Agua de diciembre

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Glaciar Perito Moreno.- El Calafate (Argentina)

Si el búho en diciembre canta,
lluvia o templanza; si llueve mucho
diciembre,
buen año será el que viene; si diciembre es frío,
calor al estío. En diciembre
los turrones,
flor de pascua
y villancicos.

¡Ay noches decembrinas
que os llevais el año
tembloroso y gélido,
aguas
aquietadas
de recuerdos,
largo ulular del viento,                

sueño tibio,

rumor de infancia
lejano!

González Alonso

Elipsis

Leve densidad del aire, gloria
triste, sutil ligereza
del sueño, luz
oscura.

Plenitud de cerezas, viva
herida, desierta
plaza
del sueño, arrieros
de la nada, del aire
el aire.

Tú, levedad del sueño,
herida abierta,
luz oscura, plenitud
de cerezas, siervo
doliente, arriero
del aire
de la nada, plaza
del sueño, adobe de memoria
en versos de trinchera, oasis
de números y años,
fechas.

Tú, párpado
entornado, vista
ciega, gloria
triste, levedad;

leve
densidad del aire
y de quimera.

González Alonso

Agua de noviembre

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Fuiste a por agua a la fuente
y volviste enamorada;
crisantemos en el pelo,
sonrisas en la mirada
y apretados en el pecho
abrazos de madrugada,
del mediodía los besos
y de la noche la  äncha
curvatura de los cielos,
los sueños entre las sábanas,
rubor cálido en tus senos
alzándose hasta tu cara.

¿Qué tiene, díme, noviembre?
¿Qué ha de tener…?
No sé nada.

Yo no sé
sino del amor las nieblas,
sino de la sed el agua.

González Alonso

Ofrenda

Nos perfumaba el placer de la carne
y el aroma de higueras; sólo ya
felicidad del alma, llaga de agua
de la concupiscencia,
arañazos de piedra,
cataratas rupestres,
realidad quieta,
imagen que se mueve, y dónde –nos miramos-
estábamos nosotros
cuando en ofrendas de hecatombes
en los altares los toros ardían en hogueras.

Nos abrazaba la vida en miradas de almendra
y miel; ya sólo
beso de ingles y contenido aliento
de bosques entregados a los abrazos de las ramas
primaveras.

Qué ha de ser si en los párpados encierro tus miradas,
si en mi saliva la sal de tu piel, tus pechos
en los labios
y caricias de otoños en mis manos, si nos aroman
aires de cumbres donde alcanzan
sólo los dioses a respirar su esencia.

González Alonso

Carpe diem

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Cuanto a tu mano llega, cuanto alcanzas
de la vida a vivir día tras día
aprovéchalo, el sabio te decía,
antes que sólo sean añoranzas;

que si amores y aventuras son andanzas
componiendo su dulce melodía,
aún antes de cumplirse el mediodía
serán apenas cantos de semblanzas.

No hay nada más allá de este momento
que al corazón anega de ternura
y el alma llena de feliz contento.

Alza tu copa y bebe sin mesura
de los labios del amor y el sentimiento,
que esperar a mañana, no es cordura.

González Alonso

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Los naranjos de Íllar

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Los naranjos de Íllar

En el mediodía y la tarde de junio
y la hospitalidad del poeta Perfecto Herrera en su casita de Íllar

Con sus picos
los pájaros limpiaban las migas de la mesa
y llegaba entonces la muerte pequeña
de la tarde
allá en su casa de
limoneros y naranjos
como siesta recostada en el agua de las laderas,
como agua fresca en las raíces del nogal,
domeñada en las superficies de los espejos del cielo de las balsas.

Las horas son sombra de junio asomándose al valle
y el pueblo en el altozano. Aromas de higueras y azahar
prefumaban las palabras
y las agrestes cumbres, roquedales ardiendo en rojos
todo en torno, todo arriba y seco sol
de aquietado desierto.

Es entonces cuando los ojos se llenan con miradas claras
de atardecer y brisa
y hay como un rumor lejano que ilumina
olas en las orillas de las playas; y como un aire de huerta
y verso
sobrevolando los tejados en Bentarique, los présules
y flores perfumadas de Íllar,
canto que rueda en aguas del Andárax,
alpujarra asomada a las alturas del frío
por las cumbres de Sierra Nevada

y en sus picos, los pájaros,
lo anunciaban.

