Café chino.- Ira Lewis

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Café chino.- Ira Lewis

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Café chino. Ira Lewis.- Teatro del Conservatorio de Música Andrés Isasi (Las Arenas.-Vizcaya). Sábado, 17 de diciembre de 2011.

Haría falta algo más que café chino para espabilar y despertar esta obra de teatro y hacerla, a su vez, atractiva, sugerente, interesante o, simplemente, entretenida para el espectador que, en este caso, sí es sufrido.

El texto de Ira Lewis, con todos los respetos, toca un tema interesante (pienso que no hay malos temas, sino solamente malos tratamientos de los temas), pero de manera fallida. La historieta de dos amigos, un escritor hipocondriaco de mediana edad y un fotógrafo algo más que maduro que no encontró en la fotografía la vida artística plena que la primera vocación por la literatura le negó, se desarrolla durante noventa largos minutos sin la grandeza de la tragedia ni la grandeza de lo cotidiano. Un discurrir plano de la acción con algunos ramalazos de brillante ironía para merecer, por decir algo, el título de tragicomedia. Naturalmente, toda la enjundia de la obra se desenvuelve alrededor de todos los tópicos que sobre los artistas, en general, y sobre los escritores, en particular, pueda uno imaginar. La pobreza exenta de aureolas bohemias, la frustración, el fracaso, envidia, celos, depresiones, ataques de histeria y la profunda y cada vez más lejana esperanza de convertirse en autores de culto.

El teatro, cuando lo es, exige algo más que unos actores parloteando en un decorado. Esta obra de teatro se puede ver con los ojos cerrados y, si no te duermes, no te pierdes nada.

Como no me gusta abundar en lo negativo de las cosas, voy  a dejarlo aquí tal  y como está para destacar lo más notable de la dirección de Begoña Bilbao. No sé, la verdad, qué otra cosa o qué más podría hacerse con este texto desde el punto de vista de la dirección; salvo haber resuelto la acción profundizando en la personalidad enfermiza de los personajes y sus conflictos para llevarlos a alguna situación extrema, un suicidio a dos o algo así, no sé… o algo menos dramático, pero más creíble que ese final sin final, en el que Ira Lewis no sabe qué hacer, se le encoge la mano y deja de escribir dejando, a su vez, que sus personajes se vayan de escena y de su obra definitivamente, tal y como vinieron. Tengo la impresión, en fin, de que tal y como está planteado el trabajo,  puestos los dos actores sobre el escenario, la cosa se ha limitado a decidir muy poco y dejar rodar el texto con el buen hacer de los intérpretes. Porque, justo es reconocerlo, la dedicación, profesionalidad y empeño de Manuel Galiana  y Asier Homaza, merecen un cariñoso aplauso; no se puede hacer mucho más de lo que hicieron y la obra se hace soportable hasta el final sólo gracias a su soberbia actuación en una interpretación realmente notable.

Quede así y aquí, por tanto, el testimonio de una tarde de teatro desabrida y fría en cuanto a la meteorología prácticamente invernal que pareció apoderarse de la sala, pequeña, acogedora y coqueta, del Consevatorio de Música Andrés Isasi de Las Arenas.

González Alonso

Navidad de 2011

Ramo Leonés de Navidad

Navidad de 2011

Cada cual, en su historia personal, tendrá motivos suficientes para celebrar el transcurso de este año tanto para bien como para mal; que la vida, nos reparte juego y hay manos que ganamos y otras que nos toca perder. Quiero desearos, no obstante, suerte para los meses que se llegan de 2012 y alegrarme con las alegrías que os hayan querido acompañar este 2011. Para ello acompaño el ramo leonés de navidad; esa manera antigua, precristiana, que hunde sus raíces en las costumbres y creencias astures y celtas, de pedir a la madre naturaleza los frutos y la protección en el duro invierno. Dada la persistencia de la  crisis económica, más dura que el más duro invierno, en la que nos han metido y que nos están obligando a pagar a escote con gravísimas consecuencias para las economías y  modo de vida de los más débiles, quiero poner en los deseos la esperanza de ver el final de este túnel con un futuro más digno y justo para todos. Para ello, también, os invito a cantar un villancico, de raigambre y tradición cristiana en la afirmación de la vida y la alegría compartida, que compuso el amigo Víctor F. Mallada y al que, por deseo expreso suyo, puse letra. ¡Sed felices! Con un abrazo y salud.

Julio González Alonso

Villancico ¡Ya llegó la Navidad! : http://www.youtube.com/watch?v=m9QJubRFIEQ&feature=recentlik

Antonio Gamoneda: el encuentro con el poeta. Presentación de Árido Umbral en León.

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Antonio Gamoneda recita en la presentación en León de Árido Umbral.

