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El Régimen del Pienso
La ZarandaTeatro Inestable de Andalucía la Baja Teatro Barakaldo (Bizkaia / Vizcaya)
Eusebio Calonge, que firma esta obra teatral en la que, como método de trabajo se sigue un riguroso proceso de creación en comunidad (según las propias declaraciones del grupo), vuelve a abordar el tema de las relaciones sociales y las estructuras económicas y de poder de las sociedades. Y lo hace desde un irrenunciable compromiso existencial y la fidelidad a sus raíces tradicionales (sic) De ahí el lenguaje rico en matices, abundante en sentencias, variado en formas de expresión, de unos personajes que nos hacen evocar la figura del filósofo cordobés Séneca, el cual pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo romano, en una etapa tan turbulenta, amoral y antiética como lo fue la plena decadencia de la etapa imperial en que vivió; estoicismo y moralismo que, al final, lo llevaron a acabar con su propia vida (Wikipedia). Raíces andaluzas y una situación social que en España y los países de nuestro entorno guarda un grave paralelismo con la de aquel final del poderoso Imperio Romano.
La Zaranda bebe de numerosas fuentes culturales; va del romanticismo de Larra: Nuestro carácter se conserva tan intacto como nuestra ruina (Vuelva usted mañana;1833) al teatro del absurdo, en una eficaz depuración de textos y la plasmación de personajes límites(sic), y participa en todas sus obras de un pesimismo positivo, entendiendo por tal aquél que no nos paraliza, sino que sacude nuestro miedo e invita a la acción. La Zaranda presume de haber consolidado un lenguaje propio teatral, y es así. Cualquier trabajo de La Zaranda es perfectamente reconocible y diferenciable en el mundo escénico. Lenguaje propio que abarca la plasmación de recursos dramáticos como el uso simbólico de los objetos y la expresividad visual (sic).
A medida que transcurría la representación me iba percatando de la
profundidad poética del contenido de gran parte de los recitados. La obra, desarrollada como un canon, una rueda que gira una y otra vez sobre sí misma sin solución, avanza –no obstante- hacia un final caótico y esperpéntico, otra magnífica contribución al genio de Valle Inclán. Hay poesía en la muerte, en las autopsias, en la monotonía de la nada, ese trabajo infatigable de los burócratas. El mismo grupo de La Zaranda alude a esta característica cuando declaran que desarrollan una poética teatral alejada de formas estereotipadas o efímeras (sic). Así es y así resulta reconocible sobre el escenario desde el primer minuto de la representación. Culpable de ello es el elenco formado por Javier Semprúm, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos. A ellos, añadir el texto y trabajo de iluminación de Eusebio Calonge y la dirección de Paco de la Zaranda.
La obra, El Régimen del Pienso, la resumen estupendamente bien en el programa de mano, del que entresaco:
Todo apunta al factor nutricional como causa de la epidemia. Unos sostienen que es el engorde rápido, el exceso de pienso; otros apuntan al mal reparto de éste. Las teorías veterinarias enfrentan, pero no frenan, el índice de mortandaz en las pocilgas. Se inicia una simulación medioambiental para clarificar las causas.
La industria porcina comienza a verse afectada; su personal eliminado según los índices de rendimiento. La lucha por el puesto de trabajo, con el único horizonte de un horario rutinario y vacío, sin más esperanza que la de una muerte indolora, hace que las vidas del cerdo y el hombre se crucen y se confundan.
A partir de aquí, animado lector, puedes imaginar toda una serie de situaciones, ires y venires sin sentido y la tragedia humana en una pérdida absoluta de la dignidad, más allá de la muerte, cuya solución no es la peor perspectiva ante una vida que no pasa de ser un simulacro de la misma, en la que el único valor es el precio de las mercancías, y las únicas mercancías, las personas. Demoledor y desolador. Pero La Zaranda no se anda con zarandajas, si se me permite el juego de palabras.
Con su habitual despedida del público, sin salir de nuevo a recibir los aplausos más que merecidos; y los que reciben, amortiguados o tapados por una música estridente, La Zaranda nos deja con ganas de más de su teatro. Porque con grupos así el teatro se crece, y la vida, también.
González Alonso