González Alonso

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Amar, me dices

Amar, me dices, es tocar el cielo
y entregar el alma enamorada
para poner en sólo una mirada
tanta pasión como ferviente anhelo.

Me dices que el amor es tal que un vuelo
a la ilusión por la pasión alzada,
la fuerza que nace de la nada,
dar sin pedir, caricia, beso, celo.

Yo no sé si el amor será en mi vida
rojo volcán o playa de aguas claras,
desierto ardiente, gozo, sombra, herida.

Pero sé que vivir sin ti no puedo
y el corazón se nubla, con pensarlo,
en llanto, soledad, angustia y miedo.

González Alonso

Agua de septiembre

Agua de septiembre; torrentera
de monte
que busca desbocada
la honda anchura del cauce de los ríos
y crece sus riberas.

Vas del verano al otoño
con ímpetu amoroso,
aunque ya el vigor no llegue
con la frescura joven de la primavera.

Septiembre
en aguas que abarcan
el seco surco de la sementera
dormida; agua en el pozo
silencioso, los cangilones quietos
y en la lluvia posando  la caricia
de su mano
por las hojas del árbol
que ya tiembla.

González Alonso

Costas de Europa

COSTAS DE EUROPA

Hablarán las olas cuando
las costas de Europa suban hasta Berlín,
inunden los tulipanes de amarga agua salada
y dirán lo inevitable,
piel de África, ojos abiertos a la desesperación,
miedo y hambre sobre barcazas traídas por la noche,
largo insomnio de esperanzas truncadas
y profundo el batir de los viejos tambores.

Pasarán nuestras mesetas y montañas, cruzarán
cordilleras de verde y nieve con su sol a cuestas.
Miradlos venir con su juventud y anhelo
y lo que les queda de vida, a nuestras costas.

Haced que repiquen las campanas, abrid
las puertas de vuestras casas y ventanas, que se sepa
que han llegado, que han venido a sacudir nuestros sueños
con sus sueños febriles; batid, batid las alas
de palabras,
estribos de un mundo mejor que espera
mientras las olas avanzan y avanzan sobre sus piernas
y rodeando Berlín
de brazos alzados, llaman a la justicia del mundo. Ayudadles
a llegar del mar;
no olvidéis sus nombres, soplos de amapolas
y apelmazada geografía de otro continente
que hiere el sur;
apresuráos; apresurad vuestro abrazo sin dejarlos caer
y tocar el suelo de rodillas. Ellos
vienen a salvaros de ser ola que estrelle su amargura
a las puertas de Berlín.

Todo esto os digo por que no ignoréis lo sucedido antes,
lo que está sucediendo
ni lo que va a suceder.

González Alonso

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El poema está escrito hace ya algún tiempo y publicado en los VIII Premios Solidarios ONCE de Euskadi en San Sebastián el 25 de abril de 2012. La tragedia continúa y a nuestro país, viviendo la precariedad del trabajo y los recortes de servicios públicos en educación, sanidad y ayudas sociales  en medio de la crisis económica, sigue llegando la desesperación del hambre, la huida de la guerra y la miseria. Las soluciones a todo este despropósito de injusticias no puede venir de la mano de quienes lo causaron, pero no se atisban cambios significativos que desbanquen del poder a los corruptos y los poderes económicos y financieros de este sistema capitalista del llamado mundo desarrollado. Los errores del comunismo no pudieron superarse con «más comunismo»; los del capitalismo, no podrán superarse con «más capitalismo». Esta es la situación.

El poema «Costas de Europa» forma parte del libro «Testimonio de la desnudez«(IIPremio Nacional Treciembre.-Editado por la Fundación Jorge Guillén-Diputación de Valladolid y Urueña Villa del Libro, con el número 11 de la colección Maravillas Concretas.- Valladolid, 2015)

Radio Eibar, cadena SER.- Este poema es leído por Maite Lorenzo a lo largo de la entrevista, a partir del minuto 14:10

 Costas de Europa, en la voz de Maite Lorenzo