Antonio Gamoneda: el encuentro con el poeta. Presentación de Árido Umbral en León.

Estas palabras sólo pretenden ser crónica de una emoción, la del encuentro con el poeta y el hombre en la persona de Antonio Gamoneda. En su poesía ya hace años que vengo enredándome con admiración. En el universo gris y melancólico en que envuelve su decir, su ira y su pasión descarnada, subyace un optimismo impenitente, un claro grito de afirmación y vida. Pero de la obra y su autor quiero ocuparme en otro momento y lugar. Ahora hablo del encuentro con el hombre, el ciudadano que recorre a pie las aceras de las calles de su ciudad y mira al aire alto de la catedral y a los ojos de las personas que se cruzan en su camino. Del hombre que respira y duerme y sueña y vive enamorado de su hermosa nieta Cecilia y de quienes le rodean, hablo.

La ocasión del encuentro la brindó la presentación en León del libro de poesía Árido Umbral, en el que tomo parte. Fijada la fecha del 3 de diciembre y señalado el lugar, el Bar Correo de la calle Cervantes, se había acordado citar al poeta y escritor Antonio Gamoneda en el transcurso de una comida en el restaurante Zuloaga, a pocos metros de su casa. Luego, por la tarde, nosotros nos dedicaríamos a dar a conocer a los leoneses el libro de poesía Árido Umbral.

 Antonio Gamoneda saluda a los miembros de Alaire en LeónCon paso lento y una sonrisa en los labios, Antonio Gamoneda se aproximó al grupo que estaba esperándolo, con una palabra de saludo para cada uno. Cuando se acercó a mí y me lo presentaron, le confesé que me sentía un poco aturdido porque eran tan grandes la admiración y el respeto por su persona y lo que representaba que casi me parecía irreal lo que estaba ocurriendo, acostumbrado a verlo pasar ocasionalmente por las calles de León sin atreverme nunca a acercarme para saludarlo. Se detiene, me mira y sonríe mientras mueve su mano en un gesto de afectuosa desaprobación para decirme algo así como que no era para tanto ni era él tan importante. Luego, a la mesa, mientras compartíamos cecina, pulpo y croquetas, habló de su vida primera en los primeros años en el León de la postguerra y el hambre, que por eso -decía con ironía- era incapaz de dejar algo en el plato y que si continuaba así, ofreciéndole comida sin parar, sería incapaz de rehusar la invitación aunque no le conviniera aceptar más. Me recordó, inmediatamente, la actitud de mis padres y el valor y lugar que la comida ocupó siempre en sus vidas, cosa que el poeta entendió con una amplia sonrisa. También me habló de poesía y su admiración por César Vallejo, de su intuición a la hora de componer y de la dificultad de la poesía social para ser poesía, de la que reconocía que sólo unos pocos escritores habían conseguido hacer de la denuncia algo más que mereciera el calificativo de poesía, además del de social. Tocamos el tema de Miguel Hernández, de F.G. Lorca… y le pregunté directamente qué se sentía al ser consciente de formar parte de los grandes poetas consagrados. Negó insistentemente con la cabeza y su gesto habitual con las manos para asegurar que él sólo era un poeta de los del medio, lejos de los poetas a los que me refería. Insistí, convencido, de que él ya formaba parte de la historia de la literatura y subrayé que, lo quisiera o no,  su lugar ya estaba al lado de Neruda, Lorca, Machado, Celaya, Aleixandre, Cernuda… pero que me parecía muy loable que él no se lo creyera porque de hacerlo, seguramente, se bloquearía y no escribiría más o lo haría sin poder liberarse del peso de esa idea y la responsabilidad que conlleva. Su respuesta fue una nueva amplia sonrisa para tomarme la mano y con un bueno, bueno… invitarme a dejar el tema donde estaba. La conversación siguió por otros derroteros en los que confesó que no sabía si estaba escribiendo mucho o poco, que tiene una carpeta llena de poemas que se van amontonando a lo largo de estos años, repletos de correcciones; y también de la posibilidad, si es que me los editan -dijo- de publicar dos nuevos poemarios.

Julio González Alonso y Antonio GamonedaSiempre, junto a la afabilidad, encontré una sana humildad en cada una de las palabras de Antonio Gamoneda. Llegados al tema de la situación actual y la crisis económica, le planteé que así como los problemas del comunismo no se pudieron resolver con más comunismo, pensaba que los problemas del capitalismo no tendrían solución con más capitalismo y el empobrecimiento de cada vez más gente con recortes sociales y la imposición de una clase de vida cada vez de peor calidad. Escuchó con interés y asintiendo lentamente me dijo que teníamos que dejar de hacernos preguntas para empezar a dar respuestas; en definitiva, que lo que nos toca es actuar.

