Concierto “Sonidos de mujer”
José luís Ruíz del Puerto
Festival de Mujeres en la Música
Sala Areeta de Muxikebarri (Algorta)
En el marco de un festival necesariamente reivindicativo de la figura de la mujer, en este caso en el área musical, aparece este concierto que podría parecer menor, pero que no lo fue, ni por sus intenciones, ni por su intérprete y ni mucho menos por las autoras de las piezas interpretadas.
En realidad, no hay conciertos menores ni mayores más allá de la calidad de su contenido. Y uno, que se acerca con su poco entendimiento y las ganas de aprender y disfrutar, al margen –incluso- de intenciones reivindicativas de ningún orden, se encuentra con la desnudez de la música, la buena música, en las cuerdas de una
guitarra y las partituras de compositoras, tanto lamentablemente fallecidas como felizmente vivas y actuales, como Mme. Sidney Pratten (1821-1895) y su visión romántica e intimista, o la inefable María Linnemann (947) con pinceladas vivas y coloristas de entrañables aires hispanoamericanos. A éstas, siguen otras como Mª Luisa Anido (1907-1996), Mariangeles Sánchez Benimeli (1943-2014), Teresa Borrás (1923-2010) en su acertada “granadina”, Annette Kruinsbrink (1958) poniendo las notas de agradecimiento y homenaje a Paco de Lucía, Consuelo Díez (1958) y una incursión innovadora en la música actual, Claudia Montero (1962) deleitándonos con el azul, el gris y el rojo de sus Tres Colores Porteños, descriptiva, evocadora e intimista, remitiéndonos a los recuerdos de un tiempo en la ciudad que habitó y la habitó, y Rosa Gil Bosque (1930) en una acertada, coherente y compleja interpretación y descripción de la “melancolía”. Sigue leyendo











La violencia del texto hace aflorar el odio, los resentimientos y las frustraciones de las protagonistas en un duro ajuste de cuentas, pero también el odio, resentimiento, frustraciones y ajustes de cuentas de la sociedad. Pascal Rambert, como autor y director, dice no hacer teatro burgués, y lo fundamenta en la escritura la representación de la inquietud, la intranquilidad de los personajes y su permanente insatisfacción como fuente de creatividad que él percibe y declara opuesta al conformismo y el todo va bien, la inveterada inmovilidad de la burguesía.