Ruido De Ángeles
Julio González Alonso
Cuando le pedí a la periodista María Merino Calero que se ocupara del prólogo de mi libro “Ruido de ángeles” (Ediciones Vitruvio.-Colección Baños del Carmen, 2020) sabía que jugaba con ventaja porque ya había leído otros artículos suyos y confiaba en su particular manera de adentrarse en las obras de los libros, esa magia que nos empuja a vivir.
Hoy adjunto su artículo publicado en Poemas del Alma, un espacio en el que habitualmente comparte sus escritos; artículo –más allá del prólogo- que se extiende por el contenido del libro a través de sus comentarios.
Además de agradecerle el trabajo y la dedicación prestadas a este título de “Ruido de ángeles”, no me queda más que añadir que me gustaría que te sumases a sus posibles lectores y, para ello, puedes hacerlo a través de la librería La Casa del Libro (solicitándolo por Internet o a través de cualquier librería) o pidiéndolo en Amazon. Es más, si encontraras alguna dificultad también puedes escribirme a: leondar2050@gmail.com , dejarme tu dirección postal y, encantado, te lo remitiría (si lo prefieres, dedicado y firmado).
Las fechas cercanas de la Navidad pueden ser una buena ocasión para regalar libros y me gustaría que “Ruido de ángeles” fuera uno de ellos. Abrazos y salud.
ENLACE AL ARTÍCULO:
MARÍA MERINO, sobre RUIDO DE ÁNGELES (Ediciones Vitruvio, 2020)












Dulcinea es, en el marco de las creencias de don Quijote, una necesidad. Serafín Vegas, en El Quijote desde la reivindicación de la racionalidad, insiste en lo subrayado anteriormente demostrando que don Quijote, en su búsqueda de un mundo más justo y mejor ordenado, se ve obligado a seguir fielmente los dictados de los ejemplos de los antiguos caballeros andantes, entre los cuales está el ser caballero enamorado de “la más alta princesa del mundo”, y don Quijote, al investir a su dama de los adornos y más altas virtudes, no lo hace porque lo desee de manera subjetiva, sino que le viene determinado por una exigencia objetiva de racionalidad que hace que la creencia en Dulcinea “se convierta en motor de lo mejor que don Quijote pueda y deba racionalmente hacer”. 

queda subrayar la impecable, pulcra y a la vez rica interpretación de la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida de manera segura y acertada por Dima Slobodeniouk. Creo que, con rigor y de forma creativa, el conjunto orquestal gallego supo transmitir la música de Stravinsky compuesta para el ballet “El pájaro de fuego”.