Julio G. Alonso lee a Antonio Gamoneda en LeónPero el momento de mayor emoción para mí fue cuando me invitaron a recitar en la sobremesa un poema  de  A.Gamoneda. No eran las mejores condiciones para leer en voz alta, pues a pesar de lo avanzado de la hora, en el comedor aún quedaban otros comensales que estaban entregados a sus conversaciones y ese ruido de fondo me obligaba a elevar la voz más de lo habitual en una lectura. Así y todo, más debido a la calidad de los versos que a mi pobre intención, el recitado puso más de una lágrima en los ojos de algunas personas y el gesto de emoción agradecida en nuestro invitado, antes de recoger el recuerdo que de este día le dejamos. Y si este momento fue, por sí, importante, la sorpresa mayúscula fue cuando no me dejó levantarme de la mesa para ir al coche a buscar un ejemplar de Árido Umbral con la intención de regalárselo acompañado de nuestras firmas, diciéndome que siguiera sentado a su lado, que era la hora del café y que después, a la tarde, ya habría ocasión para darle el libro. ¿A la tarde?, creo que pregunté. Sí -repuso- ¿no vais a estar a las ocho y media en el Bar Correo? Pues eso está al lado de mi casa y si mi mujer no empeora y le sube la fiebre, allí estaré para todo lo que me mandéis…

Sobrepuesto a la sorpresa de su decisión de acudir a la convocatoria de la tarde, le comenté que yo  ni me sentía capaz ni podía mandarle nada, pero que si acudía a la cita, le rogaba y le pedía  que nos acompañara con la lectura de un poema suyo. Meditó un momento para añadir: Bien, si es así, me esperáis a eso de las ocho y media o nueve menos veinticinco, y aunque no pueda quedarme toda la velada, tendré el gusto de leeros un poema inédito en el que estoy trabajando y que yo mismo me oiré en voz alta por primera vez, así que igual le cambio alguna cosa sobre la marcha, y luego  vosotros ya seguís con lo vuestro.No sólo llegó puntualmente a la cita, no sólo nos regaló la lectura de un poema inédito dedicado a su nieta Cecilia, no sólo nos premió con sus palabras y su compañía para escuchar, según nos dijo, en el delantal de nuestra poesía algunos de nuestros poemas; sino que se quedó hasta el final del acto, uno más entre todos, uno con todos, uno de los más grandes poetas vivos en lengua española de todos los tiempos.

Julio G. Alonso

Algunas fotos del día 3 de diciembre en León

Ante el Restaurante Zuloaga de León, esperando la llegada del poeta Antonio Gamoneda.Rafel Calle, Julio González y JJMartínez Ferreiro en una cafetería en León.Leyendo Antonio Gamoneda en el restaurante Zuloaga de León.Comida con Antonio Gamoneda en el restaurante Zuloaga de León.Miembros del grupo Alaire con Antonio Gamoneda en León.Julio González, Antonio Gamoneda, Rafael Calle.Con Antonio Gamoneda a la entrada del restaurante Zuloaga en León.Un momento de la comida con Antonio Gamoneda en León.Agurtzane Zubizarreta y Julio González con Antonio Gamoneda.Paseando por León, frente al bar La Lola de Los Quijano.Rafael Calle, Julio González Alonso y Víctor F. Mallada.Víctor, Julio, Pilar, Ferreiro y Rafael.Presentación de árido Umbral en el Bar Correo de León.Antonio Gamoneda lee un poema en el Bar Correo de León.Presentación de Árido Umbral en el Bar Correo de León.Calle Ancha, León.Momento de la presentación de Árido Umbral en León.Víctor, Julio y Rafael en la plaza de la catedral de León.  

                     Ferreiro, Rafael y Julio.Cartel.Julio, Agurtzane y Víctor interpretan una canción

Dedicatoria de Antonio Gamoneda a Julio González en Visión del Frío.Dedicatorias en Visión del Frío y Esta Luz.Dedicatoria de Antonio Gamoneda a Julio González en Esta Luz

Dedicatoria en Esta Luz:

Para Julio González, en la fraternidad del paisanaje y de la poesía. Un Abrazo. Antonio Gamoneda. León, 3-12-2011

Dedicatoria en Visión del Frío:

* Julio González, cercano en la mesa, en las convicciones, en los propósitos, en todo, lo sé. Tuyo siempre. Antonio Gamoneda. León, 3-12-2011

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Malandain. Ballet de Biarritz

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Malandain.- Ballet de Biarritz

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Malandain.- Ballet de Biarritz.