Noche de Reyes – Twelfth Night – Decimosegunda noche.- William Shakespeare.-
La ambivalencia sexual tratada en Noche de Reyes se presenta a través de los personajes que con una definida tendencia heterosexual se sorprenden a si mismos dudando en algunas ocasiones de sus sentimientos e inclinaciones frente a alguien de su mismo sexo; o aparece el personaje decidida y abiertamente homosexual en una relación no correspondida, pero comprendida, así como la mujer seducida por otra mujer disfrazada de hombre. Toda una variedad de situaciones en las que parece que todo es posible y nada es lo que parece se abren paso a través de la comedia de Shakespeare, y sin rasgarse las vestiduras, en esta obra festiva escrita como homenaje de la visita del Duque de Bracciano a la reina Isabel y representada en la misma Noche de Reyes. Conviene aclarar que hasta el mismo título juega un papel en esta gran comedia, pues la decimosegunda noche después de Navidad es la del 5 de enero, víspera de Reyes. Se trata de un periodo en el que, irónicamente, las cosas no son como suelen ser: las gentes se hacen regalos, se reúnen las familias, se deja de trabajar, se da un trato más igualitario y comprensivo, se dejan a un lado diferencias irreconciliables, incluso se declaran periodos de paz o de tregua en las guerras y se desdibujan los papeles atribuidos a los sexos, aspectos todos ellos reconocibles en la comedia shakesperiana.





La picaresca se abre camino, de la mano de Alfonso Zurro, desde El lazarillo de Tormes y El Buscón de Francisco de Quevedo a la España de hoy; afirma creer que esto es algo que llevamos genéticamente dentro en el modo de sobrevivir en medio de la escasez, el hambre y la miseria, mediante el engaño y el robo, generalmente sin violencia y aprovechando la avaricia de los demás y su deseo de conseguir riquezas sin esfuerzo aunque sea engañando o aprovechándose de la aparente inferioridad de otros; pero donde el robo deja de llamarse picaresca es en los límites del poder y los poderosos, de la riqueza y los ricos.



La educación es algo admirable. Pero es bueno recordar de vez en cuando, que nada que valga conocerse puede ser enseñado.
Para los que no sabemos gran cosa de ópera, llama la atención el virtuosismo de la música que acompaña y conduce con tanta naturalidad este tema de ópera bufa o burlesca; la facilidad con que resuelve en el mismo discurso musical cantado acciones complejas en las que se producen dos diálogos simultáneos y la habilidad para enlazar los diferentes momentos de la acción. Ya el inicio es una exhibición musical y coreográfica que nos introduce en el ambiente cortesano de la época a través del baile. La danza y la coreografía juegan un papel decisivo, con un indudable acierto al programar la iluminación y diseñar el vestuario con la elección de colores atrevidos y bien combinados. La Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de Ópera de Bilbao dirigido por Boris Dujin, resultaron ser otros dos pilares fundamentales en la puesta en escena de esta ópera así como del resultado final del que Verdi, repito, habría estado más que orgulloso y contento, agradecido.






Me pareció, en las lecturas libertinas francesas referidas, siempre reseñable la vigencia y el valor de actualidad que encierran; vigencia y actualidad confirmadas en la puesta en escena de La Escuela de la desobediencia, con un planteamiento arriesgado, austero aunque ricamente acompasado con la música y la iluminación, para dar protagonismo a un texto irónico, directo, sugerente y crítico, en las escenas que se van sucediendo cargadas de un fuerte erotismo o una tierna poesía. El trabajo de dicción de las actrices, modulando de manera exquisita la voz en cada situación, junto a una muy bien estudiada y acertada expresión corporal, hicieron que el reto fuera superado con indudable éxito. El lenguaje explícito sobre el sexo se hace al margen de eufemismos y explicaciones retóricas; no es ni obsceno, ni cutre, ni procaz, como habitualmente ocurre en tantas películas de éxito o programas televisivos de gran audiencia donde la vulgaridad y la banalidad los hacen grotescos. Sin embargo, todavía en el teatro parece que causa reparo y se ponen objeciones al desnudo y el erotismo. Hablo en general, no exactamente por esta obra, aunque sí por las reacciones que he podido presenciar en otras similares o más atrevidas.