raíces,
son atalaya de la muerte, frágil clamor de sombras
que la claridad del día desparrama por el suelo.
¡Cómo se resisten a los ojos
estos paisajes de olmos ennegrecidos,
de aullar de perros y lampares temblando su luz
en las tinieblas! Pero si el infortunio entró en la casa
de tu patria, casa de judas y casa
de los justos,
sólo las lágrimas alimentan ya tu aliento.
Díme si acaso no es triste este destino,
si no debería alzar la indignación en apretado puño
o si cabe la ira antes que las palabras,
aún después de entregadas
al imaginario del olvido
y la amarga tarea
de entonar epicedios.
Julio González Alonso
Puerta de marzo
Las vides se desvisten
en la poda
y los narcisos
abren puertas a la primavera;
lo saben las primeras golondrinas,
lo sabe la veleta
que ni dos horas se está quieta,
lo sabes tú, lo sabes tú
desvistiéndote de invierno
y sombras
y de noches;
aguamarina de mis ojos
son tus días
cada día, cada día;
cada día
una promesa.
Julio G. Alonso

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No hay caballeros andantes,
orlandos, sanchos, quijotes,
que venzan a estos gigantes.
Entre tantos ignorantes
presumiendo de machotes
¡no hay caballeros andantes!
Ni habrá hombres tolerantes
en todo el orbe que acotes
que venzan a estos gigantes.
Por más que en versos lo cantes
y escribas, pongas y anotes,
¡no hay caballeros andantes!
No pueden ser los pedantes
de ínsulas, istmos o islotes
que venzan a estos gigantes.
Contra dinero y mangantes,
políticos, sacerdotes,
¡no hay caballeros andantes
que venzan a estos gigantes!
Julio G. Alonso
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1a,2b,3a – 4a,5b,(6)1a – 7a,8b,(9)3a – 10a,11b,(12)1a – 13a,14b,(15)3a – 16a,17b,(18)1a,(19)3a

No conocería el nombre de la muerte
si no existiera la vida; así es que vivo
porque la muerte existe y así es que conozco el nombre del amor
porque sé de la existencia del odio.
Los filósofos nos enseñan a ver cosas como éstas
de los contrarios y los mundos imaginados
de enanos sin nombre porque no existen los gigantes
o países de tontos que nunca sabrán que lo son;
mas si para nombrar a un asesino nos hace falta una víctima,
si para poner nombre a la riqueza es necesaria la pobreza,
si para nombrar la paz es preciso decir guerra,
¿por qué no ser ricos sin saber que lo somos,
listos sin darnos cuenta de ello
y vivir en paz porque no existe el nombre guerra?
La enfermedad hace la salud, y la felicidad
la desgracia; la pena nace de la alegría
y la generosidad del egoismo. Mentira y verdad. ¡Hay tantos contrarios
innecesarios! Frío y calor,
izquierdas
derechas,
selva y desierto; seco y húmedo; arriba y abajo;
delante, detrás;
tú y yo.
Ni siquiera el cielo se libra del infierno
y Dios para existir puso a un ángel
nombre de diablo.
No sé qué pensaría Heráclito llegados a este punto; pero a mí me sobran
muchos nombres en la lista de contrarios;
aunque reconozco que echaría en falta
el corto y escaso número de aquellos que responden
a la palabra amigo.
Julio González Alonso
Nota.- Después de escrito el anterior poema encontré en la red el siguiente artículo sobre Heráclito en el cuaderno CAVERNISOFÍASEGUNDA PLANTA que os aconsejo. Destinado a estudiantes de Bachillerato, Juan Antonio Negrete, autor del texto, expone con humor, imaginación y sutileza, lo esencial de la filosofía de Heráclito sobre los conceptos tratados en el poema.
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Puerta de febrero
Busca el sol
busca el brasero
febrerillo loco. Almendros florecidos
y ajitos tiernos.
El viejo se calienta
al sol un día
al otro al fuego. Por los caminos
violetas
y los senderos.
Julio G. Alonso
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Autoelegía
Ya eres luz de universo, negrura del espacio
en carne abierta de amapolas. Vienes
como incendios de primaveras
a mi nombre de sílabas de aire
a mi boca
y tomas mi voz y mi palabra.
Miro el paisaje, los árboles bebiéndose las nubes;
respiro con tu noche la soledad umbría,
callada sombra de los abesales.
Veo alzarse la lluvia
y llorar el silencio que ya eres,
ausencia toda, plomiza densidad del pesimismo,
memoria en espirales
de voces esparcidas al viento de las horas,
matraz de la existencia a polvo reducida
y besos ya sin labios, y bocas ya sin hambre.
Siento el peso de la vida que me falta, la muerte que te sobra,
la negra luz que nos envuelve y torna
cenizas de la nada.
Ya somos canto de alondra peregrina.
Ya eres
fugaz aroma de higueras y de sueños
en círculos de agua, soplo que mece el junco de tu risa
entre los carrizales.
Julio González Alonso
Nota.- Poema publicado en el libro Árido Umbral – Poesía.- Selección temática de autores contemporáneos.- Editorial Alaire (Agosto, 2011.- ISBN: 978-84-939365-0-1.-Depósito legal: VI-556/11)
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Puerta de enero
Por dos puertas abiertas
vas y vienes. Del viejo
al año nuevo
con limones, naranjas y claveles.
En los neveros
lluvia y nieve.
Por dos puertas abiertas
pasa el aire
con frío entre los labios
y la voz del refranero:
enero, enero…
llave del granero
Julio G. Alonso
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Si en la cadena de una melodía,
en un olor, la luz de una mirada,
el calor de una voz enamorada
o el tibio amanecer del nuevo día;
si en el beso que el labio recibía
y al beso el labio daba amor por nada,
si en un solo color luce encarnada
la rosa en medio de la noche fría;
¡díme, vida, por qué tantos momentos
tan vacíos de música y colores
o de una voz de ardientes sentimientos!
¡por qué sin luz, sin labio, sin olores
tristes viven en ti los pensamientos
y ausentes de alegrías los amores!
Julio G. Alonso
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Enrejado de metales en los dedos,
aros,
juegos,
entre tu mano y mi mano viven mares,
playas,
cielos
y en tu sonrisa la nieve de mis besos,
luna,
invierno,
mariposa que en la noche
despliega las alas blancas de su seno
seguro de paz y sueños,
nube,
estrella,
lirio,
verso.
Yo quiero tu amor de aros
y de rejas
entre corazón y dedos;
tu amor de luna creciente
entre tu pecho y mi pecho.
Vibra tu vientre el acorde
de la pasión
aire y olas
suave
tierno
sobre la playa desnuda
quiero tu desnudo cuerpo
aros,
sueño, arenas,
juegos.
González Alonso
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