Magifique (Tchaikovski-Suites).- La Mort du Cygne (Saint-Saëns).- L’Amour Sorcier (Manuel de Falla)

Teatro Barakaldo, 26 de noviembre de 2011

El pasado domingo tuve ocasión de ver un espectáculo de ballet. No soy habitual de estos eventos que, por otra parte, no se prodigan demasiado en los escenarios. Como la ópera, se tiene la vaga impresión de tratarse de un espectáculo de minorías selectas, sobre todo económicamente, que lo utilizan para dar lustre a sus relaciones sociales con un barniz cultural que cause admiración. Lo que, con toda seguridad, fue así en tiempos no muy pretéritos, no lo es hoy día, al menos de forma general. Élites quedan y quedan también viejos resabios de la utilización de la cultura con fines espurios; pero hay que reconocer, junto con la evolución de estas artes, la extensión de su disfrute a capas sociales más extensas, aún sin dejar de ser minoritarias.

El caso es que, después de lo visto y disfrutado, me siento mejor dispuesto e  inclinado a cambiar mis hábitos y hacerme más asiduo del ballet; porque lo que los sentidos me permitieron percibir fue todo un cúmulo de sensaciones y sorpresas enmarcadas en la grandeza de la música y la belleza de la danza.

La elección de autores como Tchaikovski, Sain-Saëns y Manuel Falla, posibilitó una cercanía atractiva y una variedad llena de sugestivas propuestas de baile. Tal vez, resumiendo, me atrevería  a subrayar tres cosas:

1.- La ejecución de los pasos a dos. El primero de ellos arrancó con la sugerente música de Tchaikovski interpretada por dos bailarines masculinos con una delicadeza y sensibilidad admirables; el segundo, arropado con los compases de El Amor Brujo de Falla, ejecutado por un bailarín y una bailarina que consiguieron transmitir con fuerza y pasión los más atormentados e intensos sentimientos del amor.

2.- La sensación de que la música seguía por el escenario a los bailarines, realizando sus evoluciones con una ligereza y levedad que parecía vaciar de todo peso sus cuerpos para ser sólo espíritu o alma alzada en vuelo. La interpretación de La Muerte del Cisne de Saint-Saëns, me cautivó en todas y cada una de las cuatro veces que bailaron la pieza las tres bailarinas encargadas de dar vida a esta pieza bajo los focos, una vez cada una y, finalmente, las tres conjuntamente, introduciendo matices de delicada sensibilidad en la recreación de una escena tan bella como dura, cual es presenciar una muerte, y dotando de alma humana al ave condenada a morir.

3.- La introducción de elementos de danzas populares en la coreografía, así como un uso mesurado del ballet en su esencia clásica junto con una desarticulación de los movimientos y la reproducción de gestos cotidianos en la danza. El ballet explora con una libertad estudiada todos los recursos expresivos del cuerpo y el espacio para conseguir emocionarnos.

Poco más puedo añadir como profano en la materia. El espectáculo de Malandain, Ballet de Biarritz, puso en la tarde del domingo del teatro Barakaldo de Vizcaya un aire de frescura y sensibilidad que el público que llenaba la sala supo reconocer y agradecer con sus largos y continuados aplausos. Una buena tarde de arte y belleza expresados a través del ballet.

González Alonso

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La casa (Sobre «La casa de Bernarda Alba» – Federico García Lorca) .- Grupo de Teatro Independiente .- A-Teatral

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La casa (sobre La casa de Bernarda Alba, de F.G.Lorca) A-Teatral

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La casa.- Grupo de Teatro Independiente – A-Teatral .-Dirección y puesta en Escena de María Guimarey.- Fotos: Ana Soler.

Sala Kontainer Aretoa .- Bilbao, 25 de noviembre de 2011

Federico García Lorca subtituló esta obra como Drama de mujeres en los pueblos de España. La casa de Bernarda Alba, ambientada en el paisaje de la Andalucía natal del poeta, adquiere no sólo en la intención de su título, sino en su desarrollo y tratamiento temático, un valor universal en el alma de la mujer española y en las costumbres decimonónicas que alcanzaron con su peso mortal gran parte del siglo XX. De igual modo profundiza en la reflexión y denuncia de las relaciones de poder, cómo se establecen éstas y el modo de ejercerlas.

La obra representada por A-Teatral en la sala Kontainer de Bilbao lleva por título La casa. El hecho de obviar el nombre de Bernarda Alba pone de manifiesto la intención de subrayar el valor casi absoluto de la casa como representación de la mujer y su vida atormentada, la expresión de sus sentimientos, la represión y la castración impuestas por una sociedad llena de prejuicios y normas morales estrictas que sojuzgaban a las mujeres y, de manera paradójica, hacía esclavos a los hombres a los cuales pretendían beneficiar, obligándolos a mantener actitudes de dominación y considerando a la mujer como una propiedad, con un sentido del honor asentado en el orgullo y resuelto en lances de muerte.

La mujer a la que se asomó F.G.Lorca, sufre la represión de sus deseos y sentimientos; la sexualidad está al servicio de la familia y del hombre, y ésta se organizará más en función de los intereses económicos y sociales que de la libre elección de la mujer. Será la mujer también, en este caso de la mano de la madre Bernarda Alba, la que ejerza de transmisora de estos valores, imponiéndolos en su entorno de manera férrea y asumiendo el destino como una maldición milenaria de la que no se puede ni debe huir ni rechazar.  Y todo ello llevado hasta un extremo axfisiante en el ambiente más enervante y caluroso del verano en el que transcurre la acción. De esta forma, la muerte y el suicidio se convertirán de forma dramática en la expresión de rebeldía ante tanta opresión, y la misma muerte violenta será negada por la familia para salvaguardar el buen nombre al que se sienten obligadas las mujeres que la componen. La joven no puede morir colgada de una soga en su propia casa, ni puede haber disfrutado a escondidas del amor de un hombre, el prometido de una de sus hermanas. Morirá, a los ojos de todos, en la cama y virgen.

Resulta llamativa la circunstancia de que, sin aparecer un solo hombre en escena, sea éste el protagonista alrededor del que gira la vida de las mujeres. Dos causas pueden explicarlo; por un lado, el amor y las necesidades sexuales de las mujeres, y por otro, el hecho de que conseguir a un hombre era el medio de abandonar la casa. El drama es que, tanto los deseos de la mujer como la configuración de un nuevo hogar, se llevarán a cabo desde la sumisión total e impuesta ante la figura del hombre.

La casa.-A-Teatral, sobre La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Todos estos y otros aspectos relevantes de la obra de Federico García Lorca, se hacen patentes con rotundidad en la interpretación y puesta en escena del grupo A-Teatral. El elenco de las nueve mujeres que interpretan a Bernarda, sus hijas, la abuela de éstas y la criada, consiguen un ritmo sostenido del drama lorquiano con algunos momentos de intenso dramatismo y emoción, sobre todo en los momentos inicales de la representación y el desenlace de la obra. Las actrices se mueven con solvencia en un espacio escénico bien diseñado, bien pensado, y me pareció un acierto la decisión de hacer rotar a los personajes siendo representados sucesivamente por cada una de las actrices. El ambiente recreado con un vestuario austero, neutro, refleja de manera acertada el ambiente de la obra y ayuda a introducirnos en el clima apropiado. La diferenciación de los personajes se hace a partir de la utilización de elementos ornamentales sencillos: el bastón de Bernarda, la toquilla de la abuela, unos abanicos, un cuellecito, un pañuelo, una cruz… La luz y el sonido están muy bien manejados y los elementos escenográficos son simples y efectivos, cuatro bancos dispuestos en un espacio cuadrado rodeado por los espectadores.

La primera vez que pude ver este recurso de convertir el escenario convencional en un cuadrilátero alrededor del cual se disponen los espectadores, fue bien avanzados los años 70 del pasado siglo en el Teatre Lliure de Barcelona. En aquella ocasión los asientos estaban dispuestos en gradas y se trataba de un teatro nuevo y grande, destinado a ser el centro experimental dramático de Cataluña. Recuerdo cierta sensación de incomodidad y desconcierto, acrecentados por la utilización de las gradas también como espacio de actuación, con una proximidad tan estrecha con el espectador que te hacía compartir cada gesto y aliento de cada personaje. Luego, la magia del teatro me hizo olvidar esta circunstancia para disfrutar plenamente del espectáculo.

Desde entonces acá, naturalmente, muchas cosas han cambiado en las puestas en escena, con nuevos recursos y aciertos. La sencillez de la propuesta del grupo A-Teatral en la obra La casa, le da un valor añadido al contenido del trabajo, lo hace más eficaz en esa proximidad con las actrices en la que, así como los pequeños e inevitables errores, se hace más visible la belleza del espectáculo y se alcanza de forma más directa a experimentar el cúmulo de emociones puestas en juego sobre la escena.

No quisiera terminar este pequeño comentario sin detenerme en la reflexión sobre el papel que juegan los grandes circuitos teatrales que recorren las compañías profesionales y el que protagonizan los pequeños circuitos en salas generalmente  de aforos reducidos  en los que tantos elencos de carácter amateur desempeñan una labor cultural valiosa y admirable. Creo que merecen todo nuestro apoyo y reconocimiento porque con pocos medios y una entrega generosa, estos pequeños grupos son capaces de alzar grandes obras como la que hoy nos ocupa, sin complejos y con honestidad. Vaya mi enhorabuena para estas personas esforzadas junto con un caluroso y sincero aplauso.

González Alonso

La casa.- A-Teatral, sobre La casa de Bernarda Alba (Federico García Lorca).La casa.- A-Teatral, sobre La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Segundo aniversario de Lucernarios.

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Segundo aniversario de Lucernarios

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Al hablar del segundo año de existencia de Lucernarios me da la impresión de que el tiempo pasa muy rápido. A ello, sin duda, contribuye la exquisita colaboración de cuantos, además de leer, os tomáis parte de vuestro tiempo para escribir en esta página y compartir generosamente  vuestros comentarios con todos nosotros, cosa que -particularmente- os agradezco de todo corazón.

Ha pasado otro año y han pasado muchas cosas; algunas, irremediables pérdidas que dejarán un vacío difícil de llenar, otras más amables; las que nos han hecho felices y ayudado a sonreir y aquellas otras que nos han traído noticias de familiares o amigos y con las que hemos celebrado sus buenos momentos. Junto con todas ellas tenemos que afrontar, todavía, una crisis económica larga y profunda que está poniendo contra las cuerdas las aspiraciones de muchos jóvenes y la vida de muchas familias, sobre todo familias humildes, trabajadoras, atrapadas en la vorágine de la especulación y los problemas de un sistema capitalista que no parece encontrar vía de salida a los problemas generados para lograr un desarrollo sostenido y la estabilidad económica que garantice una vida digna para los ciudadanos que forman las sociedades de los diferentes países atrapados en estos problemas. Por eso, y porque creo justo rebelarse contra esta situación, en este segundo aniversario sólo quiero tener en la memoria a los millones de personas que padecen las consecuencias de la crisis y que buscan desesperadamente una solución. Por todos y con todos.
Salud

COURT MIRACLES .- Le Boustrophédon (Francia)

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COURT MIRACLES.- Compañía francesa (Toulouse) LE BOUSTROPHÉDON

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COURT MIRACLES.- Compañía Le Boustrophédon (Francia) dirigida por Christian Goumin.-  Teatro Barakaldo, 6 de noviembre de 2011

Sobre las tablas, dos actrices y dos actores, más un pianista, se multiplican en personajes de marionetas con los que se integran hasta el punto de no poder distinguir cabalmente quién resulta ser más real en un espectáculo para el que no cabe ahorrar elogios. El elenco francés procede de la ciudad de Toulouse y del Lido, el Centro de Artes del Circo, y con la aparente facilidad con que se realizan los trabajos más serios y difíciles, nos deslumbran y adentran en su mundo, que es nuestro mundo, sin agrios reproches ni lamentos desgarradores; sino con la ternura e ironía de la vida que se sabe viva, aún en medio de la mayor desolación, como puede ser el escenario sempiterno del dolor de la guerra.

Esta obra se gestó en un viaje de los actores a Gaza (Palestina) en el año 2006 para participar en la campaña Payasos Sin Fronteras. Court Miracles es un espectáculo en el que las acrobacias circenses, el malabarismo y el ingenio, junto con los títeres y la danza, estalla ante nuestras narices con un sentido estético admirable.

Pero hablar de las bondades y sorpresas del espectáculo sería banal si nos quedáramos sólo en eso y el mismo planteamiento del espectáculo no valiera de instrumento eficaz para profundizar en el asunto de que trata; en este caso, sirviéndose únicamente del gesto, la danza, la música y los efectos especiales, arman una consistente denuncia de los horrores de la guerra. En un campo de refugiados se contabilizan muertos, se recogen heridos que, con el guardián y los enfermeros, sobreviven a la guerra organizando y compartiendo la vida cotidiana llena de privaciones y carencias, pero valorando y disfrutando cada pequeña cosa y oportunidad. Nos ofrecen, en medio de un paisaje desolador, una actitud de resistencia y esperanza que va más allá del último ataque de la aviación que los diezma y deja aún peor malparados, como si se tratara de una maldición o una enfermedad degenerativa e irreversible. Y, aún así, mientras las ratas van progresivamente adueñándose de las ruinas, intentarán una y otra vez más reorganizar su vida o los despojos de la misma, con menos recursos, más débiles y malheridos, pero siempre con tanta poesía y humor como alegre disposición y esperanza; porque la decisión -en mi opinión, acertada- de este magnífico cuadro escénico francés, es la de hablar de la guerra y el horror implacable de sus consecuencias sin perder la humanidad, la dignidad que reviste la existencia de sus víctimas, aniquiladas, pero no vencidas.

COURT MIRACLES.- Compañía Le Boustrophédon (Toulouse-Francia)Al final del espectáculo de este montaje teatral, el aplauso y el abrazo desde el corazón, surgen espontáneos y naturales, continuándose por unos minutos más en el recibidor del teatro donde actores y marionetas invitan a los espectadores que abandonan la sala a compartir un delicioso té moro y admirar, una vez más como un regalo, la destreza y arte de estos actores que, fundiéndose de nuevo con sus marionetas, en un montaje de manipulación de las mismas, ofrecerán un pequeño concierto con una batería, un acordeón y un saxo desafinado.

Obra, espectáculo, arte y trabajo, mucho más que recomendable; imprescindible. Diría más, obligatorio; si valiera de algo obligar. Dejémoslo, en fin, como la mejor decisión personal e inteligente de quien tenga la oportunidad de asistir y verlo.

González Alonso

LITERALIA – MÉXICO .- Arturo Juárez Muñoz

Arturo Juárez Muñoz .- LITERALIA-MÉXICOLa sorpresa ante este trabajo viene acompañada del agradecimiento a Arturo Juárez (México) que tuvo a bien emplear su tiempo, dedicación, esfuerzo, imaginación y creatividad, para ofrecernos esta presentación y reflexión en torno a los tres poemas  visuales publicados en este cuaderno de bitácora  Lucernarios.

En el artículo escrito por Arturo Juárez en su bitácora LITERALIA-MÉXICO combina de manera imaginativa las opiniones dejadas a modo de comentarios en torno a los poemas por Santiago Fernández, Flory González, Pilar Merenciano y Perfecto Herrera, en una supuesta entrevista y coloquio conmigo mismo, como autor de los poemas, respondiendo a las preguntas de Arturo Juárez. Esta entrevista, así como la lectura del poema, también publicado en Lucernarios, Cementerio de pájaros, y un extraordinario y reflexivo resumen desde la perspectiva personal de Arturo Juárez, podéis seguirla en:

1.- El enlace: Mis amigos y sus obras.

2.- Los enlaces de: Noticias de bitácora y viajes.-Publicaciones en otras bitácoras.

3.- En el enlace del apartado Cuadernos de Poesía y Literatura: LITERALIA-MÉXICO (Columna de la derecha del cuaderno)

Reitero, con mi agradecimiento, el reconocimiento a Arturo Juárez por su magnífico trabajo y a las personas amigas que, con sus acertados comentarios, hacen que la poesía sea verdad y nazca y crezca. Ellos son, sin duda, los verdaderos artícifes de esta magia. Con un abrazo a todos.

Salud

Julio G. Alonso

Dança da morte / Dança de la muerte.- Compañías de teatro NAO D’AMORES (España) y TEATRO DA CORNUCÓPIA (Portugal)

Dança da morte.-Sança de la muerte.- Nao d'amores y Teatro da Cornucópia

Teatro Barakaldo (Bizkaia/Vizcaya).- 15 de mayo de 2011

La tarde de primavera tal vez le restó público al espectáculo Dança da Morte / Dança de la Muerte de las compañías Nao d’amores (España) y Teatro da Cornucópia (Portugal) dirigidas por Ana Zamora; pero no le pudo arrebatar ni un ápice de emoción; en esto, ni la muerte tiene capacidad ante el sólido planteamiento de la obra y la sobrada profesionalidad del actor Luis Miguel Cintra, las actrices Sofía Marques y Elena Rayos y los músicos Eva Jornet, Juan Ramón Lara e Isabel Zamora.

El primer hecho relevante es el de proponer este trabajo teatral en su ambiente histórico cultural y lingüístico. La magnífica dicción de los intérpretes te sumergen inmediatamente en las sonoridades medievales y renacentistas del español y el portugués, haciendo salvable la comprensión de los textos en un salto mágico de alrededor de setecientos años. Oportuna y magnífica me pareció la decisión de exponer al unísono las culturas lusa e hispana como parte significativa de las culturas peninsulares, hechas unas a otras en el dilatado tiempo histórico compartiendo reinos, costumbres, creencias, paces y guerras. Hay que subrayar este hecho porque bien es sabido que en nuestra familia hispanolusa somos poco dados a los abrazos y reconocimientos, y esta ocasión alegra sobradamente el corazón y nos pone al alcance las cosas que nos unen y preocupan, la visión que de la vida hemos ido construyendo y la de su otra cara, la inequívoca realidad de la presencia de la  muerte.

El desarrollo dramático se ha realizado de manera muy inteligente en una selección de textos sobre la visión y vivencia de la muerte, muy bien acompañados de la música interpretada con instrumentos también de la época. La Muerte, con mayúscula, hará acto de presencia para ir llamando a su danza a todos los estamentos y clases sociales. Desde el Papa a los obispos, curas, nobles, artesanos y campesinos, y desde los cristianos a los musulmanes o los judíos, van entrando en el corro de la danza, con sus objeciones y tretas, pero siempre con el último paso en un baile condenado a poner fin a su existencia, de la que la Muerte va dando cuenta sin distinción de raza, sexo, posición o creencia, haciendo el repaso a lo que más de malo que de bueno hubo en las responsabilidades de la vida de cada cual.

Muy afortunada me pareció la forma de tratar el tema de la muerte a través del Medievo, en torno al siglo XIII, y su expresión en el Renacimiento, en torno al siglo XVI. De la visión e interiorización de una vida de sufrimiento y resignación, con Dios en el centro de la existencia (visión de la que conservamos exponentes muy actuales en las celebraciones de la Semana Santa) y entendiendo la vida como un camino y la muerte como el paso a una eternidad de recompensas o castigos, se llega a un Renacimiento en el que el hombre va a pasar a ocupar el centro de la existencia y la razón se antepondrá a la fe, con una explosión de alegría ante la inevitable muerte en un tempus fugit o carpe diem espectacular y lleno de colorido.

Dança da morte / Dança de la muerte.- Nao d'amores y Teatro da Cornucópia

El increíble trabajo de Ana Zamora con las compañías precitadas, nos empuja a plantearnos el concepto actual y la actitud que mantenemos ante la muerte. En palabras de la misma directora se constata cómo hemos desplazado la idea de inmortalidad por la de amortalidad o negación de la muerte. Resulta evidentemente gracioso cómo nos olvidamos o pretendemos olvidarnos de la realidad de la muerte viéndola diaria y directamente con una exhibición casi insultante en la televisión, la muerte real de personas de todas las edades y condición social, pero siempre lo vemos como algo que les ocurre a los demás. Se diría que esta contemplación morbosa nos tranquiliza y calma el desasosiego interior al constatar que la muerte está ahí, pero en la casa del vecino, sintiéndonos salvados cada vez que recibimos la noticia de la muerte del otro. Los progresos en medicina, además, y las cotas de bienestar en los países ricos y desarrollados, garantizan una vida cada vez más larga y de mayor calidad. No puedo imaginar lo que la vida y la muerte pueden significar en un futuro no muy lejano cuando la nanotecnología llegue a a aplicarse con fines médicos. El rejuvenecimiento celular, el diagnóstico y reparación de enfermedades casi de forma inmediata y la actuación terapeútica sobre el organismo previsiblemente de manera muy dilatada en el tiempo será tal vez el camino -estableciendo un paralelismo con la Edad Media y el Renacimiento- hacia una idea de la vida en la que su final, la muerte, tendrá que cambiar el paso y el ritmo de su danza. Pero eso ya será otro trabajo teatral.

Salud

González Alonso

Nota: más información sobre esta obra teatral y el trabajo de las compañías Nao d’amores y Teatro da Cornucópia dirigidas por Ana Zamora:

MADRID TEATRO

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Los delitos del Cañueto (2)

El Cañueto.- imagen del Diario de LeónDespués de releer los cargos imputados al Cañueto, uno se pregunta en qué coño de sociedad estamos viviendo. No hace falta que gaste memoria en traer aquí a banqueros corruptos como Conde, la familia Rumasa, el fallecido Gil, con muertos en Los Ángeles de San Rafael (Segovia), especulador en Marbella y todo su entorno, amo de equipos de fútbol y un largo etcétera que añadir a estos personajes y otros de su calaña. Pasaron por juzgados, pisaron la cárcel de puntillas, a todo lujo y todo tren, y vivieron y viven orondos y felices de sus robos.

Y el Cañueto, bandolero leonés de nuestras Omañas, encerrado por escapar a pie enjuto de la cárcel para, atravesando media España o España entera, llegarse a sus tierras, a la memoria dura de su infancia, castigada por tanta miseria, pero, al fin, su infancia, la única que tuvo y retiene su dura memoria de hombre echado al monte, no puede hacer valer su voluntad. Acusado de fugarse de una cárcel que lo encerró por ser víctima de la necesidad. Pero, ¿no es el primer derecho de cualquier preso el de fugarse? El Cañueto, que lo hizo por lo limpio y sencillo, con la habilidad del hombre gatuno y avisado de las asechanzas del monte, no tiene reconocimiento de su derecho, el mismo que otros ejercen a golpe de talonario con dinero robado a todos para pagar a abogados indeseables y comprar a jueces corruptos.

Le acusan de quedarse dormido debajo de la cama de un feliz matrimonio en cuya casa, además de cobijo, fue a buscar alguna subsistencia. Aparte del susto, más que para condenarlo es como para premiar la delicadeza de esperar la oportunidad de abandonar la casa sin molestar. Si la naturaleza lo traicionó y cayó rendido de sueño atrasado y mal dormido en covachones y descampados, no se lo podemos censurar. Sigue leyendo →